-¡Ni hablar!-dijo cruzandose de brazos.-Si tu vas, yo tambien. No pienso dejaros solos, y mucho menos a ti.-dijo refiriendose a Rodrigo. Sujeto fuertemente los libros de la catedral que todavia no habia soltado.-Si los quereis, llevarme con vosotros.
Isaloa demostraba que no seria facil hacerla cambiar de opinion. Estaba decidida a ir al castillo, costara lo que costara.
La gente comienza a salir de sus casas poco a poco observando con cara de tristeza los destrozos a su alrededor. De camino al castillo os asomáis para ver que la casa del joven matrimonio sigue en pie, pero varias casas a su alrededor se han convertido en montones de escombros.
La casa del veterano herrero también parece intacta y por lo visto las grandes rocas no han llegado a impactar contra el castillo, donde cientos de soldados y aldeanos se agolpan en el patio de armas.
El señor de las tierras, Armando de Santiago, os espera en su despacho.
- Pasad, pasad.- dice haciendo un gesto con su mano. - Es bastante irregular que unos aldeanos entren en el despacho del señor y hablen con él. Pero entiendo que toda la situación que estamos viviendo es muy irregular.- dice mientra se sienta pesadamente sobre su ornamentada silla.
- Esas catapultas no han hecho daño, pero ahora se lo pensarán de nuevo. Nuestros trabuquetes han destruido dos de ellas y han tenido que retroceder deteniendo su ataque.-
Bien me alegro, mi señor- Digo, mientras me arrodillo, intentando recuperar el aire.
Ven... Venimos para informaros de nuestros hallazgos. Hemos encontrado una sustancia que arde y que el agua no le apaga, perfecta para acabar con la artillería a distancia de arqueros, y hemos encontrado una poterna oculta en la ciudadela. - Me recompongo, e hinchando el pecho añado- Es un punto débil que el enemigo podría explotar, pero nosotros podríamos aprovechar para sabotear sus armas de asedio.
Amadeo se mantiene a la expectativa, en un segundo plano de pie al fondo de la sala y con los brazos cruzados por detrás de la espalda, al fin y al cabo él no ha descubierto absolutamente nada, y es de justicia que el mérito se lo lleven otros.
Además y desgraciadamente, habrá otras oportunidades para lucir su valía antes de que esto acabe.
Amadeo se limita a asentir con la cabeza para reforzar los argumentos de Rodrigo y soltar un " Es cierto" de cuando en cuando.
Isaloa se queda en silencio, mirando a su esposo. No sabe que decir, y duda de que deba de decir algo. Su marido ya ha dicho todo, y tal vez si les interrumpiera lo podria tomar como una falta de respeto el señor de las tierras.
Ademas, intenta agudizar el oido, por si acaso vuelven a poner las catapultas y a hacer otro ataque a la ciudad.
- Cededme esos manuscritos - dice alargando su brazo. - Cualquier cosa que nos pueda servir como arma, será útil. Si dices que existe un fuego que no se apaga con el agua, será perfecta para usar en caso de que quieran asaltar nuestras murallas. Pero lo realmente interesante es ese túnel. ¿Dice dónde se encuentra?
No estoy seguro, mi señor... -Digo, señalándole el punto -Parece estar debajo de unos "cascarillados toneles". Apostaría a que se refiere a las bodegas del castillo, o quizás las de la taberna, aunque lo dudo más.
Enarcando las cejas .- ¿ Una entrada secreta a unos túneles inferiores en una taberna?, suena bastante extraño. Además las tabernas suelen ser lugares muy transitados y una entrada secreta es más difícil que pase inadvertida. En cuanto al castillo... parece más verosimil. Un rincón en una de las muchas salas de un castillo, en un lugar oscuro y lógrego, olvidado de la mano de Dios... parece más real. - Dice esperando que su breve disertación sirvan para reforzar el argumento del castillo.
-O tal vez este en las bodegas.-dijo Isaloa dando un paso al frente.-¿Tiene usted, mi señor, reservas de vino? Tal vez cerca de esos barriles se halla el pasadizo.
- "Cascarillados toneles"- repite el noble pensativo. - Estoy de acuerdo con ustedes en que ha de estar en el recinto del castillo, no tendría sentido que estuviese en otro lugar. Bien, como dice la señorita, disponemos de bodegas, pero también tenemos almacenes con barriles de cereal y otros alimentos... alimentos que se consumirán sin remedio si el asedio se alarga.- dice mientras observa el ajado manuscrito.
- Nos perdamos tiempo. Soldado, busque ese pasadizo. Y si lo encuentra, examinelo, mire adonde lleva e infórmeme.- Se queda mirando al herrero y a la joven herbolaria. - Puede acompañarse de su familia si lo desea, pero nadie más ha de saber nada de ese túnel, al menos por el momento.-
Su cara pasa de la alegría por haber cumplido la misión encomendada a la sorpresa, pues no esperaba que se le encomendase otra misión, quería volver a su casa con su hijo y olvidarse todo lo que pudiese de todo el asunto del asedio. No quería más responsabilidades, fuera de la de defender su hogar en caso necesario.
No obstante ser elegido nuevamente es honroso y debe tomárselo así, no le queda más remedio que dar las gracias - Es usted muy amable señoría, será para nosotros un honor acompañar a Rodrigo, y podéis estar tranquilo que ninguno de nosotros dirá nada. Encontraremos ese pasadizo cueste lo que cueste.
Con su venia, mi señor... - Digo, haciendo un gesto marcial.
con un rápido ladeo de cabeza invito a Amadeo y a Isaloa a salir de ahí.
- Ten cuidado, Isaloa... No quiero que te pase nada, vale? -Miro a Amadeo junior, y mientras le revulevo el pelo añado- Amadeo te protegerá, ¿verdad, zagal?
La cara del joven se sonroja ligeramente cuando contesta.
- ¡Claro que la protegeré, tío Rodrigo! ¡Con mi vida, si es necesario!- dice mientras os alejáis del despacho del noble.
- Entonces... ¿por dónde empezamos?-
Isaloa asiente ante su señor, y sale acompañada de su familia, siguiendo las indicaciones de Rodrigo.
-¿A que te refieres con eso?-le pregunta a su marido, ya fuera.-¿Es que nos vas a seguir apartando de las misiones?
Con un gesto cansado digo: No, mujer, no... Te has empeñado en venir, y me temo que ni yo ni la divina providencia pueden hacer algo para apartarte...
Me dirijo de camino al túnel, cogiendo antes algunas antorchas en el cuartel para iluminar el paso.