Después de subirse al carro, Rosia se dejó caer en el asiento, dejando los papeles llover sobre el primero que los cogiera.
- ¡Creo que sí! - respondió a Row con una sonrisa - He encontrado un cuaderno con notas sobre modificaciones de mecanismos de la casa y cosas así. A lo mejor nos sirve para hacernos una idea de cómo está hecha. Aunque no he podido subir a la parte de arriba... Hay mucha gente en esa mansión y tampoco parece que os hayan hecho mucho casito. - suspiró, asintiendo luego otra vez - ¿Dices por el que bajasteis al sótano? ¿O había otro más?
Rosia parecía interesada, pero también quería esperar a que volvieran todos para hablar con calma. Tampoco quería tener que repetir todo para Dorothy.
Al final te entretienes hablando con Savier, y cuando quieres darte cuenta Tabitha ya se ha marchado a seguir con sus compras. Tomas tu medicina, te despides del dependiente y te dispones a buscar a la joven sirvienta por el mercado, pero después de intentarlo durante un rato no hay rastro de ella. Estás cansada por haberte levantado tan temprano, así que decides que lo mejor será volver a casa para descansar y poner tus ideas en orden.
Una vez en casa, te das un tiempo para reflexionar sobre la información recopilada y prepararte mentalmente para la reunión nocturna. A medida que cae la tarde y la ciudad comienza a vestirse de sombras, te encaminas hacia la guarida de los Ladrones de Medianoche, donde el resto de la banda te espera para preparar el siguiente paso de vuestro plan.
Después de la llegada de Rosia, y de intercambiar algunos de los detalles de vuestras respectivas visitas a la Mansión Mecánica, decidís que es momento de reuniros todos y poner en común toda la información recabada. Mientras el cielo comienza a teñirse con los tonos propios del anochecer, decidís encaminaros hacia la guarida de los Ladrones de Medianoche, donde probablemente Dorothy os esté esperando ya para preparar la siguiente parte de vuestro gran plan.
***
Llegáis a la relojería bajo la cual se ubica la guarida de los Ladrones de Medianoche cuando el cielo ya está a oscuro, y aunque muchos de vosotros habéis llegado juntos decidís separaros para no llamar tanto la atención. Cada uno de vosotros selecciona una entrada diferente, y entráis de uno en uno en la guarida para encontrar que Dorothy ya está allí, esperando con una taza de té humeante entre las manos.
Os acomodáis en vuestros rincones favoritos, saludándoos con gestos mientras llegáis. Cada uno se instala en su lugar habitual, despojándoos de los abrigos y los disfraces que algunos de vosotros lleváis puestos y que ya no os son necesarios, pues si bien en New Cogshire interpretáis a vuestros "personajes de día", aquí podéis ser vosotros mismos: los Ladrones de Medianoche. Y, como ladrones que sois, tenéis un plan que seguir afinando...
Con su abrigo colgando a un lado, dejando ver un conjunto de ropa cómoda pero bastante recatada como vestimenta, Dorothy disfrutaba de la espera cruzada de piernas en una de las sillas de la guarida mientras disfrutaba de un té.
A quienes iban llegando les iba recibiendo con una ligera sonrisa, cálida cuanto menos, con algún comentario sobre su opinión de la noche o preguntas sobre el día que tuvieron, al menos hasta que llegaron todos.
- No traigo la llave de la caja fuerte, pero conseguí algo de información de utilidad, como que uno de los trabajadores de la mansión que se encarga de patrullar parece sufrir alergias con el polen, lo que significa que no se acercara mucho a los jardines. Tambien... - haciendo una breve pausa, sacaría de su bolso un pequeño frasco medicinal. - Conseguí algo para su tos, Señorita Chandler, aunque no le recomiendo abusar de ella o la fatiga por la dosis podría ser un problema.
Por el resto, Dorothy realmente no había conseguido mucho más, aunque por su visita al mercado tampoco podia esperar mucho de ello.
