Has huido de tu pasado y de tus perseguidores hasta quedar exhausta. Nunca en la vida habías anhelado tanto la libertad, por eso nada puede pararte. La promesa de seguir viviendo se hace a cada día más brillante. Pero nunca debes bajar la guardia. Cada lugar podría ser el escondite de tu verdugo, sediento de tu sangre.
Llegaste a un pueblo algo destartalado, repleto de negocios que acallan al anochecer y donde se respira una cierta paz. Te alojaste en una posada donde se atormentaban a los inquilinos con fiestas nocturnas y largas tandas de cerveza, pero puedes permanecer con relativa tranquilidad.
Esta noche permanece tranquila, todavía. Aún queda por llegar la verdadera esencia de la noche, y mientras, algunos bebedores o cansados viajeros quedan en silencio y en tranquilidad. Nada parece que altere el ambiente
Cuidado con los destinatarios :)
Después de intentar combinar estudio con escribir historia, arrancamos
Tus pasos te han conducido por fin hacia el lugar donde podrás descansar. Las múltiples antorchas alejan a la oscuridad y te permiten ver un destartalado pueblo en el que algunos comienzan ya a retirarse a descansar. El cielo comienza a oscurecerse, el naranja del atarceder ya desaparece.
Algunos te miran con recelo, siendo que ya a estas horas todo lo que se ve se vuelve hostil e intimidatorio. Pero nadie te pone trabas en tu camino. Una posada aún tiene sus luces encendidas, y la música sonando. Algunos negocios como herrerías y carpinterías, también prosiguen en sus últimas labores, pero no por demasiado tiempo
Tu decides tu próximo destino
Cuidado con los destinatarios :)
Después de intentar combinar estudio con escribir historia, arrancamos
La sombra de sus pies se alargaba paso a paso mientras el astro se sumergía en el horizonte poniente tras las montañas, una a una se encendían cada una de las ventanas del pueblo como si el sol tras ocultarse emergiera en decenas de casas.
Descendiendo la colina asomó aquella figura errante pero firme quién erguido, pero sin ostentación de ego u orgullo, avanzaba, con paso seguro levantando el polvo del camino. Al alcanzar el primer signo de civilización, se detuvo al lado de una fuente, donde dejó el pesado equipaje, con un sonido seco, y se dispuso a refrescarse del polvo del viaje y aliviar el gaznate.
Quienes le miraban veían que pintaba una planta bien extraña el joven cazador de monstruos. Sus vestimentas, armadura, escudo, armas y complementos eran una mezcla variopinta de una civilización lejana, extinta y desconocida, y la misma indumentaria que visten los combatientes del círculo de arena del lejano imperio que subyugaba a sus vecinos, ganando terreno día a día con mano firme y cruel.
Su rostro era bello, al menos la mitad, la otra mitad estaba deformado por alguna herida como si le hubiese mordido el fuego, siendo especialmente marcada en la mejilla hasta la oreja. Su pelo era negro oscuro, y si bien no muy largo, por detrás, en la sien, llevaba un par o tres de trenzas hechas sin demasiado esmero.
Miraba con sus ojos color miel sin interés a los distintos habitantes de la zona quienes con desconfianza se apartaban de sus quehaceres y se resguardaban tras la “seguridad” que ofrecían sus hogares.
Su montura había desfallecido a un día de camino y él se encontraba hambriento en extremo. Llevaba unos días bastantes desafortunados y necesitaba un golpe de suerte, o que alguien contratará sus servicios cuanto antes mejor. Sin embargo una vez satisfecha la sed y calmado el estomago se disponía a gastar las pocas monedas que le quedaban a la primera oportunidad de encontrar una buena comida caliente.
Don´t talk to stranger
'Cause they're only there to do you harm
"... es un buen lugar donde refugiarme, al menos por un tiempo. El pueblo está bastante alejado de lo crudo de la civilización, pero tengo una cama, la comida es bastante buena y la gente no se queja demasiado de mis pobres actuaciones. Hoy vino..."
La muchacha acomodó su capucha para intentar ocultar su rostro. Hacía un tiempo que extremaba precauciones. Trataba de actuar con naturalidad, pasando desapercibida la mayor parte del tiempo. Se fundía con la gente, se perdía entre las callejuelas, era casi un fantasma. Salvo cuando ponía en marcha su actuación.
Huía de una suerte espantosa. Si sus perseguidores lograban dar con ella, la muerte sería una bendición, pero estaba segura que se la negarían. La tortura sería infinita. Ya conocía sus métodos y sabía cuan lejos podían llegar cuando querían. No, no debía ser capturada con vida, jamás.
Tras vagar unas semanas, Nyawryn que así se llamaba la muchacha, había tenido que buscarse una nueva profesión. Durante años la habían entrenado para hacer uso de la magia, pero después de la fatídica noche donde su mundo había quedado reducido a cenizas, aquel poder le estaba vedado. No porque lo hubiera perdido. Simplemente que tenía miedo de usarlo y prender una baliza en el espectro mágico que los llevara directo a ella. Así, que para ganarse la vida, ahora ejercía de juglar.
No era tonta. Sabía que para pasar desapercibida debía esconderse a la vista de todo el mundo. Era por ello que cuando actuaba, cubría todo su rostro de maquillaje, dibujándose extraños diseños, agrandando o achicando sus ojos con juegos de sombras, volviendo su piel tan blanca como la nieve o tan oscura como el chocolate.
Sus ropas, destinadas a esconder sus formas de mujer, chillaban con muchos colores. ¿Quién miraría su delicado rostro cubierto de pintura cuando tenía una paleta irresistible plasmadas en tela? Así, a simple vista, nadie podría reconocer en ese bufón que apenas razgaba las cuerdas de su laud al tiempo que recitaba antiguos versos, pero que hacía malabares que dejaban boquiabiertos a niños y grandes por igual, a la chica bruja, a aquella que había escapado de una muerte segura pero que había perdido todo cuanto amaba, que se había quedado sin identidad.
El camino vagabundo la había conducido hasta aquel lugar. Al principio había sentido recelos del pueblo, estaba demasiado lejos de todo. Pero tras un par de días, allí estaba, descansando por vez primera luego de tanta carrera, haciendo dinero suficiente para pagar una comida caliente y el derecho a dormir en un pajar seco sin tener que colarse por una ventana. Por fin podía permitirse un pequeño alto en su destino.
Después de intentar combinar estudio con escribir historia, arrancamos
Eso sí que es complicado... no te envidio para nada XD
Beel, estaré fuera de mañana hasta el jueves (te lo aviso por si no lo viste en la partida del cuervo). Esperame!!! :D
PD: wiiiiiiiiiiiiiiii, largamos!!! estoy re contenta ^^