La Ventrue extendió su mano hacia él para estrecharla con un gesto firme que le dejó claro que no era una cualquiera. Aunque las habladurías decían otra cosa... Pero un apretón de manos era un buen inicio para medir a alguien por su propio peso.
—Un placer, Uriel. ¿Cómo te trata el Este de Berlín? —inquirió sin apartar la mirada, apoyando el codo en la mesa y el mentón sobre la mano alzada.
Era una mujer hermosa, regia y totalmente diferente a su mentora no solo en su aspecto. Su piel recordaba a la textura del chocolate fundido, con unos ojos oscuros como la brea y el cabello igual de negro. Vestía con sobriedad, con un traje de tres piezas y unos zapatos rojos de aguja, de esos que llevaban mensaje impreso en el propio color. Había algo en ella predatorio, casi amenazante.
Motivo: Ansia
Tirada: 1d4
Resultado: 4
scheiße U_u' a quien se le ocurre venir a una reunión de vampiros sin alimentarse! jeje
Contengo una sonrisa ante el intercambio de complicidades de los dos vampiros y los halagos de Dyva, y dirigiéndome a Schaffer, alargo mi mano hacia él.
"al parecer no hay escapatoria, de modo que..."
- Soy Lea Spiegel
El vástago soltó una risotada divertida ante la pulla de Dyva, negando con la cabeza. —No puedo distraerlos de la música, no demasiado... cantar ya es suficientemente difícil para alguien del Clan de la Noche, ¿sabes? —ahora se fijó de nuevo en la Sangre Débil, extendiendo su propio brazo para darle la mano con firmeza y una sonrisa relajada.
—Jacob Schaffer, es un placer conocerte. Tengo que reconocer que la presencia de El Refugio aquí me parece tan interesante como curiosa, espero escuchar pronto qué tenéis que aportar en esta desgracia que nos pone en peligro a todos.
Sorry por no haberte respondido aún Kune, que entre un catarrazo de órdago y la Real Life no he podido pasarme por aquí.