Lanetar está de acuerdo con sus compañeros que sugieren el camino de los elfos.
Amigo Fortinbrás, aunque estoy de acuerdo en que el Mariscal es un tema pendiente, salimos por los pelos la ultima vez, y no sé si estamos mejor preparados que en aquella ocasión para lidiar con él. No nosotros solos al menos. Beorn nos pide investigar, y para eos si que podemos ser utiles. Por lo que dice la carta sospecho que nuestro cometido tampoco andará lejos de investigar al mariscal, asi que por mi cuanto antes nos pongamos a ello mejor, y eso significa coger el camino del bosque. ¡Además, veremos a los elfos! Y eso siempre es bueno.
Motivo: Viajar
Rangos de habilidad: 3
NO: 14
Tirada: 9 + (5, 5, 3)
Total: 9 + 13 = 22
Éxito
hago la tirada inicial de viajar asi vamos avanzando :)
Cuando todos terminan de dar su opinión no puedo negar qur hay sabiduría en sus palabras pero no evita que siga pensando que tenemos un poco de responsabilidad a la hora de desenmascarar al Mariscal Negro.
-La mayoría ha hablado, pues vayamos a ver elfos y bosques tenebrosos. Suelto un a risotada mientras me echo al hombro mi equipo de viaje.
Con la decisión del camino elegida, los cuatro compañeros descansan en la casa de Rickard y se preparan para salir. Esa noche, cenáis con la familia de vuestro amigo, y dormís en una habitación individual (Bearum no se acostumbra a dormir sobre un colchón, pero agradece la manta porque el invierno está acercándose).
El amanecer del siguiente día aparece cuando ya estáis de pie y a punto de salir. Rickard os despide con palabras de ánimo y suerte, y Jorbert, demacrado y débil, os pide que le deis recuerdos y agradecimientos a Otto de su parte. Y con la bruma de la mañana del 24 de noviembre del año 2947, cuando los mercaderes colocan sus mercancían en las plazas aún vacías, los panaderos sacan hogazas calentitas de sus hornos (¡a saber cuando podréis volver a disfrutar de una tostada de verdad!), los cuatro compañeros cruzan la muralla y la Puerta de los Mercaderes, que escupe el camino hacia el sur. Vuestros pasos causan ecos en la roca del empedrado que se dirige hacia la Ciudad del Lago.
Y son pasos pesados, pues los cuatro camináis con equipos y abrigos preparados para el frío y la lluvia del cambio a la estación más fría. Bearum camina en cabeza, a pesados pasos, con una gran camisa anillada en su poderoso pecho y sus anchos hombros, preparado para cualquier cosa; su espalda está cruzada por una lanza, y su hacha cuelga de su cinto; en su inmensa espalda, la mochila con los útiles de viaje (incluyendo su sartén y sus cacerolas) parece diminuta, un trozo de cuero apenas cargado. Tras él, con largas zancadas, Lanetar atraviesa el camino tan conocido por él. Su jubón es práctico, pero no por ello menos hermoso, igual que sus gruesas botas; su fiel espada Aralun apenas se mueve, firmemente enganchada en su cinturón, y el escudo en su espalda protege su macuto de las lluvias y el tiempo. Tras él, con los pasos firmes de alguien que ha viajado desde antes de que nacieran sus compañeros, Lain el enano lleva su mochila con sus mapas y sus libros en su espalda, sujetando con una mano el asa; por la facilidad con la que se mueve cualquiera diría que lleva encima una pesada cota de mallas, pero los hijos de Durin están hechos de otra pasta y ni su férrea protección ni el gran hacha que lleva enganchada a su mochila le hacen perder el ritmo de la compañía. En último lugar, con cortos y veloces pasos, Fortinbras Guardacercas, el mediano, avanza haciendo tintinear suavemente el escudo de su espalda; junto a la espada que lleva y el jubón reforzado, los más tontos pensarían que es un niño jugando a los soldados y los más avezados reconocerían el nudo experto en sus pertenencias, el uso en el mango de su espada, y la colocación preparada del escudo para sacarlo al menor signo de peligro como un aventurero corto en estatura y largo en bravura.
