Partida Rol por web

Fuegos de Media Noche:

Noche de Sangre.

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18/02/2018, 19:34
Simone Evergarden

Los ojos de terror de la chica Black se abrieron al punto que el reflejo de su asesina quedó en ellos, era la última sombra que vería en su vida insulsa, lo peor es que aún suplicaba por su miseria, intentando hacer que la asesina no rasgara su garganta con sus garras, pues ahora estaba indefensa, había quemado su varita y tenía las piernas rotas y una herida en el pecho que sangraba y mientras se arrastraba por el suelo como un gusano, seguía suplicando por vivir. ¿vida? ¿qué era eso?. Reflexionaba la asesina mientras disfrutaba del momento. 

La chica Black la llamó por un nombre que no conocía, Simone, lo repetía una y otra vez, pero la asesina no reaccionaba, su nombre no existía, solo era existía el nombre en clave con la que la llamaban. Corona de Sangre, pero ese nombre se le hizo conocido. La chica siguió suplicando, le dijo que podría avisarle a Samael que estaba viva, que él la rescataría, pero Corona ladeó su rostro ¿salvarla de qué?, esa era su existencia, asesinar para complacer a Padre. La chica siguió suplicando intentando convencer a La última sombra que no la asesinara y con ese clamor se ahogaría en su podría sangre cuando las garras de la vampiresa le cercenaron la yugular y la garganta de un sólo zarpazo. Murió con los ojos dado vuelta y su mano sujetando su cuello.

Cuando encontraran a la mujer, está estaría crucificada en un árbol y desnuda, con el vientre abierto y las vísceras en el suelo, aunque su intestino ahora le servía de mascada, una mascada sanguinolenta. que cubría el tajo que le habían abierto por el canal, desde su vagina hasta justo el pecho. Su corazón, estaba clavado en el árbol, justo sobre su cabeza coronada con flores rojas. Corona de Sangre, de ahí venía su nombre. 

Tras eso, Corona de Sangre volvió a sumergirse en la sombras, sus ojos apagados y su piel tan pálida, era poca La Luz del sol que tomaba, siempre estaba en la cárcel en donde meditaba casi todo el día, lo que le ayudaba a controlar su bestia interna, con la que ya convivía, o mejor dicho, con la que había hecho las paces y se había sumergido en su violencia que demostraba en sus asesinatos selectivos en donde sus víctimas aparecían de la misma manera, abiertas por el canal, par vaciarles el interior y el corazón clavado sobre sus cabezas además de La Corona de rosas rojas. Nunca la habían atrapado, ella era sombras, era oscuridad y su magia se había vuelto poderosa, pero casi no la ocupaba cuando era cosa de matar a alguien. 

Ahora, con una misión nueva, se acercaba entre las sombras a aquella iglesia, habían más a los que matar, de seguro, no podría hacer su arte. Apretó los dientes, y se ocultó en la puerta trasera, de ahí, sería solo silencio a medida de que se acercaba a su víctima. Había ignorando los nombres dichos por su última víctima, aunque estos se repetían en sus pesadillas, como lejanos susurros acompañados de pataditas en su vientre. Esa pesadilla se repetía todos los días... y no había nada que lo evitara. 

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23/02/2018, 20:03
-DarkSoul-

Oscuridad y sombras. Sangre y gritos. Daba igual si era en tu mente o en el mundo real, ambos estaban rpesentes, vivias apra ellos, de una u otra forma, unos implicaban tus descansos, los otros, los cortos periodos de actividad y aunque unas palabras dichas por la ultima de tus obras de arte seguian coleando en tu mente, eso no te impidio matar y abrite camino en aquella iglesia ruinosa que antaño significo algo para alguien. La guerra de los magos no habia tocado el mundo real, al menos no abiertamente, pero el conflicto habia rpovocado ciertas situaciones incomodas, como el hecho de que el barrio en el que te encontraras, fuera mas una zona fantasma que otra cosa. Incapaz de escuchar o sentir mas que apenas una decena de vidas si llegaba en aquel lugar.

Te fundiste con los lugares que ninguna luz tocaria, fuiste las pesadillas que habian aterrorizado a niños y niñas por incontables años. Los chupasnagre, los vampiros, los Frios os llamaban, aquellos que aleteaban por la ciudad cuando el sol caia en busca de sus presas, pero mientras esos seres se alimentaban de cualquiera, tu lo hacias de un arte mas refinado. Pasos silenciosas, garganta abierta en canal mientras el rojo teñia tu camino sin tocarte a ti. Un golpe certero y otro cayo, no fue muy dificil eliminar a los guardias, no fue nada complicado, pero estabas sedienta de justicia, sedienta por cumplir los objetivos que te habian encomendado porque era para lo que vivias aunque solo hacia unos meses hubiera comenzado a darte cuenta de ello... y sin embargo esos nombres se repetian mas y mas cada vez, como el toque de campana que quiere que alguien despierte, pero ese alguien se queda durmiendo ¿Por que quien va a las iglesias en estos dias?

Las campanas tocaron su salmo, lo hicieron de forma funebre, como si supieran lo que estaba por acontecer y entonces mientras te asomabas por encima de una de las terrazas de piedra del segundo piso lo viste. Cuatro individuos con las capas y las mascaras de aquellos que lo destruyeron todo y delante de ellos, otra figura, en nada diferente de ellos y aun asi, podias oler el miedo de aquellos que le rodeaban y no era a ti. No, no podian sentir tu rpesencia asi que simplemente podia ser la figura que parecia estar hablando sin que tu escucharas nada.

Algo ocurrio no supieste que, pero una de las figuras que miraba al poderoso ser que tenia enfrente, se giro con la varita en mano, pero un gesto de la mano del otro detuvo un hechizo que nunca sabrias cual era. No habia mirado en tu direccion, pero algo te dijo que sabia que habia alguien que no debia. Era tu momento, era el momento de actuar... de mostrarles quien eras y porque estabas aqui. Una sonrisa, leve, sedienta cuando una voz poderosa resono en aquel lugar, hecho para discursos. - Veo que has venido... ya era hora. Empezaba a cansarme de esta pantomima. Has matado a muchos Corona de Sangre... y eso me resulta interesante. Solo espero que ese apodo, no tenga que ver con ese mal arte que tiendes a representar con tus victimas. - El tono de voz era confiado, no habia rastro de miedo, no habia rastro de nada. Solo pdoer, autoridad, fuerza,. No, no te tenia miedo y sabia que ibas a venir... o lo intuia. ¿Una trampa? ¿Que harias? Sabias que no podias dejar que te vieran, eras la noche... pero esa voz, esa voz varonil traia recuerdos, traia sensaciones que no podias describir, pero estaban ahi. La suavidad de un roce en tus muslos, el suave aroma de hombre en tu nariz, la calidez de algo mas...

