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La caída de Roca de Durgis [La Corona de la Sombra I]

E0.- Huellas del pasado y presente

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15/02/2020, 00:02
La Reina Bruja (Narrador)

Construimos nobles salones en la montaña,
Donde ya no caminan enanos;
Piedras rotas y plaza ahogadas,
En la oscuridad se pudre la roca viva.

Los elfos tejieron la magia,
Grandes mansiones en el verdor,
Ahora los arboles son antorchas,
Y los Caídos devoran la esperanza.

El polvo ciega a los de las llanuras,
Los ríos rebosan regalos amargos,
La cerveza avinagra las bocas,
La carne daña a los huesos,
La virtud de las semillas muere.

Los martillos de la guerra resuenan en los techos enanos,
Y el espíritu del guerrero se enfría.

 

                – Inscripción anónima tallada en el salón de los héroes de la ancestral y sitiada fortaleza enana de Calador.

 

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15/02/2020, 00:03
La Reina Bruja (Narrador)

Huellas del pasado y presente

En los mil años de la tercera edad, mientras las otras razas vivían en una paz relativa, los clanes enanos se vieron obligados a continuar su guerra contra la Sombra. Los orcos y sus sirvientes se habían hecho con el norte de las montañas Muro de Hielo mucho antes de la Primera Edad, y durante la Tercera edad, siguieron abriéndose paso hacia las montañas del sur. Los enanos siguieron luchando, pero a medida que ellos se iban desgastando, los orcos sólo parecían crecer más y más en número.

Conforme el fin de la Tercera edad se iba acercando y las tierras humanas descendían hacia una era oscura de guerra civil y ruina económica, los clanes enanos se quedaron aún más aislados en su reino montañoso. Abandonaron el comercio y cualquier artesanía que no sirviera para luchar contra los orcos. Sus vidas se convirtieron en interminables rondas de patrulla, guardias, peleas, batallas y manufactura de armas, ya que, actualmente si una habilidad o artesanía no sirve para matar orcos o sobrevivir a la guerra, no tiene ningún valor para los enanos. Sus ciudades entraron en decadencia ya muchos años atrás y sus fortalezas crecieron, los refugios profundos se fueron expandiendo a medida que se abandonaba la superficie del mundo por la relativa seguridad de la vida subterránea. Los enanos no solo cortaron sus lazos con las tierras bajas, sino que los propios clanes empezaron a perder el contacto entre si. Viajar se había vuelto demasiado peligroso y no había suficientes recursos para comerciar como antes. El aislamiento fue aumentando con el tiempo y muchos clanes perdieron el contacto con los demás.

Ahora, las montañas Kaladrun son un reino disputado por los sirvientes de Izrador en el norte y las dispersas fortalezas de los clanes enanos del sur. Los enanos se han convertido en una raza aislada y perseguida o incluso cazada. Una raza que ya solo vive para matar orcos. Los clanes desconfían unos de otros y la paranoia es algo común entre sus lideres. La única esperan za que abrigan la mayoría de los enanos es matar a unos cuantos orcos antes de morir en la ineludible batalla.

 

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15/02/2020, 00:28
La Reina Bruja (Narrador)

De los héroes de Koln y la compañía del Trueno

Largos fueron los días para los héroes desde que dejaran el manantial en las cascadas de la lagrima caída en los confines de las Kaladrun, el extinto gran reino enano. Koln, el pequeño poblado que ahora reconocía a aquel grupo de extranjeros no solo como otros valerosos rebeldes sino como héroes, había visto la esperanza de cerca, y si bien nadie esperaba que la sombra fuese derrotada, al menos no en lo que les quedaba de vida, al menos sus días se habían llenado de gozo ante la noticia de que un legado de la sombra había caído, de que sus afrentas, al menos en cierta medida, habían sido vengadas.

