Sonrie
- ¿Atacarías a tu regente? Abandona MI habitación
-Lárgate, Serena. Albert me ha ordenado que venga a la capilla. Y aquí estoy. Lo he perdido probablemente para siempre. No pretendas que pierda tambien lo...unico que me queda de él. No lo voy a permitir. Última oportunidad.-
- Abandona esta habitación. Es una orden.
Se cruza de brazos
-Fuera.-
No se que hace la gárgola...pero quiero que Serena se vaya.
Motivo: orde (dominacion 1)
Dificultad: 6
Tirada (5 dados): 9, 2, 4, 6, 9
Éxitos: 3
Se retira, aunque sabes que aquello te saldrá caro. Muy caro.
Miro a la gárgola.
-¿Me darias ese contrato? Quiero destruirlo.-
¿quiero hacer eso?
La gargola te mira, mira hacia el laboratorio y luego te vuelve a mirar.
Niega.
Suspiro.
No sé qué me pasará si lo incumplo. ni si no lo incumplo, Serena sin duda va a hacer algo Para echarme de ahi...como muy poco.
Pero...no me importa...él no ha querido verme. Ni siquiera para...para explicarme que le ha pasado, nada. Ni que le ocurre ahora.
Estoy sola, más sola que nunca, no tengo nada ni a nadie. Ni familia, ni amigos. Nada. Ni siquiera un motivo para vivir.
Alguien llama a la puerta a la media hora.
Estoy sentada en el centro de la cama, pero apoyada al cabecero. Descalza, pero por lo demás vestida. Tengo los brazos apoyados en las rodillas, y se nota tanto en ellos como en mi cara, que he llorado, bastante. Aunque seguramente ya lo sepan, me habrán escuchado. aunque he intentado no hacer ruido para no molestar a nadie.
-Adelante.-
No cambio mi postura, solo alzo un poco la cabeza para ver a quién entre.
Es Robert quien entra y cierra.
- ¿Que has hecho?
-Acabariamos antes diciendo lo que no he hecho. He liberado a una infernalista, he matado a mi hermana pequeña con mis propias manos, he dejado que el príncipe le tienda una trampa a Albert usandome de cebo...pero supong oque te refieres a estás noches.-
-Me fui del piso franco llevándome a Albert, por que podrían atacarme en cualquier momento. Solo necesitaba unas horas en un lugar "seguro", vamos que nadie supiese que estabamos ahi al menos por una noche, hasta que Jeremy llegase...pero no llegó. En su lugar, apareció Alejo, el arzobispo.-
-No sé hasta que punto podría haberle plantado cara o no pero...sinceramente, creo que hubiese conseguido más que hacerle unas pocas quemaduras. Quizá si, pero no quería....no podía arriesgarme. Si me mataba ¿Qué le pasaría a Albert? Solo tenía una esperanza, y era contarselo todo. Y...y aceptó salvarlo. Para utilizarlo sin duda. Pero...lo salvó.-
-Ahora Albert está con él, no sé si dominado...si controlado de alguna manera...no lo sé...ni siquiera lo he podido ver. Me ordenó venir a la capilla. Y aquí estoy, aunque sé que os pone en peligro, por que hay un maldito contrato de sangre que me impide desobedecerlo. No pinto nada aquí ya. Puedo ser la excusa perfecta para que os maten a todos y los ventrue ganen más terreno y prestigio.-
-Y he mandado a paseo a Serena. Probablemente esté hablando con Viena si no lo ha hecho ya. Creo que...que no me dejo nada.-
- ¿No te das cuenta que aquí te van a matar? Si no es la camarilla... el propio clan.
Se acerca y toma asiento en la cama
-Y si me voy, el contrato me mata. Claro que me doy cuenta, pero no tengo opción. ni puedo irme, ni quedarme. Y tampoco sé si quiero irme, o quedarme.-
Suspiro.
-Ella.... El regente es Albert. Y lo esperaré en su habitación. Símplemente.-
-¿Conocéis la forma de romper uno contrato? Sin destruirlo. Si la conoceis, perfecto. Me iré y no sabréis nunca nada más de mi. No os he causado más que problemas y no quiero que os pase nada malo...ni siquiera a ella...o no mucho. Pero si no es así...si no sabéis, o no se puede. No me voy a ir de aquí.-
-Además...solo la dominé...yo...yo quería matarla. Pero no soy así...motivo...Yo solo..-
Me cayo, para no entrecortarme más.