Partida Rol por web

Cançó de Barchinona

Liber primus - Sancti Cucuphati

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28/09/2014, 14:00
-Master-

Efectivamente, es una herida no muy poco profunda aunque aparatosa, y con una cataplasma y un par de puntos curará. Tus ojos escapan fugazmente a los pechos de Dionisia, que están especialmente rellenitos ese día. Sospechas que no ha catado hombre en un tiempo (porque cuando lo hace no duda en compartir detalles para escandalizarte y deleitarte a partes iguales), así que, haciendo un cálculo rápido, debe estar próximo a llegar su siguiente periodo.

Notas de juego

Tiradaca, efestivamente. Sorry por la espera!

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28/09/2014, 14:04
Roderic d'Osona

El perrazo obedece finalmente y se acerca al enorme monje, pegando saltitos a su alrededor como para demostrar que está contento de ver a su dueño. El caballero, finalmente, consigue dominar a su montura y baja de un salto, dejando en evidencia que es ligeramente más bajito que su interlocutor.

- Maldita alimaña...- murmura todavía entre dientes - Será mejor que entremos, necesito poner a descansar al caballo después de esto si quiero retomar el camino pronto.

Mira a sus acompañante con fastidio, como si estuvieran haciendo más follón del necesario, y echa a andar hacia el monasterio.

- Hermana, deja de ocuparte de tonterías y vamos. - intenta decir con tono duro, aunque le sale a medias - Vos guiáis. - añade mirando al monje y haciéndole un gesto con la cabeza para que se mueva.

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02/10/2014, 23:42
Aubert

Aubert hizo todo lo posible por no mirar al caballero por encima del hombro, cosa difícil por su diferencia de alturas. Con actitud dócil escuchó sus comentarios y ordenes sujetando a Valentín por el collar, que no dejaba de saltar a su alrededor como si todo aquello hubiese sido un juego, inocente ante el desastre que había estado a punto de causar. Los comentarios sobre el perro de Rodrigo le resultaron hasta hirientes, pero se cuidó bien de demostrarlo siquiera con un gesto. 

Soberbio y aún encarado, el hombre no parecía necesitar de la guía del templario, porque se encaminó hacia el monasterio sin ni siquiera esperar su acompañamiento. Si no fuese por su última orden, Aubert se hubiese quedado allí quieto como una estatua, algo incómodo por la situación. Pese al susto estaba claro que Rodrigo se mantenía en su propio pie, así que se acercó para ayudar a la mujer noble a levantarse y a la sirvienta para bajar del caballo, eso si, sin mediar palabra y con la mirada gacha, bien fija en la punta roída de sus botas.  

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02/10/2014, 23:49
Elionora de Osona

- Ya, ya - beso los dedos de Dionisia. Ay, cómo le gusta montar jaleo-. No te preocupes, que te coseré.

Rod se ha dado cuenta de que Dionisia está montando más follón del estrictamente necesario, así que paso por alto su tono duro. ¿Y el monje, será retrasado? Tiene un acento rarísimo, como si fuera medio fato.

Bajo la cabeza ante la reprimenda de mi hermano, dócilmente; y el monje fato se ofrece a ayudarme. Sus manos están cubiertas de callos, algo que no es raro en un caballero pero resulta desconcertante en un monje. ¿De qué están hechos aquí los libros de oraciones? Y cuando me ayuda a levantarme, ni me mira. ¡Y anda que no es complicado, si es tan largo que todo el mundo le queda debajo! ¿Qué le pasará? Me recuerda al niño de Marta la Melosa, que se medio ahogó en el río y cuando volvió estaba como más para allá que para acá.

- Gracias -hablo despacio para asegurarme que me entienda-. ¿Cómo te llamas? Perdona a mi hermano, ha tenido un viaje muy largo. Mi hermano se llama Roderick. Sir Roderick -paladeo las sílabas. Pobrecito, tan bien parecido y tan fato. Igual por eso le metieron a monje.

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02/10/2014, 23:56
Aubert

El tono de la mujer sorprendió al monje, que pese a notar que era bienintencionado frunció el ceño. Era el típico tono de voz con el que él le hablaba a Valentín; y ni siquiera se atrevía a hablarle así a Roland. Intentó quitarse esa idea de la cabeza y atribuirlo a su claro aspecto extranjero. Su dominio del idioma local no era el mejor del mundo.

- Aubert, mi señora. Esta vez fue él quién pronunció despacio. En parte por dejar su nombre claro, en parte por pensar el resto de la frase de la forma más correcta. Uno de los pocos orgullos que aún podía permitirse. Sin embargo su acento conseguía colarse prácticamente en cada silaba, hasta en los silencios.  Las disculpas son mías. Ha sido mi perro el que se puso ante...- ¿su hermano? Por un momento bajó los ojos para contemplar la cara de la mujer, posando sus ojos entre azules y verdes en los rasgos de su interlocutor por unos segundos.  Era cierto que existía un parecido entre ambos, y de que realmente aún era demasiado niña para ser esposa. Si no viajaría con su marido, ¿cierto? .- ante el caballo de su hermano.

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03/10/2014, 00:26
Elionora de Osona

Anda, si el chico sabe casi hablar... no, espera. Habla bien, solo que con acento de francés. Claro, por eso me parecía fato.

- Buenos días, Aubert -le saludo con una sonrisa. Es un poco sieso, ¿verdad?-. No es culpa tuya que el pobre perrete molestara a Rod. Rod -se aseguró de que su hermano anduviera unos buenos pasos por delante- lleva todo el viaje molesto. Pero en realidad es un hombre encantador -añado, porque es cierto-. Me llamo Elionora -le ofrezco la mano, aunque no espero que sepa reaccionar como un caballero de bien.

