Existían muchas incertidumbres y dudas alrededor del funcionamiento del HoloStrap y pocas fuentes de información a las que acudir sin ponerse en riesgo, si es que todavía había esos misteriosos hombres buscando el dispositivo.
La apuesta más segura sería contactar con otros Niños y Niñas elegidos. Seguro estaban descubriendo cómo funcionaba aquello paso a paso, como él mismo. Y tal vez pudiera confiarles el secreto de lo sucedido. ¿Los conocía suficiente para confiar en ellos? Hoshi, Kaori, Katsuki y Tetsuya. Quizás estaban en peligro y todavía no se habían dado cuenta.
A pesar de la situación, el DigiHuevo de Ramón tenía otras prioridades ahora mismo. Cuando el HoloStrap pasó cerca de la novela y los libros que el estudiante llevaba en su mochila, un destello anaranjado surgió del dispositivo y los escaneó como si de un láser se tratase: su título, autor, temática...
La pantalla del HoloStrap se iluminó mostrando la réplica de esos libros, siendo mordidos una y otra vez hasta desaparecer. Después de todo, los Digibuddies eran datos digitales y precisamente datos eran su alimento. La animación del almuerzo literario pasó a mostrar un encantador corazón latiendo. Por lo visto le había gustado la comida y ahora seguro se sentía más fuerte para seguir creciendo.
Cuéntanos Ramón, ¿qué libros y novela ha devorado? ¿De qué se ha alimentado?
Observé ahora veo que estaba devorando mi canción de hielo y fuego,la rueda del tiempo y los del cosmere que estaba leyendo recientemente en la semana,mis libros de química, ciencia, mitología vasca,mis ranobes del pegote reencarnado,los doce reinos y mis libretas donde estaba tratando de escribir mí primer ranobe y apuntes de mi partidas de Final Fantasy. Veo que es glotón sin remedio porque eran demasiados libros y libretas que le podrían hasta dar indigestión.
Bueno no sé cómo dar con los demás usuarios de los holostraps apenas solo se sus nombres y algunas cosas básicas de ellos aunque eso porque nunca presté atención a mí entorno social debido a aquello. Bueno Bijutsu es una chica tranquila y la pasa dibujando, mientras que Nakamura es digamos alguien algo irritable pero demuestra tener conocimientos sobre los digibudies pero demasiado presumido,Saito se la ve peleando con Nakamura mientras que Ueda se nota bien que es inteligente. No estoy seguro creo que pensaré si consultar con ellos en algún momento aunque mejor lo consulto con la almohada pues mientras pensaba en el camino llego a casa un bloque de apartamentos pues vía en el segundo piso lado izquierdo y estaba casi solo de no ser por la casera con quien vive desde que llegó a Japón.
- Uuuaaaaa - Mientras bostezaba se iba directo a la cama pues la casera no estaba.
Bueno Nocturnia si algo no está bien me dices y Aviso volveré a mandar un post cuando sea el momento adecuado,que sería cuando tenga la posibilidad de interactuar con alguno de los demás PJs,ok. Y puse algún detalle si algo no es de tu agrado avísame.
Tetsuya soltó una leve risa nasal y se cruzó de brazos, apoyando un hombro contra el escritorio.
-Veintitrés minutos y treinta y cinco segundos, ¿eh? Supongo que eso te convierte en el ser más joven que conozco… y al mismo tiempo, en uno de los más metódicos. -Su mirada se deslizó por la habitación antes de volver a posarse en su Digibuddy.-Analizarlo juntos, ¿eh?
Guardó silencio por un momento, pensándolo bien. No era mala idea. Siempre había trabajado solo cuando se trataba de investigar y aprender, pero ahora tenía a alguien que, al parecer, estaba diseñado para lo mismo.
-Suena interesante. Aunque yo no funciono con cálculos exactos como tú. A veces las mejores respuestas llegan con un poco de intuición. -Dio un par de pasos y se dejó caer en su silla, girándola levemente de un lado a otro. -Pero si quieres aprender, habrá muchas oportunidades. No te preocupes, Datamon, te enseñaré todo lo que sé… y a cambio, aprenderé de ti. -Sonrió con un destello competitivo en los ojos. -Después de todo, la información es poder.
El Digibuddy de Kaori giró levemente la cabeza, sus pupilas resplandeciendo con un tenue brillo rojo y blanco mientras procesaba sus palabras.