La mañana llega, así que os detenéis junto a una pequeña posta para desayunar. El camino que lleva de Valle a Esgaroth tiene mucho tránsito; no sois los únicos que lo atraviesan, ya que el goteo de viajeros es constante. Mercaderes en grandes carros; mercaderes en una pequeña burra cargada; o mercaderes que llevan en peso mercancías en una u otra dirección; un jinete con la pluma en el sombrero que le señala como un encargado del correo que trota a vuestro lado haciendoos un breve saludo al pasar a vuestro lado (Lanetar lo reconoce como un paisano de Valle); o un grupo de enanos encapuchados, que hablan en voz baja y se mantienen en silencio al pasar a vuestro lado (Lain reconoce que uno de ellos es una mujer haciéndose pasar por un varón, una práctica habitual entre las enanas que tienen que viajar). Cuando os sentáis podéis desayunar un buen cuenco de gachas dulces, que rellenan el estómago y hacen que el camino parezca menos pesado. Rellenáis los odres en una fuente cercana, pagáis y seguís hacia Esgaroth. El camino en otra época debía ser más escarpado, lleno de fallas, requiebros y peligrosas gargantas, pero con el tiempo y las obras de los hombres y enanos de Valle, Esgaroth y Erebor, no hay ninguna dificultad más allá de un adoquín levantado, una raíz de un árbol rebelde en un margen del camino o una pasarela cuyas decoraciones de ebanistería están a medio terminar. Pero este es, posiblemente, uno de los caminos en mejor estado del Norte, y se nota pues a la hora de comer llegáis a Esgaroth. Poco hay que podáis hacer ahí, de forma que tras un breve almuerzo (poco más que un tentempié en la Comarca), decís adiós a Esgaroth y camináis siguiendo la ribera del Lago Largo hasta que se hace de noche y tenéis que acampar. Hacéis un pequeño fuego. Hace frío, pero la hoguera os resguarda satisfactoriamente. No parece que vaya a llover, pero el cielo ha estado cubierto por nubes blancas y grises todo el día, de forma que no puede asegurarse nada.
Pero vuestros pies descansan, aún tenéis la mochila llena de víveres y agua, y os tenéis los unos a los otros. Tal vez el peligro esté hacia donde os dirigís, pero ahora mismo sentís que hay poco a lo que no podáis hacer frente.
Es la noche del día 24 de noviembre del año 2947, y acaba de comenzar el viaje al otro lado del bosque.
Pueeees ¡empieza el viaje! Hacedme una tirada de Viajar (Lanetar, te acepto la que has hecho, pero recuerda que tenías 2 dados extras que no has gastado...) y decidid en La Comunidad quien va a tomar cada rol. Sois 4, así que cada uno puede hacer uno.
Camino del fin de año comenzamos el viaje, el otoño nos es la mejor época para viajar pero a veces las cicunstancias hacen que tengas que comenzar empresas en momentos poco propicios, de todoas formas a pesar de las nubes que cubren los cielos la lluvia nos repesta y hace que avancemos raudos.
La vereda por la que nos desplazamos está muy transitada y nuestras mochilas aún están llenas de viveres por lo que en estos momentos en el grupo reina el buen humor y más parece una escursión campestre que una peligrosa misión por la que terminaremos arriesgando nuestras vidas.
Primero quedó atras Valle, ahora ha sido Esgaroth la que se pierde en la lejanía mientras seguimos caminando...
Motivo: viajar
Rangos de habilidad: 2
NO: 14
Tirada: + (5, 6)
Total: + 11 = 11
Fracaso
gasto esperanza para pasar la tirada.
El enano se acomodaba alrededor del fuego y dejaba sus pertenencias bien ordenadas como era su costumbre, por practicidad en caso de una emergencia pensaba. Mientras realizaba algunas anotaciones en su libreta, sólo unos detalles que vio en el camino como el tipo de vegetación encontrada o los productos más comunes en las carretas de comerciantes, veía que sus nuevos compañeros se acomodaban y entre tanto y tanto se lanzaban alguna que otra broma para pasar el frío entre risas. Lain dejó quieto el lápiz como quien de pronto recuerda que debe hacer algo.
-Si me permiten el atrevimiento, antes hablaron sobre un mariscal, uno que parece despertar gran temor, ¿podrían contarme quién es y a que se debe tal efecto?
Motivo: Viajar
Rangos de habilidad: 3
NO: 14
Tirada: 8 + (5, 2, 2)
Total: 8 + 9 = 17
Éxito
Yo también gané dados con la tirada de saber, puedo guardarlos para cualquier tirada o sólo para las de viajar?
