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Final Fantasy: El destino del héroe

Prólogo

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23/08/2022, 10:57
Director

Vihklas rea borun, Eifhendall → "Es nuestro deber, Mago Negro"

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23/08/2022, 16:35
Raven Drannor

- Tisk! Tanto el roce de la flecha enemiga en el brazo como ver el rebote de mis flechas en la armadura del soldado me harían fruncir el entrecejo. Al ver las heridas producidas en Mortimer y Lavinia miraría en la dirección en la que vinieron las flechas de los arqueros enemigos y decidiría dejarle a ese soldados a los dos magos (Por lo que veo ya que Lavinia no ha usado un arma cuerpo a cuerpo aún) pues sería peligroso dejar que los tiradores enemigos actúen a sus anchas.

- Cuidado con las flechas! Les digo a ambos cuando cambio mi objetivo a uno de los arqueros, ya debería estar a distancia media con ellos para concentrarme y disparar un Disparo preciso hacia la cabeza de uno de los arqueros y otro disparo hacia su cuello luego correr a una cobertura y cubrirme.

- Tiradas (4)

Notas de juego

Acción mayor: Disparo preciso (-5 mp)

Acción mayor: Disparo a la garganta

Acción menor: Moverme a cobertura

Acción menor: Moverme a cobertura 

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25/08/2022, 00:33
Saphir Ihma

En cuanto el choque de espadas, los berridos comenzó y la sangre fluyó, Saphir no pudo evitar conmocionarse. La violencia no era parte de su vida diaria, aunque incluso en su tierra natal no estaban exentos de tener que afrontar los conflictos. Se quedó quieta mientras miraba hasta que se apartó bruscamente al oir las exigencias de Baadu. Se puso de espaldas a la pared junto a la ventana y se dejó caer hasta reposar sobre el suelo, agarrando el báculo con fuerza.
¡¿Qué-Qué queréis que os diga?! —Su respuesta alterada estaba lejos de ser rabiosa. Respiraba profundamente tratando de calmarse a la vez que ponía la mente en blanco y cerraba los ojos. Comenzó a rezar hacia sus adentros.
"Dásil, Madre, nos entregamos a tu decisión. Decide si hoy nos quedaremos entre tus hijos como sirvientes, o si nos fundiremos con tu creación."
Si el grupo hacía por serenarse y rezar como ella, no estaba entre sus preocupaciones.

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25/08/2022, 02:33
Kallista Skyfall

En sus años de servicio Kallista jamás se había enfrentado a algo similar, de hecho nunca había tomado una vida ¿Cómo hacerlo? cuando la ciudad era tan tranquila y no pasaban de haber una que otra revuelta menor. Sin embargo viendo la falta de piedad de los enemigos, no se permitió medir su  fuerza y su habitual animosidad compasiva se vio remplazada por el fuerte sentido del deber que tenía para con los suyos.

Aún sentía la vibración que el choque con la armadura enemiga había provocado en su espada, que retrocedió levemente detenido solamente por la muralla en la que la joven guardia se había convertido. Sintió la punzada en su pantorrilla y apretó los dientes, buscando a los culpables del ataque a distancia. Miró de reojo a Dronn que aunque se había llevado la peor parte seguía con su temple intacto, pero sabía que aquello no duraría si las flechas seguían lloviendo.

- Te encargo a este- dijo enfilando hacia uno de los arqueros, resintiendo dentro de si cada llanto y cada grito de sus compatriotas. Levantó la espada apuntando esta vez a uno de los brazos enemigos, en ese punto dónde la armadura permite el movimiento suficiente para poder lanzar con el arco.

Sin embargo la distancia, la oscuridad y la emoción del momento le jugaron en contra, o tal vez fue la adrenalina lo que antes había estado de su lado, el punto fue que esta vez el golpe no fue ni de lejos tan intenso como el primero que había asestado.

- Tiradas (2)

Notas de juego

P.V: 32/36

me gustaba mas cuando tiraste tu XD

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26/08/2022, 10:33
Mortimer Bals

Las flechas nos "impactan" a todos. Pero, al pasar una flecha rozando la espalda de Lavinia, mi mente se altera. Me muevo hacia ella para sostenerla en caso de que esté caída.

