Myriam se levanta de su asiento, dispuesta a ponerse en marcha. La luna está alta todavía en el cielo. De repente, se os queda mirando.
- ¿Os pasa algo?
Notais como la vista se os nubla, a medida que los párpados os pesan. ¿Cómo es posible? Es poco más de medianoche...
Ultimo post antes del fin del capitulo.
—En fin, supongo que toca... una... excursión... —empiezo a notar cómo me pesan los párpados y temo que esto signifique que volvemos a caer presa de una cárcel onírica—. Maldita... sea... no puedo... mantener los ojos a- bier... tos...
- Oh no... Otra vez no- dijo, mutando su expresión a una algo más angustiosa mientras el sueño se apoderaba de ella. No quería acudir a aquellos reinos que parecían encontrarse a medio camino entre lo onírico y lo real, y la incógnita de no saber a dónde la conduciría esta vez el soñar provocó en ella cierta angustia que no pudo ser expresada, pues su cuerpo comenzaba a apagarse.