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Vaesen. El baile de los sueños.

Lo oculto

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21/01/2024, 19:53
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LOS VAESEN

A lo largo de la Historia, las criaturas sobrenaturales conocidas como vaesen han vivido entre los pobladores de los países escandinavos. Pero estas criaturas no son perceptibles a los sentidos humanos... a menos que decidan serlo. Son seres invisibles que ayudan en las granjas, asisten en los partos, se aseguran de que las ovejas extraviadas sepan volver a su rebaño y protegen a la población durante incendios o inviernos durísimos, a cambio de un poco de grano y leche de las granjas. Los vaesen llenan los campos de flores, muestran el camino a estanques donde la gente puede ver su futuro reflejado en la superficie del agua y susurran sueños en los oídos de los durmientes.

En el siglo XIX Escandinavia está sufriendo una gran transformación debido a la industrialización, la guerra y diversas revoluciones. A través de sus universidades, se están difundiendo nuevas formas de ver y comprender el mundo: se están cuestionando las antiguas verdades. La población más pobre de las zonas rurales acude en masa a las ciudades o cruza el Atlántico huyendo del hambre, esperando forjarse una vida nueva en la que puedan ser libres. Ya no son los nobles y los sacerdotes los que deciden cómo debe pensar y actuar la gente. Quienes sean capaces de utilizar los inventos de esta nueva era podrán hacerse ricos y ejercer su influencia mediante sus riquezas. Están emergiendo fábricas por todas las ciudades y aparecen enormes suburbios donde los trabajadores más pobres viven hacinados en condiciones durísimas. Los ancianos se quedan en los pueblos, junto con todos aquellos demasiado débiles o temerosos como para irse. Los prados quedan cubiertos de maleza, se talan los bosques y se construyen líneas de ferrocarril entre las ciudades, destruyendo senderos y comunidades con siglos de antigüedad. Las fábricas de vidrio desprenden agentes químicos, mientras que las minas devoran el interior de las montañas como lobos deleitándose con las entrañas de un animal herido.

 

EL MUNDO ESTÁ CAMBIANDO

 

Los vaesen de Escandinavia también están cambiando. Antiguamente, los aldeanos sabían qué hacer para apaciguar a estas criaturas cuando estaban furiosas y recibir su ayuda para las tareas agrícolas. Por ejemplo, se abstenían de orinar en el suelo donde los vaettir tenían sus madrigueras y les daban gachas y un sombrero nuevo cada año a los nissar. Pero las viejas reglas y tradiciones ya no se respetan. Los vaesen se han vuelto agresivos y sanguinarios, raptan a niños de los pueblos, destrozan las casas y prenden fuego a los graneros.

En ciertas partes de Escandinavia, parece que lo sobrenatural se ha hecho más fuerte y muestra comportamientos extraños, como una tormenta arrasando las tierras de labranza. Corren rumores de gatitos nacidos con dos cabezas, ríos donde el agua lleva sangre, bosques que arrullan a los niños llevándolos a un sueño eterno y hadas que bailan por las aldeas y atraen a los jóvenes a las arboledas para convertirlos en esclavos de los moradores de las profundidades. En otros lugares, estas criaturas parecen haberse desvanecido de los campos, como si no hubieran existido nunca. Y al desaparecer ellos, ha desaparecido la magia. También se dice que algunos vaesen han seguido a la gente a las ciudades y se han instalado en alcantarillas y en fábricas abandonadas.

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21/01/2024, 22:23
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La Visión

En Escandinavia hay gente que tiene la capacidad de ver a los vaesen, incluso aunque éstos intenten permanecer invisibles. Es lo que se denomina "tener la Visión".

Las gentes que han adquirido la Visión lo han hecho como consecuencia de algún tipo de trauma físico o psicológico, seguramente debido a un acontecimiento de origen sobrenatural, ya fuera durante su infancia o ya de adulto. Los traumas son variados, tal vez alguien estuvo a punto de morir en un incendio, o tal vez un licántropo decidió aparecerse delante suya; pero desde ese día, ya nada volvió a ser lo mismo para esa persona. De pronto, podía ver espíritus robando comida de la mesa o troles apareciéndose de improviso en una boda o en un bautizo. 

A la gente que tiene la Visión se los conoce como Hijos del Jueves debido a la canción infantil:

El hijo del lunes es fino de cara. 
El hijo del martes destaca por su gracia.
El hijo del miércoles aflicción tendrá.
El hijo del jueves muy lejos llegará.
El hijo del viernes es amoroso y generoso.
El hijo del sábado se emplea en ser laborioso.
Y el que nace el día de descanso es lindo, despreocupado, bueno y animado.

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21/01/2024, 22:24
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La Sociedad

Varios Hijos del Jueves con el don de la Visión se han reunido en Upsala, en el centro de Suecia. Han descubierto que antiguamente había una organización llamada La Sociedad, cuya misión era estudiar los vaesen y combatirlos. Sin embargo, los últimos miembros de La Sociedad desaparecieron o abandonaron la organización hace unos diez años. Desde entonces, el cuartel general de La Sociedad, el viejo castillo de Gyllencreutz, junto al río Fyris, en Upasala, quedó abandonado. 

Este grupo de personas, con los más diversos motivos, se han propuesto restablecer la organización. Una antigua integrante de La Sociedad, una anciana llamada Linnea Elfeklint que vive en el manicomio de la ciudad, les ha dado las llaves del castillo junto a toda la documentación que los convierte en sus propietarios legales. 

La Sociedad existió durante siglos, y estaba formada por personas que tenían la Visión y que dedicaban su tiempo a estudiar a los vaesen y expulsarlos cuando causaban algún mal. Nadie conoce porque el último miembro de La Sociedad cerró diez años atrás el castillo y se fue de allí, y la señora Elfeklint no quiere decir nada al respecto, aunque sí ha informado bien al grupo sobre las historias y tradiciones de La Sociedad. No obstante, la anciana se niega a abandonar el manicomio. 

