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El Viaje del Deus Nobilis - Crisis en Sibelburgo

Epílogo

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06/02/2023, 17:16
DJ Imperial

Como todo el mundo sabía, la Ciudad Divina de Olimpia era el hogar del Emperador del Mundo y de las personas más poderosas del mundo, los Deus Nobilis. Allí vivían también las numerosas cortes de esclavos al servicio de los nobles. Y no sólo eso, un gran número de funcionarios habían hecho de la ciudad su propia casa, para servir a los nobles y al Imperio Mundial de la mejor manera posible. Entre esos funcionarios se encontraba Ejento, el responsable del viaje del Deus Nobilis Alyon DeVincius.

El bueno de Ejento se encontraba en ese momento en su despacho escribiendo un memorando cuando la puerta se abrió y un hombre trajeado entró portando un dossier.

¿Eso es el informe de la crisis de Sibelburgo?

Afirmativo, señor.

Ejento tomó la carpeta y empezó a ojear su contenido con parsimonia. No mostró emoción alguna mientras lo leía.

No esperaba otra cosa—sentenció—. Veo que está todo en orden.

—¿Todo en orden? Señor, la escolta de su ilustrísima excelencia, pensaba que… Su seguridad…

¿Tienes dudas de su seguridad? ¿Acaso estás dudando del criterio que se ha seguido?

No señor, claro que no. Pero... es todo un poco extraño. El autor  de este informe... ¿Es su ilustrísima excelencia?

Así es. ¿Esperabas que un Deus Nobilis no sería capaz de escribir algo de su puño y letra?

No, no. Aunque viendo a la mayoría de ellos. No parece que escribir informes sea algo que les plazca hacer.

Alyon DeVincius no es como la mayoría de los nobles. La mayoría no abandonan Olimpia en toda su vida, por ejemplo.

Entiendo señor, veo que su ilustrísima excelencia esta a cargo de todo. Pero en vista al informe... ¿de verdad le parece normal esto? ¿Ha leído lo que pone sobre éste individuo? ¿Alguien como él está a cargo de su ilustrísima excelencia?

Por supuesto que no. Pero es tan fuerte como un capitán de la Armada. Esto ha servido para ponerle a prueba.

¿A prueba? No lo entiendo, señor. Esto, no tiene ni pies ni cabeza.

Recuerda tu posición. No tienes que entenderlo.

Si, señor. Disculpas, señor.

Uno habría pensado que Ejento iba a esbozar una sonrisa paternalista, pero nada más lejos de la realidad. El funcionario no mostraba emoción alguna.

Confía en el Plan. El Plan nunca falla.

Por supuesto, señor. Nunca he dudado del Plan—dijo con reverencia.

Bien dicho—concedió Ejento—. Eres un chico diligente, y creo que algún día serás un activo importante para el Imperio, así que voy a satisfacer tu curiosidad. El Imperio es capaz de sacar algo útil de todos sus activos. Hasta de esta gente. Lo normal es que la escolta de un Deus Nobilis hubiese salido de la División B o la División X. Estos agentes, bueno, hay que concederles el honor de ser raras avis dentro de la División C. Ya te lo he dicho antes, tienen la potencia de un capitán de la Armada. Y sin haber tenido una vida tan dedicada a la lucha. Son outliers. Hay que evaluarlos y tomar las decisiones adecuadas para aprovecharlos.

Entiendo señor.

Una cosa más, quiero que envíes una copia de este informe a SIGMA100.

Sí, señor.

Y ahora márchate, tengo trabajo que terminar.

Y sin decirle nada más a su interlocutor, el funcionario continuó con su memorando.