Aquí va la introducción para la partida de fantasía épica. Espero que disfruten ^^
Reza así el gastado manuscrito:
Tus ojos hacia el cielo
Sus miradas te bendicen
Quien reniega de Ellos,
se abandona a lo mundanoProverbio Atalaya
En el Primer Principio, Traenor gobernaba en la oscuridad en la soledad y en una duermevela insana. Soñando cosas que los mortales no pueden ni imaginar, siendo así el sentido de la existencia de todas las cosas que existen en el mundo. Nadie más podría desentrañar la gran trama de la vida diseñada por Traenor, solo los más próximos al cielo pueden alcanzar una leve certidumbre. Por ello, nosotros, los Atalayas, alzamos nuestras torres hacia el cielo, con el deseo y el fervor de ser más cercanos a Dioses
Los dos hijos de Traenor traerían las buenas nuevas de la vida. Su hijo, Cadeth, el menor de la casa, traería el valor y el equilibrio; mientras, su hija, la primogénita nombrada como Dierann, sembraría la duda y el misterio. Traería la magia al mundo mortal. Dierann renegó de su padre, que permanecía encerrado en la Casa Celestial, pugnándolo de indiferencia hacia todo lo que le rodeaba. Y era cierto. Los largos años, milenios incluso, que había pasado en soledad habían acabado por enfríar el corazón de Traenor. Pero no lo suficiente como para arrebatarle el llanto
Las lágrimas de los tres dioses, abatidas por la disputa en la Casa Celestial, acabaron por caer en el Plano Material de la Gran Rueda, donde se contenían todos los planos. Siendo así, las lágrimas fueron las creadoras de nuestro mundo. La gracia divina de la Trinidad convocó a las primeras almas para que poblaran el nuevo mundo de Argonath
Esas primeras almas, aunque ciegas ante todo lo que conocemos hoy, tenían en sus conciencas la certeza de que en los cielos estaba la esencia de toda verdad
Dierann, todavía en el exilio al que se había condenado por voluntad propia, huyó del plano supracelestial para dar a luz a su propio hijo: Aelthar. Este hijo, incompleto y deforme, recibió los dones del misterio. Rodeado de estrellas, pudo dar lugar a la magia. Este don que pocos poseen, y que menos todavía saben controlar, fue derramado sobre el mundo de Traenor, que observaba todo aquello desde lejos, no aprobó las acciones de aquel vástago deforme y paria.
Tomó sus propias medidas, y como castigo, condenó a su hija a permanecer donde estaba. Sin opción a regreso.
Aún cuando se arrepintiera y rogara el perdón, no le sería concedido.Entretanto, Cadeth, huyendo del dolor, se dedicó a las minúsculas criaturas que aparecieron en Argonath. Gracias a su atención, los valores de lo divino son conocidos. Gracias a Él, conocemos su existencia. Sin su ayuda, vagaríamos perdidos sin una luz en la vereda
Para lo que ellos era tal vez segundos, para las criaturas que habían creado podrían suponer milenios. Con su guía, aprendimos a vivir en relativa paz. Llenos de la pena de los Dioses, no deseabamos vivir en soledad. Las ciudades comenzaron a formarse, en lenta evolución hasta lo que hoy podemos conocer
Y así, todo el que vive fue bendecido por Traenor
Así, todo el que lucha fue bendecido por Cadeth
Así, todo el que desea conocer fue bendecido por Dierann
Así, todo el que posee la magia fue bendecido por AeltharAhora, y hasta el fin de los tiempos, ue los Dioses nos bendigan con sus lágrimas.
Manuscrito del Mundo Antiguo
El Primer Principio,
El nacimiento de Argonath
Atalay Friedrich
Argonath, tierra de esperanzas. Tan variada y amplia que resulta difícil de abarcar. Pocos son los que se atreven a abandonar el hogar y partir para otear el mundo. Para descubrir qué es lo que hay más alláde lo que se ve a simple vista.
Elfos, enanos, humanos y gnomos conviven en la tierra en pos de fortuna, aventura y gloria. A veces es necesario buscarla por los confines que parecen infinitos en vuestro mundo. En otras ocasiones, llama a tu misma puerta. Ambos habeis recibido una carta en la que se requiere vuestra presencia para un encargo de sustanciosa recompensa
¿Respondereis a la llamada de lo desconocido?