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03/03/2018, 17:13
Simone Evergarden

De ser otra noche, de ser otro momento, corona de sangre no hubiera salido de las sombras donde se había agazapado, apenas se hubiera dado cuenta de que estaba siendo esperada, hubiera reculado no sin antes haber atacado a todos mientras escapaba pues sus instintos de supervivencia estaban al máximo y le había ayudado a sobrevivir aquellos años de lucha y de asesinatos selectivos a un gobierno corrupto. O eso le decían.

Pero esa voz, esa voz... parecía diluirse en sus sueños, en sus pesadillas, esa voz...

Dio un paso, su pantalón de cuero reflejó la suave luz de la luna en aquella noche de sangre, luego el cuerpo completo de la mujer, que cuya cara estaba cubierta por una máscara negra de gato que le cubría la mitad del rostro, pero aquellos ojos, azules como el mar miraban a aquel que la esperaba. Hizo una reverencia, así había que recibir a la muerte, pensó.

 siempre había esperado una recepción así, ya se me estaba haciendo aburrido quitarles sus patéticas vidas — sonrió y lamió su mano cubierta de sangre, — en realidad... no era una muestra de arte, sino.. un mensaje — ¿para quién? para todos, y así, en sus manos asomaron dos armas y comenzó a disparar, había aprendido que las armas de los muggles eran mucho más efectivas que la magia. Comenzó a correr hacia la derecha para deshacerse de todos los idiotas que defendían a su anfitrión. 

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15/03/2018, 08:53
-DarkSoul-

Te presentaste, te mostraste ante aquel que te esperaba, ante el mismo que sin duda, habia urdido esta simple trampa para atrapar a alguien como tu... y mientras todos tus sentidos te decian que corrieras, que te escondieras y que ya habria otro dia para la muerte roja, tu mente te traiciono, atraida por esa voz como si fuera un canto de sirena. Tus ojos dieron con sus cuatro esbirros y despues con la figura imponennte que clamaba sin darse cuenta, por tu atencion.

Le viste alli, alzado, con una barba no especialmente poblada, ese pelo largo suelto que caia hasta sus hombros y con la mascara fuera de su lugar, porque Samael, el Principe de la Muerte, el Heredero al Trono Oscuro de su padre Azrael, no temia a nada, ni a nadie, ni siquiera a Corona de Sangre. Viste como una sonrisa asomaba a su rostro, como la diversion bailaba por un momento en esos ojos que creias reconocer y tambien viste algo mas, su ceño se fruncio levemente, mientras su cabeza se ladeaba levemente, estudiandote de una forma que te hizo estremecer y no de miedo, sino de algo mas profundo, de algo que habia quedado oculto, de algo que los monstruos nocturnos no debian poseer. Deseo.

Las balas fueron escupidas por esas armas muggles que ahora usabas y mientras los proyectiles salian en direccion a tus objetivos, quizas por algun poder que desconocias, quizas por una magia que le envolvia con mas fuerza que cualquier otra, o simplemente fuera suerte, o un ultimo mecanismo de tu propia cabeza, ni uno solo de los proyectiles dio en su figura... y eso que él ni se movio de su sitio, mientras los otros magos caian agujereados alrededor sin que el moviera un musculo por salvarlos. Cuando tus armas dejaron de clamar plomo y muerte, viste como él ni siquiera miraba a los muertos... sus ojos estaban fijos en los utyos con una intensidad que sin duda intimidaba, no por nada, era conocido por ser el mayor asesino de esta guerra. - Esperaba mas sinceramente, usar armas muggles te da una ventaja obvia... a menos que alguien sepa que sueles usarlas. - Un suspiro de tedio. - Dime que no he orquestado todo esto para nada... - Mas entonces se callo, se te quedo mirando y pudiste ver por primera vez la realidad que se escondia tras los ojos de Samael. Una ira, una rabia capaz no solo de asolar tu mundo, sino tambien el suyo y el de los muggles. Una ira contenida por una voluntad capaz de aplastar montañas y que ahora se tambaleaba al darse cuenta de algo que no era posible... - Es imposible...

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05/04/2018, 19:01
Simone Evergarden

Nunca esperaban las balas o si lo esperaban, no sabían como enfrentarlas, siempre era lo mismo, pero algunas veces se encontraba algún listillo dispuesto a enfrentaría, y cuando eso pasaba, era mejor tomar providencias, una batalla de magia que los levaría a la muerte, ella siempre buscaba lo mismo, la muerte, total, era mejor desaparecer para un ser sin pasado como ella. 

— no me decepcionas, para nada — sonrió de medio lado,  sacando ahora su varita, apretándola con fuerza — ¿que es imposible? ¿te diste cuenta que puedo acabar contigo? — se rió mientras tomaba su varita y lanzaba un septum contra el rubio, aun deseaba acabar con él, era la misión que le habían encargado y la voz que le decía que se detuviera se había acallado, aunque aquellos ojos, pero en otra vida, la hacían desear seguir viéndolo.

 ¡revienta! — comenzó a lanzar muchos septum contra Sammael, deseaba producirle dolor, que la carne se desgarrara mientras los colmillos se volvían largos y sus ojos se ponían rojos. La bestia interna estaba desatada, ya no la controlaba ni siquiera intentaba hacerlo.

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08/04/2018, 13:09
Samael Nott

Tus palabras no tuvieron efecto en el hombre que aun estaba practicamente en el mismo sitio desde que comenzaste a matar. Habian dado igual las balas u otros ataques, el simplemente ni siquiera se habia movido. Tu eras una fuerza de la noche, eprfecta, destructora y agresiva hasta un punto fuera de los limites humanos y aun asi, él se habia quedado en el sitio como si al igual que tu eras imparable, él era inamovible.