Había empezado el viaje, y parecía que mi pequeño entrenamiento de resistencia estaba dando sus frutos, ya que por el momento parecía que no me fatigaba. Había aprendido mucho del primer viaje, eso y el camino que habíamos elegido parecía el más acertado, ya que además de encontrarnos con otros viajeros, estaba bastante bien cuidado.
Cuando el nuevo miembro del grupo nos preguntó sobre el mariscal un escalofrío recorrió mi espalda haciendo que vibrase todo lo que llevaba conmigo.
- Amigo mio, llamamos marriscal a un enemigo con el que nos topamos. Tenía la capacidad de calmarr a las bestias más terrribles y ponerrlas bajo su mando. Vimos como una madrre de lobos caía ante sus hechizos. Una madrre de lobos! - dije haciendo un poco de teatro y llevándome las manos a la calva. - Brromas a parrte, no llegamos a enfrrentarnos a el, perro tenía un ejerrcito de orrcos a su disposición, y su brrujerría parra dominarr a las bestias erra verdaderra. Solo con estarr cerrca de el sentí como si estuviesen aprresando mi alma. Porr eso no querría arriesgarrme en este viaje. - terminé de resumir el final de nuestra pequeña aventura. - Porr suerrte conseguimos escaparr de el, con la ayuda de nuestrro amigo Otto, el que nos ha mandado la carrta.
Motivo: Viajar
Rangos de habilidad: 1
NO: 14
Tirada: 10 + (4)
Total: 10 + 4 = 14
Éxito
Dios, no me lo creo. Bearum pasando una tirada de viajar :,D
Motivo: Peligro
Rangos de habilidad: 0
NO: 14
Tirada: 6 + ()
Total: 6 + 0 = 6
Fracaso
Motivo: El peligro es
Rangos de habilidad: 0
NO: 14
Tirada: 10 + ()
Total: 10 + 0 = 10
Fracaso
La mañana llega, y eso indica que ha llegado el momento de entrar en el Bosque Negro. Antes de que termine la jornada, entraréis bajo su dosel oscuro. Aprovecháis, eso sí, la luz del día para caminar al lado del Río del Bosque, que conecta con el Lago Largo que dejáis cada vez más atrás. Los árboles van haciéndose cada vez más oscuros, frondosos y frecuentes, y cuando os detenéis para comer el terreno duro y herboso ha desaparecido. Ahora, aquí y allá veis pequeñas pozas, manantiales de aguas marrones y retamas y duros arbustos. Os habéis adentrado en las Ciénagas Largas, una región fronteriza y de mal agüero, pero solo brevemente. Tras un rápido descanso, vuestros pies os llevan hacia el oeste, hasta que, a las seis y media, poco antes del anochecer, los árboles se hacen más grandes, el terreno se escarpa y endurece, y acampáis a la sombra del linde del Bosque Negro. La noche es fría y larga, y el viento sopla. Dormís, sin embargo, junto a un gran árbol que os sirve de refugio y la lumbre os calienta. No estáis cómodos, pero podéis descansar. Os esperan muchas noches así.
Amanece y vosotros despertáis. Vuestros pies continúan hacia en dirección oeste, por raíces que sobresalen del terreno y crean ondulaciones y pendientes de complicada travesía. Antes de que el sol llegue al mediodía, el dosel de hojas negras de los grandes árboles a vuestro alrededor os tapan: habéis cruzado la Puerta del Bosque. Descansáis a la orilla del Río del Bosque, que corre en dirección contraria a vosotros: Bearum consigue pescar un par de enanos en barriles salmones y coméis comida caliente hoy. El camino se endurece: los senderos son poco más que aberturas entre árboles, y la noche llega tal vez demasiado pronto, pues el interior del bosque ennegrece el mundo.
Es esa noche cuando Bearum nota algo raro. Por supuesto, el bosque no está silencioso. No veis animales, pero ciertamente los oís: el croar de un cuervo demasiado cerca, el correteo de las ardillas en las ramas cercanas, un aullido muy distante de algún lobo. Pero Bearum capta un agudo sonido repetitivo; tal vez, el sonido de unas pequeñas patas caminando sobre vosotros. Sabe que hay grandes Arañas en el bosque. ¿Será una de ellas?
Bearum, hazme una tirada de Cazar NO14