- ¿Estás bien, Lavinia? - entonces, escucho las palabras del soldado. No nos ataca. Ni siquiera al verse superado. Lo miro confundido pero, a la vez, comprendiendo.

Es nuestro deber.

¿Es nuestro deber? ¿Pero el Imperio de Vallonde no estaba aliado con el reino de Tafeld? Luego miro al soldado al que estábamos atacando. Entonces una idea horrible me pasa por la cabeza. Materializo un hechizo Aero, solo para separarnos de él. Y tiro de la mano de Lavinia.

¡Aquí no pintamos nada! ¡Raven, vámonos! - al humano lo miro con cara de "Vámonos, aquí no podemos hacer nada".

- Tiradas (1)

Notas de juego

Perdón por haber posteado al límite, de verdad. Agosto es complicado para mi U_U

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26/08/2022, 22:03
Lavinia

Aunque su hechizo había dejado desde la palma de su mano una estela de frío, Lavinia se sentía la sangre arder. Algo había hecho "clic" en su cabeza, aunque las piezas no terminaban de encajar del todo. No tenía ojos para nada más, porque quien había empujado esa pieza en contra de su voluntad había sido el asesino. Una fuerza desconocida para ella vibraba en su interior con tanta violencia que le contagiaba las piernas. ¿Quería echar a correr o acercarse más a esa bestia humana y acercarle con el hechizo desde más cerca? Sin darse cuenta, Lavinia apretaba los dientes. 

Solo cambió de objetivo cuando su cuerpo se inclinó hacia adelante al recibir el flechazo a traición. 

Giró la cabeza, el fuego echando chispas a través de sus ojos. Pero esa interrupción bastó para que las voces de Mortimer y el cazador se abrieran paso por fin a su mente y la despejaran de esa furia desconocida para ella hasta ese momento. Su campo de visión, antes angosto como el interior del tronco de un árbol, se ensanchó y obtuvo una panorámica mejor de su entorno. La cosa pintaba muy mal. Los gritos, las armas, los silbidos de las flechas... 

Pensó en su tio Amet, en la posada, ajeno al caos que acababa de estallar. La guardia intervendría, actuaría rápido y salvaría la situación. Pero ellos estaban metidos en pleno huracán. 

El dolor de la herida le iba y venía a pulsaciones aceleradas como las de su propio corazón. Igual de repentinas que habían llegado, se esfumaron de ella las ganas de venganza sin sentido. Quizá la taberna era un lugar seguro, lejos de esa zona. Debían huir, ponerse a salvo, esconderse y curar sus heridas. 

Se agachó un poco para agarrar a Mortimer de la mano, con un ramalazo de dolor que le hizo sisear y apretar los dientes con tanta fuerza que tuvo la sensación de que se los iba a aplastar, y con la otra mano tiró del brazo libre de Raven.

— ¡Vámonos, son demasiados! —le gritó al humano —. ¡Creo que sé dónde podríamos encontrar un lugar seguro! 

La posada. Fuera segura o no, tenía que ir. Tenía que asegurarse.

Notas de juego

Acciones: Agarrar a ambos. ¿He de tirar para ello?

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28/08/2022, 14:00
Director

El olor de la sangre derramada sobre el empedrado comenzaba a inundar el ambiente. Las flechas zumbaban sin descanso de lado a lado de la calle, abatiendo en cada andanada a unos cuantos civiles que gritaban y suplicaban clemencia sin recibir respuesta alguna a cambio. Los guardias que había en la zona, completamente sobrepasados, parecían estar ya heridos y en unas condiciones deplorables para mantener una resistencia adecuada a aquel ataque sorpresa.

Raven, experto en mantener las distancias y en refriegas de aquel tipo, se lanzó hacia detrás con todo su peso para intentar poner distancia entre él y los otros arqueros, disparando dos flechas rápidas a uno de ellos, que recibió los impactos en el pecho y en el hombro respectivamente. Esta vez las flechas habían rebotado hasta clavarse en las juntas de la armadura, provocando un daño mucho mayor que en sus anteriores disparos. Buscando brevemente con la mirada no parecía haber gran cosa para cubrirse. Un puesto de madera ambulante ofrecía escasa protección frente a las flechas, especialmente con tantas aberturas, pero era mejor que nada.

