La línea de búnkeres subterráneos de la OTAN está dispuesta siguiendo los márgenes cuadriculados de una antigua ciudad, ahora destruida y semi enterrada por las cambiantes dunas de ceniza. Ocultas, enterradas a muchos metros bajo el suelo, éstas instalaciones secretas serían invisibles para cualquier visitante que no supiese lo que está buscando. Y sin embargo allí están los cañones camuflados, los nidos de ametralladoras, los puestos de observación y las líneas de trincheras inteligentemente dispuestas para coger al enemigo en un fuego cruzado.
Los hombres hormiguean por los túneles como ratas, pálidos, hambrientos y polvorientos; iluminados siniestramente por los fluorescentes rojos, los ojos rodeados por círculos oscuros, tropezándose constantemente con las traviesas del sistema ferroviario subterráneo. Los suministros llegan esporádicamente desde la Luna. No hay municiones, no hay comida, el mantenimiento es difícil. La mayoría del personal tose sangre por las mañanas; unos de cáncer, otros por culpa del polvo de micro-cristales que se cuela por las rendijas.
Los ataques del enemigo ya no son un problema. Desde hace casi un año no hay combates, solo bombardeo, a veces nuclear, a veces convencional, de una línea a la otra. El frente se ha estancado, la guerra se ha vuelto enfermiza. No hay vehículos, ni material acorazado, ni aviación, ni nada, solo seres humanos resistiendo sin esperanza.
Ayer la 403º compañía de scouts, la tuya, recibió ordenes de destacar exploradores para reconocer las líneas enemigas. El mando central sabe que las garras están poniéndole las cosas difíciles al ejército rojo, pero los satélites espía no muestran información concluyente. Las directrices de tu misión son: cruzar la “tierra de nadie”, examinar los daños provocados por las garras en las posiciones enemigas y, si es posible, señalizar un objetivo para bombardear.
Nadie te entrega un mapa ni te explican la orografía del terreno. En realidad es mucho más sencillo que eso. Hace un año, cuando los frentes quedaron estancados, tanto occidentales como soviéticos construyeron dos monumentales líneas fortificadas subterráneas a prueba de cualquier bombardeo nuclear. Lo único que tienes que hacer para encontrar los búnkeres soviéticos es caminar hacia el este. Para regresar, sólo camina hacia el oeste. Tu único problema sería pasar por encima de las posiciones comunistas sin darte cuenta, así que te recomiendan que tengas los ojos bien abiertos.
Al anochecer abandonaste el complejo de búnkeres de la OTAN, girando los oxidados seguros de una portilla blindada camuflada en lo que antes debió ser un aparcamiento, ahora reconvertido en cementerio de carrocerías carbonizadas.
Te llevó algunas horas salir de las ruinas estériles en las que habías emergido. Una vez en el campo, las nubes de gas venenoso y los cráteres radioactivos te obligaron a avanzar en zig-zag, a través de la noche, con la máscara de gas bien sellada alrededor de la cabeza y vigilando constantemente el contador geiger para evitar sorpresas desagradables.
De madrugada encontraste un caudaloso río que se desliza lentamente hacia el mar. Vadearlo en medio de la oscuridad sería demasiado peligroso, así que buscaste refugio a la vera de un tanque pesado destruido, uno de tantos, cubierto por los chorretones de queroseno de las granadas autopropulsadas y con el anillo de la torreta desgajado en un terrible abanico de hierros retorcidos. Allí, bajo una oruga reventada, acampaste, arropado por tu poncho de camuflaje pardusco y dispuesto a dormir algunas horas antes del alba.
De repente, -¡BANG-G--G---G----G! -Suena un tiro y su eco, que repercute en unos bloques de pisos a un centenar de metros río abajo. Te despiertas sobresaltado, con la boca reseca y los ojos cubiertos de legañas, cegado por la repentina luz solar y sintiéndote como si solo hubiese transcurrido un instante desde que te echaste a dormir.
Me acercaría a ver qué pasa, si no fuera porque la perspectiva de enemigos me hiela la sangre y me hace los pensamientos tan espesos como el hambre que se ha apoderado de mí. Por otro lado, quedarse ahí tirado por si hay invitados merecedores de un balazo de bienvenida tampoco es una opción demasiado deseable. En un primer acto de inteligente cobardía, decido volver por donde he venido, pero al dar cuatro tímidos pasos, me calmo y pienso. ¿Un solo tiro? ¿Sin un grito de agonía posterior ni nada? Además, llevamos un montón de tiempo estancados, me sorprendería que de repente nos liáramos a balazos en medio de lo que queda de la ciudad. Tampoco pretendo ir a pecho descubierto contra las posibles adversidades, ya que mis más que poco trabajados pectorales no intimidarían a nadie. Emprendo una marcha cautelosa y sigilosa que evita la luz solar en dirección al tiro misterioso mientras me prometo que cuando todo esto acabe, me apuntaré a un gimnasio.