Levantaste la varita, disfrutando del mismo acto, mientras los hechizos salian de tu boca y de la punta de tu varita. Muchos de ellos rebotaron contra las protecciones del mago, algun escaso consiguio atravesarlas provocando solo una minima parte de ellos herida real. El olor de su sangre, de una sangre conocida por ti, una que habias saboreado hacia mucho tiempo trajo recuerdos que quedaron apartados, mientras una sed de sangre diferente a la que recordabas te atrapaba en su puño. No era solo sed de sangre, eran recuerdos, sentimientos, imagenes todo combinado en una fuerza que te hacia desear esa sangre como si fuera mas importante... incluso que matarlo... por una misera gota de la misma.

Te lanzaste a por él y cuando estabas a punto de tenerlo no solo al alcance de tu varita sino de tus garras y colmillos, algo impacto con fuerza brutal en tu pecho, porque habias descuidado tu defensa en pro de un ataque completo. En un lateral desde el suelo, una mujer moribunda, con la mascara rota, habia lanzado un hechizo que te dio de lleno, apartandote de tu trayectoria y desplazandote hasta que golpeaste una de las columnas.

Ese hecho parecio provocar una cambio en el hombre, miro en direccion a su subordinada y de un simple gesto con la varita, viste como una miriada de espadas oscuras atravesaban su cuerpo, matandola en el acto. Solo entonces se giro y clavo los ojos en los tuyos, mientras tu aun aturdida por el golpe, mirabas lo ocurrido y al hombre que te llamaba de esa manera tan extraña. - Asi que no me recuerdas Simone... - Ladeo la cabeza, mientras notabas dolor en su mirada. - Se quito un guante, mostrando una mano que portaba una alianza. - ¿Que te han hecho... mi amor?

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27/04/2018, 23:11
Simone Evergarden

La locura se arremolinaba en su interior, desatando toda el salvajismo del que era capaz y que la había llevado a ser una de las buscadas por el actual gobierno de facto, ya casi transformándose en un espectro en las pesadillas de aquellos eran objeto de los rebeldes y que aquel angel de sangre era enviado para acabar con todo lo que respiraba. Simone, o Corona de Sangre quería e iba a ejecutar la orden que le habían dado, pero más que por obediencia, lo que deseaba hacer era probar aquella sangre que desde que entró por sus fosas nasales, la estaba volviendo loca. Arremetió, así, contra aquel que se mantenía incólume ante sus ataques, sí, era una fuerza que no podía mover, y en el mismo lugar en que otros habían suplicado por piedad, él se mantenía rígido... eso la volvió loca, ahora deseaba sacarle el corazón y comerlo, comerlo por completo para hacerse de su alma inmortal...

Sin embargo la locura la había vuelto descuidada, aquel golpe le dio en la espalda abriéndola y lanzándola en dirección contraria, hasta azotarse contra uno de los pilares, perdiendo por completo su máscara. A horcajadas y con su mano en el suelo en donde comenzaba a escurrir su sangre, levanto aquel rostro de muerte y destrucción pero que en otra vida le había dedicado las más dulces palabras a Samael. te amo, te amo, tendremos  un hijo, oh... aquel rostro de ángel que le dijo que tenía miedo mientras tomaba la mano del hombre y la colocaba sobre la barriga que comenzaba a formarse. Ese mismo rostro que le sonrió con sorpresa cuando el padre de su hija sintió la primera patadita... 

Ella misma que ahora estaba manchada de sangre y la mirada desencajada por la locura. 

— calla de una vez — le grita, no entiende porqué ha rematado a la maga que lo había salvado de us garras, quizás era egoísta igual que ella y deseaba toda la diversión para él — ¡deja de decir ese nombre! — no lo reconocía pero aún así le producía una sensación extraña de familiaridad — acepta tu muerte o mátame de una vez... ¡no hay mas salidas! — quizás este era su último trabajo, quizás sería libre al fin si él lograba acabar con lo que tantos quisieron hacer — muere, muere ¡¡¡muere hijo de Azrael!!! — el grita mientras se levanta y nuevamente intenta darle con el sectumsempra.

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10/05/2018, 18:07
Samael Nott

Te miro y no te veo, te observo y solo veo a ese lado oscuro que me permitiste ver en los jardines de Hogwarts, cuando aun no eramos nada, mas que dos jovenes inconscientes llenos de ego y ganas de diversion. ¿Cuantas veces he revivido nuestros recuerdos? ¿Cuantas veces he pasado por ellos? Colando esos sentimientos hasta convertirlos en algo mas puro que el odio, porque si ellos me lo arrebataron todo, yo hare lo mismo... asi tenga que arrebatarles la luz, la esperanza y el mundo mismo, porque sin ella, sin la vida que nacia en su vientre ya todo da igual... e incluso la muerte se vuelve, un fin alcanzabale cuando acabe con todo.

Te alzas con la fuerza de tu herencia vampirica, veo los ojos rojos, los colmillos, la sed de sangre convertida en un arma porque es lo que eres como yo. Un arma en manos de nuestros respectivos lados y aunque mi padre gobierne ahora por encima de todos y todo, mi corazon siempre ha sido tuyo Simone, Leonor... mi vida, mi amor.

Gritas palabras cargadas de odio que yo conozco tan bien, que me recuerdan como perdi a una esposa y una hija en un solo instante y reconozco que si alguien ha de matarme, esa eres tu. Una sonrisa triste, mientras guardo mi varita y abro mis brazos, esperando el abrazo de la misma muerte, el golpe de los brazos de mi ninfa de sangre y oscuridad, ese ardiente beso cuando tus dientes rasguen mi cuello y la sangre mane, para saciar tu sed... acabando con mi vida. No hay miedo, no hay terror ante la criatura que eres, solo melancolia y esperanza de quizas volver a verte... una ultima vez, cuando tus ojos me reconozcan. - La acepto, si es a tus manos, la acepto amor mio... Leonor... mi esposa.