Eleanor se mantuvo en silencio hasta la llegada, pensativa. Tenía sus brazos cruzados y miraba por la ventana del carromato, organizando el día siguiente con atención al detalle. Aquel había sido mayormente una ocasión para permitir al resto recolectar información del interior, aunque ultimadamente los detalles mayores habían sido bloqueados. Una pena, verdaderamente.
El carruaje dejó a todos en distintos puntos, en un radio de algunas manzanas al lugar de encuentro. Por su parte, bajó en una zona sin muchos transeúntes, e ingresó en la casa de un conocido de la conspiración tocando la puerta con cierta musicalidad, imitando una canción que cambiaba cada semana. Tras un breve saludo, se internó en el túnel con un farolillo de cortesía para combatir la oscuridad, sin intimidarse ante la ocasional rata del sitio húmedo. Estaba cerca de las alcantarillas, pero no conectado a las mismas. No sería inteligente que cualquier maleante o vagabundo que frecuentara las mismas diera sin querer con un pasaje tan delicado.
Un chillido de madera y el girar de bisagras precedió a que finalmente emergiera en el sitio usual, abriendo la puerta falsa con forma de un estante funcional, antes de colgar el farolillo en una percha cuyas vecinas tenían un par mas de estos. A ojos de Dorothy, venía engalanada en un vestido blanco y un gorro peludo a juego de las mangas, ideal para el clima frío de la ciudad.
-Pudimos ver el interior por nuestra parte, y ver algunas rutas...no marcadas en el mapa original. Por mi parte tengo gente que estudiar mañana por la mañana, debería comenzar el día elegido reemplazando a alguna de las mujeres mas aptas para colaborar desde adentro, hay una que va al mercado regularmente y es una buena candidata. Ya contará cada uno de nuestros expertos las particularidades, aunque lamentablemente Rowina no pudo ver el artefacto, mis disculpas... -tomó asiento tras colocar una tetera al fuego y olvidarse de ella por unos minutos- Tendrás que tratar de hacer un contenedor que abarque la mayor cantidad de posibilidades, o tendremos que arriesgarnos a sacarlo como podamos. Quizá algo apto para ello esté en el sitio mismo del objeto.
Eleanor se sentó en un sillón de tres cuerpos, desgastado pero limpio, apoyando la espalda en el respaldo y mirando al techo, reflexiva, quitándose el sombrero.
-Nuestros objetivos siempre son gente que de una u otra forma lo merece. Pero en esta visita no he detectado nada particularmente turbio del sujeto...pero su gente es inusualmente desconfiada, al punto de que parece depender demasiado de sus consejos. Es...extraño. Hay algo sobre lo que no puedo poner el dedo en ello, pero al menos sé que es maleable cuando está por su cuenta.
Alix avanzó con lentitud, sus pasos produciendo un sonido sordo que resonaba a lo largo del pasadizo. Al llegar al fondo, sus dedos se deslizaron ágilmente, activando el mecanismo oculto y abriendo una estrecha puerta en la pared. Al otro lado, un gran reloj se movió lateralmente, permitiendo el acceso a la guarida.
Ya dentro, se deshizo de su abrigo, colgándolo en un perchero, y luego se dirigió a su sitio favorito: una simple silla de madera junto al banco de trabajo. No había parado de darle vueltas a lo que habían visto en la mansión, y todas las medidas de seguridad de las que disponía. Entrar allí no iba a ser nada fácil. Seguramente sería la misión más difícil a la que se había enfrentado.
—Como dice Eleanor, había algunas cosas que no estaban en el mapa. Y quién sabe qué más podría haber que no conozcamos. Además, los pasillos están plagados de unas estatuas mecánicas cuya tecnología desconocemos. Y también hay numerosas cámaras con visión nocturna. —Dio un sonoro suspiro. Cuanto más pensaba, más le parecía que estaban ante una misión imposible—. Rowina ha sugerido crear unos insectos mecánicos con cámaras, para infiltrarlos en la mansión y reconocer un poco más el terreno. Yo podría ayudarla con las cámaras, que tendrán que ser diminutas. —Crear cámaras tan pequeñas sería extremadamente difícil, pero sabía que podía hacerlo.