Mortimer usó su hechizo de viento para intentar distraer al enemigo, quien avanzó de nuevo con su espada en ristre y lanzó un tajo vertical hacia el mago. La hoja le arañó la pantorrilla mientras se daba la vuelta, queriendo poner distancia entre él y el soldado. El mismo retomó su posición antes de dejar que se fueran, atravesando con su espada a una mujer que corría en su dirección con una jarra de metal.

Lavinia y Mortimer comenzaron a correr en dirección a Raven, intentando avisarle del peligro que corrían allí. No obstante, dos certeras flechas pasaron silbando al lado de la cabeza de la muchacha, clavándose en el pecho de Raven, quien abrió mucho los ojos con sorpresa y estuvo a punto de derrumbarse en el suelo, inconsciente del dolor. Solo su entrenamiento y temple evitaron que perdiera la consciencia, mientras notaba cómo Lavinia intentaba tirar de él para correr en dirección opuesta a los enemigos que tenía delante.

Fue entonces cuando sonaron los cuernos de palacio, y las campanas de la ciudad empezaron a tañer de nuevo. Los gritos del ejército de Tafeld resonaron por toda la calle al aparecer al fondo de la misma, lo cual hizo que aquellos invasores dejaran de masacrar a la población civil. Hubo un breve lapso de tiempo en el que reinó el silencio, ambas fuerzas mirándose apenas una fracción de segundo, antes de que el ejército invasor comenzara a formar filas frente a la ofensiva de los defensores de Tafeld, quienes se abalanzaron sobre ellos corriendo con la ira pintada en sus rostros.

- Tiradas (9)

Notas de juego

Orden de turnos

1. Raven (+1 acción, puedes hacer dos acciones por turno) (recibes 21 de daño) Dado menor hasta que recibas PV > CON

2. Mortimer (recibes 5 de daño)

3. Soldados

4. Lavinia

Fecha y hora límites: Miércoles, 31 de Agosto a las 20:59.

PD: Lo siento Raven, te han acribillado a base de bien, vaya dados XD. 
PD2: Lavi, aunque eres una humana bastante fuerte, te sería bastante complicado llevar agarrados a Raven y a Mortimer. El lalafell no pesa mucho, pero Raven es un señor bastante corpulento. Puedes intentar tirar de él para que se mueva en tu dirección, pero él puede resistirse si quiere. Tirarías Atletismo para ello, enfrentada a ellos si se resisten.

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28/08/2022, 14:48
Director

Dronn asintió sin mirar a Kallista, quien decidió mermar las fuerzas de los arqueros que los atosigaban. El más cercano a ella se intentó separar sin éxito mientras tensaba la cuerda del arco, y el filo de la espada rozó su brazo, haciendo que la cuerda se soltara y la flecha volara hasta el empeine de Kallista, donde se clavó firmemente. La mujer apretó los dientes por el dolor pero continuó su ofensiva sin cuartel, hasta que otra flecha la rozó el hombro por la espalda. Los soldados comenzaban a darse cuenta de su presencia, considerándola una amenaza más importante que los ciudadanos que trataban de correr por sus vidas, por lo que no tardarían en concentrar sus fuerzas sobre ella.

Dronn seguía enzarzado con el otro soldado, chocando las espadas una y otra vez. Sin embargo, pronto quedó claro que el soldado invasor tenía mayor pericia en el manejo de su arma, y Dronn iba recibiendo tajos no demasiado importantes, pero que lentamente iban drenando su fuerza y resistencia. Los soldados ratón continuaban defendiendo la entrada, mientras unos pocos enemigos intentaban traspasar sus fuerzas sin éxito. Las lanzas conseguían mantener una distancia más o menos prudencial, y no tenían forma fácil de atravesar aquella barrera, por lo que la posada por ahora estaba a salvo.

Baadu se quedó estupefacto ante las palabras y actitud de Saphir, pero lejos de montar en cólera se quedó callado, encogiéndose sobre sí mismo. Quizá verla rezar de aquella manera le había hecho darse cuenta del verdadero peligro en el que estaban inmersos ahora mismo, y de que quizá no salieran vivos de allí para contarlo. 

