Partida Rol por web

(Partida privada) Bajo la sombra del Bushido

Lo que sabéis...

Cargando editor
17/02/2015, 21:46
Director

Han pasado cincuenta años desde la última gran guerra, cuando los ejercitos de onis y sus secuaces, comandados por Fu Leng, casi redujeron el Imperio al olvido. Cincuenta años desde que un pequeño grupo de samurais se adentró en las Tierras Sombrías y golpeó el corazón de la oscuridad, desterrando un terror tan antiguo como la mismísima Amateratsu.

Desde entonces el Imperio ha disfrutado de una paz sin precedentes dando lugar a un período conocido como la Era de la Flor del Cerezo, descrita así por ser una época en que el arte y el comercio han florecido y fortalecido los vínculos en toda Rokugan, siempre bajo el sabio gobierno del emperador Toturi Naseru. Las viejas disputas parecen cosas del pasado y por primera vez en muchos siglos el Imperio se permite el lujo de mirar en otra dirección, más allá de sus propias fronteras.

Tras la victoria sobre Fu Leng, la familia Kuni, del Clan Cangrejo, junto con algunos shugenjas del clan Fénix, empezaron un proceso de recuperación y purificación de las Tierras Sombrías. Tras muchos años de estudios y esfuerzos conjuntos lograron equilibrar la armonía de los elementos en la propia tierra. Grandes extensiones de terreno han sido liberados de la mancha y ahora son conocidos como el Yermo de Ceniza. A pesar de su nombre, han resultado ser tierras fértiles como no se han conocido jamás, y las primeras negociaciones sobre a quién le correspondería el honor de colonizarlas ha empezado a resonar en los salones de los Daimios.

Otosan Uchi, la ciudad Imperial, recibió hace diez años tres grandes barcos extranjeros. Aquellos bárbaros sellaron un tratado con el emperador, facilitándoles una embajada en la capital, y el comienzo de relaciones comerciales. Aunque dos de aquellos barcos se marcharon, el tercero siempre ha permanecido anclado en la bahía de Otosan Uchi, como una enorme sombra, testimonio de la presencia y el poderío gaijin. Aunque es raro ver a los bárbaros fuera de la capital, toda clase de rumores se han oído de los Lobos, llamados por muchos campesinos así debido a los rostros peludos y sus grotescas narices. Más inquietantes resultan los rumores de que portan armas capaces de escupir espíritus de fuego que ningún shugenja puede controlar.