El blanquito la había cagado, aunque su reacción fuera predecible, muchos ojos mirándole y juzgándole, era lo menos que podía hacer. En cuanto el negro sacó la pistola, yo no hubiera apostado a que hubiera salido vivo de aquí con su culo blanco, pero no podíamos quedarnos de brazos cruzados mientras esto pasaba, mientras Judith estaba ahí metida.
Fue apenas un gesto, pero no necesitaba mucho más para entender que la cosa todavía podría ir a peor. Jayson se iba acercando al centro del corro, mientras yo tenía que rodearlo a toda prisa por lo que pudiera pasar. A base de algún que otro empujón y colarme por pequeños huecos, fue abriéndome camino. Me llevé la mano al bolsillo, tanteando la navaja. Estaba claro que a la mínima tendría que hacer algo. Si, era ruin asaltarle por la espalda, pero la vida nunca es justa.
Por suerte no tuve que sacarla del bolsillo, la cosa se calmó tras la aparición de Jayson, el negro guardó su pistola y se fue. Suspiré aliviado, este tipo de cosas no están hechas para mí, ese no era mi estilo.
La cosa estaba yendo de mal en peor y ya me veía muerto de un tiro y Judith herida porque el gilipollas éste tenía ganas de resolverlo rápido y de forma cobarde. Entonces llega Jayson y amenaza al tipo, no se si se pira porque ve que tengo respaldo o Jayson es un tío de cuidado, al final todo queda en un susto y el amigo de Jerome diciéndome que le echo huevos.
-Por Judith muero...- Le digo simplemente ofreciéndole mi mano a Jayson. -...Gracias.- Añado asintiendo con la cabeza, pues no dudo que si no es por su intervención hubiese pasado una desgracia seguro... Sigue sin molarme mucho, pero le daré una oportunidad.
Me disculpo con él con un gesto y me giro a mi chica. -Judith, estás bien? Siento ésta mierda.- La pregunto abrazándola y besando sus labios de chocolate. Jerome me "mete mucha presión" por ser el novio blanco de su hermana, la quiero y no voy a dejar que la pase nada, y por lo menos Jayson le dirá eso a Jerome, ya que me he arriesgado a un balazo por ella.
Cojo a Judith de la cintura y miro a Jayson y al otro chico, Keanu creo recordar... -Os invito a unas birras por echarme un cable.-
-¿¡Pero a ti qué coño te pasa!?. -Le gritó Judith a su novio cuando volvió del shock que le había producido el incidente. - Podía haberte disparado, idiota. ¿Es qué no piensas?.
Zack intentó besarla pero Judith se separó de él con el susto todavía provocándole temblores en el cuerpo. Se apartó un metro de él y alzó las manos para que Zack no se acercara.
-Déjame, necesito un respiro ahora mismo. -Miró hacía la barra y se giró hacía ella. -Voy a tomar algo.
Jayson se acercó hasta Zack y le palmeó el hombro. -Bah, mujeres. -Dijo con una sonrisa. -No hay quien las entienda. - Al ver que a Zack le afectaba el tema se puso serio. - No te preocupes hombre, dale su espacio. Está algo conmocionada, ya se le pasará. Venga, vamos a tomar esas cervezas a las que invitas.
Jayson volvió al sofá donde estaban sus amigos y las amigas de Judith y se sentó al lado de Janet, que estaba encantada por ello. Mirando a Jayson nada hacía indicar que un tipo había estado con un arma delante de él hacía escasos segundos, al contrario que Judith, estaba tranquilo y sereno. Invitó a Zack a que se sentara con ellos e hizo un gesto a uno de sus amigos para que fuera a por las birras.
-¿Qué, Keanu?. -Le dijo a su colega. -¿Qué te parece el blanquito?.
Nunca pensé que Judith iba a reaccionar así. Si, era un negro al que todo le importaba una jodida mierda, al que un blanquito le había echado cojones, la hermana de Jerome había visto la tragedia que habría pasado de no ser por la intervención de Jayson. Yo apenas me atribuyo mérito por esto. Aún así, sigo sin entender su reacción, como tampoco entiendo qué le ve al paliducho.
De vuelta al sofá, recupero el asiento en el brazo del mismo y esta vez me recuesto un poco.
-No ha estado mal, para ser un blanquito -me encojo de hombros-. Supongo que de donde vienes las cosas se podrán resolver a golpes, o incluso hablando -me río un momento mostrando todos los dientes blancos, pensar en la idea de uno de estos negros con el arma en la mano y deseando apretar el gatillo, mientras alguien intenta convencerlo de lo contrario, me hace sonreír-. Aquí, donde cualquiera puede conseguir un arma por un puñado de pavos, las cosas son un poco diferente. Creo que ya te has dado cuenta.
Judith se había ido enfadada porque su novio arriesgara la vida de esa manera. Más tarde se daría cuenta de que lo había hecho por protegerla y que, en cierto modo, no le quedaba otro remedio. Pero en esos instantes estaba algo conmocionada por lo ocurrido y lo había pagado con él.