La misión de La Sociedad es proteger a la humanidad de los vaesen, pero las cosas no son siempre de color blanco o negro. A menudo, los vaesen son víctimas de otros vaesen o de actividades humanas, así que los miembros de La Sociedad deberán posicionarse y hacer lo correcto. Sea lo que sea. Los miembros de La Sociedad van fuertemente armados, pero utilizar sus armas contra los vaesen es como atacarlos con palitos y bolas de papel. El armamento humano puede detener o ahuyentar a un vaesen temporalmente, pero rara vez se los puede matar con espadas o armas de fuego. Para combatirlos, La Sociedad deberá recurrir a las historias y libros olvidados de antaño. Los rituales requeridos son precisos y raramente son fáciles de llevar a cabo. Cada vaesen protege su punto débil cuidadosamente, y cualquiera que trate de sacar provecho de él se arriesga a provocar la ira de la criatura. 

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31/01/2024, 22:24
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El Cuartel General

El Castillo de Gyllencreutz

El cuartel general es un enorme castillo abandonado en una colina junto al río Fyris. Está rodeado por una verja de hierro negro, y las puertas están flanqueadas por estatuas de grifos. El antiguo jardín que rodeaba el sendero asfaltado que lleva hasta la entrada del castillo está cubierto de maleza, árboles y arbustos. Abundan los ratones, las ratas, los zorros y pájaros de todo tipo. En el patio trasero del castillo hay un embarcadero ruinoso a orillas del río Fyris y un cobertizo para barcas tapiado. También hay varios edificios más pequeños, que probablemente se utilizaran como establos, almacenes y alojamiento del servicio. Además, hay una fuente y numerosas estatuas. En una pequeña colina hay siete cruces de madera podrida. La fachada del castillo está decorada con gárgolas monstruosas. Es un edificio de tres plantas con varias torres y un amplísimo sótano. El Castillo de Gyllencreutz estuvo vacío durante muchos años. Sus viejos muebles están cubiertos de telarañas, y los ratones han hecho sus nidos en sillas y sofás. Las ratas defienden sus hogares, mientras que los murciélagos y los cuervos campan a sus anchas por los agujeros del techo. Varias zonas del edificio huelen a moho y el techo tiene goteras que se hacen patentes cuando llueve.

Buena parte del castillo está sin explorar. Muchas de sus puertas están cerradas con llave o tapiadas con clavos y tablones. Gracias a la lectura de viejos diarios abandonados por sus antiguos residentes, sabéis que hay varias bibliotecas, un laboratorio, una enfermería, una capilla, un observatorio y varios salones para estudios mágicos. También debería haber celdas donde se apresaba a los vaesen. Todo ello escondido detrás de las muchas puertas secretas que habéis identificado, pero que todavía no habéis tenido la oportunidad de abrir. Poco tiempo después de haceros con el castillo, recibisteis la visita de un hombre llamado Algot Frisk. Aseguraba que sus antepasados habían servido en el Castillo de Gyllencreutz durante cientos de años. Insistió en que lo contratarais como mayordomo responsable del castillo. Algot Frisk trabaja duro para prepararos la comida y ayudaros a limpiar y decorar el castillo. Aprovecha cada pequeña oportunidad para señalar la necesidad de contratar más personal. Además, al buen hombre más de una vez se le ha dibujado una sonrisa que sugiere que sabe mucho más sobre La Sociedad y sobre los vaesen de lo que dice. Hasta ahora, ninguno de vosotros ha conseguido que revele sus secretos.

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09/02/2024, 00:23
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La nueva Sociedad

No hacía mucho que el inusitado grupo se había reunido en el ruinoso Castillo de Gyllencreutz tras descubrir que una antigua organización, llamada La Sociedad, combatía y estudiaba a los vaesen. Los antiguos miembros de La Sociedad habían desaparecido sin dejar señal alguna de su paradero y tras abandonar la organización el castillo se había marchitado como una planta sin regar. Aquel lugar era demasiado grande y todavía contenía muchas salas que no habían podido explorar. Sus antiguos inquilinos habían tapiado buena parte de ellas para preservarlas del polvo y el deterioro, o quizás para esconder sus secretos. Apenas habían tenido tiempo para adecentar unos pocos aposentos. Sólo hacía un par de días que habían descubierto la biblioteca con su inmensa colección de libros antiguos que estaba haciendo las delicias de Galt e Inge.

El mayordomo del castillo, Algot Frisk había llamado un día a la puerta del castillo tras enterarse de que La Sociedad retomaba su actividad. Según él, toda su familia había servido en Gyllencreutz y poder servirles era su mayor honor, actividad a la que desde aquel momento había dedicado todo su esfuerzo.
Gracias a él, el fuego de la chimenea volvía a calentar el gran salón, haciendo del final del otoño un momento mucho más amable.

El grupo estaba reunido allí en este momento, sentados en viejas sillas de alto respaldo mirando las magníficas vistas al descuidado jardín y al río Fyris que el gran ventanal dejaba entrever.

¿Qué había unido a un grupo tan variopinto en un lugar tan inusual?

Todos ellos eran Hijos del Jueves y poseían la visión. Podían ver a los vaesen. Estaban decidido a retomar la actividad de La Sociedad y restablecer la organización. Cada uno de ellos tenía sus propios motivos para tan encomiable tarea, sus propias razones para localizar a los vaesen y proteger a la gente de ellos. Todos estaban dispuestos a emprender largos viajes a aldeas remotas y regiones salvajes, descubrir los secretos de Escandinavia, y contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.