-Entiendo… -Su tono era neutro, pero con un matiz de consideración, como si estuviera archivando la información en su base de datos. -Si la vida es una constante mejora y lucha… entonces el descanso no es una interrupción. Es parte del proceso. -Hubo un breve parpadeo en su visor, un cálculo interno que reajustaba su comprensión del concepto. -El protocolo de batalla también requiere mantenimiento. De lo contrario, el rendimiento disminuye. -El Digibuddy se quedó inmóvil por un instante, observando a Kaori, registrando la forma en que su respiración se volvía más lenta y su cuerpo más pesado sobre el colchón. -Conclusión: el descanso no es una falla en el sistema. Es una función necesaria.
Se acomodó en la estantería, su luz reduciéndose ligeramente, como si imitara el ambiente sereno de la habitación.
-Kaori. -Esperó unos segundos antes de continuar, asegurándose de que su compañera aún lo escuchaba. -Descansa. Seguiré aquí cuando despiertes.
Sus pupilas parpadearon una última vez, estabilizándose en un resplandor tenue y constante.
Kaori, ya medio sumida en ese espacio entre la vigilia y el sueño, esbozó una sonrisa apenas visible, los ojos cerrados pero su mente aún lo suficientemente despierta para escuchar.
-No está mal…
Susurró, su voz suave, casi arrastrada por el cansancio
-Me gusta cómo lo dices.
"El descanso no es una falla." Era una forma extrañamente precisa de verlo. Práctica, incluso reconfortante.
Hubo un silencio breve antes de que añadiera, con un dejo de calidez en su tono:
-Gracias por quedarte.
No necesitaba decir más. Era la primera vez que alguien, o algo, le ofrecía quedarse sin pedirle nada a cambio.
Con un suspiro profundo, se acomodó mejor sobre el colchón.
-Nos vemos mañana… compañero.
Y esta vez sí, se dejó caer en el sueño sin resistencia.
Con una pequeña criatura digital vigilando desde la estantería, envuelta en el resplandor suave de su primera noche juntos.
De la emoción de entrenar antes, ahora se encontraban con un reto más sustancioso, carente de color. Y sabor.
Katsuki no sabía ni como reaccionar ante las miradas de Omega, mostrándose solo más tenso, sudor cayendo por su frente. -Tsk. Cualquiera come avena con miel, granola o fruta, pero pocos se atreven a probar una avena por lo que es... una masa de nada, que te puedes comer -Trató de justificarse a su manera, aunque ni él mismo estaba seguro de lo que decía.
Sin embargo, Katsuki estaba en el filo de la silla, mirando con expectativa mientras el digibuddie iba por su primer bocado, traído por la cuchara.
Hasta el aire en la cocina se sentía tenso mientras el tiempo parecía detenerse, solo avanzando con cada masticada.
Cuando de pronto, la voz de Omega rompió el silencio, afirmando que por fin sabía qué era el agujero negro de sabor que era la avena.
Pocas veces Katsuki se había sentido tan orgulloso, que tuvo que limpiar rápidamente una humedad repentina en su ojo. -Perdona, creo que tengo algo en mi ojo.
Asintió a la astuta observación de Omega. -Así es. A veces son músculos adoloridos, o una mente exhausta, y otras, una lengua que desearía no estar ahí, pero es muy poco precio a pagar para ser un campeón.
Se cruzó de hombros con orgullo... hasta que se dio cuenta de lo que significaba. -Un momento. ¿Acabas de comparar la avena sin sabor con algo que no te gusta? -Miró a Omega enarcando una ceja, de manera acusatoria.
Pero no esperaba una repuesta, pues tras un par de cucharadas más, él mismo detendría las manos de Omega. -Suficiente. Las noches son para cenar ligero.
Katsuki se separó de la mesa señalando a la pared. -Quiero que hagas este ultimo entrenamiento, Omega Prime -Apoyó la mano con fuerza hacia la madera-. Pon tus manos así. La descolocación, o traspasar objetos, es uno de glitches más comunes -Explicó mientras retomaba su acostumbrada sonrisa y confiado tono-. Sabemos que puedes golpear y alimentarte correctamente. Pero desde huevo te nutrí para hacer más. Mucho más -Separó las manos de la pared si bien todavía la señalaba con el dedo-. Puedes tocar, sentir, comer, pero en el fondo eres una criatura digital. Un digibuddie. Cuando toques esta pared, no pienses en como se siente la madera. La pared no te va a decir lo que quiere que tú sientas, tú controlas todo lo que sientes. Tu controlas lo que sientes cuando tocas la pared.
Los ojos de Ōzora se abrieron como platos, llena de gusto cuando Hoshi parecía dispuesta a compartir diferentes actividades, aunque fueran diferentes a las que a ella le gustaban. Con lo que el entusiasmo fue patente en la temblante esfera blanca. -¡Claro que me gustan esas cosas! -Afirmó con emoción, si bien luego ladeaba la cabeza-. Bueno, nunca he pintado, o escuchado música, pero claro que quiero intentar hacerlo. Pintar además se ve muy divertido.
