La cosa se puso un poco bizarra.
Y para cosas Bizarras yo entendía un huevo. Sin embargo, este cuerpo, el de Tayen, estaba algo tocado. Después de todo lo que estaba pasando, estaba bastante orgulloso el potencial y la resistencia de la india. No me había equivocado con ella y para el futuro, debería ahondar más en ciertas cosas para controlarla y poder llevarla hasta mi lado de forma definitiva.
¿Quizá estaba enfocando las cosas mal? Quizá Tayen usara sus sentimientos adornados con una mezcla de sensualidad e idiotez absurda a partes iguales. Quizá el groso de su poder y su fuerza de voluntad pasasen por sus sentimientos.
Y entonces noté como mi mirada... su mirada... se dirigía hacia Enone. ¿Así que era eso? Era él. Sonreí al encontrar el punto débil. Y acabar con el que le hería, era un GRAN favor que me debería. ¿Por qué no intentarlo?
- Ya he estado en el infierno, impostor.- Dije levantando el cuerpo malherido de Tayen, haciéndolo levitar levemente por encima del suelo.- Y es muy aburrido. - Mis manos se retorcieron y la arena que había acabado don el Hipopótamo se dirigió hacia el cuerpo del nigromante, respetando por el suelo, cuál tentáculo de un pulpo - Deberías probar el toque del Vacio Espiritual, donde miles de almas se pelean por una tira de tu pellejo.- Reí haciendo que se arremolinara la arena alrededor de su cuerpo, dejando una abertura lo suficientemente grande para que alguien intentara concentrar un golpe por allí. Eso acabaría con él.
Motivo: Menep-Tah you are Dead
Tirada: 2d6
Resultado: 10(+3)=13 [6, 4]
Criticazo!!!
El agujero crece sobre la cabeza de Menep-Tah. Se detiene un momento cuando Max consigue que el hipopótamo embista al hechicero, ganándole a Énone un tiempo precioso.
¡Énone! ¡Concéntrate! - grita Harry levantando su stick de hockey - No te traje de vuelta de entre los muertos para cagarla ahora - El mago da instrucciones rápidas a Énone sobre cómo concentrarse y conectar con la magia interna de Ra-Iakhu-bia. Por su parte, el Vacío de Ew'ah erosiona aún más la ya malherida alma del hechicero reptiliano. Aullando de dolor, el hechicero lanza su última maldición. Los puntos rojos empiezan a moverse, convertidos en enormes bolas de fuego listas para arrasar con toda la sala. La temperatura de la habitación empieza a subir hasta volverse asfixiante. En ese momento una luz cegadora surge de la hoja Ra-Iakhu-bia, un destello de pura luz solar que crece hasta envolver toda la habitación. Se escucha un último grito de Menep-Tah y una andanada de estallidos ensordecedores.
Después, todo es silencio.
Harry es el primero en iluminar la estancia con un sencillo conjuro de luz. El suelo, las paredes y los techos están cubiertos por una gruesa pátina de carbonilla, con la notable excepción del suelo alrededor de los Cazadores. El ataúd ha quedado reducido a un amasijo de piedra medio derretida. El cuerpo de Menep-Tah ha quedado reducido a una estatua de ceniza con el rostro deformado en una mueca de agonía que empieza a desmoronarse...
Motivo: Ayudar a Énone (Harry)
Tirada: 2d6
Resultado: 6 [3, 3]
Sorry. Harry tiene Frialdad +1, así que el resultado es un Éxito parcial.
¡Ding ding ding! ¡El malo ha muerto! ¡Ganan los Cazadores! Podéis describir a vuestro gusto si el estallido de luz ha tenido algún otro efecto secundario sobre vuestros personajes (Nada que implique más daño) y las interpretaciones finales de la partida.
La espada se movió por si sola, estaba seguro, Enone se había volteado como pudo y cogió a Ra-Iakhu-bia con ambas manos. Sus compañeros seguían atacando a Menep-Tah.
