Cuando llegáis al Torreón Anexo, alguien llama la atención del jefe de patrulla.
Se necesitan refuerzos en la zona de arenas de kombate, al parecer una especie de minotauro grotesco se ha colado allí... - indica quien se acerca a vosotros.
¿Como que se ha colado? ¿Más tonterías como el pirómano de ayer? - replica el jefe de patrulla.
Eso parece... - responde con un gesto de disgusto.
El jefe de patrulla se queda mirando a su patrulla, y le pregunta si los necesitan a todos, y este indica que los que puedan venir que vengan, pero que puede dejar servicios mínimos. El jefe resopla e indica que unos le sigan y los otros sigan lo que tenían programado. ¿Que sientes más curiosidad, de saber la que se ha liado o de poder inspeccionar esta zona sin apenas vigilancia? A fin de cuentas... ¿quienes pueden estar detenidos desde ayer? Por que... ¿están desde ayer u hoy, no?
Me pareció reconocer eso de "minotauro gigantesco". Y no quería que la criatura me reconociese a mi. Asi es qué aproveché que mis "compañeros" guardias se habia ido para registrar las celdas. Empecé a hacer preguntas a los encarcelados. Tal vez alguno haya sido arrojado ahí por conspirar con Shang Tsung o algo con el torneo.
En esa parcela de celdas, hay varias vacías y varias ocupadas. Y de estas últimas, no todos hacen caso a tu presencia, ya sea porque están dormidos - o se lo hacen - o porque al ver un guardia intentan hacer cualquier cosa menos llamar la atención. Pero hay algunos "inquilinos" que si se acercan ante tu presencia.
De momento tienes acceso a esta sección y una más al fondo. Podrás hablar con uno o dos personajes, según lo rápido que vayas y lo mucho que te entretengas hablando con cada uno. Ahora te presentaré los que te percatan de ti en esta sección :P
Un horrible monstruo choca su cabeza contra los barrotes de su celda y empieza a gruñirte...
Un hombre ya mayor se acerca a los barrotes con rapidez.
Soy inocente, sacadme de aquí de una vez, no merezco estar entre criminales.
Una joven mujer también se acerca en los barrotes, aunque no con la misma prisa que los demás.
Ven a jugar conmigo papaito, te aliviaré tu existencia...
Eligo una celda al azar: la del tipo que dice ser inocente. Me acerco a él y le digo. -Hora de un pequeño interrogatorio.- Desde la puerta de la celda empiezo a hacerle preguntas. -¿Por qué estás aquí?- Es con la que empiezo.
¡Interpretaron mal mis palabras! - dijo con excitación Gharland - Yo sólo quería comunicarle mis visiones al Cardenal, pero alguien las tomó como una amenaza...
Interesante. Tal vez tenga que ver con Shang Tsung.
-Me contaron algo de eso. Los superiores dijeron que querían volver a escuchar tus amenazas.- Le dije, sin dejar de fingir ser guardia. Si los soldados pensaban que él era un enemigo, mejor actuar como uno de ellos. Después de todo, el reo creía que yo era uno. -Repiteme estas..."visiones" que tuviste. No te olvides ningún detalle.-
Mientras ojee a los lados para ver si algún otro guardia venía o si alguno de los otros presos hacía algún movimiento. Si me veían hablando con alguien que supuestamente amenazó al cardenal podrían sospechar.
Veía el mal encarnado, ese cambia-formas, que se introducía durante este Torneo y lo mataba, desatando el caos no sólo en nuestro reino si no en todos los que aún existen. - decía Gharland aterrado mientras recordaba sus visiones - Él está aquí, pero no se que aspecto tiene, iba mutando. Pero si viera sus ojos, sus ojos no pueden mentirme... - dice con lástima en su voz y sus gestos.
Lo que el prisionero decía era interesante. Shang Tsung estaba cerca. Seguramente entre la multitud. De todas formas, sacar al prisionero de su celda podría ser contraproducente, incluso si podía detectar al brujo, ya que cualquier guardia sospecharía si no doy una buena excusa. Por lo que tendría que pensar bien en esa estrategia. Además, podía pasar que él se entere de que no era soldado. Seguí un poco más con su interrogatorio.
-¿Qué más puedes decirme?- Pregunté. -Y también, ¿cuanto durará tu sentencia?
No se cuando durará, ¡seguramente demasiado! - replica mientras se aparta de los barrotes y se sienta en uno de los laterales de su celda.
Tick, tack, tick, tack... :P
Maldecí por lo bajo. Era demasiado arriesgado sacar al prisionero, pero, a su vez no podía dejar que tan valioso recurso se pudra aquí. En eso pensaba cuando me di cuenta de que no tenía las llaves de la celda, y si irrumpía en ella sería demasiado obvio lo que pasó.
Me dirigí hacia donde el guardia estaba sentado generalmente mientras estaba aquí y empecé a revisar, buscando algo que abra la puerta. Mas le valía a ese tipo estar diciendo la verdad. De otra forma habrá deseado seguir en su celda para siempre.
No me apures así xD
No encuentras nada, o las llaves están en otro sitio o quien se encarga de las celdas se ha ido con ellas. Y mientras buscas, notas que parece que hay más movimiento desde tu zona hasta dentro de la gran torre. Eso a la larga seguramente sería negativo, pero ahora mismo seguramente te daría más tiempo para investigar libremente.
Tirada oculta
Motivo: Búsqueda
Tirada: 1d100
Dificultad: 85+
Resultado: 46 (Fracaso)
Ninguna llave. Y no estaba dispuesto a arriesgarlo todo por romper la celda y liberarlo. Lo sentía por el tipo, pero tendría que pudrirse ahí el resto de su vida. Me puse a pensar que hacer mientras miraba al rededor. A mi izquierda había una celda con un tipo que parecía dormido (o muerto). A mi derecha una criatura casi tan fea como el minotauro raro que había visto el día anterior. El bicho tenía la cara pegada a los barrotes y me gruñía. -¿Y tú qué?- Le pregunté sin esperar mucha respuesta.