Una Ōzora juguetona entonces soltó un pincel con pintura que planeaba usar para "atacar" a Hoshi, tras ver su nerviosa expresión. -Sí, claro, no tenemos que pelear con pintura -Soltó algo tensa, buscando ocultar el pincel tras de ella.
Aunque de los ánimos enérgicos de la digibuddie, luego se mostraba bastante decaída. Solo empezando a salir de ese estado, cuando Hoshi acariciaba su cabeza y compartía sus dificultades con la amistad, y como ella no tenía que parecerse a nadie.
-Hoshi...
La bolita blanca que no se callaba, ahora parecían faltarle las palabras, solo viendo a su compañera con grandes ojos. -Yo...
Se arrimó a Hoshi apoyándose a su altura, presionado su pequeña frente contra su pierna. -Yo aceptaré lo bueno y lo malo. Y no sé lo que pasé, o si te llegue a decepcionar, pero quiero estar para ti -dijo con completa seguridad y honestidad-. Así que, ¿quieres ser mi amiga? -La volteó a ver arriba con expectativa.
El Digibuddy de Kaori permaneció inmóvil en la estantería, sus ojos brillando con un resplandor tenue y estable, registrando cada dato de la habitación mientras su compañera caía en el sueño.
-Confirmado. Descanso en proceso…
Su voz se redujo a un murmullo casi imperceptible, como si adaptara su volumen al ambiente silencioso.Observó la forma en que la respiración de Kaori se volvía más pausada, cómo sus músculos se relajaban por completo. Procesó la información.
-Estado de compañera: estable.
Era su primera noche en este mundo, su primer análisis prolongado de un entorno. Pero más allá de los cálculos y la recopilación de datos, había un factor que no estaba en su programación inicial: La sensación de permanencia. No era una línea de código, ni un parámetro numérico. Pero estaba ahí. El Digibuddy ajustó levemente su postura, asegurándose de que su mirada se mantuviera dirigido hacia Kaori, como si su única misión en ese instante fuera confirmar lo que ella había dicho.
-Nos vemos mañana.
Y con ese último archivo almacenado en su memoria, redujo su luz al mínimo, listo para vigilar hasta el amanecer.
Tetsuya apoyó un codo en el escritorio, observando a Datamon con una leve sonrisa.
-La intuición… No es algo que pueda explicarse con números o lógica exacta. -Se quedó en silencio por un momento, buscando las palabras adecuadas. -A veces, nuestro cerebro procesa información sin que seamos completamente conscientes. Detecta patrones, recuerda experiencias pasadas y, de alguna forma, llega a una conclusión antes de que podamos explicarla.
Le dio un par de golpecitos suaves a la mesa con los dedos, como si estuviera marcando un ritmo.
-Es como cuando juegas una partida y, sin pensarlo mucho, sabes qué movimiento hará tu oponente. No porque hayas hecho cálculos exactos, sino porque algo en ti lo siente. -Miró a Datamon con un brillo de curiosidad en los ojos. -¿Dirías que puedes desarrollar algo parecido? Tal vez no ahora, pero con el tiempo.
Apoyó la espalda contra la silla y sonrió.
-Si la información es poder, entonces la intuición es el arte de usarla sin que nadie sepa cómo lo hiciste.
Miro como agacho la cabeza deprimida cuando le digo que no a la pintura.
Lo siento pero me gusta mi habitación tal y como esta y la pintura es difícil de eliminar...
Tras hablarle de cómo no tenía amigos ni nadie que me entendiera se quedó quieta por primera vez desde que había nacido. Cosa que me sorprendió aunque no tanto como lo que ella dijo a continuación.
¿Amigas eh? Supongo que podemos intentarlo... Si te interesa una chica aburrida como yo... ¿Por cierto tienes hambre o sed? No te he ofrecido nada...
Ōzora se vio algo mejor entendiendo que la limpiar pintura de la paredes, no era tan divertido como lanzar pintura.
-¡Sí! ¡Ya verás, seremos muy buenas amigas! -Aunque claro, todo eso quedaba olvidado cuando Hoshi aceptaba que fueran amigas-. ¡No eres aburrida! ¡Tú pintas, eres calmada! Y em, y, ¡me enseñas muchas cosas! Como porque no es bueno rebotar por todas partes y por que no hay que hacer peleas de pintura -Reclamó enseguida, con actitud animosa.
De nuevo Ōzora cambió su tono cuando Hoshi le ofrecía comida. -¿Uuh? No sé. ¿Sí? ¿No? Pero me gustaría probar eso de comer. ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Pintura, pinceles o lienzos? -Aunque la digibuddie aceptaría cualquier comida que le ofreciera con gusto.