La mirada un tanto dudosa de Toi Toi, se queda clavada en la herida de su compañero.
-¿Y dónde está el parásito ahora?, ¿y como supiste que justo estaba en esa zona? y si es cierto que tenías el parásito en tu interior, ¿has sufrido todos los trastornos que sufrió la capitana?- le pregunta dudoso y un tanto desconfiado.
Suspiro mas que harto de contar lo mismo una y otra vez.
Mira chico...no has pasado por lo que yo así que no tienes porque creer nada de lo que digo. Si prefieres quedarte aquí sin hacer nada allá tu, pronto te encontrara alguien. Si sera un infectado o alguno de los otros buscando a quien linchar ya no es cosa mía.
Me apoyo contra mi litera mientras le miro con tranquilidad. Tendrás que decidir lo que hacer.
-Pues habrá pelea.No voy a dejar a esos malditos cogerme tan fácilmente.No estoy infectado, así que no tienen porque hacerme nada- dice siguiendo sus pasos con su mirada.
-Además, yo no es que no te crea, sólo quiero saber un poco más de lo que está ocurriendo allí afuera.Seguro que están todos infectados, pero parece ser que hay una cura.No, parece demasiado fácil.¿Como encontrasteis esa manera de extirpar al bicho?- le pregunta dudoso.
Suspiro mientras me preparo para comenzar de nuevo.
Si hay una cura yo no la conozco. Solo he comprobado que una vez que el parásito alcanza cierto tamaño se puede extirpar de tu cuerpo. Creo que solo en parte ya que use una llave de puerta y mis dedos, pero es posible que con cirugía como Dios manda y un medico salga del todo. Por lo que he visto el hongo crece bajo una erupción cutánea que sale en el cuello, pero supongo que podrá salir en otros lugares del cuerpo. Es lo que tiene estar infectado y reconocerlo, que se dejan de hacer tonterías y conjeturas y se va al grano buscando una solución. El resto parece empeñado en pelear y hacer pruebas que dentro de los limites de esta nave no creo que tengan mucho valor, salvo que los envíen al exterior.
Luego le miro en silencio un rato antes de añadir.
Que sabes de la oriental...de Natsuko o como se llame. Creemos que se cargo a Belinda a posta y que la han colocado aquí los mismos que nos metieron en la nave. Por si no te has enterado, lo hicieron a sabiendas de que había una enfermedad que se propagaría.
Niega con la cabeza.
-No sé nada.Pero no sé porque quisieron meter a un grupo de personas en una nave e infectarlas....¿Motivos científicos? puede ser, pero creo recordar que se intentó contactar con la tierra y parecían no responder.Quizás allí se expandió el virus y eliminó a toda la humanidad.Quizás ahora nosotros seamos los últimos humanos.Nos escasquetaron a la capitana enferma para que se comenzara a propagar a traves de ella.Tampoco entiendo el porque de contratar a una chica apra que saboteara a Belinda.Podrían haberla programado para no decir nada, y con un buen antivirus sería imposible de hackear.Y teniendo todo esto en cuenta, para que nesesitamos ahora ir a coger esos hongos.Puede que esos mismos ya los tengamos dentro de nosotros...A lo mejor fue una escusa barata, aunque demasiado bien planteada.- comentó intentando deducir algo.
-Sea lo que sea, estamos jodidos.Y las esperanzas de salir de aquí inmune cada vez son más remotas.Eso es lo que realmente me deprime.¿Ahora quien está llevando la nave?- pregunta por saber si Dieter sabía si había algún rumbo fijo.
Me río por lo bajo y me encojo de hombros.
Me lo preguntas a mi?...lo ultimo que supe del resto de la tripulación es que trataban de matarme cortando el suministro de oxigeno a donde yo estaba. Como para preguntar la dirección.
Como una sombra rapidísima, el perro entra al dormitorio, era grande y musculoso, y no paraba de gruñir obstaculizando la puerta. Sus babas resbalaban entre sus dientes y caían al suelo.
-Vaya, quisieron matarte ¿eh?- queda pensativo, dudando aun más de sus compañeros.
De pronto su mirada se desvía a un perro monstruoso.
-¿¡Y eso que coño es!?- dice exaltado al ver esa imagen de pronto en la puerta de los dormitorios.
Vickthor aparece en los dormitorios pero no puede pasar porque la puerta la está bloqueando el musculoso perro, gruñiendo como una fiera, vigilando cada uno de vuestros movimientos.