Harry le espetó a mantenerse firme, a conseguir conectarse con la magia dentro de Ra-Iakhu-bia. Siguiendo sus consejos Énone logro escuchar la esencia de la espada dentro de su cabeza .
"¡No!" Ordenó mientras los destellos de luz sobre la kophesh aumentaban en cantidad e intensidad "Los matará a todos... Podemos hacerlo de otra forma... juntos".
El destello que estaba creciendo sobre la cabeza del siervo de Set desapareció y en vez de eso un destello igual se formó en la punta de la espada.
Cuando todo terminó Enone estaba de espaldas en el suelo, con las piernas cubiertas de una masa de arena que poco a poco se iba tiñendo de rojo. Jadeaba con dificultad y abrazaba la espada, abrió los ojos cuando la luz de Harry iluminó la estancia.
De inmediato, aunque sin levantarse, volteó a buscar a Tayen con la mirada.
—¿Estan todos bien? —preguntó con la garganta apretada.
Aferró su arma y se sacudió, su instinto y todo su cuerpo le gritaba lanzarse por la cabeza de la serpiente. Avanzó un par de pasos para hacerlo. De reojo vio a su Énone... y cómo trataba de hacer algo. Algo que no iba bien.
El sueño, o pesadilla, en su interior ya veía el cadáver de su enemigo frente a él. El humano veía a su amigo consumido por su propio arma. Fue un momento de duda, de quiebro... Uno más largo de lo que hubiese deseado, pues cuando uno de los dos se alzó como ganador para poder intervenir... un fogonazo lo derribo de culo al suelo y le hizo parpadear.
- ¿Ya está?
En otro contexto sonaría... fatal. Suspiró, sintiéndose inútil, sus dudas le habían carcomido.
- Lo siento... -se puso en pie sacudiéndose- No he podido... -miró sus manos y se recompuso un poco, lanzó una mirada hacia los demás, deteniéndose un poco más en quien habitaba en Tayen- Bien hecho.
Su arma desapareció y se crujió el cuello. Le dolía el cuerpo y el corazón le latía con fuerza.
- Habría que revisar rápido si hay algo aquí que recuperar. En una película el museo empezaría a venirse abajo.
Trató de aportar algo, pero se sentía un poco aturdido aún. La humanidad no dejaba de sorprenderle, incluso allí donde él había flaqueado ellos se alzaron. Poco a poco el sentimiento pasó a ser de cierto orgullo.
Una mirada rápida a su amigo. Alzó el pulgar como respuesta a su pregunta.
- Je. Ya sé que no existe algo correcto de un modo inefable. Lo que para unos es bueno, es malo para otros. Decía... -negó- No importa.
Inclinó la cabeza.
- Gracias.
Las pistas fueron suficientes.
- Tenía que salvarla. Cuando... la traje, vi unos fragmentos de lo que hubiese sido si no lo hubiese conseguido. Tengo que ayudarles, pese a que tienen el poder para condenar el mundo, también lo tienen para salvarlo. Yo... incluso me he rebelado contra los dioses.
Claro, que los dioses estaban por debajo de los Eternos, algunos incluso eran facetas de los mismos.
- No sé por qué tengo estos poderes, ni de dónde vienen. Tampoco sé muy bien quién soy, pero... al menos sé que soy. Es algo ¿no?
Intentó sonreír antes de voltearse mirando al infinito. Era la hora de las tortas ¿no?
Max sintió el tremendo golpe cuando ambos hipopótamos colisionaron el uno contra el otro antes de que también golpee en el proceso al hechicero. Todos los músculos de su cuerpo se tensaron, tanto los brazos aferrando su improvisada brida como la parte interna de sus muslos intentando en vano mantenerse encima de la bestia. Su cuerpo resbaló y empezó a caer, para ella a cámara lenta, pero con una sonrisa satisfecha en los labios al ver que le había dado a Énone justo el tiempo que necesitaba.