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22/05/2018, 07:58
Simone Evergarden

Samael le permitió llegar a su cuello, le permitió abrir su carne y beber de él, no opuso resistencia alguna a la vampiresa que sólo veía el placer de cumplir su cometido, y que de esa forma apartaría las dudas que sentía. La bestia se removía dentro de ella, clamaba por aquella sangre y cobrar la revancha que le dijeron que debía cobrar. Era su juguete, luego, borrarían sus recuerdos, su sed, para controlarla, porqué así habían tomado control sobre ella, aniquilando pedazo a pedazo lo que había sido, haciéndola olvidar, y claro, con gran eficiencia, ese pasado donde había sido Leonore, o Simone, en donde había sido la esposa de Samael Nota y se habían atrevido a ser felices...

Pero ninguno de ellos contaba con los estragos que harían en ella el sólo hecho de probar una gota de esa sangre que escurría por sus labios y su pecho. Bebió pero pronto debió detenerse, no quería matarlo, ¿un acto de compasión? ¿conocía ese concepto?, no, le era desconocido, pero no quería matarlo, le era imposible hacerlo y su cuerpo rechazó esa sangre que tan cálida se le hizo. Cayó de rodillas, aún sujetando el pesado cuerpo del rubio que se había sometido a su voluntad, lo estrechó con fuerza mientras ambos llegaron al suelo.

—  no... no mueras... no mueras... Samael... —  alcanzó a susurrar antes de que Samael perdiera la conciencia por completo, sintiendo la mano fría de Simone en su mejilla, reconociendo algo de humanidad en esos ojos claros. Luego un brillo y todo se fue a negro. ¿Habrían muerto? ¿así había terminado aquella historia. 

Samael despertó en su cuarto, tenía el cuello vendado  y aunque aún sentía una debilidad latente, que conocía perfectamente, seguía vivo, pero la pregunta era, ¿dónde estaba Simone?, ¿había desaparecido de nuevo?, ¿la había vuelto a perder?. Lleno de ira, clamaría por ella, se había vuelto más cruel en aquellos años, apartado de quien era su esposa, por eso no tardó mucho en hacer saber a sus lacayos sus necesidades. Deseaba a su mujer, la deseaba en ese momento. Le dijeron que los habían encontrado, abrazos, en medio de aquella carnicería, y que cuando desearon matar a la asesina, tu colaborador reconoció aquel rostro y decidieron mejor llevárselos juntos. Ella estaba en una de las celdas de Azkaban, era el lugar para una asesina consumada como ella y que es había decidido tu padre, lo dijeron casi asumiendo que era de agradecer que no acabaran con ella en el acto, pudiendo y debiendo, pero Azrael deseaba jugar con ciertas reglas del juego, además, Azkaban era un peor castigo que la muerte misma y de eso, él se encargaba personalmente. 

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30/05/2018, 18:49
Samael Nott

Llego la muerte alada, se abalanzo sobre mi la ninfa de oscuridad y sangre, vi esos labios carmesies abrirse con una voracidad que conocia pues la sed me era conocida, la habia compartido con ella, con lo bueno y con lo malo. Senti los colmillos que resplandecian con la fuerza del marfil en la noche mas oscura, abrirse paso por mi carne y sus ojos, rojos como dos rubies, capaces de captar hasta el ultimo rayo de luna que se filtraba mas alla del esqueleto muerto de este lugar de culto. Eramos el todo, asi de simple, no habian secretos entre ella y yo, todo lo que yo era ella lo conocia y viceversa. Mano la sangre, mano el icor de la vida y por un instante volvi a verla, no a la diosa de la muerte que siempre habia sido, sino a mi esposa, a la mujer que amaba y amaria mas alla de cualquier duda, porque si alguien en este mundo tenia derecho a matarme, era ella, sin ninguna oposicion.

La muerte y la oscuridad me alcanzaron y cuando lo hicieron yo solo podia sonreir, porque notaba la frialdad de una mano, clamando por un nombre que nunca crei volver a oir sonando con ese tono de voz, que solo podia ser suyo.

Mas la muerte me fue esquiva, la misma que habia osado perturbar durante tanto tiempo, a la misma que le habia clamado que viniera a buscarme como la amante risueña que sabia que era. Mi crueldad, mi arrojo y mi locura me habian llevado a lo mas alto de reino de mi padre, pero la realidad era simple. Sin ella, no habia vida que mereciera ser vivida y por eso, no es que no tuviera miedo a la muerte, es que simplemente me daba igual... solo queria ver arder a los malditos cabrones que me la habian arrebatado y por ello, recibiria cuantas heridas fueran porque, era asi de simple, queria verles sufrir, queria escucharles gritar y deleitarme en el mismo dolor que recorria y corroria mi alma, dia y noche.

Desperte en mi cuarto, notando la debilidad producto de la perdida de sangre, mi mano toco el cuello vendado y mi ira al ver que estaba solo en mi cama, se reflejo cual un incendio de puro odio en mis ojos. Me dijeron lo que habian hecho, lo que en su momento habian decidido que era lo mejor, bajo el mando de mi padre. El primero de ellos acabo con la mandibula partida y sangrando profusamente por la nariz, al segundo lo estampe contra la pared mientras le sacaba con toda mi mala ostia el lugar exacto, la celda en la que habian metido a mi esposa. Tras eso era facil lo que debia hacer, viajar a Azkaban... y pobre del iluso que intentara detenerme.

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21/07/2018, 00:55
Simone Evergarden

Pero te intentarían disuadir de que no fueras, que ella debía calmarse o incluso alguno comentó que aquella mujer, ya no era un humano, una bruja, otro, entre dientes, dijo que debía estar muerta por todo lo que había hecho. En cambio, tú sabías que todo aquello era obra de otros, que tu mujer no haría todo aquello...mentira, sabías que era capaz de todo aquello y más, la conocías, sabías el demonio que existía en su interior, esa maldición que la consumía, podría derramar ríos de sangre.

Recorriste los pasillos, aquel olor a humedad y muerte que lo embargaba todo, pero sólo estabas ahí por una mujer y que cuyo aroma parecía un vago recuerdo ya, pues, cuando la tuviste encima, cuando iba a matarte, no olía a ella, olía a otro ser. Te preguntabas cuanto quedaba de tu mujer, que tanto hablan dañado y que tanto tú mismo estabas dañado, pues, ya no eran los mismos, ella era un espíritu, tú, en cambio, eres el príncipe de aquel reino. Era más fácil la vida que intentaron vivir, donde eran marido y mujer y ella albergaba a tu hija en tus entrañas. 