— ¡AH! - chilló una sacerdotisa acompañante cuando una flecha extraviada pasó por una ventana de la taberna, haciéndola añicos y clavándose en su hombro. La pobre comenzó a lamentarse entre sollozos, mientras la sangre manaba de la herida con profusión. Otra sacerdotisa cogió una de las mesas cercanas y la volcó para proporcionarles algo de protección en un futuro.

— ¡Saphir! ¿Qué hacemos? ¡No es momento de rezar ahora! ¡Vamos a salir vivas de aquí! - gritó esa misma sacerdotisa, tomándola de los hombros y zarandeándola con fuerza y una expresión de desesperación en el rostro.

- Tiradas (7)

Notas de juego

Orden de turnos:

1. Kallista (recibes 12 de daño)

2. Saphir & Dronn (recibe 6 de daño)

3. Soldados

Fecha y hora límites: Miércoles, 31 de Agosto a las 20:59

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30/08/2022, 04:45
Saphir Ihma

El zarandeo y los gritos hacían imposible seguir concentrándose en el rezo. Saphir abrió sus ojos vidriosos y miró a Zumá, incapaz de decir una sola palabra. Miró entonces a su otra hermana y sus heridas, a sus compañeros, el tabernero y las luces de muerte que provenían de fuera a través de las ventanas. Y sin saber muy bien cómo, una fuerza la llevó a moverse. Fue a gatas desde donde estaba, arrastrando su báculo con una mano, hasta donde estaba Mahdi, herida del flechazo. Le puso una garra sobre su cabeza y la bajó hasta su cara, acariciándola, a la vez que movía el báculo con la otra y esta vez sí que comenzó a sonar un leve campaneo —más parecido al tinteneo de un cascabel o al choque del rocío en el cristal que a una campana. Haciendo lo que podía, llamaba a Enón para que usase su poder y mejorase la condición de Mahdi¹, aunque solo fuera ligeramente.
Buscad al tabernero y preguntadle que os lleve al lugar más seguro de este sitio —Miró a todos llorosa pero con seriedad, dejando a Baadu el último, esta vez con ninguna pizca de conformidad, dándole a entender que ya no cabía discusión alguna—. Que la Madre no os olvide. Yo no lo haré.
Dicho esto, se puso de pie y andó con paso inseguro hacia la entrada de la taberna.

- Tiradas (2)

Notas de juego

¹No sé si era necesario tirar para esto, pero porsiaca ahí queda.

Una duda: Imagino que para poder asistir a Kallista y Dronn en el combate tendría que estar fuera de la taberna, ¿no? Aunque en caso de que pueda darles apoyo desde dentro, incluso si tengo que tenerles en mi campo de visión (a través de una ventana, por ejemplo), lo haría de esa manera. Si tampoco, seguramente Saphir se dedique a curar a los guardias ratón durante todo el tiempo que puedan durar.

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30/08/2022, 21:15
Kallista Skyfall

Apretó los dientes reprimiendo un gemido de dolor, las punzadas de las flechas que se habían clavado sorteando la protección de su armadura provocaban que cada movimiento aumentara el sufrimiento de la guardia. Superados en fuerza y en número, temía que su final así como el de su maestro hubiese llegado. Sin embargo aunque sus esperanzas de sobrevivir eran menores que cero y aunque sus fuerzas se hubieran visto mermadas no se permitía entregarse a los pensamientos derrotistas que amenazaban con apoderarse de su corazón. 

- ¡Resiste Dronn!- gritó preparando una estocada contra su enemigo- ¡La guardia real llegará pronto.!

Se consolaba pensando que si al menos pudiese resistir hasta que llegaran los refuerzos, si podía ser una molestia para los invasores el tiempo suficiente entonces su existencia no sería en vano. Mantener el animo en alto era tan importante como hacer uso de sus fuerzas sin importar cuan duro fuese para su maltratado cuerpo.

El ardor en su pecho agitado bajo la armadura, acompañado de la imagen de todos aquellos con los que alguna vez se había cruzado en esa ciudad le dieron el impulso a Kallista para levantar su espada y hacer un corte transversal en su enemigo para luego moverse de tal forma que le pudiera usar de escudo parcial contra las flechas enemigas que estaba segura seguirían cayendo.