Un brillo cegador inundó la habitación y justo cuando su cuerpo golpeaba el suelo Max se tapó los ojos con el antebrazo. Cuando la luz se fue, su lugar lo ocupó el silencio. Le dolía ligeramente el hombro, pero al parecer ninguna de las dos bestias se habían cebado con ella en el suelo, sino que se habían evaporado con los restos de su invocador.
Harry iluminó la estancia para permitirles ver que habían ganado.
- ¡Joder, sí! -murmuró antes de darse la vuelta dejando su cuerpo boca arriba en el suelo y mirando el techo del almacén que ha sido su campo de batalla-. Viva -confirmó ante la pregunta de Énone.
La cazadora se incorporó, quitándose ligeramente el polvo de las ropas y comprobó que todos ellos estaban a salvo, guiñándole un ojo a Harry al pasar su mirada por él.
- Tenemos que llevarnos los fragmentos de meteorito para dárselos a la bruja.
No lo había olvidado y más cuando su hermano estaba más dispuesto a deberle un favor a esa mujer que a devolverle las armas que había forjado; algo que ella no iba a permitir. Max recuperó el martillo y los restos de la chaqueta para luego empezar a buscar los fragmentos antes de que tuvieran que salir corriendo por la llegada de la policía o los vigilantes del museo.
Todo bien por aquí - apunta Harry. Se pasa un brazo de Énone sobre los hombros para ayudar al muchacho malherido a salir de la tumba - Luz solar, magia y hierro meteórico. Le has dado a ese tío con todo lo que podía joderle. Bien hecho, chico.
Todos conservan el hierro meteórico que Dendera les entregó en forma de los objetos fabricados por Uli. Max no es una novata y sabe que esos objetos han convertido el hierro meteórico que la bruja les dio en algo más valioso. Si se los devuelve, será ella quien les deba un favor ¿Quién sabe? Quizá sería posible una negociación.
¿Pizza y birra, Max? - dice Harry con gesto cansado - Aunque antes estaría bien una buena ducha...
Sí que es algo, mi querido sobrino - dice Muerte con una sonrisa enigmática - Y tengo mucho interés en ver hasta dónde te lleva tu camino...
El tiempo vuelve a detenerse en la tumba, con Max comprobando que tiene para saldar su deuda con Dendera, Harry ayudando a Énone a caminar y Ew'ah... Algo le hace intuir a Ivan que al espíritu no le afecta la detención del tiempo, pero si es el caso prefiere pasar desapercibido.
Tú... - El espíritu de Menep-Tah se alza junto a los restos carbonizados de su propio cuerpo - Maldito traidor - Levanta una zarpa en la que empieza a formarse una esfera de energía mágica - Pagarás por esta afrenta.
La pálida mano de Muerte se posa sobre el brazo del hechicero. La energía que estaba reuniendo se disipa rápidamente y su brazo cae como vencido por un insoportable cansancio.
¿Anubis? - pregunta el hechicero mirando a Muerte. Ésta lo mira como una profesora a un alumno travieso - Pero Sutekh me prometió...
Se acabó, Menep-Tah - le corta Muerte con firmeza - ¿De verdad creías que podrías esquivarme para siempre? Ni siquiera Sutekh puede otorgarte eso - Niega con la cabeza - Tu tiempo en este mundo ha llegado a su fin y ahora debes marcharte.
Enormes pilares de obsidiana recubiertos de jeroglíficos custodian la entrada a la próxima vida del hechicero. Más allá sólo hay una negrura infinita, fría y silenciosa.
No ¡NO! - grita Menep-Tah intentando resistirse a la mano con la que Muerte tira de él hacia la puerta - ¡Esto no debía ser así! ¡Mi destino es ser inmortal!