Seguiste hasta la última de las celdas, y ahí la viste, tendida en el suelo, con las ropas rasgadas, pudiste ver sus muslos, sus piernas, llenas de hematomas, heridas, cicatrices. El cabello lo tenía mojado, habían tenido que hacerle pasar por mucho, nadie creyó que era tu esposa, ¿ella?, ¿esa asesina?. 

Simone te sintió y logró moverse un poco, se retorció en el suelo, y volvió su cara pálida a tu cara, tenía sangre, un ojo hinchado y su respiración era agitada, la debieron pasar por los dementores, aunque esos ojos vacíos también eran por lo vivido. Movió sus labios, pareció decir tu nombre antes de cerrar los ojos. La viste dormir, durante muchas noches, a veces no sabías si estaba viva o muerta, era la curiosa naturaleza de su cuerpo, pero ahora, te estremeciste, podría haber muerto, de verdad, pudo haberte esperado para verte una vez más. Un adiós... Al que te negarías. No la volverías a perder, aunque no haya nada de ella ya en ese cuerpo mal trecho. 

 

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21/07/2018, 11:25
Samael Nott

Las palabras fluyeron, se mezclaron y acabaron encontrando su hueco en el laberinto de odio e ira que era mi mente. Escuche a todos aquellos que se creian con el derecho de decirme a mi, su principe, cual debia ser el destino de la mujer que les habia asesinado de uno en uno, o en grupos desde que esta guerra habia comenzado. El primero recibio una soberana paliza, donde su rostro apenas era reconocible cuando termine de usar unicamente mis manos. - Si alguien ha muerto a sus manos es porque era debil... y a los debiles se les aplasta. - Una ultima patada que propicio otro reguero de sangre contra las piedras del suelo. Una mujer se vio alzada del suelo hasta que su espalda rozo una de las agujas de la pared, un sitio precioso donde empalarla para ver como se desangraba. - ¿Monstruo? - Una risa que ponia los pelos de punta. - Si, si que lo es... - Un asomo de duda por un instante cuando recorde esos mismos ojos llenos de vida y amor. Un recuerdo amargo, uno que habia ahogado en odio, rabia, ira y furia. - pero es MI Monstruo. - Su cuerpo dio contra las piedras mientras yo simplemente avanzaba por los pasillo del castillo de mi padre. Los mismos donde una vez me habia escondido detras de unas esquinas para robarle algo mas que unos simples besos a la mujer que ahora, debia yacer en una celda de Azkaban, con la ninfa de sangre y oscuridad mas plena que nunca.

Alcance su prision, su celda, la ultima del pasillo y mi mirada vio su cuerpo, lo que le habian hecho y mi mirada prendio. Ardio como los mismos braseros de ese Infierno del que hablan los muggles. Habia dicho que era mi esposa pero nadie me habia hecho caso y la habian... apalizado como poco. Alguien sufriria, no... no alguien. Muchos lo harian. En el imperio de oscuridad de mi padre yo soy el principe del dolor, ellos han mancillado algo mio y les oire gritar hasta que se les rompan las cuerdas vocales y les sangren los labios.

Se movio, mis ojos se fijaron en esos ojos que me miraban, oculto uno tras la hinchazon de un golpe. Una mirada, un susurro en el aire que solo podia ser mi nombre y yacio de nuevo. Cerrando los ojos y dejando de respirar, como si de verdad estuviera muerta y aunque sabia como era su forma de dormir, esto era... era mas. Una despedida. He hollado este mundo pensandoi que estabas muerta, pensando que mi futuro me lo habian arrancado de mis manos y ahora no vas a morir, no... porque alguien te ha hecho esto y ese alguien va a pagar con algo mas que sus vidas, porque incluso arrancarselas seria insuficiente. No, el dolor que les espera por separarme de ti... aun no se ha escrito.

Mi mano tomo el pomo, pero la puerta no se abrio. Mis ojos se entrecerraron, la varita escapo de entre mis manos y el fuego de mi alma ardio para licuar literalmente la cerradura. Una patada y la puerta se abrio de par en par, porque el hombre, el esposo que una vez conocsite ya no existia, habia muerto, enterrado bajo dolor, habia renacido como un arma, como el latigo que deshollaria las espaldas y la carne de los traidores. Sin saberlo, ellos mismos habian creado su arma de perdicion. Avance, con las sombras en mis talones y la ropa ondeando a mi lado. Sentiste el roce de mis ropas contra ti, quizas, eso esperaba.

Una mano acaricio tu mejilla, busco el mas minimo resquicio de vida y mi mano se elevo para pronunciar un hechizo de curacion... que nunca antes habia realizado sobre nadie, porque nadie merecia eso de mi. Tus heridas sanaron, la sangre desaparecio lentamente y pronto oiste como crujieron los eslabones de las cadenas magicas al romperse con magia. - Despierta mi esposa... despierta mi Simone... no puedes dormir, no puedes irte de mi lado. No otra vez. - Las palabras podian intentar ser cariñosas, pero la realidad es que ese tipo de emociones ya no entraban dentro de lo que yo entendia, el tono era mas como pequeñas ordenes, que intentaban ser suaves... pero que apenas lo parecia. Aun asi, de mirar en mis ojos verias un brillo que quizas recordases, apagado, opacado por todo lo que era pero que aprecia brillar de fondo como si siempre hubiera esperado algo asi.

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24/07/2018, 04:00
Simone Evergarden

Cuando tomas entre tus brazos el cuerpo mal trecho de Simone,  sientes los estragos del tiempo que había pasado, estaba delgada, las mejillas hundidas, habían ojeras demasiado marcadas bajo sus ojos y apenas pesaba, podías sentir sus huesos y mientras la curabas, un pequeño quejido afloró de esos labios resecos, había vuelto obedeciendo a tus órdenes, pero no era que la muerte te hubiera hecho caso, sino que ella, tozudamente prefería aferrarse a la vida, por alguna razón más allá de lo lógico y que la había mantenido con vida durante todos aquellos años.

