Tienes la certeza que Nakamoto omite todas las partes que le hacen quedar mal y no como una víctima de un ataque injusto. Igualmente entiendes que en ningún momento quiso acompañar a los guardias y los provocó a propósito.
No somos expertos en el bushido,es cierto. Dijo serio y lentamente pensando bien loque quería decir. Más nunca oímos de un samurai que dudara, su palabra es verdad. Su incertidumbre silencio.
Me incline suavemente hacia el Doji para susurrarle.
-Doji-sama mas que mentir omite las partes donde queda como el malo, amen de que me da la sensacion de que su idea inicial no era acompañar al yoriki y los doshin- comente
Ya, Noriko-san.-Dijo afirmativamente mientras con despreocupación golpeaba con fuerza la mejilla de Nakamoto con su Tessen, girándole la cara.-Dirigíos a mi por mi status, no me tutees...y no volváis a usar esas argucias verbales contra mi, ambos sabemos que lanzar una acusación sea supuesta o no va respaldada por el peso de vuestra convicción...-Alzó el abanico de nuevo, observando la zona en la que había golpeado a Nakamoto, donde mas tarde se formaría un verdugón.
Tu iniciaste todo ese desenlace, mas os aseguro que mis hombres no os matarían.-El abanico se movía lentamente, buscando un nuevo posible sitio donde golpear al cangrejo.-Tenían claras ordenes de deteneros, no tenéis excusa para asesinar a un honorable Yoriki.-Le señaló con el abanico.-Eso ha sido un toque de atención, volved a omitir la verdad y no seré indulgente.-Alzó una ceja mirando al Cangrejo, desafiante a la espera de que cometiera la estupidez de intentar atacarle estando rodeado por media docena de samurais.
Nakamoto, no llevas nada encima. ni bolsas, ni armas, ni armadura...Nada.
Sonrío divertido al Grulla.
- ¿Cuando os he tuteado Doji Hotaro-sama? - le pregunto enarcando una ceja. ¿Acaso os he llamado "-san" y no he sido consciente de ello? - prosigo sabedor de que realmente en ningún momento le he tuteado y de que por ende está quedando en evidencia.
- Vos sabe si vuestros hombres me matarían o no más yo no soy adivino y al sacar vuestro yoriki el acero simplemente me defendí de lo que consideré un ataque.
- Lo que os estoy diciendo es la verdad mas si no os sirve poco más puedo decir. - finalizo esperando otro golpe del inepto grulla que tengo delante. Cuando alguien se queda sin argumentos y lo único que tiene es su poder la reacción de usar la fuerza de forma innecesaria es lo más habitual y esta ocasión no iba a ser diferente.
Tan sólo portaba mi Daisho. Del resto no uso. XDDD
Sois demasiado familiar para con el gobernador Doji Hotaro. Vuestra actitud demuestra insolencia y unatotal falta de respeto ante la ley del imperio.
Has osado atacar a mi Yoriki, en las tierras en las que imparto justicia. Por ello me has atacado a mí, y a quien me otorgó esa capacidad. Isawa Karamon-sama.
Dijo elmagistrado en alto, autoritario, regio. ¿Entendéis ahora la gravedad de vuestros actos?, una y otra vez os habéis enfrentado alo que la justicia deseaba. Y ante su mano firme habéis tenido el descaro de enfrentaros con las armas. No hay excusa para alzarse contra un servidor del imperio, a no ser que queráis proclamar que mi hombre es un corrupto.
Hotaro lo miró con malicia.-Sois algo mas que un eta...es un alivio saberlo.-Dijo nuevamente antes de volver a golpearle la otra mejilla cuando el cangrejo lo volvió a tutear de forma insolente.-Defenderse no implica asesinar, bajo el testimonio de mis hombres asesinasteis a sangre fría a un oficial al cargo.-Miró a Shiba Kimi y luego a Noriko.-Ejecutad a este criminal, me asquea.-Le escupió en mitad del rostro mientras retrocedía esperando ver como le cortaban la cabeza al criminal.
Noriko, o kimi o el samurai que lo prefiera...esto no va a ir demasiado lejos y estábamos dando vueltas tontas. es culpable de asesinato y la sentencia es la ejecución al pleno.
Natsune seguía pensando que todo aquello era excesivo, pero no dijo nada. No solo no tenía potestad alguna en todo aquello; a fin de cuentas, era la palabra de un samurai contra la de otro. Y el Cangrejo no estaba en su territorio, y además se comportaba como un bruto. La realidad es que había un muerto sobre la mesa y no convenía llamar la atención; había que hacer cumplir la ley, y allí Hotaro y Kimi eran la ley. Rezó una plegaria a los kami por el insensato Cangrejo, y apartó la mirada. No quería contemplar una ejecución.