El tanque bajo el que has dormido descansa a la sombra de una duna de arena, ceniza y escombros tan alta como una casa. Te arrastras por la cara más resguardada de la duna, pegado al suelo y procurando no llamar la atención. Al llegar a la cresta miras a tu alrededor. Delante de tí el río, a tu derecha los bloques de pisos (que pertenecen a una pequeña ciudad destruida), y hacia la izquierda distingues las siluetas de un grupo de personas. Están a unos 400 metros de distancia, tras unas escombreras, en el margen de una vieja carretera agrietada. Desde allí venía el estruendo del disparo disparo. Debido a la distancia no puedes distinguir sus cara y uniformes a simple vista.
El instinto más básico de todos me hace sudar las manos con tanta abundancia que me las cortaría, si no fuese porque necesito como mínimo una para morderme el dedo índice(un vicio que tengo cuando me pongo nervioso). Creo que aquí estoy seguro, si hubiesen podido(¡y querido!) dispararme o algo, lo habrían hecho mientras dormía. Aquí estoy incómodo, pero solo Dios, ese gran hijo de perra, sabe como estaré si me dirijo hacia allí.
Me pongo panza arriba y dejo que el sol me escupa en la cara mientras medito. Medito que debería hacer, no puedo simplemente ignorarlos como meros mosquitos que no hay por culpa del idílico ambiente para la vida de este sitio. ¿Debería ir? No quiero, pero puede que acercarse un poco más sea lo más sensato... Parece que el maldito astro que nos alumbra me mete arena en la boca, voy a aclararme el gaznate con un poco de agua, a ver si el efecto se prolonga hasta mi cabeza. ¡Qué coño, no queda agua!
Paso un rato convenciéndome de que soy un cactus, pero no da resultado. No hay una sola gota y el vaso ya se ha colmado. Esa gente podría tener agua, por arriesgado que me parezca me acercaré un poco más. Miro de reojo al enorme fuego del cielo y me siento como si fuera un litro de ron cubano quemándose, perdiendo toda su perniciosa esencia. Mientras voy a la izquierda con suma cautela, la misma que he usado para llegar vivo hasta aquí, mi hígado me grita que espera algo más que tengan algo más que agua.
Gateando, arrastrándote y caminando de puntillas desde detrás de un montículo hasta detrás de un coche carbonizado, y desde detrás del coche hasta detrás de una escombrera, consigues acercarte sin hacer ruido y sin que nadie te descubra.
Ahora estás lo suficientemente cerca de ellos como para escuchar lo que dicen, a unos 150 metros. Hablan en ruso, por lo que no les entiendes, pero por el tono de la voz notas que discuten en susurros, como si no quisieran que nadie les descubriese.
Asomas tímidamente la cabeza desde detrás de tu cobertura, lo justo para mirar con un solo ojo, y descubres que son tres personas. Dos soldados soviéticos, uno con un revolver en la mano, y un niño pequeño aovillado en un rincón y llorando.
Cuando quieras una descripción más detallada puedes hacer una tirada de Advertir/Notar (por ejemplo para saber qué armas llevan o si tienen agua o lo que sea)
Intimidando a un niño... Me dan asco hasta a mí, que me considero la versión asquerosa del súper hombre nietzscheano. No tengo nada que ver con el crío, pero si consigo robarles la presa delante de sus caras sentiré que estoy en la cima de la pirámide de Maslow. Y ahora que lo pienso, no deben hacerlo por puro placer, igual es que quieren conseguir algo del mocoso desgraciado y murmuran cual es la mejor manera de hacerlo. Puede que todo lo que quieran hacer sea violarle o torturarle, pero puede que tenga alguna información valiosa o algo por el estilo. Mientras mi mente trajina un plan, observo obsesivamente cada detalle de su tono de voz y su vestimenta para descubrir lo que sea: armas, algún gesto que delate que discuten por el niño(señalarle, que digan algún nombre de pila que yo distinga), una botella de ron cubano... Cualquier cosa que me sirva para elaborar un plan decente.
Perdón por la inexperiencia, es que todavía no se como va lo de las tiradas en el rol por web. Simplemente tiro los dados desde mi casa y apunto el resultado? Y otra cosa, se supone que mi personaje va armado, verdad?
Bueno, si lo de las tiradas es tirar y apuntar el resultado, allá voy, estos son los resultados:
Percepción(10)+Advertir/notar(0)+(2,4,10)=14
Si no es así, o si es así y he aplicado mal las reglas, o si he aplicado mal las reglas y no es así, perdón!
Motivo: [advertir/notar] estudiar al grupo de personas a través de la mira telescópica de mi fusil
Dificultad: 0
Habilidad: 10
Tirada: 2 5 7
Total: 5 +10 = 15 Éxito
:) Te lo explico en un santiamen.
