Diazine asintió a las palabras del mecenas.
- Eso había oido de alguno de mis hermanos... aunque debo decir que no he tenido la... ocasión de conocer a un oscuro o llegar a estar lo bastante cerca como para tocarlo. Como bien sabe, eso no suele ser un acontecimiento muy pacífico en las últimas décadas.
El mecenas asintió de nuevo, todavía visiblemente maravillado.
- Una gran lástima, sin duda, y una situación que hiere el corazón de Thelgrun. - Comentó, casi más para sí que para Diazine, antes de suspirar profundamente y centrarse finalmente. - Anécdotas al margen, por impresionantes que sean, lo cierto es que os dejé con la palabra en la boca, me temo. ¿Dónde nos haíiamos quedado, querida?
Diazine frunció el ceño antes de volver a hablar, tratando de recordar.
- Estabamos discutiendo de arte... y creo que sobre la posibilidad de los intercambios, pero no estoy realmente segura, lamento decir.
Gurlon se llevó una mano a la delicada barbilla y perdió la vista en algún punto indeterminado de la sala, mientras pensaba, un gesto muy elocuente en él. Apenas unos segundos después golpeó la palma de su mano izquierda con el puño de la derecha, suavemente, en otro gesto típico.
-¡Ya recuerdo!- Exclamó, como quien hubiera podido decir "¡Eureka!"... y acto seguido se le enserió el rostro, visiblemente apenado. - Antes de que os abandonara vilmente comentabamos la desafortunada circumstancia de que, quizá, no ibais a poder acudir a la Gran Misa del miércoles por cuestiones protocolarias, y estábamos cerrando nuestros planes para el almuerzo del jueves... por si acaso.
El rostro del mecenas mostraba una genuina pena por estas circunstancias.
Diazine frunció los labios, mostrando que tampoco le agradaba la situación.
- En efecto. Me temo que fue un grave error por mi parte el pensar que tal magno acontecimiento sería accesible con una petición formal de la embajada... Supongo que, si tengo la oportunidad, podré acudir el próximo año habiendolo organizado de otra manera. Pero bueno, no nos detengamos en lo que no tiene solución y acometamos contra las cosas en las que sí podemos influir.- Terminó de hablar con una pequeña sonrisa, tratando de quitar hierro al asunto.
El mecenas asintió, mientras sacaba del bolsillo de su chaleco una pequeña y delgada cajita rectangular, la abrió y sacó de la misma una tarjeta.
- Vuestro optimismo alegra mi corazón, querida. - Dijo, por fin, tendiéndole la misma a Diazine con un suspiro. - Pero por si este año no puede ser... en fin, me consolaré con veros el jueves en el almuerzo. Aquí tenéis todos los datos que podáis necesitar para contactar conmigo, disculpad que olvidara dárosla la pasada noche.
Diazine asintió, tomando la tarjeta y guardandosela, al tiempo que producía una con su información y la de su asistente.
- Estos son mis datos de contacto... y en el caso de que no pudiese atenderos por lo que fuera, estos son los de mi ayudante, Deliah,- al indicar eso la señaló.
Deliah inclinó brevemente la cabeza a modo de reverencia cuando Diazine la presentó. Gurlon le devolvió el gesto antes de hablar, guardándose la tarjeta que acaban de darle con un sonrisa.
- Que extraño se me hace cumplir con estas formalidades a estas alturas, querida. - Comentó. Después volvió a mirarla. - Si hay cualquier otra cosa que pueda hacer por vos, por favor, no dudéis en pedirla.
Diazine negó levemente.
- A pesar de que os agradezco el ofrecimiento, con vuestra compañia y vuestra dedicación a la cultura me es suficiente,- sonrió.
El mecenas sonrió e inclinó levemente la cabeza a modo de agradecimiento.
- Me halagáis inmerecidamente, querida. - Dijo, con amabilidad y humildad.- Pero será para mi un placer resarcir mi anterior error, y para ello, soy todo vuestro el resto de la tarde si así lo deseáis.
Si hay algo más que quieras hacer en la galería, toda tuya. Si no, cuando te apetezca cambiamos de escena :)
Diazine rió levemente. Era sorprendente el sonido brillante de su risa, antes de hablar.
- Entonces, si lo que queréis es resarcir un error, me temo que vuestra pena debería ser algo acorde con el delito... ¿os parece una visita guiada por las obras expuestas? Posiblemente sea más sencillo para mi entenderlas que tratar de inferir sus significados a través de referencias culturales que es dolorosamente evidente no tengo.
por mi ya estoy lista :)
La tarde pasó con elegancia y entretenimiento al lado del Mecenas, que tal como los rumores apuntaban, disfrutaba sobremanera cuando se trataba de arte, y se dejaba llevar por sus pasiones con ligereza y buen humor. Así las cosas, cayó la noche y esta se cerró para cuando la galería fue perdiendo a su público, y casi al final el propio Gurlon la acompañó hasta su vehículo para despedirse. Palabras amables, promesas de encontrarse para almorzar y buenos deseos por todas partes cerraron la velada.
Bien, pues cambiamos de escena :)