— Simone... ese nombre suena... a algo que olvidé... hace... hace mucho — abrió sus ojos azules, pudiste verlos, era ella, era Simone, era su cuerpo, su mirada, su voz, incluso la frialdad de su piel y que Samael disfrutaba tocar cuando y abrazar cuando estaban dormidos en aquella pequeña casa escondida en Escocia y a donde habían llegado para destruirlo todo — no... me toques... — se movió de nuevo, esta vez para rechazarlo, sus manos lastimadas se colocan sobre el pecho del hombre y lo empuja lejos de ella — no... me lastimes... más no... no... — empezó a llorar, y comenzó a gritar y a pelear, pero estaba tan débil que apenas podía ejercer fuerza, de hacerlo, Samael estaría en peligro, y ahí pudo ver sus ojos, estaban rojos, pero seguramente no había bebido sangre.

 no... no me lastimes de nuevo... no... mátame de una vez por todas— logra empujar a Samael y se arrastra a una esquina, en donde se agazapa cubriendo su cabeza con sus manos, agotada, con los ojos desorbitados, — no me lastimes... de nuevo... no lo hagas... — ¿le habías hecho daño? ¿en que lugar estaba tu esposa?, comenzó a llorar, a gritar, sus colmillos se hicieron evidentes pero en el estado en que estaba, un frenesí la mataría definitivamente...

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03/08/2018, 10:30
Samael Nott

Destrozada. Hecha pedazos por aquellos que una vez prometieron protegerla de todo mal. Su cuerpo era apenas una misera sombra de lo que alguna vez habia sido la preciosa mujer que habia dormido a mi lado, con la que habia yacido, a la que habia amado con toda mi alma, a la que amaba con todo mi ser... si es que aun habia un hueco para el amor en mi negro corazon. La observe mientras me miraba con esos ojos dejando claro que no tenia claro quien era Simone, aunque me estuviera devolviendo la mirada con esos dos zafiros que rompian todos mis esquemas.

Me aparto, el carmesi volvio y dos rubis se fijaron en mi, mientras se arrastraba a la esquina mas alejada de la celda, para agazaparse como un animal herido. La mire desde mi posicion, con los ojos temblando por dejar ver lo que habia detras de una armadura que ya estaba fija a mi ser. La frialdad parecia que perdia gotas de humedad en mis ojos, hasta que vi esos colmillos afilados, esos colmillos que bien podian rasgar la carne y beber su sangre como habia visto que hacia en mas de una ocasion. El frenesi la mataria pero seguir asi tambien, mire hacia la puerta por un instante y despues simplemente desaborche el boton de la muñeca de mi camisa y doble la manga sobre mi brazo hasta el codo.

Eres Simone, eres mi esposa, te perdi hace mucho tiempo... no volvere a perderte y nadie va a impedirme estar a tu lado. - El tono no pareceria amoroso, porque hacia mucho que ese sentimiento no recorria mi cuerpo, no era una orden, pero estaba claro que habia algo mas, una contencion obvia en el tono que intentaba ser cercano. Me acerque con tranquilidad, como se acerca uno a un animal acorralado, dejandole ver que no es un peligro, pero como hacia eso un hombre que habia sido el mas vil y despreciable depredador en esta guerra, al menos en su lado de la misma. Me agache a tu lado y coloque mi muñeca a la altura de tus dientes, de tus colmillos hasta que note la punta de estos sobre mi piel.

Estas debil, rota y si te dejas llevar por el frenesi moriras. No lo permitire. - La piel se clavo en tus dientes, dejandote notar el sutil y suave sabor y aroma de la sangre. - Bebe. Alimentate de mi. - No la dejaria caer, no la dejaria herirse y si debia usar la magia para ello, lo haria. Detendria su cuerpo y la obligaria a beber, porque lo necesitaba, para recuperarse y despues vendria la comida de verdad.

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14/08/2018, 06:28
Simone Evergarden

agazapada, buscando no ser dañada de nuevo por esos demonios con los que la torturaban desde hace tanto tiempo que parecía una vida, se apoyó más en la pared y la arañó, intentando escapar de él, de esa cara que la atormentaba entre pesadillas y la paranoia de que la llevaría a un sufrimiento donde la muerte sería un premio, una salida, pero cuando sintió ese aroma a sangre y está mojo sus labios cuando incluso se negaba a beber, le hicieron recobrar un poco la cordura y colocar sus manos destrozadas en la muñeca de él y beber, pero sí con mayor control que el encuentro anterior. 

Bebió solo un poco y luego se apartó, la razón volvía fugazmente y le decía que de beber más lo mataría. Tosió un poco volviéndose a agazapar en la pared pero esta vez apoyando la espalda en ella y sus ojos observándolo  asustados y maravillados al mismo tiempo. Trago saliva un segundo, levantando su mano para acariciar su mejilla.

¿egues real? — preguntó buscando en sus recursos sus ojos y su sonrisa, pero aquel rostro no sonreía, carecía de brillo, era como ella — no...no egues mi Samael, tus ojos son los ojos de otro seg... tu alma... — bajo su mano que cayó lánguida sobre su regazo — tampoco soy su Simone, me robagon mi alma... te matagon tantas veces delante de mis ojos, me mataste tantas veces... y volví tantas más que ya no hay nada... nada nada... sollozo, y puso sus manos en su vientre — se la llevagon... mi luz... mi luz... — se estremeció y terminó apoyando su cabeza en el pecho del hombre — mi luz... tu luz... ni luz... — su mente destrozada se volvía a perder y seguía repitiendo esas palabras ya ajena a ese lugar pero por lo menos respirando contra el pecho del príncipe, estaba viva pero ese sitio no ayudaría con su estado, quizás aún podría ser la adolescente que había conocido tanto tiempo atrás y que se entregó a él, pero ¿él podría ser el mismo de antes?.

Notas de juego

Siento la tardanza >.> luego te cuento >.<

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30/08/2018, 18:11
Samael Nott

Bebio, senti sus labios, sus dientes, como no habia sentido los de ninguna otra mujer desde que aquel fuego se llevo mi razon para amar este mundo, mis razones. Una parte de mi sintio que debia alegrarse, que una parte que yo mismo habia quemado en fuego debia palpitar, revolucionarse, pero no ocurrio. Esta guerra habia destruido algo mas que cadaveres, amigos y enemigos, habia quemado el alma de aquellos que luchaban en ella. No me importaba reconocerlo, sabia lo que era, sabia quien era y porque incluso mis aliados, cuchicheaban a mis espaldas cuando creian que no les escuchaba. Hubo un tiempo que estaba a la sombra de mi padre, pero ahora era reconocido por mi mismo, por lo que me habia convertido en esta guerra, por como me habia fraguado en el fuego y la sangre de amigos y enemigos.