Excelencia, ésta casa es un remanso de paz, no quisiera traer la sangre a éste lugar; En el patio de la hacienda puede realizarse de forma privada.
Kimi se refiere por casa al lugar de su hacienda que es la zona dedetenciones para samurais.
Sea.-Accedió Hotaro de forma razonable.-Lleváoslo, permitidle unas últimas palabras para que intente arrepentirse de sus actos y luego ejecutadlo.-Ordenó sin ganas algunas mientras se alejaba del cangrejo para conversar con Nya, Natsune y Noriko.
Parecia que no habia mas que decir. Aquello estaba claro desde el inicio solo habia sido un poco mas largo por dar opciones y ver si podia aclararse lo ocurrido. Pero no parecia ser el caso.
"Hubiese sido mas digno de otro modo"
Cuando Shiba Kimi comento lo del exterior mire al gobernador por si era necesaria mi espada, pero no lo parecia asi que me limite a permanecer sentada en el lugar.
¿Tienes algo que decir?, El gobernador te concede esa gracia.
Dijo secamente el fenix.
Miro a Shiba Kimi desafiante.
- ¿Serviría de algo? - pregunto irónicamente.
El gobernador os permite disponer asuntos o tratar de conmover su corazón si lo creeis necesario. Dijo desapasionadamente. El uso que queráis darle es cosa vuestra, y espero que sea para bien. Por lo demás sólo hago cumplir las leyes del imperio.
- Si mis anteriores palabras no sirvieron de nada. - digo encogiéndome de hombros. Mucho me temo que da igual lo que diga.
- El Gobernador Doji Hotaro-sama ya tiene su visión del asunto y no atiende a razones.
Vayamos pues a cumplir su voluntad. Dijo abriendote paso.
Terco como una mula -pensó el Mantis. Tal vez si se hubiera tragado un poco su orgullo podría haber encontrado un final más digno
La comitiva se desplazó hacia el patio de la hacienda, dónde el silencio y la fragancia del jardín os recibió. En poco tiempo el lugar se convirtió en una pequeña fortaleza, custodiada por ocho samurais fenix del magistrado. Éste recibió de un asistente su espada en un cojín.
Los Doshin con gesto severo condujeron al cangrejo frente a un cerezo que dominaba el patio y lo invitaron a arrodillarse.
En éste día bajo el mandato de nuestro emperador Iweko III se te condena, Kuni Nakamoto, a morir como reo ignominioso. Las leyes del imperio prohiben el asesinato, y menos el de un oficial yoriki en cumplimiento de su deber. Shiba Kimi realizó una pausa dramática mientras echaba mano a la empuñadura de la espada. Mi nombre es Shiba Kimi, elegido ante las fortunas y el daimyo Isawa KAramon, como magistrado de éstas tierras. Te has conducido como un criminal y como tal te llevamos hasta Enma-O, que Meido te haga encontrar reposo y tu destino sea adecuado a las cargas de tu karma.
Trás el alegato se escuchó el siseo metálico de la espada saliendo de la saya. Shiba Kimo se irguió, ladeó la espada varias veces y finalmente tomó postura antes de descargarla contra el Nakamoto. Salpicando de sangre el empedrado...
Hotaro asistió a la ejecución en primera fila, sentado con el abanico cerrado en su regazo mientras miraba fijamente al cangrejo, pese a su profunda estupidez y carencia de visión Hotaro se apiadó de su alma mientras susurraba en apenas un suspiro.-Clavo que sobresale, se golpea dos veces.-Su mirada no se desvió del reo en ningún momento, ansiaba ver su último desafío, ese patético último coletazo de los tiburones cuando se les priva de su aleta dorsal, el agónico final cuando la katana sesgara su nuca.
El post ha sido impactante...muy solemne.
Natsune cerró los ojos y rezó para sus adentros una oración a Emma-O para que se apiadase del alma de Nakamoto, acompañando las solemnes palabras de Shiba Kimi. Se quedaban sin aliados, pero estaba de acuerdo con Hotaro; el Cangrejo se había propasado al asesinar al yoriki y desafiar la autoridad no solo del Grulla, sino también del magistrado Shiba. En una situación tan delicada como la suya, en la que era importante mantener la mayor discreción posible, ese tipo de actitudes solo podían conducir al desastre.