Tras ver a Vickthor el perro mete un saldo hasta la cama de Toi Toi y se le tira encima, mirandole cara a cara y fijamente a los ojos, mientras su baba resbalaba por su boca.
Se echa hacia atrás levemente arrastrándose por sus sabans al ver como el perro saltaba a su cama.Un sentimiento de asco y horror se mezclaban en su mente.Miraba como sus babas resbalaban lentamente por su morro cayendo en sus mantas.
-Puto cuadrípedo.Yo.....NO ESTOY INFECTADO, ¡déjame!- le grita al perro cogiendo la almohada y estrellándosela repetidas veces en la cara de este.
Al ver como el perro se alejaba de la puerta al verle, Vickthor entró. Llevaba una toalla atada a la cintura y llevaba otra toalla más formando una especie de paquete donde tenía sus herramientas. Vio a Toi Toi en la habitación. Era el único que no había hecho acto de presencia en el pasillo cuando se discutió lo de los análisis de sangre y por lo tanto no sabría de donde había salido el perro.
Fue hasta su cama, dejó el bulto que llevaba encima, y se agachó para abrir los cajones, de donde sacó ropa interior y un traje nuevo. Realmente Thasa había acertado con aquel chico, parecía ser un poco tonto... Tenía ganas de decirle que los perros eran animales cuadrÚpedos, pero él no era el más adecuado para corregirle, dado que dejó el instituto muy joven para desarrollar sus habilidades de mecánico.
Se quitó la toalla para ponerse los calzones y cuando estuvo ocupado intentando embutirse en aquel traje se dirigió al repartidor de pizzas: -Si hubieras estado infectado el perro ya te habría matado, no te preocupes. Él tampoco esta infectado. Si quieres librarte de él, llévatelo al pasillo, le están buscando, después puedes volver aquí a dormir, pues parece ser lo único que haces.
Cuando terminó de subirse la cremallera, se colocó el cinturón de herramientas y metió la esfera de acero en el bolsillo.
-Bueno, si no me va a matar....no me molesta, que se quede, así me protege de los infectados- se queda en una esquina de la cama observando disimuladamente al perro.
-Portate bien eh....- le dice por último.
Cuando hubo acabado de vestirse se dirigió a la puerta que separaba los dormitorios del pasillo. La verdad que tenía mucho sueño, una cabezadita le iría genial pero antes era indispensable estabilizar la situación en la nave y ¿por qué no? una comida en condiciones.
-Bueno, pues si te vas a quedar con él no dejes que escape. Lo que menos nos interesa es que este yendo de un lado para otro. Justo antes de abrir la puerta se acordó de algo más -Ah, sí, seguramente venga Megan o Amaya a sacarte sangre, estamos pasando los análisis por Belinda para ver quienes están contagiados.
No tenía nada más que hacer allí, Toi Toi no servía de ayuda y el perro no se había metido en problemas. Pasaría a ver que tal iba todo por el pasillo antes de meterse en la cocina.
Al pasillo!!
¿Pasillo? porfis...
-Haha, por mí que se escape, y si se lleva a unos cuantos infectados por delante mejor.¿Y si este perro se supone que elimina a los infectados, para que quieren sacarme esas dos sangre...?- pregunta más para si mismo pues el joven mecánico ya había abandonado los dormitorios.
-Esas sucias bastardas no me tocarán.Tu me protegerás, ¿verdad chico...?- dice con la intención de acariciar la cabeza del gigantesco perro intentando disimular su aún leve nerviosismo hacia a este.
El musculoso perro gruñe ante esas palabras, mirando a Toi Toi con hostilidad, pero permanece quieto
-Ahá, ¿has oido eso?- le dice a Dieter señalando al perro.
-Creo que le caigo bien.Seremos buenos amigos, como uña y músculo, ¿o era uña y carne?- dice pensativo.
-Ves, que tranquilo se está aquí.Nadie te molesta y puedes hacer lo que quieras, además tenemos a un perro guardían, no hay nada más que pedir, es lo bueno de ser un repartidor de pizzas, que no sabes hacer muchas más cosas que eso- comenta estirándose en su cama con cuidado de no darle al perro, colocando sus brazos como si fueran una almohada tras su cabeza.
Suerte tienes de que no te arranque la cabeza por pegarle con la almohada en la cabeza...niego con un gesto sorprendido ya que su furibunda defensa ante la acometida del can me ha dejado sin habla.
Luego añado incapaz de contenerme.
De todas formas, si no quieres arriesgarte a que sean los otros quienes te la arranquen, sera mejor que te hagas la prueba, por muy falseada que pueda estar.