Vi tu mano moviendose hacia mi y permiti que me tocaras, mientras la herida volvia a acercarse a tus labios y la manoacaricaba tambien tu mejilla, de una forma que se palpaba en los recuerdos, los mismo que ahora golpeaban en mi mente buscando romper la puerta tras la que los habia escondido.

Pregunto y mis palabras fueron rotas por una clara descripcion de la realidad. Su mano dejo de acariciar y la mia se detuvo, aunque se quedo en el sitio para que bebieras mas, si lo veias bien. - Soy real, pero no soy tu Samael. Él cayo presa de la locura, cuando vio como su esposa e hija morian en aquella casa en llamas. Yo soy lo que sobrevivio, o al menos la parte que decidio no morir. - Vi como se apagaba, como repetia una y otra vez ese mantra y suspire levemente. - Si, se la llevaron, nos la arrebataron, a ti y a mi, mi amor. A los dos. - Notaste como esa palabra. Amor. Era la primera que iba cargada de posible sentimiento, una sombra, sutil, eterea de algo que una vez realmente habia existido y queria pelear por volver, perdida en la oscuridad. Mis brazos acogieron tu cuerpo, tu cabeza contra mi pecho.

¿Aun quedaria algo de su Samael? ¿Algo de mi Simone? Si ambos nos habiamos reconocido perdidos en la mas profunda oscuridad, entonces quizas hubiera algo aun. No sabia si alegrarme o reprenderme a mi mismo por semejante acto de debilidad.

Yo Samael, quiero recibirte a ti como mi esposa. Prometo serte fiel, tanto en la prosperidad como en la adversidad, en la salud como en la enfermedad, amandote y respetandote durante toda tu vida. - Unos cambios leves, en unas palabras entonadas hacia mucho, como hacian los muggles. Como habia sido en aquel dia donde ambos intentamos escapar a nuestros respectivos destinos. El habitual tono duro seguia presente, pero para alguiencon tus sentidos bien podias percibir, algunos sutiles cambios.

Con cuidado tome tu cuerpo, levantandolo como si no pesaras nada. - Vamonos de aqui, mi vida. - Mi cuerpo se movio, mientras los pasillos y las celdas se convertian apenas en imagenes borrosas, mientras mis pasos resonaban con la fuerza de un tambor de guerra por los recovecos de esta prision, que habia visitado innumerables veces para hacer sufrir a mis enemigos. Alcance el borde una de las zonas de llegada. Te mire a los ojos y sonrei, de tal forma que casi parecia doler. Las olas rompian a nuestro alrededor. - A casa.

Nos desvanecimos en el aire y cuando tu vista volvio, estabamos en un bosque, de arboles raquiticos que aun tenian las marcas de un fuego que parecia haber intentado arrollar con todo pero no lo habia conseguido. Al fondo, una casa a la cual le faltaba mucha pintura, muchisima, pero por lo demas, era obvio que alguien la habia reconstruido, o estaba en el proceso de hacerlo. Mi secreto. Uno de ellos. La casa donde todo habia comenzado, donde venia cuando mi odio bajaba, cuando me sentia debil, un lugar donde hacerme mas fuerte en todo lo malo que me habia ocurrido... y ahora... quizas, la puerta a algo diferente.

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13/09/2018, 02:18
Simone Evergarden

Repetía ya perdida en su locura, repetía que se habían llevado a su luz, que se la habían llevado, y se aferraba a las ropas de Samael sin darse cuenta que la estaba sacando de ese lugar. Ni el frío de el océano, ni los recuerdos que traía esa cabaña reconstruida, la hicieron volver, y su mirada se perdía, sus pupilas sólo dibujaban los retazos de algunos recuerdos que no la dejaban en paz. 

Entraron en aquella cabaña, Samael lavaría el cuerpo de Simone, ¿cuando añoraría su risa, sus bromas? ¿escuchar el tono de voz que usaba cuando se enojaba? ¿cuando lo reprendía por algo? ¿sus ojos mirándolo con deseos?, porque no había nada de eso, ese cuerpo delgado y destruido, tan lleno de cicatrices y maltratos, pudo limpiarla y sacar la mugre que traía encima, pero no podía limpiar su mente o su alma. Limpió su cabello y su rostro, y casi pareció ser ella cuando le puso una camiseta de él y la tendió en la cama, estaba tibia, dentro de lo que ella podía transmitir, Recordaste que cuando estaba embarazada era mucho más tibia, y cuando la bañaste pudiste ver la cicatriz que cruzaba su abdomen. ¿una cesaría?. Ahora la recorrías con los dedos, una cesaría... ¿acaso estaba viva?, su bebe... ¿podría ser?.

Simone durmió durante toda esa noche, un hechizo para que pudiera hacerlo fue necesario, porque sino se sobresaltaba a cualquier movimiento, pero al final estaba más tranquila, y por fin la podías abrazar, casi siendo ella, tu Simone que sonreía cuando dormía, más ahora que al fin había vuelto de entre los muertos. Acariciaste su cabello, y besaste los lunares de sus hombres que habías memorizado. Quizás podrías sanarla, quizás podrías sanarte.

Fueron casi dos o tres días en que Simone no volvía en sí, era como si estuviera en abstinencia, debiste llegar a atarla, porque la paz que disfrutaste aquella noche, se esfumó llegada la madrugada en donde ella comenzó a gritar y a sudar. Vomitó toda la sangre que había comido porque era todo lo que había en su estómago, y siguió con una fiebre tan alta que deliraba y gritaba por su Samael y su hija, mientras decía que los pechos estaban llenos de leche. Suplicaba que no se la llevaran, antes de sumirse nuevamente en la oscuridad de esa locura.