Miro al perro, saltarín y feliz, y me río.

- Es un animal bien bonito. ¿Cuánto tiene, un año? -no me doy cuenta de que hablo por los codos, pero es que Aubert es tan callado que dan ganas de llenar su silencio-. ¿Eres novicio aquí? ¿A cuánto está Barcelona? -le bombardeo a preguntas sin darme cuenta de que algunas pueden ser indiscretas.

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07/10/2014, 23:37
Aubert

Aubert reaccionó de manera automática tomando la mano de la mujer, doblando la rodilla sin hincarla en el suelo para ponerse más cercano a su altura. No fue hasta que tuvo sus delicados dedos entre los suyos, anchos y callosos, que se percató de su gesto. Con lentitud, como pensando, se los acercó hasta los labios pero no llegó a dejar un beso sobre ellos. Era un monje, y dado que no estaba seguro de lo que decía la regla al respecto, optó por lo más sensato: un beso era un beso y no estaba bien.

- No dudo de su palabra, señora. A lo mejor eso era un poco mentira. Incluso para el ingenuo y confiado normando, estaba claro que el ataque de cólera de Roderick había sido cuanto menos llamativo. Sin embargo Aubert sabía lo que era hacer un viaje largo, y decidió dar un voto de confianza al hombre.

Por suerte Elionora saca el tema de conversación clave, riendo las tonterías a Valentín. En el rostro del monje surge una sonrisa poco disimulada y sus ojos se iluminan casi como los de un padre hablando de su hijo.

- Más o menos. Me lo regalaron mientras estuva en un monasterio en los Pirineos, cuando era así. Las manos del monje delimitaron una medida imprecisa que, siendo grande para un cachorro, distaba mucho del tamaño actual de Valentín. Es verdad que es bonito, pero me da muchos problemas. Admitió, con una leve risa avergonzada. Una vez se coló en un corral y se comió un pollo. Aubert se detuvo, como si se percatase de golpe que su anécdota no era lo bastante buena. Entero, con su pluma y su pico y su...su dedo indice  giró en el aire, buscando palabras sin resultado. todo.

Vale, el resto de la anécdota no parecía muy apta para damas.

- No, no pertenezco a este monasterio, pero soy un monje de la Orden Templaria, mi señora. Sus ojos se volvieron a cargar de un velo de melancolía disimulada con austeridad y pronto cambió a la siguiente respuesta. Sin acritud, no creía que una niña noble pudiese entender demasiado lo que aquello significaba. Era un mundo distinto: él mismo lo había comprobado. Si se dirigen a Barcelona no está demasiado lejos. Realmente no sabía determinar cuanto podría durar el resto del viaje, pero sabía a ciencia cierta que la ciudad condal no estaba a gran distancia. Estoy seguro de que algún monje sabrá darle las indicaciones adecuadas a su hermano mientras reposan con nosotros.

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09/10/2014, 18:18
Elionora de Osona

¡Pero si sabe comportarse!

Intento que mi gesto de sorpresa no se vea demasiado, sería mala educación. La anécdota del perrete comiéndose un pollo me hace taparme la boca para contener una carcajada muy poco delicada. ¿Te imaginas a este bicho ahí, con las patas asomándole de la boca y todo lleno de plumas alrededor?

Me arrodillo junto a Valentín.

- ¿Das problemas, tú? -le beso- ¿Cómo que das problemas, tú? Sé buen perro, ¡sé buen perro! -le rasco la barriga. ¡Es tan adorable! ¿Cómo puede dar problemas algo tan bonito?

Santo Dios, estirado hacia arriba este hombre es larguísimo. Mírale, más alto y tieso que un ciprés, como decía la tía Carmela, la que se casó con el castellano. Y tan sieso como una alpargata, que también solía decirlo.

- Está mal que lo diga yo, pero como vos sois un monje, podéis considerarlo confesión. Mi hermano se orienta terriblemente mal, así que más me vale estar presente cuando escuche las indicaciones o acabaremos en Lugo.

Notas de juego

EN CONSTRUCCIÓN

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09/10/2014, 18:59
Elionora de Osona

Pero si sabe comportarse!

Intento que mi gesto de sorpresa no se vea demasiado, sería mala educación. La anécdota del perrete comiéndose un pollo me hace taparme la boca para contener una carcajada muy poco delicada. ¿Te imaginas a este bicho ahí, con las patas asomándole de la boca y todo lleno de plumas alrededor?

Me arrodillo junto a Valentín.

- ¿Das problemas, tú? -le beso- ¿Cómo que das problemas, tú? Sé buen perro, ¡sé buen perro! -le rasco la barriga. ¡Es tan adorable! ¿Cómo puede dar problemas algo tan bonito?

Santo Dios, estirado hacia arriba este hombre es larguísimo. Mírale, más alto y tieso que un ciprés, como decía la tía Carmela, la que se casó con el castellano. Y tan sieso como una alpargata, que también solía decirlo.

- ¿Un templario? Mi primo Pedro tenía un hermano de su mujer que era Templario -comenté sin darle demasiada importancia. Una Orden de Caballería, cosas de hombres-. Solía rezar conmigo cuando venía a casa. Un buen hombre, pero ya muy mayor... no debería de andar por ahí jugando a la caballería -digo irreflexivamente-. Debería volver a casa y dejar que Cristina le cuidara.

Me pongo en pie de nuevo. Desde abajo el francés es aún más alto, ¿se puede saber qué les dan de comer? Igual por eso los panes esos que tienen traen esa forma.

- Está mal que lo diga yo, pero como vos sois un monje, podéis considerarlo confesión. Mi hermano se orienta terriblemente mal, así que más me vale estar presente cuando escuche las indicaciones o acabaremos en Lugo.