-El equipo: en esta partida yo, el director, he decidido vuestros equipos. Para ver el tuyo no tienes más que visitar tu ficha de personaje. Está en la pestaña "historia/estad.", abajo del todo, donde dice "notas". Llevas un fusil, unos prismáticos, raciones, etc... Te recomiendo que te lo mires bien. (Si no te he aclarado esto antes es porque pensé que ya lo sabrías)
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-Las tiradas: cuando vayas a escribir un mensaje fíjate bien en el icono del D20 que aparece arriba a la derecha. Si le das accederás al sistema de tiradas.
En MOTIVO escribe la habilidad que vas a usar y el motivo. Por ejemplo: [advertir/notar] estudiar al grupo de personas a través de la mira telescópica de mi fusil
En DADO OBJETIVO, para la mayoría de las tiradas tendrás que usar el dado medio (la opción por defecto). Cuando no tengas puntos en una habilidad tendrás que seleccionar el dado menor. En casos excepcionales usaremos el dado mayor, pero no te preocupes por eso.
En HABILIDAD escribe la suma de tu atributo más la habilidad. Tienes 10 de percepción y 0 en advertir notar, por lo que escribes 10. Si tuvieses, por ejemplo, dos en advertir/notar, escribirías 12.
En MODIFICADOR y en DIFICULTAD no pongas nada a menos que yo te lo diga de antes.
Y ya está. Si quieres practicar puedes hacer todas las tiradas que quieras en un mensaje. Luego lo borro y santas pascuas ;)
Motivo: Estudiar al grupo de soldados a través de la mira de mi fusil.
Dificultad: 0
Habilidad: 10
Tirada: 2 2 7
Total: 2 +10 = 12 Éxito
Vale, muchas gracias por explicármelo. Voy a intentar hacer la tirada para examinar al grupo, a ver que tal. Como no tengo advertir/notar he usado dado menor, es así, no?
Tras enfocar las lentes de la mira telescópica lo primero que notas es el humo que escapa del cañón del revolver. Es un arma potente. Uno de los soldados parece intentar proteger al niño, poniéndose entre el hombre armado y el pequeño. El niño está en el suelo, llorando y abrazado a un osito de peluche.
A un lado notas los restos de una fogata y los pertrechos de los soldados. Probablemente han pasado la noche en este lugar.
Si, es así :)
Puede que forcejearan y el revólver se disparara accidentalmente, o que intentara disparar al niño y alguien desviara la mano inminentemente asesina justo a tiempo, o vete a saber... La verdad es que mi cerebro suda piezas de Tetris cuando examino al niño. ¿Que recuerdos debe haber esculpido en su inconsciente? ¿Cuantos últimos suspiros ha presenciado? ¿Que ha tenido que hacer para llegar vivo hasta aquí? ¿Cuantas cosas ha tenido que ser para llegar vivo hasta aquí?
No me reconozco pensando estas gilipolleces. A mi me mola salir de caza y apuntar entre los ojos, no compadecerme con los pobres huerfanitos. ¿Desde cuando me preocupa a mí lo que le pase a un niño con un osito de peluche? Por favor, ni que fuera un drama tan grande que se te muera la familia en una guerra. Seguramente esta última frase quedaba mejor en abstracto, porque materializada en palabras parece sacado de una sitcome malísima.
Tampoco es tan enigmático, los rusos se encontraron al crío debajo de unos escombros, por ejemplo, y unos defienden que lo cuidarán y lo llevarán a un lugar seguro, mientras que los otros piensan que mejor acabar con su agonía aquí y ahora. Es su problema, no me incumbe en absoluto. Pinto de un color pálido y agrietado a mi parte humana y sensible, me ato bien los cordones, y me voy.
... O eso creo. No he acabado de incorporarme y una voz nítida como el carbón y ebria de salud me susurra a gritos una pregunta: ¿Dejarías que le maten? Respondo resacoso que tengo una misión que nada tiene que ver con salvar niños y que mi sentido de la vida está escondido en un club de striptis o en una droga cara. Solo estaba mirando que pasaba porque si hubiese conseguido arrebatarles al chico delante de sus narices habría sido el puto amo.
Aunque por otro lado, si de verdad hubiese querido eso, habría simplemente gastado un poco de munición para aniquilar a dos bolcheviques. ¿Por qué no lo he hecho? Habría asustado un montón al niño... Cojo un espejo hecho con una bola de cristal de mi pasado y me enfrento a mi parte humana, a mi Yo que ve un rayo de sol y no la oscuridad que le rodea. Siento cada lágrima del puto crío, pesan más que los michelines de los que han provocado esta guerra. Que asco, no soy un monstruo sin corazón.
Vale, quiero que viva, pero lo haré a mi manera. Seré una rata ruin y covarde hasta para hacer cosas buenas. Seguiré observando, a ver como se resuelve la acción. Lo mejor sería que se mataran entre ellos, yo voy a buscar al niño y le enseño que puedes olvidar tragedias con putas y alcohol, el segundo mejor resultado sería que alguno de los dos muere y yo solo tengo que apretar una vez el gatillo.
Motivo: Observar las acciones de las tres personas
Dificultad: 0
Habilidad: 10
Tirada: 1 2 6
Total: 1 +10 = 11 Éxito