Se avergonzó al escuchar a Laars. Espero que no le haya pegado muy fuerte… Balbuceó: -Eeeh… esto… creo que estará bien. No lo dijo con seguridad. Se colocó el cuello de la camisa, que sobresalía empapado por encima del impermeable. Tenía los ojos rojizos, como de haber estado llorando. -Ve… veamos cómo funciona. Estaba muy serio. Echó un vistazo al sacerdote. Mientras subía por las escaleras se dirigió a Ivar: -Chico. Asintió con la cabeza. Miró a la puerta de la posada una última vez y siguió subiendo.
Motivo: Aprendizaje
Tirada: 5d6
Resultado: 1, 3, 1, 5, 4 (Suma: 14)
Subieron con premura las primeras escaleras, que llevaban al pasillo de habitaciones. En la zona privada ya no quedaba nadie, pero Laars recordó que la joven hija del posadero le había pedido ayuda al ocultista para ir organizando su teatrillo mientras esperaban al resto de invitados.
Subieron al desván de nuevo. La lluvia repiqueteaba sobre el ventanal superior de aquel altillo de forma constante, pero la sala no estaba húmeda ni fría; aquel sonido en una noche diferente hubiera podido resultar hasta relajante. Pero no en aquella.
La disposición del lugar había cambiado sustancialmente de lo poco que había podido ver antes el anciano cazador. Había muchas más velas, repartidas por aquel gran espacio, e iluminando varias sillas que ejercían como improvisado patio de luces, y una serie de decorados realizados con muy buen gusto representando ciudades modernas y palacios suntuosos, con una serie de raíles en el centro en la zona que hacía de escenario.
Un montículo albergaba velas más grandes, iluminando el escenario al completo desde arriba. La joven pelirroja iba de arriba a abajo, encendiendo velas, moviendo raíles, decorados y palancas con una facilidad pasmosa, como si llevara meses practicando. Probablemente fuera así.
Todos (salvo Hans, que ya lo hizo), tirada de aprendizaje. Podéis además hacer alguna otra tirada por vuestra cuenta si tenéis idea de hacer alguna otra cosa.
Motivo: aprendizaje
Tirada: 2d6
Resultado: 4, 2 (Suma: 6)
Hans curioseaba los alrededores de aquel desván tratando de no estorbar a la joven, trataba de moverse por zonas diferentes a las que ella trabajaba, y cuando ella se acercaba por la zona que estaba él, el viejo se quedaba inmóvil alejado de cualquier objeto que ella pudiera ir a coger, mover o lo que fuera. "¡¡¡Qué vitalidad!!!" pensaba para sus adentros, estaba disfrutando muchísimo de observar a la joven preparar todo aquello con esa pasión. Si hubiera sido un joven también hubiera sentido esa vitalidad, pero el hecho de que fuera una mujer joven y fértil rejuvenecía al viejo, se sentía muy afortunado, no sabía como sería el espectáculo posterior, pero ese era ya un espectáculo digno para recordar la alegría de vivir. Además la joven le hablaba con respeto, cariño y admiración... Hans sentía una luz cálida en su corazón, estaba algo más relajado que de costumbre, respiraba el aire de un momento agradable... Algo que llevaba mucho sin sentir. Sabía que no se podía confiar, que todo podía cambiar en cualquier momento, pero ese claro de luz en medio de la tormenta conectó al viejo con Dios y con un profundo agradecimiento, sentía como recuperaba las fuerzas.
Hans oyó como se acercaban pasos, confiaba que fueran sus compañeros, pero esperó a cierta distancia de las escaleras por seguridad. Una vez confirmó que eran ellos se acercó lentamente.
- ¿Qué tal las cosas por ahí abajo? ¿Pudisteis despertar a alguien?
