Olivier os deja pasar sin problema. El ambiente de la taberna es animado, aunque los grupos se mantienen diferenciados. Echáis un ojo a ver si reconocéis a alguien. Hay algunas de las personas con las que Gervaise habló anoche, pero nadie de los que se encontraron con Miguel y Symonne.
Miguel se acerca a la barra echando un vistazo a todos los asistentes. Pide algo para beber y comenta a sus compañeros en tono bajo - Parece que no hay ninguno de los asaltantes por aquí... supongo que podemos esperar o preguntar a alguno de los presentes.
Simone, que ha estado en silencio observando durante este tiempo, estudia detenidamente a los parroquianos, buscando cualquier reacción o mirada intencionada (buena o mala) entre la multitud. Tras unos momentos, le comenta a Gervaise:
- ¿Podrías indicarnos de manera discreta cuales de estos individuos fueron los que te ofrecieron la información, y de quien se trata? Quizá vendría bien para hacer tiempo mientras esperamos a que aparezcan los malechores de la otra noche. Si no, podríamos probar suerte tratando de sonsacar al tabernero, aunque es una maniobra arriesgada y podría acarrearnos más dificultados que beneficios.
Gervaise mira a su alrededor, y con cuidado señala al tabernero y a Sébastien Jacquard-. Esos dos conocen el nombre, y aquel -señala a Sébastien- sabe algo más, fue el que sacó a relucir el nombre de la sociedad secreta. Quizá podamos sacarle algo más de información al tabernero ahora que sabemos que la banda pasa por aquí de vez en cuando.
Bueno, señalo a los que estén...
Máster: Están tanto el tabernero como Sebástien.
Miguel le da a Gervaise, hablando en voz baja, una descripción detallada de los ladrones que les asaltaron ayer para que pregunte por ellos a sus conocidos locales.
Gervaise se acerca al tabernero, como la noche anterior-. Amigo, parece que ayer no fuisteis del todo sincero conmigo, y es una pena. Mis amigos aquí presentes fueron atacados por la banda del tal Stoyen, y según dicen sus asaltantes vinieron aquí después del ataque -Gervaise describe a los asaltantes, siguiendo lo que le ha contado Miguel- ¿Han pasado hoy por aquí, o esperáis que vuelvan a pasar? Como hablamos ayer, si no para esta ola de crímenes la cosa se va a poner fea...
El tabernero te mira, impasible.
- ¿Vas a beber algo?
Luego carraspea, y respira profundamente, como intentando pensar la respuesta.
- Supongo que esos hombres serían los que le dijeron a su amigo para quién trabajaban...
Gervaise señala las botellas del mostrador- Vino, como ayer. Solo que esta vez tres vasos, y tal vez quieras poner algo mejor que tu habitual para la dama.
La respuesta del tabernero no le acaba de convencer, así que presiona un poco- Es decir, que tú no les conocías de nada y no vienen por este establecimiento más que, justamente, la noche en la que cometen un ataque. Pues ya es casualidad... Y no sabrás sus nombres, imagino.
El hombre saca 3 vasos, y los sirve de la misma botella.
- Mientras lo paguen, aquí tenemos calidad.
Luego guarda la botella. No parece gustarle responder al interrogatorio, así que contesta con preguntas.
- ¿Hablamos de los hombres de Stoyen? ¿O de los que su amigo pudo encontrarse ayer? Sus amigos parecen en buenas condiciones, por cierto.
Gervaise observa el vino con indiferencia- Según lo que me habéis contado mi "amigo" y tú, los hombres de Stoyen y los que vinieron ayer por aquí después del ataque son los mismos. Y es a los que buscamos. Si no les conoces, entonces preguntaré a tus clientes, no estamos aquí para perder el tiempo ni para hacértelo perder a ti.
El barman sigue limpiando vasos, esperando a que le paguéis.
- No sé qué te ha contado tu amigo. Pero yo te dije lo contrario. Ahora bien, pregunta por aquí si quieres, es tu pellejo. Y no pararé a nadie que pretenda enseñaros a no husmear.
Da un par de golpecitos en la barra con los nudillos, indicando que le debéis dinero.
Miguel, que hasta ahora estaba callado escuchando la conversación, saca algo de dinero para pagar las bebidas, incluyendo una generosa propina. - La verdad es que a mi me es indiferente saber si son los mismos hombres, si son de Stoyen o no. Lo que si te puedo decir es ayer llegó a tú local algún visitante amigo de lo ajeno. Así que agradeceríamos que nos pudieras ayudar a localizarlos.
No se como funciona el sistema ni nada, pero intento enfocar la situación para intentar persuadirle, no amenazarle (al menos no todavía)
El camarero recoge el dinero y lo guarda.
- He de decir, que mis clientes agradecen privacidad. Y sí, no son precisamente hermanas de la caridad. Pero pensaba que eso lo sabría cualquiera que entrase aquí. Quizá deberíais pensaros dos veces las acusaciones que hacéis...
-Yo también agradezco la privacidad de vez en cuando, pero también agradezco que no me roben... Pero bueno, si no estáis dispuesto a ayudarnos, tendremos que esperar a que aparezcan. - dice Miguel con una sonrisa en la cara mientras se coloca en una silla dejando claro que esta dispuesto a echar la tarde.
El tabernero se encoge de hombros.
- Mientras bebáis durante el tiempo que estéis ocupando esa silla...
Y sigue limpiando vasos y colocando botellas, dando la conversación por cerrada.
Gervaise se sienta junto a Miguel Guerra, con un vaso del vinagre que el tabernero hace pasar por vino, mientras observa a la clientela del lugar tratando de interpretar sus intenciones.
Miguel parece bastante tranquilo tras el encontronazo con el tabernero, parece dispuesto a quedarse por un largo rato. Al cabo de unos minutos pregunta a sus acompañantes - ¿Symonne, Gervaise, Algún nuevo enfoque que se os ocurra? Yo no dejo de ser un extranjero por estas tierras. -baja el tono intentando que no le oigan los forasteros. - En Castilla ya habríamos llamado a la guardia, o peor, a la iglesia y que pusieran todo patas arriba en esta taberna.