Se acercó hasta la barra para pedirle una cerveza a la camarera rubia que atendía en el local y al girarse ésta para atenderla se le iluminó la cara.
-¿Anna?. ¡No puede ser! -Exclamó sorprendida. - ¡Cuánto tiempo!.
Anna y Judith habían sido compañeras de clase mucho tiempo atrás, en el colegio, pero con el paso de los años y el cambio al instituto habían perdido el contacto. Además ambas habían sido grandes amigas hasta que Judith tuvo que mudarse del edificio en el que vivía, justo enfrente del de Anna, y terminó yendo a otro instituto distinto al de su amiga.
Había ignorado por completo el jaleo lo único que me importaba es que una bala perdida no llegara a mi y por suerte tenia la mejor barra para cubrirme.
Contaba los minutos para terminar mi turno poniendo las copas con una de esas sonrisas de camarera que parecen las de una barbie, una sonrisa permanente en el rostro con la que atendías a todo el mundo, te cayera mejor o peor. Pero cuando vi a Judith esa sonrisa cambio a una mucho mas sincera - ¡Nena! ¡Joder cuanto tiempo! ¿Que haces tu por aquí? - Le pregunte apoyandome en los antebrazos contra la barra para elevarme y darle dos besos.
-Pues venía a pedirte una cerveza. -Bromeó.
Judith no soló le dio dos besos a Anna sino que además le dio un fuerte abrazo. Realmente la había echado de menos todo ese tiempo y encontrarse con ella después de la experiencia vivida había sido bastante gratificante. Necesitaba abrazar a alguien, y sabía que Anna era una persona de confianza.
-He venido con mi novio y unas amigas a ver a Freedom y bailar un poco. -Decidió pasar por alto lo del tipo armado con el que casi tienen bronca. -No sabía que trabajases aquí. ¿Cuándo sales?. Me gustaría mucho hablar contigo y ponernos al día.
Saque la cerveza y se la puse delante - Invita la casa - Al preguntarme cuando salía mire mi reloj y sonreí al ver que ya no me quedaba nada - En quince minutos termino mi turno, hoy solo vine como refuerzo - Y cuando pasaran esos quince minutos me iba a poner una pedazo de copa que me iba a sentar de muerte.
- Después ya soy libre, aunque quede con un amigo un rato podré sacar - Amigo, ajam, amigo...
-¡Vale!. -Dijo sonriente. -Pues luego nos vemos y nos ponemos al día. Yo estaré allí.
Se inclinó sobre la barra para darle un abrazo a Anna y después se giró para volver con Zack y los demás. Se sentó junto a su novio en el sofá y le dio un beso en la mejilla, ver a Anna le había hecho recuperar el humor. No quiso mencionar nada de lo sucedido para no volver a alterarse, pero decidió tener la fiesta en paz. En cierto modo comprendía que él quisiera defenderla y hubiera actuado así para hacerlo.
Me despedí de Judith hasta después y puse las ultimas copas a la espera de que Alex me diera al fin la libertad, así podría cogerme algo para mi y disfrutar un poco del ambiente.
Bueno al menos tenia allí a Judith que seria la excusa perfecta por si las cosas con Jay se ponían demasiado serias, porque no quería que se pusieran serias ¿no? ¡No! No debían ponerse serias, por mucho que hiciera que no estaba con nadie por esperarlo a e tenia que ser fuerte y buscarme otro tío que viviera al menos en mi misma ciudad.
Freedom continuaba mezclando música, logrando que la gente bailara y se moviera al ritmo que el iba marcando con sus curtidas manos sobre los platos. La gente se movía en la pista de baile, se agolpaban en la barra para pedir sus consumiciones o simplemente se sentaban en los pocos sofás que había para disfrutar tranquilamente de la música.
Terminó el turno de Anna y se fue a buscar a Jay, pero no lo encontró por ningún lado. Costaba moverse entre tanta gente y después de buscar en varios sitios y rincones de la sala terminó sintiéndose algo agobiada. Vio a su amiga, Judith, en uno de los sofás junto a su novio y todo ese grupo de negros con pinta de matones que se sentaban alrededor. A falta de un plan mejor, era la única opción que tenía hasta que diera con Jay.
Al no encontrar a Jay suspire y me acerque a Judith con una sonrisa.
- Ya soy libre - Comente a mi amiga pues ya había terminado mi turno así que ahora me tocaba solo disfrutar y beber gratis lo que me restaba de noche, era una de las grandes ventajas de trabajar allí, que nunca pagaba. No podía evitar sentirme algo nerviosa esta noche pero estaba decidida.
Hoy empezaría de cero.
-Siéntate con nosotros. -Le dijo a Anna.
Empujó a sus amigas para que hicieran algo de hueco a Anna y tuviera sitio en el sofá que tan amablemente les había conseguido Jayson y sus colegas.
-Mira, te presento a mi novio. -Dijo girándose hacía Zack. -Y estos de aquí son unos cuantos amigos.