Como quieras - Suspira Muerte soltándole la mano. El portal aparece bajo los pies de Menep-Tah, que cae entre gritos hacia la voraz oscuridad. - Hasta la vista, Menep-Tah - se despide Muerte sacudiendo una mano. Después se vuelve hacia Ivan con una gran sonrisa en la cara - Bueno, sobrino. Aquí ya está todo hecho. Sólo queda por resolver el asunto de tu amiga ¿Sabes que tiene un gran potencial? No el que ella quería pero tampoco es algo que se deba despreciar. Se la he devuelto a Dendera para que la remiende. Deberías ir a verla. A fin de cuentas, vuestros destinos están entrelazados.
Si Ivan tiene alguna pregunta sobre esto, Muerte no va a responderla ahora. La Eterna desaparece dejando que el tiempo vuelva a fluir con normalidad...
—No, tio, estoy bien... Estoy bien... Ayuda a Tayen.
Énone rechazo el gesto de Harry con la mano mientras comenzaba a sacarse con prisa, mas no sin esfuerzo, la arena que lo enterraba a medias. El silencio de Tayen (o de Ew'ah en el peor de los casos) le preocupaba más que la mancha de sangre roja que seguía tintando la arena.
—Mierda —dijo inclinándose hacia delante y sintiendo el corte que tenía en el costado. Estaba empezando a curar, lo presentía, pero el corte provocado por el enorme colmillo del hipopótamo seguía ahí. Seguro dejaba una marca.
Mientras terminaba de desenterrarse volteó hacía Iván.
—¿Arwa? ¿Está bien? ¿Pudiste ponerla a salvo?
Sonrió. No sabía si tener la curiosidad de Muerte era bueno o malo, pero al menos era algo... que le hacía sentir un poco mejor. Así marchó a combatir junto a sus aliados.
Como había quedado claro, Ivan no era muy de hacerse preguntas. No obstante la congelación del tiempo le hizo alzar una ceja y ver cómo la serpiente aprovechaba para prepararse para acabar con él provocó que se pusiera a la defensiva casi al instante. Aunque la aparición de la Dama del Alba le relajó en cuestión de segundos.
Una rápida mirada a la pesadilla que hacía como si el tiempo le afectase antes de fijarse de nuevo en su enemigo... y en su desaparición.
- Al final no pagó su parte...
Maldijo. Conocer los accesos recónditos a los reinos de Muerte hubiese sido algo que me hubiese gustad contarle a Ella. Pero al final, como decía, nadie escapaba eternamente.
- ¿Dendera? ¿Quién es...?
No llegó a terminar su pregunta cuando se había marchado, dejando sólo el nacimiento de la pregunta... ¿Entrelazados?
Parpadeó.
El Nigromante cayó.
Era de esperar. Un impostor como ese no podría durar tanto tiempo. Chapucero hasta el final, murió siendo hostigado por simples humanos. Vale que ayudé un poco, pero igualmente, ese mamarracho estaba destinado a fracasar desde el principio.
- Tayen está bien.- Por supuesto. Me quejé haciéndome crujir los cuellos de esta carcasa mortal. Al parecer era un gesto de los humanos cuando recibían cierta cantidad de daño. Según parece, desentumece los músculos y pone los huesos en su sitio.- Noto cierta excitación y ganas de copular en su sistema Límbico, pero supongo que tratándose de su cuerpo eso es normal.
¿Y ahora qué? ¿Devolver el hierro meteórico y esperar a que vuelva a meterme dentro de nuevo? Suspiré, aun a sabiendas, de que era parte de mi perverso plan: ayudar a los amigos de Tayen significaba que ella me debiera una. Lo que fuera. Y cuando se lo pidiera, ni siquiera la necesidad de sangre que mi presencia le provocaba en su interior sería suficiente para controlarla.
Era tan apetitoso jugar con los deseos de los mortales.
- Hasta otra, bolsas de carne.- Me despedí de ellos sabiendo que regresaría al interior de la mente destrozada de la India.- Ya ha sido suficiente para mí respirar este aire.
