Irina decidió mirar por encima del hombro para ver si la seguían, pero aquel no parecía el caso. Baker se encontraba un par de metros detrás de la comitiva, mirando hacia un punto indeterminado como si hubiera visto un fantasma.
Irina gruñó, exasperada. Aquel no era el momento ni el lugar, desde luego Vamos, Baker De repente, una repentina angustia se asentó en su pecho. Sin saber por qué, miró en la dirección hacia la que miraba el becario...
A través de la jodida tormenta y de la ventisca Kevin logró ver... algo. Fuera lo que fuera no quería ser el primero en verlo. Ni el primero en arriesgarse.
Mierda, esa zorra autoritaria no se ha enterado de nada, solo va pensando en con quién va a fornicar ésta noche...
-¡Eh! ¡Eh!- trató de llamar la atención de la sargento... para luego poner una mano en su hombro, detenerla y señalar hacia donde estaba el reguero y lo que hubiera sepultado.
-¡Eh! ¡Eh!
Baker volvió a juntarse con el resto del grupo y puso una mano sobre Irina para llamar su atención. El becario señaló un reguero oscuro que se alejaba en otra dirección.
Irina se quedó unos segundos en silencio, mirando el siniestro rastro con aprensión. Cuando habló, lo hizo en tono tajante y autoritario
-Al módulo de comunicaciones. Ya
Baker miró a Irina y resopló, como alucinado ante su falta de criterio y lógica.
- Sí, mi sargento, yo obedezco con premura pero... ¿No nos interesaría saber quién es el pobre miembro de nuestra expedición que yace muerto justo ahí? Sló serían tres pasos.
Avanzó en la dirección que pedía la mujer.
- ¿Lo ve? Estoy caminando... pero podría acercarse usted a ver que ha ocurrido. Por que no lo mire no va a dejar de estar ahí.
Aunque claro, puede seguir viviendo en el mundo de la piruleta en el que sus fracasos por dejadez e incompetencia, no tienen consecuencias.
Baker miró a Irina y resopló, como alucinado ante su falta de criterio y lógica.
-Sí, mi sargento, yo obedezco con premura pero... ¿No nos interesaría saber quién es el pobre miembro de nuestra expedición que yace muerto justo ahí? Sólo serían tres pasos.
Avanzó en la dirección que pedía la mujer.
-¿Lo ve? Estoy caminando... pero podría acercarse usted a ver que ha ocurrido. Por que no lo mire no va a dejar de estar ahí.
Creo que es necesaria una pequeña aclaración. Tenía en mente que el reguero se perdía en la ventisca, sobre todo por lo de "se alejaba", pero si resulta que el bulto donde acaba está, como dice Kevin, a tres pasos, entonces la cosa cambia. También estaría bien aclarar si parece sangre. O, al menos, sangre humana
Postearé en consecuencia
Tu desde la distancia has visto un reguero (estás a más de 2 metros de él, porque Baker se ha parado). El ha visto un bulto al final del reguero. Si te acercas donde él para intentar que se ponga en camino también ves un bulto extraño. Vamos, que has fallado la tirada de percepción :P.
Irina apretó los dientes
No estoy dispuesta a internarme en la ventisca para seguir una pista de vete a saber qué solo porque te haya entrado la curiosidad Esperó a que Baker llegara a su altura y le miró con dureza La situación es crítica. Moveos
Ha dicho que camina en la dirección de Irina, así que esta no llega a ver el bulto ni se acerca a su posición
Irina apretó los dientes
-No estoy dispuesta a internarme en la ventisca para seguir una pista de vete a saber qué solo porque te haya entrado la curiosidad -esperó a que Baker llegara a su altura y le miró con dureza La situación es crítica-. Moveos
Esta idiota no sabría ni organizar una orgía en un burdel...
Kevin se hizo oír a través de la ventisca. - En el futuro tendré que decirle lo contrario de lo que quiero para conseguir mis propósitos. Aunque claro, podría estar haciéndolo ya.
- Pero siendo sincero yo si sé obedecer órdenes, así que adelante, continúe avanzando que yo la sigo. Estoy seguro que nuestro compañero de expedición está ya muerto. No creo que esté ahora mismo helándose lentamente y muriendo en una agónica y lenta congelación.
- O por lo menos no habrá manera de probarlo mañana.
El becario no había dejado de andar en ningún momento, contento de dejar la responsabilidad de todo lo ocurrido (y la culpabilidad) en la carrera y en el alma de la sargento.
De todas maneras seguro que su alma ya la ha vendido a alguna deidad New-Age o la habrá perdido en alguna desenfrenada noche de drogas y estimulantes. Politoxicómana de mierda...
Kevin se hizo oír a través de la ventisca:
-En el futuro tendré que decirle lo contrario de lo que quiero para conseguir mis propósitos. Aunque claro, podría estar haciéndolo ya. Pero siendo sincero yo si sé obedecer órdenes, así que adelante, continúe avanzando que yo la sigo. Estoy seguro que nuestro compañero de expedición está ya muerto. No creo que esté ahora mismo helándose lentamente y muriendo en una agónica y lenta congelación. O por lo menos no habrá manera de probarlo mañana.
El becario no había dejado de andar en ningún momento
La comitiva no tarda en llegar al módulo de comunicaciones. La puerta est'a cerrada, pero no con llave, así que consiguen entrar sin muchos problemas. Dentro la oscuridad los rodea a pesar de que las ventanas no están cubiertas por ningún tipo de cortina o persiana; fuera la ventisca es tan intensa que no deja pasar la luz.
Al llegar al módulo, Daniel se quita los guantes y se sienta en su silla de trabajo. Al encontrarse en un sitio familiar parece sobreponerse del shock y recuperar un poco el color; aunque sigue estando distraído y ausente, se las arregla para poner todo en funcionamiento.
-V-va ha tardar un m-momento en iniciarse -murmura quitándose el gorro.
-Bueno. Ante todo, asegúrate de que llegue a su destino. Prefiero perder unos minutos a que te cargues nuestra único medio de comunicación con las prisas.
Irina comenzó a registrar la zona, para asegurarse de que no hubiera nadie allí, escondido en la oscuridad. Después de lo ocurrido, toda precaución era poca. Mientras, comenzó a hablar por el walkie, poniéndolo a cierta distancia de la boca para que su voz se oyera lo más clara posible a través de las múltiples interferencias que, seguramente, enturbiarían el sonido debido a la ventisca.
-Palmer, aquí Irina. ¿Me oyes? ¿Todo bien por allí?
Palmer, que no pensaba quedarse sólo con el chiflado de Morrison, había seguido a la sargento a aproximadamente dos metros de distancia, tratando de pasar inadvertido. Cuando la mujer tomó el walkie y trató de contactar con él, la miró fijamente (a su espalda) meditando su curso de acción.
Finalmente, tomó su walkie, el cual por supuesto no tenía ni idea de como usar.
Se lo llevó a la cara, y dejando la misma distancia que Irina, dijo al trasto apagado:
- Le oigo perfectamente. Todo bien por aquí. No se aprecia vida inteligente.
Al otro lado del walkie-talkie solos se escuchó estática; nadie contestó y tampoco pareció que nadie respondiera en la habitación. Estában solos en el módulo.