Yo volveré a mi refugio :-P si nadie considera tener la confianza suficiente como para aceptarme en su vehículo, llamaré a un taxi.
Salgo para casa con mi hermanito!
Cuando la noche va llegando a su fin, todos tenéis grandes dudas todavía en la cabeza. Algo os persigue y manipula, pero, ¿el qué? La reunión había conseguido sacar algunas cosas en claro, pero las dudas y las sombras eran todavía infinitamente mayores a los resultados de las investigaciones particulares. El sentimiento de incertidumbre es común en todos, pero poco se puede hacer para hacerlo desaparecer a estas horas de la noche.
El grupo se separa, despidiéndose cada parte del resto. Por un lado, la señorita Giovanni abandona el Elíseo junto con Jack y Lillian, a quien lleva gustosamente a sus respectivos domicilios. La señorita Wesson se encarga de llevar a Drakkar a su refugio, mientras que lleva a la señorita Genoom a su propio refugio para pasar el día.
Maxine abandona el edificio, acompañado de su hermano, que poco ha intervenido en la reunión.
Cuando llegas a tu casa, la encuentras oscura y solitaria. Cada rincón te parece una amenaza potencia, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás segura esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Te diriges primero al barrio residencial, donde Lillian te indica donde está su hogar. Se trata de una vivienda del típico suburbio residencial, una casa blanca de una sola planta con un pequeño jardín delante. Ella se despide, educadamente, y abandona el vehículo.
El siguiente es Jack, que decide bajarse en la periferia de la ciudad, sin indicar un lugar claro. A partir de ahí sigue a pie, tras despedirse.
El coche se dirige en silencio entonces hacia la mansión Giovanni. Cuando entras, la mayoría de la gente ya se ha ido a dormir el sueño de día, mientras que los habitantes diurnos aún no se han despertado. Aún así, de entre los pocos que sí están despiertos, se te acerca un sirviente directamente hacia tí.
Señorita Lydia - acompaña su saludo de una pequeña reverencia - Recibió una visita esta noche. Un señor llamado Arhen Walter vino por aquí hace varias horas. Dijo que volvería mañana.
Tras una conversación escueta, él se marcha y tú te vas a tu dormitorio. Cuando llegas, lo encuentras oscuro y solitario. Cada rincón te parece una amenaza potencia, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás segura esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Tras la despedida, la señorita Giovanni te deja en la puerta de tu domicilio. Te despides correctamente de ella y Jack y te dirijes a tu casa, sacas la llave y entras.
Cuando llegas a tu casa, la encuentras oscura y solitaria. Cada rincón te parece una amenaza potencia, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás segura esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Al salir del Elíseo, la señorita Giovanni os guía a Lillian y a ti a un lujoso coche negro. Os montáis y el coche se pone en marcha. Se detiene primero en el suburbio residencial donde varias horas antes habías recogido a Lillian. Ella se despide cordialmente y se baja del coche. Hasta que no entra por la puerta, no manda la señorita Giovanni a arrancar el coche.
Por tu naturaleza algo más desconfiada y sociópata, pides a la señorita que te deje en un lugar algo apartado de tu refugio habitual, aunque fácilmente accesible a pie. Te bajas del vehículo y te despides, viendo entonces como el coche desaparece en la lejanía. Caminas y llegas a tu refugio, subiéndo las escaleras hasta tu buhardilla.
Cuando llegas a tu casa, la encuentras oscura y solitaria. Cada rincón te parece una amenaza potencia, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás seguro esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Cuando abandonas el Elíseo, la señorita Wesson os guía hacia un lujoso vehículo, donde subís los tres. Primero se aleja ligeramente del centro, hacia un hostal, donde se baja Drakkar con una escueta despedida. Sin mayor reparo, el vehículo arranca, dirigiéndose hacia el siguiente destino.
Pasáis por delante de un imponente edificio, cuya alta figura se perfila sobre el cielo. Amplias paredes de cristal y hierro que dan la apariencia de un edificio grande de oficinas. Sientes una ligera sorpresa cuando el vehículo se mete en el aparcamiento del edificio, pero luego recapacitas en que realmente los Ventrue son ostentosos para todo.
En la última planta, Alexandra te enseña brevemente su refugio, indicándote tu lugar de reposo esta noche. Entras, te despides de ella y cierras la puerta, entrando en una habitación no exenta de lujos. Te sientas en la cama y miras por última vez el medallón, que por tantas manos había pasado ya, y tantos problemas había traido. Lo colocas debajo de la almohada y echas un último vistazo a la habitación. La encuentras oscura y solitaria. Cada rincón te parece una amenaza potencia, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás segura esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Tras salir del refugio, la señorita Wesson os guía a tí y a la señorita Genoom hacia el vehículo que ya reconoces. El chofer arranca y, tras el recorrido, se detiene justamente delante de tu hostal. Abandonas el vehículo y te despides de tus dos acompañantes, entrando.
Cuando llegas a tu habitación, tu sirviente ya se encuentra dormido. Tu haces lo propio, sentándote en la cama. Entonces te fijas en la habitación, y la encuentras oscura y solitaria. Cada rincón te parece una amenaza potencia, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás seguro esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Mientras meditas sobre que hacer a continuación, una campanada retumba en el cielo, seguida de otra, y otra, y otra... Miras tu reloj y haces cálculos mentalmente. Aunque llegaras a cualquier destino del centro, probablemente el tiempo necesario para ir y volver haría la estancia breve y poco fructífera, por lo que te pones en marcha hacia el parque donde sueles dormir.
Llegas a un lugar apartado, con un suficiente volumen de tierra, y comienzas a fundirte. A medida que el proceso se completa, varias dudas asaltan tu cabeza. ¿Estarás seguro esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, caes en el profundo sueño de cada amanecer...
Tras salir del Elíseo, guías a tus acompañantes hacia tu vehículo. Tras dejar a Drakkar, te diriges a tu refugio con la señorita Genoom. Subes a la última planta y le enseñas su habitación, donde ella entra tras una breve despedida.
Al llegar a tu habitación, miras todo alrededor. Aseguras la puerta, compruebas tus armas. Cada rincón te parece una amenaza potencial, por lo que miras de reojo todas las sombras, mientras las dudas te asaltan. ¿Estarás segura esta noche? ¿Era sólo un sueño o era fruto de la magia lo que había ocurrido ayer? ¿Sería cosa de los Tzimisce, como se había comentado?
Las mientras das vueltas a la idea en tu cabeza, notas un profundo sueño, por lo que decides acostarte a pasar el día...