- ¡POR TAFELD! - exclamó cual rugido con el sudor frío cayendo por su frente. "Debes resistir por Tafeld"

- Tiradas (2)

Notas de juego

P.V: 20/36

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31/08/2022, 11:42
Lavinia

Ver caer a Raven fue otro golpe a la entereza mental de Lavinia. La situación había salido de madre hacía mucho, pero en contra de lo que podría pensarse siempre podría ir a peor.

Como, por ejemplo, con un choque de tropas con ellos en medio. 

Lavinia no sabía ya a donde mirar. Flechas que volaban, sangre salpicando las calles, gritos, brillos de filos de espadas de aliados y enemigos. Así que se centró en lo que tenía más cerca. Sus amigos. Soltó a Mortimer en el suelo musitando unas disculpas por si había sido demasiado brusca.

— Ayúdame a arrastrarlo, por favor —le pidió al Lalafell —. No deberíamos moverle mucho, pero peor sería arrancarle las flechas ahora. Necesitamos refugio ya.

Buscó desesperadamente cualquier callejón o rincón aledaño a la vía principal donde se congregaba el grueso de la encrucijada. Podía arrastrar allí a Raven y tratarle las heridas para que, al menos, no se muriera desangrado por el camino. Después ya pensaría en cómo llegar a la posada. 

- Tiradas (1)

Notas de juego

Acción: Advertir un lugar seguro en medio de aquel lugar para arrastrar al pobre Raven. 

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01/09/2022, 01:41
Director

Zumá asintió al ver que Saphir al fin comenzaba a moverse. La sacerdotisa menor parecía tener esperanzas cuando la miraba ejercer su magia, aquel don que le había sido ofrecido a ella y no a otras. Saphir era especial, y todas las demás sacerdotisas menores la reverenciaban y agradecían sus buenos gestos. Mahdi sonrió al sentir la cálida energía renovar su cuerpo, una chispa de luz en aquella oscuridad que rodeaba y atormentaba a los hombres y mujeres ratón allí presentes. Saphir era un remanso de paz entre toda la tempestad que se había desatado fuera de la taberna.

— ¡Espera! ¿Qué pretendes hacer? - preguntó Baadu, nervioso de repente ante la perspectiva de que Saphir se marchara. No obstante, pronto retomó el control de sí mismo y se dispuso a ejercer su valor como la persona al cargo. — Que la bendición de la Madre caiga sobre ti, Saphir Ihma. ¡Tabernero! ¿Dónde podemos escondernos?

Los dos guardias de la ciudad, por otra parte, estaban teniendo una situación mucho más difícil. Kallista estaba peleando como nunca antes hubiera creído poder hacerlo. Su espada, normalmente pesada y difícil de manejar, se movía con la rapidez y la precisión que siempre había deseado tener. La adrenalina fluía por sus venas, y ni siquiera las flechas podían pararla. No obstante, era un ejército de lo que se trataba, e incluso ella sabía que no acabarían las cosas bien para ninguno de los dos aquella noche.

Dronn gruñía por el esfuerzo, repleto de arañazos y cortes, y resollaba como un fuelle mientras fallaba en seguirle el ritmo al soldado enemigo. Cada vez sus movimientos eran más torpes y más lentos, su defensa más abierta y repleta de agujeros que el oponente aprovechaba magistralmente para presionarle constantemente. Asintió ante los ánimos de su compañera, pero ni siquiera podía quitarle la vista a su rival y las flechas que seguían pasando silbando en su dirección.

Los cuernos de guerra y las campanadas sorprendieron a todos en la calle, y ambos, Dronn y Kallista, recibieron una vista deprimente en ese breve descanso de la liza. El ejército de Tafeld había llegado por fin, cargando calle abajo para enfrentarse a los invasores. Sin embargo, un simple vistazo bastaba para saber que el enemigo los superaba ampliamente en número. ¿Por qué habían venido tan pocos? El ejército de Tafeld era mucho más numeroso que eso.

