Entráis en el despacho de la agencia y os encontráis a Sylvia, como siempre, enseñando parte del sujetador y con su minifalda provocativa.
Ya habéis llegado, os esperaba. Como sabéis han vuelto a aparecer los asesinos que Travis derrotó una vez, aún no sabemos como ha podido ocurrir, y él ha desaparecido.- Sylvia suspira.- Y he tenido que buscar sustitos, o sea, vosotros. ¿Estáis dispuestos a perder la vida por acabar con ellos?~
Sonrío ante la pregunta de Silvia.
NADIE PERDERÁ NADA MUÑECA - exclamo con ojos desorbitados - VIVO DE ESTO Y SIN PERSONAS QUE ANIQUILAR MI VIDA NO TENDRÍA SENTIDO JA JA JA JA JA-río a carcajadas
Y A TODOS ESTO, ¿DONDE ESTÁ EL REY SIN CORONA? ¿DONDE ESTÁ TRAVIS TOUCHDOWN? ¿ACASO NO TIENE GANAS DE PARTICIPAR O YA PERDIÓ EL INTERÉS EN ESTOS BAÑOS DE SANGRE?
La sangre me hervía cada vez que pensaba en Travis o en otros asesinos Conseguí mucho dinero con mis peleas, pero esto era distinto, esto era lo que sigue después de satisfacer mis necesidades básicas. ¡Esto era hacer algo que me provoca placer, que me da lugar para expresarme y en especial para aplastar cráneos que jamás volverán a vivir!
Sylvia mira a Brawler, las persianas bajadas del despacho dejaban pasar una tenue luz, la suficiente para reconocer a las personas que estaban allí y ver el rostro de Sylvia.- Nadie sabe su paradero, es como... Si hubiese desaparecido de la faz de la Tierra, pero confío en que estará bien, derrotarle no sería tan fácil.- La mujer se levanta y mira por los agujeros de la persiana hacia fuera.-
Me alegra saber que estás tan convencido de que nadie va a morir, porque eso quiere decir que eres fuerte.- Tras decir esto suelta una leve risita.
Estaba con la espalda recostada y apoyada en la pared mientras con una pierna mantenía el equilibrio para no escurrirse y caerse al suelo.
- Pss... ¿Nos estás pidiendo que ocupemos el lugar de un tío que ha desaparecido de la noche a la mañana tras haberse escapados todos los tíos a los que había capturado? Por supuesto que lo haré, después de todo no tengo nada que envidiarle.
Se incorporó y andó hasta la mesa donde estaba la mujer exhibicionista que les estaba hablando. - Verás, me ofende que creas que moriremos tan fácilmente, así que di ¿por donde empezamos?