Motivo: Investigación
Tirada: 5d6
Resultado: 2, 3, 4, 2, 1 (Suma: 12)
La pregunta de Hans incomodó a Simo, que, tras dudar si responder o no, dijo secamente: -No.- Una flecha de arrepentimiento le atravesó el alma, pero sus pensamientos quedaron rápido eclipsados ante el despliegue de velas y preparativos del cuarto. Miró a la muchacha colocar las velas y pensó en su calvario. Se acordó de su padre, y del suyo. Se sintió lejanamente identificado con ella. Volvió a mirar a Hans, y después echó un vistazo al cuarto en general. Se vio a sí mismo golpeando con fuerza al sacerdote; se vio a sí mismo desde la puerta de la posada. Recuperó el sentido; seguía mirando el cuarto. Otra flecha de arrepentimiento. Luego, nada. Las velas y el repiqueteo de la lluvia. El cuarto y las velas. Entidad. Siguió mirando. Parecía muy cansado.
Motivo: Aprendizaje
Tirada: 3d6
Dificultad: 6=
Resultado: 6, 2, 6 (Suma: 14)
Exitos: 2
Simo ya había respondido por él. Tampoco le interesó mucho el asunto de los desconocidos. Su atención fue para el resto de la estancia. El teatro ya parecía otra cosa, algo más serio.
El cazador cayó en la cuenta de que eventualmente se encontraría sentados en frente del escenario. Lo que significaba que le darían la espalda a la trampilla por la que subieron.
Hmm - gruño mientras pensaba en la solución.
Ahora que estamos todos. No se acerquen al hueco de la escalera. Voy a colocar una trampa avisadora. Si alguien intenta subir, le oiremos. Ya lo creo que le oiremos je je - dijo Laars mientras sacaba cuerdas y otros artilugios todos parte de un mismo mecanismo.
El cazador se agachó a preparar la trampa mientras daba la espalda a sus compañeros. Señal de que ellos ya tenían su confianza.
Todo el montaje desplegado es tremendamente sorprendente. Figurillas labradas al detalle, con vestimentas del siglo XVIII trabajadas con esmero, y que proyectan la sombra perfecta, varios sistemas de raíles que se cruzan y entrecruzan para que cada uno de los personajes haga su entrada, cambie de orden y se relacione con los demás...
Has ido más de una vez al teatro de Estocolmo y el maestro de ceremonias de allí podría aprender mucho de esta joven. ¿Cómo puede una niña de apenas diecisiete años haber desarrollado tal talento creativo y maña creadora?
Sophia ultimó los preparativos moviéndose de arriba a abajo con rapidez, esquivando fácilmente a Hans que, pese a tratar de no molestar, parecía estar siempre en medio de su camino. Mientras tanto, Simo había tomado asiento en una de las butacas y observaba el quehacer de la muchacha con gesto de intensa concentración. Ivar, a su lado, tarareaba una melodía dando golpecitos en la parte de abajo de la silla siguiendo el ritmo de su propia canción y Laars trajinaba por su parte con cuerdas e hilos junto a la puerta de entrada de una forma que parecía espejar los movimientos de la chica.
Tras quince minutos de intenso trabajo, la joven pelirroja parecía satisfecha consigo misma. Alargando la mano, tiró de un cordoncito corriendo las cortinas que se cerraron delante de los cuatro invitados al teatro para preparar el comienzo de la función. La luz de la sala bajó imperceptiblemente cuando la chica apagó varias de las velas, dejando un ambiente íntimo adecuado para una obra de teatro de alto nivel.
Los cuatro hijos del jueves miraban expectantes al cortinaje tras el que se adivinaba una fuente más grande de luz que serviría para proyectar el espectáculo. En ese momento, la melodiosa voz de la joven atravesó la sala desde el otro lado de la cortina, fuerte, clara e invitante. - Señoras y señores. Damas y caballeros. Bienvenidos al teatro de sombras. Pronto dará comienzo la función. Déjense maravillar por "El baile de los sueños". - El cortinaje se abrió, revelando el centro de la representación.
Sophia les había dicho que cuando comenzaba a interpretar, los sucesos paranormales paraban. ¿Ocurriría así ahora?
Habéis llegado al final del primer capítulo... ¡Enhorabuena!
Os dejo la escena abierta por si queréis decir algo que ocurrió antes del comienzo de la función o actualizar cómo se sienten vuestros personajes con lo que ha ocurrido hasta ahora.
En unos días empezamos la siguiente escena