Algo consolados por las sentidas palabras, cargáis con lo recuperado del naufragio y os alejáis en dirección a la base americana más cercana, en el río Long Tau. Tendréis que chapotear en las aguas saladas del pantano durante horas sorteando los canales, sacando el machete a ratos para cortar densas matas de bambú, hundidos en el barro hasta la cintura. Que además está frío, por lo que pronto estáis helados de cintura para abajo y a treinta grados del ombligo para arriba.
Con Bluestone a la cabeza, os abrís paso por pura tozudez esperando encontrar terreno sólido prnto. A este paso, cada milla os costará una hora.
Blackburn y Freeman recuperan 1 punto de Estabilidad.
Todos debéis hacer una tirada de Atletismo Dif 5.
Aparte necesito que uno tire 1d6.
Blackburn avanzaba evitando que su equipo se mojara, vigilando donde pisaba e intentando no pensar en lo peor. Tampoco había mucho que decir y mejor seguir en silencio no fuera que su voz atrajese a mas vietcons, en su situación actual un encontronazo no era lo más deseable.
Motivo: Atletismo
Tirada: 1d6
Resultado: 6 [6]
atletismo 6
La muerte del agente Merill no ayudo a mejorar mi psique, aquella segunda incursión al pantano había sido demasiada cara y no veía beneficios en ella para muestra misión y ahora con uno de los coordinadores muerto, para lo que nos esperaba en el hotel, el fracaso de la misión lo veía tan real como el hecho de que deseaba dormir una semana o pasar una larga noche en las faldas de alguna mujer y olvidar el día de hoy.
Por eso no dije nada mientras "enterraban" a Jay, por eso iba a la cola de la comitiva, callado y cabizbajo, por eso aun con las piernas heladas y temblando continué sin decir nada. Estaba dubitativo, sin saber que hacer a continuación, por suerte había gente mas capaz que yo y tal vez ello no tuvieran una visión tan pesimista del momento.
Motivo: Atletismo
Tirada: 1d6
Resultado: 1 [1]
Entiendo que a mi se me acumulan y ahora tendré +2 a todo.
-La fauna local no está tan perjudicada por la guerra como podría parecer, como podréis asegurar después de pasar cerca de algunos cocodrilos. Es curioso clo fácilmente que se confunden con troncos hasta que estás a dos metros de ellos.
Para evitar llamar su atención se necesita una tirada de Sentir el Peligro o Sigilo de UNO de vosotros (dif 5), los demás deben gastar un punto de una de sas habilidades para beneficiarse de la tirada. En caso de estar Agotado/conmocionado hay que gastar un punto extra.
Tras varias horas de vadear marismas, chapoteando fango hasta la rodilla, cortando manglares a machetazos y prácticamente deshidratados, el sol se pone.
Seguís a oscuras una hora más cuando de repente os ilumina un foco y suenan unos disparos. Os lanzáis al suelo.
- ¡No dispares imbécil! Soy el Sargento Bluestone, segunda división de marines.
Unos marines salen de entre la vegetación. Bluestone intercambia unas palabras en clave con ellos. El cabo al mando se os encara:
- Están en una zona de fuego libre, mi sargento. ¿Porque no se identificaron?
- Porqué mi radio está destruida, capullo. Llamen un helicóptero, tenemos que volver a Saigón enseguida.
- Deberán hablar con mi teniente...
- Una mierda. Tengo más acreditación de seguridad que tu tenientucho. Operación Alonso. Llama a MACV-SOG* para confirmar si quieres. Pero date vidilla, marine.
Bluestone es lo bastante arrogante para que os hagan caso, así que antes de tres horas estáis de vuelta en Saigón.
- Esto es solo un respiro, gente. Hemos perdido un barco y la Marina querrá explicaciones. Podemos marear la perdiz unos días, pero más nos vale lucirnos con el rollo antidroga si queremos que la CIA y el BNDD nos cubra las espaldas.
Motivo: Burocracia Bluestone
Tirada: 1d6
Resultado: 6(+2)=8 [6]
* Sede de operaciones encubiertas.
El agua marrón y turbia del río se deslizaba lentamente bajo la densa bóveda de la jungla. Freeman avanzaba con cautela, con su arma aferrada con ambas manos y el sudor resbalando por su frente. El aire era sofocante, cargado de humedad y el zumbido constante de los insectos le inquietaba.
Detrás de él, el resto del escuadrón se movía en fila india, hundidos hasta la cintura en el agua lodosa. No podían ver el fondo. Cada paso era una incógnita.
Freeman sintió algo. No lo escuchó ni lo vio, pero lo sintió. Un instinto primitivo le erizó la nuca. Se detuvo en seco y alzó un puño, señal de alto.
—¿Qué pasa, Freeman? —susurró alguien a su lado.
Freeman escudriñó la superficie del agua. Entonces lo vio. Primero, solo una leve ondulación, casi imperceptible. Luego, dos sombras alargadas que se deslizaban bajo el agua, casi a la par con la corriente. Ojos oscuros y brillantes emergieron a unos metros. Cocodrilos. Grandes. Silenciosos. Esperando.
—¡Fuera del agua! ¡Ya! —rugió Freeman.
El grupo reaccionó de inmediato. Todos corrieron hacia la orilla más cercana. El primer cocodrilo, frustrada su emboscada, se sacudió y se hundió de nuevo. El segundo permaneció quieto, al acecho.
Uno a uno, los soldados alcanzaron tierra firme, respirando con dificultad. Freeman fue el último en salir, sintiendo cómo algo rozaba su bota justo antes de impulsarse fuera del agua.
El grupo quedó en silencio, con el pecho agitado, observando los ojos brillantes que aún los vigilaban desde la negrura del río.
— Vamos, por aqui -dijo Freeman señalando un lugar en el que la fangosa agua no se movía.
Freeman le lanzó una mirada al rio y escupió al suelo.
—Odio este lugar.
Estaba canasdo, agotado, empapado, el frío le calaba lo shuesos y cuando pareció que llegaban a un entendimiento con los marines, pensó que todo había acabado, que aquel día podía quedar atrás y rezar por ovidarlo, pero entonces Logan comenzó a dar ordenes con prontitud y irgencia y Daniel obeedció, salió del agua y se volvió hacia el agua apuntando con el arma a la superficie del agua buscando el origen de la amenaza.
Aquel cocodrilo qu salió de allí estuvo a punto de recibir una rafaga de su arma, pero la tensión de tener tan cerca a esa cosa fue rota por las siguientes palabras de Logan
Yo también. Suscribió Daniel mientras reanudaba al marcha con el resto. Yo también...