La aparición de los guerreros de Tafeld hizo que los enemigos redoblaran sus esfuerzos en abatir a los que ya estaban peleando, y varias flechas más volaron hacia Kallista y Dronn, clavándose en sus piernas y espaldas. Unos pocos guardias ratón cayeron fulminados, con sus cráneos y pechos atravesados por las saetas, abriendo un resquicio en la defensa de la taberna que aprovecharon los enemigos para invadirla por dentro. Amet, que hasta entonces había estado intentando ayudar a Baadu y los suyos con todo lo que podía, pegó un salto por encima de la barra armado con una simple jarra metálica, desesperado por defender su vida como pudiera. Y entonces... Kallista y Saphir comenzaron a brillar tenuemente. Sus cuerpos se sintieron mucho más ligeros, etéreos. El tiempo pareció ralentizarse lentamente para ellas, mientras se les taponaban los oídos y los sentidos se les embotaban. Saphir asistió al empalamiento de Amet entre dos de las espadas de aquellos hombres, mientras Baadu gritaba cosas ininteligibles y señalaba a la sacerdotisa con una mezcla de estupor y el horror más crudo en su rostro.

— ¡KALLISTA! - gritó Dronn, viendo cómo una flecha se aproximaba hacia ella sin que pudiera hacer nada para evitarlo. El proyectil iba dirigido a su cuello, y en aquel lapso de tiempo extendido supo que iba a morir. Sin embargo, este pasó de largo sin impactar en su cuerpo, y el tiempo volvió a fluir con normalidad de nuevo. La flecha se clavó en el costado de Dronn, lo que hizo que se encogiera instantáneamente sobre sí mismo, y lo último que pudo ver la joven guardia fue cómo el acero del soldado enemigo segaba la cabeza del que había sido hasta ahora su instructor, antes de que todo se tornara oscuro.

 

Notas de juego

Fin del prólogo

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01/09/2022, 02:22
Director

El pequeño Lallafell intentó ayudar como buenamente podía a Lavinia, tirando del corpulento cuerpo de Raven, quien apenas se tenía en pie. Murmuró un par de palabras secas de agradecimiento antes de desplomarse en aquel pequeño rincón al que Lavinia y Mortimer le habían llevado, una calleja sin salida que servía de entrada para diversos edificios residenciales. 

Todo a su alrededor había estallado con violencia, con los soldados lanzándose espadazos sin cuartel mientras las flechas de uno y otro bando volaban sobre sus cabezas como una nube de muerte. El sonido de los choques metálicos, los silbidos de las saetas surcando el aire y los gritos de dolor e ira de los hombres luchando a muerte inundaba toda la ciudad, una visión terrorífica para las gentes de Tafeld, acostumbradas a la paz. 

Lavinia asistía estupefacta a aquel dantesco espectáculo, mientras Mortimer agachaba la cabeza con pesar y frustración, recordando las palabras del que había asesinado al mercader. En cierto sentido le recordaban a las palabras que años atrás le habían llevado a ser quien era ahora y formarse como mago negro. ¿Nunca dejaría de presenciar injusticias y dolor? ¿Era ese su camino?

Pronto se hizo evidente que las fuerzas de la ciudad eran ampliamente superadas por los invasores. Luchaban con tesón, pero los números favorecían al bando contrario, así como la fuerza que los impulsaba. Mientras que los primeros luchaban por defender su ciudad con todas sus energías, los otros parecían movidos por algo superior. Casi como si tuvieran un propósito ulterior. O simplemente era que combatían mejor, más experimentados, más unificados.

De repente los tres, separados del resto del conflicto, sintieron cómo su cuerpo se hacía más liviano. Una luz comenzó a emanar de ellos suavemente, y el tiempo se hizo más y más lento a su alrededor mientras sus sentidos se embotaban. Mortimer y Lavinia se miraron con la confusión pintada en el rostro, a la vez que Raven cerraba los ojos, derrotado por el cansancio, el dolor y la pérdida de sangre. El tiempo volvió a fluir con normalidad momentos antes de que sintieran un tirón desde su interior, y el fragor de la batalla quedara lejos. El mago negro apenas tuvo tiempo para alzar la mano intentando retener a Lavinia consigo antes de que todo se tornara negro.

Notas de juego

Fin del prólogo