Partida Rol por web

Pánico en la estación

Randalph Lawrence (Off-Rol)

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07/10/2014, 00:10
Xenografo

Lo siento por la procrastinación, aquí va la historia, espero que haya merecido la pena la espera, he intentado resumir lo máximo posible. Mañana la descripción psicológica, y ahora mismo pongo la ficha en sí ^^

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¿Qué fue primero? ¿El huevo o la gallina?

Randalph Lawrence nació y creció como el hijo de clase alta de un abogado de altos vuelos, pero eso no significaba en absoluto que la vida fuese un camino de rosas para él. Como si de un tópico de mala película se tratase, abusos en la escuela (debido, precisamente, a su posición), ningún amigo de verdad, y una falta alarmante de amor materno.

Tal vez, con ese cuadro surrealista y cliché, los problemas de Randalph no habrían sido lo suficientemente profundos o especiales para acabar como acabó. Al fin y al cabo, cualquiera puede sobrevivir a un poco de bullying, y los avances tecnológicos hacen que el amor de una madre sea un concepto cada vez más abstracto y prescindible que los niños pueden sustituir por cualquier ídolo sexual del momento.

Pero, claro está, siempre tiene que ocurrir algo que termine de colmar el vaso. Y ese “algo” era un padre con cierto gusto prohibido por los niños. El Señor William Lawrence, el orgulloso propietario de la firma Lawrence & Co, resultaba ser un pederasta enfermo. Noche tras noche, Randalph era sometido a las perversiones de su progenitor, sintiéndose como un muñeco, usado para juegos crueles sin poder hacer nada, sin replicar. Al fin y al cabo ¿Quién iba a creerle?

Él era un muñeco para su padres, que era mejor que él. Más listo, más grande, más fuerte... Pero Randalph no era tonto. De hecho, era muy despierto, y pronto tuvo conciencia de lo que hacía su padre exactamente. A los 10 años, el Señor Lawrence comenzó a perder interés en él progresivamente, y comenzó a fijar su atención en otros objetivos de su entorno.

Para entonces, Randalph ya era totalmente consciente, también, de su alarmante grado de psicopatía. Jamás había hecho daño a ningún animal, jamás había mojado la cama y, curiosamente, jamás había demostrado fascinación por el fuego, así que cualquier estereotipo asociado con exteriorizar su condición mental, permaneció totalmente oculto hasta que él tuvo la suficiente inteligencia para controlarlo, y, años después, cuando ya había cumplido los dieciséis y había tenido suficiente tiempo para preparar un castigo apropiado, movió ficha.

Su padre estaba manejando un caso muy importante en ese momento, la defensa del magnate del petróleo, el señor Allen Wood, acusado de asesinar a su mujer a sangre fría para quedarse con la custodia de sus hijas, Nina y Taissa. El resultado del juicio repercutiría en toda su carrera, y podía otorgarle una bien merecida gloria eterna como abogado infalible, o bien arruinar el resto de su estancia en los tribunales.

Randalph, plenamente consciente de ello, extravió documentos, retrasó plazos, extorsionó a testigos y ayudó secretamente a la acusación, de tal manera que el estrepitoso fracaso del abogado Lawrence fue sonado en todo el universo, y el señor Wood fue condenado a muerte.

Así, la prestigiosa firma Lawrence & Co. Se fue al garete a raíz de su pésima actuación en la corte en un caso tan importante. Lo único que pudo hacer para salvar su reputación fue adoptar a las dos hijas del señor Wood, que no tenían otros parientes vivos, como acto de buena fe hacia su antiguo cliente, pero ni ello pudo salvar de la quiebra a su empresa, por lo que pasaron bastantes meses hasta que el señor William Lawrence pudo encontrar trabajo en un buffete de poca monta.

Naturalmente, Randalph se sentía eufórico. Había descubierto el subidón de adrenalina al manipular a la gente y mentir para conseguir sus objetivos, y podría decirse que se volvió adicto a ello, a pesar del pequeño revés que supuso la adopción de las dos chicas. Siguió manipulando en su vida diaria, a sus compañeros de clase, a su madre, a sus profesores... Su padre no sospechaba nada, así que, prácticamente vivió feliz.

Pero había alguien a quien no conseguía manipular. Alguien que demostró ir siempre por delante de él, y que, sin embargo, no demostraba un interés especialmente alto en él. Taissa Wood, dos años mayor que él, era una chica taciturna, cínica y amargamente culta. Era todo lo que Randalph era en su interior, pero no podía exteriorizar si quería seguir con su vida, y por ello la odiaba.

Día tras día, Taissa seguía siendo condescendiente hacia él, pero le descubrió una de sus grandes pasiones. Aquellos que fueron como él, pero decidieron lanzarse hacia la oscuridad. Los asesinos en serie. Desde Jack el Destripador hasta Ted Bundy. Ella disfrutaba hablando de ellos, y él disfrutaba escuchando sobre ellos.

Pero esos momentos sólo conseguían que él la odiase más y más, y que todos sus intentos por conseguir algo de provecho de ella siguieran cayendo en saco roto.

Fue entonces cuando Randalph llegó a la conclusión de que su única oportunidad era atacar el punto débil de la chica, su hermana pequeña, Nina Wood. Una niña mimada, con complejo de superioridad y, por momentos, casi insufrible. Cuando Randalph tenía dieciocho años, ella tenía seis, y fue entonces cuando desarrolló su plan. Quería hacer daño a Taissa, quería romper su coraza de hielo que la separaba del mundo, quería volverla vulnerable, para que así, él pudiera penetrar su armadura y tocarla, por fin, rozar su piel.