Fueron días largos, hasta que pareció irse calmando, el control que usaban en ella podrían ser pócimas de sumisión, usadas por tu bando, pero ahora veías los estragos y la agonía por la que pasaba aquel que había estado tanto tiempo expuesta, pero ahora volvía a estar tranquila y cuando volviste de la cocina, la encontraste sentada en la cama, inclinada ligeramente hacia delante.

 [¿donde estoy?] — preguntó en francés y lo quedó mirando sonriéndole, estaba ahí, pudiste verla al fin — [¿quien eres?] — le preguntó, ladeando un poco su cabeza. 

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30/09/2018, 11:22
Samael Nott

Fueron dias duros, pero nada que ver con las noches. El tiempo no tardo en traer su ira sobre ella, lo hizo de la unica forma que conocia, purgandola. Conocia las drogas, o al menos, sabia el tipo de drogas que eran porque yo mismo las habia usado en determinados casos y aunque no estaba fam iliarizado al 100% con ellas, ver lo estragos que producian en ella me indicaba que llevaba años siendo sometida a eso. ¿Por su propio bando? ¿Su familia? ¿Aquellos que habian jurado protegerla? Mi odio crecio, porque es lo unico que sabia hacer, crecer, alimentarse de todo lo demas hasta que solo quedaba un fuego abrasador en mi interior. Sabia como acabari esta guerra, sabia que acabaria en el mismo instante que empalase al ultimo de esos rebeldes, pero ahora... ahora era diferente, no era solo un querer, no era solo una necesidad, se estaba convirtiendo en algo muchisimo mas denso... porque empalarlos seria demasiado benigno, demasiado misericordioso. No, debian sufrir, una y otra vez durante el resto de sus vidas.

Fue cuando por fin la mugre se retiro cuando por un instante, solo uno, mientrazs mi mano acariciaba esa herida que mis ojos brillaron como lo habian hecho antaño, cuando me di cuenta de la minima posibilidad de que estuviera viva. Nuestra hija. ¿Habia opcion? Era una locura, pero acaso no lo era haberla encontrado a ella.

Los momentos juntos traian recuerdos, que creia haber quemado y enterrado, pero estaban ahi. Ella, limpia, peinada y con una de mis camisetas, reposando sobre una replica de nuestra cama. Toque mi pecho, aprete alli donde deberia estar mi corazon y no encontre ninguna respuesta. Solo era un trozo de carne, que se habia convertido a si mismo en muerte y dolor, en un arma como la que mi padre nunca hubiera pensado que podria ser.

Hice el desayuno, lo que solias tomar en aquellos escasos dias donde nos fugabamos de Hogwarts para poder estar juntos sin que nadie mirase. Una bandeja simple y la puerta se abrio, dejandome pasar a la habitacion que ahora ocupabas, la nuestra, la misma donde habiamos concebido a nuestra hija. Te mire, te vi despierta, y nuestros ojos se encontraron. Una sombra de una sonrisa mientras mi mirada seguia igual, inmutable fijandose en la mujer a la que sus propios amigos habian destrozado. ¿Cuanta ira podia soportar un hombre? ¿Cuanto dolor habias soportado tu? ¿Cuantas mentiras? Daba igual... en el fondo, daba igual... Yo seria tu pilar, seria tu centro y mis hombros soportarian tu mundo y el mio... lo haria porque eras tu, siempre habias sido tu. Mi vida. Mi mundo. Mi universo.

Hablaste, en un idioma que yo no hablaba, pero si conocia. Frances. Aun asi durante el tiempo juntos me habias enseñado algunas frases simples... aun asi, parecia que debajo de todo ello, estabas tu, en esos ojos que ahora me miraban... estaba mi Leonor, estaba mi Simone, estaba mi amor. ¿Que responder? ¿Como responder? ¿Podria soportar la verdad? No se me daba bien mentir, yo era un mazo... no un estilete.

Estas a salvo. - Avance con lentitud, intentando parecer lo menos intimidante posible... y tu siguiente pregunta, me hizo daño, mas del que creia posible. Dolor. Amor. Odio. Rabia. Podia soportarlos todos, pero... ¿Ignorancia? - Soy Samael, ¿y tu? - ¿Simone? ¿Leonor? Quien de los dos me contestaria... suponia que de ahi podria saber cuan atras habia ido su mente.

Baje levemente la bandeja para que pudieras verla, mientras no podia dejar de mirar tu sonrisa. - Te he traido el desayuno. Necesitas recuperar fuerzas. - Indique la cama, donde aun te encontrabas. - ¿Puedo?

Si me lo permitiste me acerque, dejando la bandeja sobre tu regazo, o al lado, segun tu prefiereses, para luego aparte dandote espacio. - ¿Que es lo ultimo que recuerdas?

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16/10/2018, 16:45
Simone Evergarden

Hubo un silencio frío cuando él preguntó quien era, sus ojos fueron a otro lado, como si en esa habitación encontraría su nombre o su identidad, lo más irónico es que justamente en ese lugar encontraría todo lo que necesitaba para reconfigurarse, sin embargo, no había nada. Arrugó el ceño y lo dejó sentarse cerca, no le molestaba su presencia, al contrario, producía una calidez en su corazón. 

— ¿mi nombre? pensé que podrías tú sabeglo — vuelve a hablar en inglés — Leonog... Leonog... ese es mi nombre — sus ojos se iluminan cuando escucha de sus propios labios pronuncian un nombre que se le hacia conocido — ¿ese es mi nombre? — preguntó, tomando rápidamente una de las tazas, para beber, sentía mucho frío, y se dio cuenta en sus manos lastimadas, le eran tan ajenas — ¿qué me pasó? — preguntó, subiéndose las mangas de la camisa que tenía puesta, notando las cicatrices y los moretones, sus manos fueron a su cara, y sin verse , sabía que era otra persona — ¿qué me hiciste? — apretó los dientes, pero negó con la cabeza — ¿qué me hiciegon? — su voz se suaviza, intentando ahora recordar lo último agravado en su cabeza.

— no... no lo sé... no puedo... enfocan nada... solo un nombre.. ah... — llevó sus manos a su cabeza, y entierra sus dedos en sus sienes. — ¿quién soy?— lo mira de nuevo, con los ojos llenos de lágrimas. Su mente se había sellado para poder lidiar con todo lo que le pasaba, o lo que le daban le habían dejado con un vació enorme en sus memorias.