Koln había quedado atrás, con alimento para al menos todo un año sin preocuparse por las malas cosechas y con Manfred a su lado, quien ahora era el curandero del pueblo. Mika por su parte, le había hecho prometer a regañadientes a los héroes que en algunos años regresarían por él pues les había jurado que él también sería un héroe como ellos.

Marchando hacia el este, dejando atrás a Hikra, el elemental que guardaba el manantial de la lagrima caída, los héroes se habían adentrado en los territorios de los enanos, territorios en disputa, llenos ira, sangre y dolor. Allí conocieron a Valtarn, un fiero enano Kurgun de un clan extinto y olvidado, del que decía ser, uno de los pocos que quedaban. Valtarn había formado un pequeño grupo rebelde para enfrentar a la sombra, bajo el auspicio de varios otros clanes enanos que luchaban en la superficie, entre ellos el numeroso clan Durgis. A Valtarn se le había dado la tarea de formar un compañía poderosa, conformada por aquellos que habían sido tocados por el poder de Aryth y que deseaban dar su vida por destruir a la sombra. Aunque la perspectiva enana no siempre era compartida por estos héroes.

Para cuando los héroes de Koln se unieron al pequeño grupo de Valtarn, este ya había reclutado a poco más de doce héroes, a la par de contaba con una fuerza cercana a los veinte enanos que luchaban fielmente a su lado. Allí en las montañas, durante largos meses, los héroes viajaron por los territorios en disputa, aprendiendo sobre la guerra, sobre el arte de la batalla, y sobre el futuro que les era demandado. Valtarn confiaba, quizá ciegamente, en que la esperanza de toda Eredane recaía en ellos, los Héroes de Aryth. Lamentablemente entre los héroes, eran muy pocos los que daban cierta credulidad a las palabras del viejo y curtido enano.

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15/02/2020, 01:08
La Reina Bruja (Narrador)

Del joven y nefasto heredero de Roca de Durgis

Dainn tenía ya más de dos meses en Roca de Durgis, ciudad bajo el dominio del clan Durgis y liderada por Woden, el Dorith de Roca de Durgis, la fortaleza más occidental del clan. O al menos la más occidental que aún se mantenía en pie. Había llegado allí bajo órdenes de los señores de su clan para entrenar en sus artes de supervivencia, ampliamente reconocidas en todo el clan, al hijo único del Woden, Dorith de Roca de Durgis, gobernante actual de la región; ante el cual Dainn respondía en aquellos días.

Su tarea era entrenar a Gror, quien era el hijo de Woden, en las artes de la supervivencia en el salvaje y oscuro mundo en el que ahora se vivía. No obstante, si bien la tarea no le gustaba nada Dainn, a su vez resultó ser todo un dolor de cabeza, pues Gror, no era por decirlo de un modo, un enano inteligente. Más bien era un bárbaro, algo torpe, salvaje e impulsivo. Más de una vez había tenido que evitar que el bárbaro enano muriese envenenado o cayese en una trampa que el mismo Gror había puesto. Al final, tras casi dos meses de duro e ineficiente entrenamiento, y tras no conseguir avance alguno, Dainn optó por dejar que el bárbaro creyese que estaba avanzando y simplemente le dejo entrenar en combate cuerpo a cuerpo con sus dos guardaespaldas, Fuhrin y Cuhrin, un par de curiosos gemelos muy unidos al heredero de Roca de Durgis, que era como llamaban a Gror, aunque la mayoría de las veces de forma satírica.

En los últimos días, Dainn había escuchado rumores sobre un gran acontecimiento que podría cambiar la guerra. Se decía que llegarían forasteros de tierras muy lejanas, que llegarían héroes que habían sido tocados por Aryth, tal como pasaba con él. Aunque lo que intrigaba a Dainn es que el señor de la Roca le hubiese confiado que tenía una misión muy importante para él, de la cual no le dijo nada.

