Una vez en las habitaciones del piso superior, la joven se lleva un dedo a los labios pidiendote que guardes silencio. Por lo visto las cosas se están caldeando ahí abajo, hasta el punto de que la presencia de los guardias la ha hecho salir por patas del lugar y tu eras una buena excusa. Y hablando de patas... las suyas no están nada mal. Ella en general es una buena pieza, más aun siendo joven todavía.
-Puedes estar tranquilo, no tengo intención ni de encamarte ni de robarte. Simplemente me pareciste una excusa tan buena como cualquier otra para salir del atolladero. Con algo de suerte los guardias se llevarán a los dos de abajo y podremos largarnos de este sitio.- Tiene una voz suave y sedosa, masrcada por un arrojo bastante poco usual en una dama.
Lucan no intentó nada cuando aparecieron los capas rojas detrás de él. Un hombre de su tamaño llama mucho la atención, y no quería que interpretaran cualquier movimiento brusco como una amenaza Cuanto movimiento hay tan temprano en la capital...
Mientras el posadero calmaba a los capas rojas, Lucan se sentó en una mesa vacía y esperó su jarra de cerveza. Seguía muy atento a lo que ocurría dentro de la taberna, preparado por si había que entrar en acción.
Owen miró a la chica con cierto recelo. A pesar de su voz suave, algo le daba mala espina y su excusa no acabó de convencerla del todo; había sido demasiado decidida. La ojeo de arriba abajo antes de relajarse un instante y hablarle en un tono curioso:
- Vaya, no pareceis una mujer corriente...¿Cual es vuestro nombre, por cierto? - Esperó a su respuesta para continuar hablando - No podría imaginarme que problema tendréis. Sé que no es asunto mío, pero no puedo sino preguntarme porque os arriesgáis a subir a vuestra habitación a un hombre armado sólo para eludir a los guardias
Siento el retraso en postear. De hecho pensé que lo había hecho hace días y estaba esperando que me pusieraís turno. Porque entre hoy por casualidad a ver si pasaba algo, que si no ni me entero. No volverá a pasar