Me quité los pendientes y se los puse en la mano a Max. Con la otra mano me restregué la cara, intentando borrar los restos de sangre tras la pelea. Y creyendo que cambiaría de "lugar" como cuando Tayen se puso los pendientes...
- Oh, oh...- Dije mirando a todos lados- Algo no va bien.- Y no lo iba. Toqué el cuerpo de Tayen de arriba abajo, preocupado, y luego los volví a mirar a todos.
- No la siento. Simplemente... no está. Tayen ha desaparecido-
- ¿Dendera? ¿Quién es...?
Preguntó al aire antes de que una nueva duda empezase a nacer en el fondo de sus pensamientos. Parpadeó y se fijó en su amigo, quien le preguntaba por Arwa.
- Sí, claro, la he dejado con l... -algo hizo clic, se golpeó la frente con la palma de la mano- ¡Claro! ¡Shamoon! ¡La ex de Harry! Está con ella, remendándola.
Se encontraba particularmente jovial, hasta que escuchó a Ew'ah y se calló de golpe, mirándole a los ojos, tan sólo desviando un instante su vista a Max al principio de todo lo que dijo. Por un lado, estaba preocupado por sus palabras, por la desaparición de la joven. Por otro lado, estaba ¿orgulloso? de la humanidad reminiscente mostrada por la pesadilla. Sería algo que estaba seguro que al gran M le gustaría. Se cruzó de brazos.
- No sé exactamente qué quieres decir con "desaparecido", pero deberías empezar a "desdesaparecerla" lo antes posible.
Pese a las palabras, el tono era más urgente que amenazante. Se masajeó un poco la sien.
- Pizza y birra -confirmó rebuscando entre las cajas para buscar los restos de meteorito-. A la ducha tendrás que llevarme, me duele todo el cuerpo.
Y es que la caída aunque no mortal había sido aparatosa y estaba agotada.
- ¿Dónde decís que estaba el meteorito? -le sonaba que los chicos lo tenían localizado.
No pensaba hacer cualquier otro trato con Dendera, ni que le debiera un favor. Por lo que Harry le había contado no era una persona de confianza y no quería que ningún lazo les uniera a ella, ya fuera, suyo, de Harry o de su hermano. Aunque las últimas palabras de Ew'ah le hicieron frenar en seco su búsqueda.
Lo siguiente que vieron fue una estela furiosa que caminó hasta el cuerpo que ocupaba ese asqueroso demonio y estampándolo contra la pared lo sostuvo del cuello.
- ¿Qué has hecho con ella? Y deberías responder rapidito o te aseguro que el infierno te parecerá un patio de juegos comparado con lo que te voy a hacer -amenazó con los ojos incendiados por la ira.
Ella no consiguió transmitir la calma de Ivan.
El nerviosismo crecía en mi interior... por decirlo de alguna manera.
- Significa que no está.- Dije apretando los dientes, visiblemente cabreado, en dirección al angel. - Tayen no está.- Miré a Max y gruñí como si fuera un perro - Yo no he hecho nada, Cazadora. Tayen pidió más poder al ponerse los pendientes de hierro meteórico. Algo provocó que intercambiáramos lugares, pero ahora, no puedo volver a mi reino.
Di un par de pasos a mi alrededor, con las manos en la cabeza. ¿Por qué tanto pelo?
-¿Qué coño ha podido pasar? ¡Soy un Dios que presta favores, y ahora estoy encerrado en este cuerpo!- Miré al Elegido y me enfurecí- Tú... ¿Qué me has hecho? Ella estaba en "el otro lado" durante la lucha. Pero en cuanto salio ese fogonazo... ¿Qué has hecho? ¡La has desterrado! ¡Me has encerrado en este cuerpo de mierda, como un simple mortal!
