Esta partida está en revisión. Si el director no da señales de vida o es aprobada por un cuervo será borrada esta noche
17 de diciembre de 2012. En algún lugar de EE.UU.
Tras haber atravesado pasillos subterráneos apenas iluminados por lámparas de emergencia, todas las personas acabaron su breve viaje en una reducida sala. Se trataba de algo parecido a las instalaciones de algún tipo de base de operaciones. Ciertamente, los interiores eran calcados a cualquier decorado de una película de espías y oficinas secretas, presentando rasgos como techos abovedados, suelo metálico con trazas anti-adherentes y algún que otro conjunto de cables recorriendo las paredes. La quietud del ambiente, sólo rota por el paso firme de una docena de botas, reforzaba el dramatismo que las autoridades les expusieron anteriormente.
Ya presentes en la sala, todos los miembros del comando, creado recientemente, se encontraban frente a un hombre alto y distinguidamente condecorado. Se trataba, nada menos, que el propio secretario general de toda la alianza, Anders Fogh Rasmussen. Alguien había amontonado previamente el mobiliario a una pared, pudiendo dejar espacio para los individuos, a modo de discreta reunión. La única excepción era una mesa grande, sobre la cual el distinguido cargo depositó sus papeles y carpetas nada más llegar.
Este, habiéndose asegurado de que el último miembro del pelotón cerrase la única puerta, examinó detenidamente uno por uno a todos los presentes. En su rostro se podía leer claramente que se disponía a transmitir un mensaje de gran importancia. A fin de cuentas, a todos les habían explicado que se les detallaría por fin el contenido real de su misión, pues aún nadie tenía ni idea de su asignación después de días de secretismo y medias verdades sobre todo aquel asunto.
-Compañeros. -dijo por fin. -Todos los que se encuentran en esta aislada habitación son personas de alta confianza, escogidas con sumo celo para cargar sobre sus hombros una difícil y... -pausó durante un segundo.-atípica tarea.
Volvió a detenerse unos instantes para examinar por encima alguno de los documentos que mantenía desplegados ante él. Y de inmediato, dirigió de nuevo la vista hacia su audiencia, con el mismo semblante de máxima seriedad.
-Ustedes son individuos que sí estarían dispuestos a llegar más allá, donde la mayoría de compañeros rechazarían continuar. Todos los que estamos implicados en esto respetamos profundamente su alto coraje. Por eso, desde el mando central, consideramos que son sin lugar a dudas, los individuos más aptos para participar en la situación más crónica para la seguridad global desde la crisis del 83.
"Sé que les habían dicho que varios de los oficiales les darían los datos. Pero al final sólo estoy yo, aunque en principio será suficiente con lo que pueda exponerles".
El secretario general hizo otra breve pausa, mientras el recuerdo de la época de máxima tensión entre el bloque occidental y la Unión Soviética flotaba sobre todas las mentes. En esos cruciales meses, poco hubiera faltado para que uno de los dos bandos comenzase el lanzamiento de misiles nucleares, tratando de prevenir un ataque que al final fue ficticio.
Parecía percibir que estaba dando demasiados rodeos, cuando apoyó ambos puños sobre la mesa al tiempo que se encorvaba hacia adelante.
-Querrán saber de una vez en qué consistirá su labor. -explicó de una forma más directa, pero sin poder minimizar mucho su inquietud. -Bien. Pues han de tener muy presente esto que van a escuchar;
"Les voy a pedir que realicen un esfuerzo. -dijo muy seriamente. -Créanse todo lo que les parezca absurdo o imposible. Amolden sus mentes a una... realidad sacada de las películas y los videojuegos. No, no estoy bromeando."
Sin pestañear un solo segundo, ante las miradas de incredulidad de su audiencia, terminó de hacer acopio de todo su aplomo para continuar con la historia.
-Esta es una lucha que debemos llevar fuera de la Tierra. Existe una fuerza más allá que amenaza nuestra existencia, y esta fue confirmada por científicos y analistas. No se trata de aliens, sino... de un mundo paralelo. Un mundo... al que los cómics juveniles de fantasía describen muy bien.
"Y ahora, por unas circunstancias, sabemos que hay alguien allí que conspira abiertamente contra nuestro hogar. Esta es la realidad, compañeros. -enfatizó con cada vez más energía.- Este detalle es lo que hace tan crónica la circunstancia fundamental. Los seres a los que me refiero están dotados de superpoderes o habilidades paranormales, no me importa cómo los califiquen. Generación espontánea de fuego, hielo, energía destructiva... todo lo que se imaginen seguro que tendrá presencia en estas extraordinarias manifestaciones. Por eso les ruego que abran su mente todo lo que puedan, pues lo más fácil seguramente sería creer que un truco de feria no podrá seccionarles la yugular... hasta que lo haga."
Rasmussen perdió potencia en su vibrante explicación hasta que enmudeció. Sin haberse dado cuenta, las forzadas venas de sus sienes serpenteaban visiblemente por la piel sudorosa y enrojecida. Parecía haber rememorado algo impactante cuando por primera vez en toda la presentación su mirada se quedó en blanco. Aunque fue capaz de recuperar el aliento rápidamente, y retomar lo que quedaba de la explicación.
-Pero no sólo se reduce a eso. -declaró, volviendo de nuevo una fija atención a todos los presentes. -Los poderes paranormales no son los únicos elementos que justifican nuestra preocupación y la del mundo entero, cuando los gobiernos restantes sepan de esto. Deben ustedes saber que, aunque no tuviesen ellos intenciones hostiles contra nuestra comunidad, biológicamente son entes incompatibles con la vida aquí. Pues sabemos que, tan sólo el contacto físico, por mínimo y superficial que este sea, es suficiente para hacer que la sangre comience a hervir. Una exposición física de más de diez segundos puede ser letal. Todo eso... por no mencionar otros factores que aún no hemos podido investigar.
"Imaginen que uno de esos seres toma contacto en algún punto del planeta. Puede que tengamos suerte, y podamos tratar a tiempo la situación. O puede ser más accidental, y acabar provocando la muerte de varios miembros de una comunidad en un país alejado, lo que supondría más del ochenta por ciento de los casos. Posiblemente la intención del visitante no fuese muy clara, pero internet se formaría antes que nadie su propia opinión. Al día siguiente, en las redes sociales y en todos los titulares circularían hechos verídicos de invasores de otro mundo que se disponen a matarnos. Luego, como bien deducirán, el resto de la situación sería bastante difícil de controlar..."
El silencio en aquel momento sólo podría compararse al de un cementerio. Cuando el secretario general acabó, era incluso posible llegar a oír los latidos de los que estaban al lado. La sala contenía la respiración inconscientemente, hasta que el sonido de los documentos removiéndose rompió esa quietud.
Todos los individuos presentes habían combatido en lugares como Irak, Afganistán, Libia, Kosovo... Aunque los escenarios eran lo de menos. Todos habían dado sangre por el camino, convivido con pesadillas sin fin y visionado atrocidades impropias de seres humanos. Verdaderamente, nadie creía que fuesen a acabar en una situación más rocambolesca que en las de sus experiencias pasadas. Y como dijo el propio secretario general al comienzo de la reunión, eran las personas de mayor confianza en el mando. Cualquier otro individuo, tras oír una historia plagada de marcianos y monstruos con cero contenido logístico, hubiera dado por loco al mando de la OTAN y hubiese abandonado la reunión in situ.
-Y ahora... -dijo súbitamente. -Imaginen que eso ocurriera simultáneamente por toda la superficie terrestre. A gran escala.
"Podría suponer el fin del mundo que conocemos en apenas dos días."