- Bien, intentando centrar ciertas cosas de mi vida ¿No tendrás algún amigo yapo y soltero no? - Le pregunte sonriendo mientras cogía los carteles apea echarle una mano.
- Si claro, sabes que sin mi este bar se vendría abajo - Bromee mientras ponía el ultimo cartel, el tiempo que yo trabajaba era el que aprovechaba Jay para ver a sus amigos cuando venia, siempre terminaban aquí y así el y yo podíamos volver a casa juntos.
-¿Guapos y solteros?. ¿Creo que me queda alguno en la trastienda, lo tomas con hielo o solo?. -Obviamente se refería a la copa que le iba a servir a Anna mientras esperaban a la hora de apertura. -Que no se entere tu padre de que te doy alcohol, no quiero que vuelva a darme una charla de dos horas, ¿es tan entusiasta en tu casa?.
Poco después la gente empezó a llegar, entre Anna y Alex se encargaron de despachar a todos los clientes y de poner la música que iba amenizando la velada. Aquella noche fue muy tranquila. Entre semana no había mucha gente que se animara a salir y pudieron cerrar pronto, el día del concierto sería otra cosa, no cabía duda. Alex se encargó de acercar a Anna en coche hasta su casa, cuidaba muy bien de ella y la protegía casi tanto como su padre. Menudos dos estaban hechos.
-Muy bien guapa, te veo el sábado.
La noche había pasado sin ningún percance así que había ido rápido y cuando me quise dar cuenta ya era hora de crear y marcharse.
Como siempre ayude a recoger a Alex todo apea que mañana en la apertura ya estuviera listo el bar y no hubiera que hacer nada aparte de encender las luces. Había pasado la noche pensando en lo de Jay, incluso tonteando con algún que otro cliente, pero... Lo mío no era eso de ligar en un bar.
Camino a casa fui canturreando las canciones de la Radio con Alex y cuando paro solte el cinturón acercándome para darle un cariñoso beso.
- Descansa guapo, nos vemos el sábado - Tras ello aun dentro del coche busque las llaves de casa y el telefono movil antes de salir.
Anna salió de casa con las llaves de casa y el teléfono móvil ya en la mano por si acaso, su casa estaba en una zona tranquila pero nunca se sabía, era mejor ser previsora y la mejor manera era que no te pillaran rebuscando en el bolso tus cosas en el marco de tu puerta. De todos modos Alex esperaba a que Anna entrara a casa antes de poner en marcha el coche e irse de allí.
Anna entró en casa, su padre no llegaría a casa hasta la madrugada por lo que estaba sola hasta entonces. En noches así la casa tan vacía y solitaria se le hacía algo grande. Fue hasta su cuarto y cuando se estaba cambiando para ponerse el pijama escuchó un golpe en la ventana que la sobresaltó y le hizo dar un respingo. Algo había golpeado contra el cristal.
Estaba ya con una de esas enormes camisetas del equipo de Jay que usaba para dormir y un culto apunto de sentarme en la cama a leer un rato cuando note el golpe en la ventana.
Me incorpore en la cama y abro la ventana para asomarme con el teléfono móvil en la mano, era como una extensión de mi cuerpo cuando estaba sola. De fondo en mi habitación sonaba algo de música a un volumen medio, pero ahora la abrir la ventana se podía escuchar desde fuera.
Debajo de su ventana se encontraba Angela tirando pequeñas piedrecillas de grava contra el cristal. Eso era lo que había sonado y justo antes de que Anna abriera la ventana otra piedra sonó en el cristal. Su amiga saludaba desde abajo con una sonrisa y esperaba a que Anna fuera a abrirle la puerta, pues parecía que quería hablar con ella.
Anna ya se encontraba lista para ir a la cama y Angela parecía que se había escapado de casa porque también llevaba el pijama puesto. Aquello era algo que hacía muy habitualmente, cuando quería hablar con su amiga salía por su ventana y cruzaba los escasos quinientos metros que separaban sus casas para entrar al jardín de la casa de Anna.
Cuando la vi allí abajo no pude evitar reirme - ¿Algún día recordaras que tenemos timbre? Espera que te abro la puerta de atrás... - Le dije poniendo los ojos en blanco antes de entrar de nuevo.
Me coloque unos pantalones cortos antes de bajar, estaba descalza como mas me gustaba cuando iba por casa así que rápidamente de un par de saltitos estaba abajo abriéndole la puerta para que entrara.
Algun día las piedras serán de un chico y me sentiré como Rapunzel o algo así...
-No sabía si tu padre iba a estar. - Se disculpó la muchacha.
Anna dijo que iba a abrir la puerta de atrás y ella asintió elevando su dedo pulgar y fue hacía allí. Nada más abrirle ella le dio un abrazo y fuerte beso en la mejilla.
-¿Vas a contarme eso de Jay o qué?. -Le dijo justo después, Anna siquiera había tenido tiempo de cerrar la puerta de la casa. -Me dejaste muy preocupada con eso que me dijiste...
Me quede mirándola con una ceja alzada - ¿De verdad vienes por eso? Anda tira pa tu casa... - le dije echándome a reír - Estoy bien como ves, perfecta mente, simplemente que... tengo que abrir las puertas ya, no puedo estar eternamente esperando a ver a Jay los fines de semana, y admitamos tarde o temprano el encontrara allí otra, así que, yo tambien debo encontrar aquí otra - Lo dije con toda la normalidad del mundo, suponía que porque aun no era algo real, algo que hubiera pasado así que por ahora al menos no me afectaba en absoluto.
Durante largo rato estuvieron charlando, primero sobre Jay luego sobre los chicos en general, la vida y todas las cosas que rondaban sus mentes de adolescentes por aquella época. Angela era muy protectora con Anna, siempre se preocupaba por ella. Y escapadas como aquella en mitad de la noche para asegurarse de que su amiga estuviera bien, por mucho en que Anna insistiera en que estaba bien, ella quería asegurarse y verlo por si misma.
El consejo que le dio ella fue que si creía que su relación con Jay tarde o temprano terminaría muriendo lo mejor que podía hacer era ponerle fin cuanto antes y pasar a otra cosa. Eso sí, le recomendó que intentara ponerle un bonito final.
En breve nueva escena.