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15/02/2020, 01:20
La Reina Bruja (Narrador)

Del llamado de la Roca

Michani había concluido su estadía en Calador hacia ya un año atrás y durante aquel tiempo había servido a las fuerzas rebeldes que luchaban contra la sombra en la superficie del mundo. Lugar en el que los señores del saber enano eran muy rara vez vistos, y sin embargo, allí estaba Michani, ayudando a múltiples enanos Kurgun de quienes se había ganado el respeto.

Su rumbo no era fijo, no estaba segura de como conseguir que el llamado que le había hecho Aryth rindiera los frutos esperados. Michani, sabía sin lugar a dudas, que Aryth, el gran espíritu del mundo, le había llamado. Su misión no era clara, pero ya había escuchado hablar de otros héroes elegidos por Aryth, de quienes se decía, la mayoría de veces en tono de burla, que serían los grandes campeones que derrotarían a la sombra. Aunque Michani no se sentía preparada para tal hazaña, en su corazón la anhelaba con creces.

Fue por ello, que cuando el Dorith de la Roca de Durgis, cuyo nombre era Woden según había escuchado, le mando un mensaje solicitándole se reuniese con él en su fortaleza argumentando que le necesitaba allí para asistir a los héroes de Aryth, de la llamada compañía del trueno, en una misión que podría cambiar la guerra contra la sombra; Michani no pudo resistirse y se dejo llevar por el llamado de la Roca, emprendiendo su viaje hasta la ciudad fortaleza más occidental del clan Durgis.

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15/02/2020, 13:07
La Reina Bruja (Narrador)

De la llegada de los héroes

Hacía ya tiempo que tanto Adam como Barich habían notado que algo había cambiado en ellos. Algo les permitía llevar a cabo cosas que en otros tiempos habría sido solo un mito o bien magia de los lejanos y quizá ya derrotados elfos. Y, sin embargo, allí estaban, sintiendo que su vida estaba destinada a cosas más grandes que simplemente ser un habitante más de un mundo dominado por un Dios oscuro.

Ambos llegaron por caminos distintos, pero se encontraron juntos acudiendo a las fronteras de las Kaladrun, buscando unirse a la lucha contra la sombra, pues su corazón de cierta forma particular se los demandaba. Algo parecido había pasado con Pel, otro ereño, aunque un tanto distinto a Adam y Barich, pues si estos dos se sentían tocados por la magia de Aryth, aquel hombre sin duda era mágico; cosa que ya era algo muy raro de ver en aquellos días.

Pel les contó que había llegado allí motivado por una mujer, aunque nunca les dijo más. En sus adentros, Pel deseaba conocerla, había aprendido una lengua lejana a través de ella en la torre de quien se podría decir que había sido su maestro. Y entre todo lo aprendido, aquella mujer le habló de la rebelión, de la importancia de la lucha contra la sombra, de los nexos de poder y la forma en que Izrador estaba consumiendo la magia del mundo, su propia vida, para despertar por completo de sus heridas. Pel fue consciente entonces de que su poder interno y duramente adquirido, podría desaparecer si Izrador tenía éxito, por lo que su deber fue claro, tenía que luchar. Y luchar junto a la rebelión le daba la oportunidad de quizá conocer a aquella mujer, de la que sentía tanta curiosidad.

Habían pasado ya unos cinco días desde que se encontraran todos, incluyendo a una extraña mujer bárbara llamada Keg tocada también por la influencia mágica de Aryth, quien curiosamente, hablaba demasiado. No se habían encontrado por voluntad propia, sino que, al unirse a los rebeldes algunas semanas atrás, y estos ver sus capacidades especiales, les convocaron para unirse a una fuerza de combate especial, a la que llamaban “la compañía del trueno”, liderada por un viejo enano de nombre Valtarn. Y no hubo más explicación salvo que, según los enanos, ellos eran héroes elegidos por Aryth para combatir a Izrador, por lo que habrían de encontrarse con la compañía en una lejana ciudad fortaleza del clan Durgis, a la que los enanos solían llamarle simplemente la Roca. Con ello, el grupo de cuatro héroes más una guarnición apenas superior a la media docena de enanos viajaba hacia Roca de Durgis, con el fin de unirse a aquella famosa compañía.