Desde el fracaso en los tribunales, el señor Lawrence se había dado a la bebida, y, por algún extraño motivo, había dejado sus perversiones de lado, pero allí estaba Randalph para recordárselas. Llevó a cabo su plan, el plan por el que el señor Lawrence fue cada vez más y más consciente de la inocente belleza de Nina, cuyos dorados cabellos y sonrosadas mejillas prometían frutos más dulces que los del árbol de la vida.

Y, una noche, se cometió el crimen.

Esa misma noche, Randalph estaba preparado.

Esa misma noche, Taissa los vio.

Y se cometió un asesinato.

En efecto, cuando Randalph se las apañó para que Tissa descubriera a su padre abusando de Nina, la chica estalló en una rabia asesina, cogió la pesada lámpara de hierro junto a la cama, y golpeó al señor Lawrence hasta la muerte, en la cabeza, una y otra vez.

Randalph lo vio todo, y fue entonces cuando comprendió que, a su manera, amaba con locura a esa chica.

Taissa lloraba, desconsolada, sobre el regazo de su hermana pequeña que, desnuda, observaba la escena con ojos muy abiertos. Ese era el momento que Randalph había esperado. Casi pudo oir como el alma de Taissa se quebraba, en ese momento sabía que era suya.

Amablemente, él se preocupó por ella, hizo temblar su voz, humedeció sus ojos, todo ensayado al milímetro para poder aparentar en el mundo que tenía empatía. La ayudó a limpiar el cadáver, a ocultar las pruebas, y a buscar un chivo expiatorio.... la madre de Randalph, que terminó condenada por asesinato en primer grado.

Él se sentía eufórico, todo marchaba bien, aunque no había planeado ese giro, supo adaptarse, y, con la herencia de su padre, terminó la carrera de derecho, se especializó en Derecho Penal, y se convirtió en un prestigioso fiscal a los 24 años.

Por supuesto, se casó y vivió junto con Taissa, que, desde ese día, era poco más que una muñeca de trapo. Y él la amaba así. Atormentada noche tras noche por la culpa, sin nadie a quien acudir más que Randalph, por lo que él podía controlarla como quería, casi como a una esclava, y jamás ponía en duda sus mentiras, jamás se negaba a ningún deseo...

Además, su trabajo como fiscal le permitía mentir, manipular y extorsionar tanto como quería y más, y, por si fuera poco, su pasión por los asesinos se alimentaba día a día con los casos de los que se ocupaba, descubriendo poco a poco el horror de la naturaleza humana en cualquier parte. Era, ciertamente, monstruoso. Pero él no podía ser más feliz.

Viviendo con la pequeña Nina como su hija, también apática y sin la vida de antes desde la traumática noche, conseguía todo lo que se le antojaba sin ni siquiera esforzarse.

En este momento, Randalph, a sus 25 años, acude a la Estación espacial EK-495 para investigar su último caso, sobre delitos fiscales cometidos por una empresa de investigación bioquímica.

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07/10/2014, 00:38
Xenografo

Ficha colgada en la hoja de personaje. Lo dicho, me falta la descripción física y psíquica mañana y listo ^^

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08/10/2014, 16:53

Perfecto, genial, fantástico. Así da gusto, si señor.

Sólo te queda pedirme equipo, desde ropa bonita a vehiculos, pasando por cualquier cosa. Yo, en base a tu trabajo con la historia y ciertas limitaciones estadísticas que he impuesto de forma extraoficial, te proporcionaré lo que solicites. No te cortes en pedir, pues es mejor ser rechazado que no pedir algo por miedo a que te digan que no y luego resulte que si era posible.

Tampoco pasarse eh xDD

Notas de juego

Me ha encantado la historia :D

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08/10/2014, 17:22
Xenografo

Veamos, pues supongo que un vehículo terrestre que haya embarcado conmigo en la nave para moverme por la estación (otra cosa es que tenga ocasión de utilizarlo).

Una maleta de ruedas que habría usado para transportar el equipaje, así como un maletín para mis papelajos.

Un libro electrónico cargado de leyes de todos los planetas posibles (o acceso online a una base de datos de las mismas), unas mudas de ropa (incluyendo un traje de chaqueta para los tribunales).

Y cualquier medio de comunicación a distancia que se use en este trasfondo, un móvil, vaya. Dinero, también.

Y, no conozco la legislación interplanetaria, pero como en los EEUU el fiscal colabora con la policía en detenciones de campo y registros, pues ya, por pedir, cualquier arma de fuego de bajo calibre, o, en su defecto, una navaja chula :P.

Dentro de trasfondo pues fotos de su mujer e "hija" en la cartera, quizás un par de libros de referencia sobre crónica negra a nivel interplanetario, la placa de la oficina del fiscal, y su reloj en la muñeca derecha (sí, derecha).

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08/10/2014, 22:27

Todo correcto ^^

- Tiradas (2)

Notas de juego

Por ser la historia mas trabajada, tienes derecho a repetir una tirada en la partida.

El método es el siguiente, tras realizar una tirada y fallarla, repetir la tirada añadiendo en el motivo "RepeticiónBonus".

Esto sólo podrá hacerse una vez en toda la partida, por lo que aprovechala bien.

Estás en tu derecho de rechazar esta pequeña ventaja si lo deseas, aunque dudo que lo hagas, es un premio por tu trabajo ;)