Ah vale, entonces no problem x'DDDDD
Como va la cosa?, no hay disparos ni llamas? xD
Nu, están con las analíticas, haciendo las comparaciones, y bueno, han vuelto a reproducir el vídeo de Oletha, aunque no recuerdo si tu lo viste o no, creo que no xDDD
Creo que no xDD. De todas formas yo estoy a gusto en el baño xDDD Veo algo en la herida, por cierto? xD
Nu, está igual que antes, sin hongo :P
Tardará en regenerarse
Después de mirar bien la herida me la lavo bien con jabón y cierro los labios con fuerza antes la escocedura que provoca.
Cuando termino me ducho de nuevo y sin preocuparme demasiado tomo mi ropa y camino desnudo hasta el dormitorio en busca de ropa nueva.
que mono...a ver cuando me da superpoderes xDDDD
Nada más entrar, Vickthor se fue directamente a los espejos para mirarse la cara. La única limpieza ante el ataque baboso de Jess había sido pasarse la manga por la cara y después restregar la zona de los ojos y los labios con las manos. Notaba algo de brillantez en la zona de los pómulos y al tocarse notó como si estuviera un poco pegajoso. Al separar los dedos, unos hilillos siguieron el recorrido de su mano. Sacudiéndola encima del lavabo, maldijo y asumió que las pruebas saldrían positivas. Si por algún casual llegaran a salir negativas, podría dar por sentado que era inmune, pero sabía que no iba a tener tanta suerte.
Ya que la prevención había sido imposible de asumir -eso de meterse en la guarida del león no había sido una idea muy lúcida- era el momento de probar con el control de la infección. Para empezar, una limpieza a fondo.
Se desvistió y tiró la ropa a los contenedores, no iba a volver a ponerse aquellas prendas. Tendría que utilizar otro juego de los que tenía en la habitación. Se acordó de sacar las herramientas del cinturón y de la esfera metálica que llevaba en el bolsillo. Buscando todo lo imprescindible, lo metió en el cubículo de la ducha. No tenía sentido preocuparse por estar descalzo, si cogía unos hongos en los pies sería lo menos malo que le podía ocurrir.
Abrió el grifo de agua caliente a tope. Los primeros segundos se mantuvo bajo el chorro de agua gélido, pero cuando empezó a adquirir algo más de temperatura giró el grifo de agua fría. Empezó por la parte más importante, aquella que había entrado en contacto directo. Restregó con fuerza su cara y después el resto del cuerpo, dejándose algo irritada la piel. Cuando llegó al pelo tuvo más cuidado, odiaba como le quedaba las rastas cuando intentaba lavárselas, pero tenía que elegir entre imagen y salud, y estaba claro qué primaba. Rascó su cuero cabelludo con fuerza y se esmeró en cada una de las rastas.
Cuando se sintió limpio, cortó el grifo rojo y cerró los ojos bajo la ola de frío que iba invadiéndole. -He tenido la mala suerte de acabar en esta nave, y sin embargo me alegro de estar aquí. He conocido a Amaya...- Era la primera vez que decía en voz alta algo parecido. Aquella italiana significaba mucho para él y cuando estaba con ella en la misma habitación notaba una especie de campo gravitatorio. Aquella mujer era como un agujero negro que le atraía irremediablemente. Sabía que aquella atracción existía y era demasiado fuerte para mantenerse alejado. El que no le importara afrontar la posibilidad de morir por una infección parasitaria por estar con esa mujer decía mucho de Vickthor. Siempre se preocupaba por los demás, pero Amaya era más que el resto. -No es el momento...
Tras cerrar el grifo, salió en busca de una toalla. Se secó y se la colocó alrededor de la cintura. Se colocó enfrente del espejo y con un destornillador empezó a meter los pelillos que salían de la rasta hacia dentro. Se supone que había que hacerlo con algo más fino, de una forma más delicada, pero tantos años con el pelo así le había dado algo de soltura. Cuando estuvo conforme con el resultado, ya se había secado completamente. Cogió otra toalla más que usó para envolver sus herramientas y la esfera de acero y se marchó en dirección al dormitorio.
Allí encontraría un traje nuevo para ponerse.
Jefa, a los dormitorios plis!
Dormitorios, plox!