Una cosa es influir en los mortales y hacer mi voluntad y otra... ser un mortal, tan limitado a no poder hacer nada más que cagar y comer. Había estado en el infierno, y esto era mucho peor.
Estaba realmente satisfecho con como había salido todo y más después de ver a la rubia en acción. Verla cabalgar así sobre el hipopótamo me hizo recordar "viejos" tiempos.
- Me parece bien dar con todo el mineral posible y salir de aquí, no quiero que mi familia ni amigos de deban nada a Dendera y veo que Max se ha encariñado demasiado con su martillo. Creo que voy a ponerme celoso y todo.
El tono burlón con mi frase final fue acompañado con un guiño hacia la rubia. Y entonces Tayen, o más bien Ew'ah, nos dio aquella noticia en la cual aseguró que ni sentía a mi familiar lejano.
- Espera... Tayen tiene un vínculo con nosotros. Un enlace mental... y ambos compartimos sangre. - Le respondí a aquel demonio que parecía demasiado molesto con ocupar el cuerpo de la joven mestiza. - Además... esa luz, debió expulsare a ti, no a ella, así que deja en paz al chico y céntrate en mí, demonio. Dame tu mano.
Tendí la mía y esperé a que el demonio me hiciese caso.
- Puede que con algo de magia pueda dar con ella. - Le aclaré por si estaba reacio a ayudarme. - Así podrás salir de ahí y nosotros recuperar a nuestra compañera. - Estaba claro que con la ayuda de Ew'ah o sin ella, lanzaría el conjuro igualmente. No tenía demasiados seres queridos y perder a uno no estaba en mis planes y menos aún si estaba presente.
Las palabras arcanas no tardaron de salir de mis labios en un pequeño murmullo.
- ၶိုၼ်းမႃးၸူးႁဝ်း ဢမ်ႇၼၼ် လၢတ်ႈၼႄႁဝ်းဝႃႈ ၸဝ်ႈၵဝ်ႇမီးတီႈလႂ် ဢူၺ်းၵေႃႉ။
Pronto sabría si mi intento de dar con ella, funcionaría o no.
Motivo: Usar magia
Tirada: 2d6
Dificultad: 7+
Resultado: 6(+2)=8 (Exito) [5, 1]
No sabía si usar magia o actuar bajo presión, en cualquier caso ando entre 7-9
Ahora mismo no hay ningún peligro inmediato acechando, así que Harry no necesita hacer ningún Movimiento a menos que Ew'ah rechace el hechizo de Harry. En tal caso, Harry consigue contactar con Tayen pero sufre un efecto adverso decidido por Ew'ah.
- Calma.
Trató de pedir, aunque su voz salió más tensa de lo que pretendía. Recordó a la Dama y aquella sutil insinuación sobre sus siguientes pasos, pero aún así debía tomar un ligero desvío.
- Conozco a Tayen. Puedo encontrarla en cualquier sitio donde se haya escondido. Voy a por ella...
Suspiró con resignación, y la realidad a su alrededor pareció estremecerse antes de absorberlo... solo para escupirlo una fracción de segundo después, haciéndolo caer de culo de forma un tanto cómica.
- Maldición. Dondequiera que esté... está bien protegida. O fuera de la realidad misma.
Lanzó una mirada a Ew'ah, con una media sonrisa cansada.
- Creo que aprenderás bastante hasta que podamos resolver este entuerto.
Se incorporó, sacudiéndose el polvo. Lo peor era que no tenía ni una sola pista de por dónde empezar, y miró a su amigo con una expresión que gritaba "y ahora... ¿qué?".
Si Ew'ah está escuchando a Ivan no da muestras de ello. Su atención está centrada en el mago que pretende invadir su plano espiritual. Los ojos de Harry se abren como platos mientras la boca de Tayen se tuerce en una sonrisa llena de malicia.
¿Qué decís los blancos que le hizo la curiosidad al gato, Harry?...
CONTINUARÁ...