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16/02/2020, 22:03
La Reina Bruja (Narrador)

De la Guerra de los enanos en la edad oscura

En los cien años desde que Izrador obtuvo su victoria final, la raza enana ha seguido resistiendo contra todo pronóstico. Con poca resistencia de los humanos de Erenland, los ejércitos de la Sombra han dirigido su atención principal a los elfos y enanos que quedan. Aparte de unas pocas bandas dispares de humanos y rebeldes mediocres en las llanuras del sur, de resueltos jinetes libres en las tierras del norte, y de insurgentes que se esconden como ratas en las ciudades caídas de Erenland, no hay otros enemigos que distraigan a Izrador de su objetivo final: la destrucción total de las razas de fatas que quedan.

Los rumores del fin eran cada vez mayores en las Kaladrun y sus cercanías, mientras que los rumores de una nueva esperanza ya era fugases e incluso aquellos que se llegaban a escuchar no levantaban realmente la moral. Los humanos que vivían en eren central cerca de las montañas estaban en su mayoría sometidos mentalmente a la sombra, eran solo espíritus que trababan voluntariamente para el Dios oscuro Izrador a la espera de convertirse en caídos o algo peor. Pera los enanos la situación era muy distinta, y a la vez similar. Los enanos no iban a rendirse, no iban a doblegarse ante nadie, no iban a hincar rodilla ni someterse ante un Dios que simplemente buscaba la destrucción de todo lo conocido. No obstante sentían que todo estaba perdido, que la sombra ya había ganado y que ya era solo cosa de tiempo para que hiciese con el control de toda Eredane. Y sin embargo, ellos no iban a rendirse, nunca habrían de dejar de luchas. Hasta que el último de ellos siguiese en pie, ellos lucharían contra Izrador.

Lamentablemente, las noticias solían ser malas en los últimos días, y la resignación era cada vez mayor. Y cierto era que eso empujaba aún más el heroísmo de los enanos, pero también provocaba que dejasen de pensar en un futuro y simplemente se lanzasen a la batalla para buscar una muerte gloriosa. Tanto entre los jóvenes como entre los veteranos, había innumerables hazañas que contar de los hermanos que habían caído en batalla, que habían dado su vida por proteger a su clan o simplemente por matar a tantos orcos como les fuera posible.

Sin embargo, sólo los más fuertes y tenaces de los clanes enanos que se cruzan en el camino de las fuerzas de la Sombra han logrado sobrevivir. A medida que los ataques de los orcos se han vuelto más osados, sus armas y aliados más peligrosos, los enanos han volcado sus habilidades de ingeniería hacia la creación de defensas no tripuladas. Ahora, los defensores enanos vestidos de acero no son lo único a lo que se enfrentan los orcos y sus sirvientes en las profundidades de las montañas Kaladrun. Las trampas son recibidas con tanto miedo como los guardianes barbudos y los soldados de las guarniciones del clan. Estas trampas no sólo están diseñadas para matar a aquellos que se atrevan a atacar a los clanes enanos; sino que en muchos casos, están diseñadas para mutilar e incapacitar a los orcos que las hacen estallar, haciéndoles inútiles en el combate. Los orcos heridos de esta manera son a menudo tomados como alimento por los de su propia especie, no sea que se desperdicien, y sus muertes estén entre las menos honorables que un orco pueda esperar. Las trampas por tanto, hacen tanto daño a la moral de los orcos como al número de sus tropas.

Los generales de la Sombra han predicado durante mucho tiempo el inminente fin de la resistencia enana, pero sus discursos y exhortaciones suenan huecos en los oídos de los soldados orcos, que siguen arriesgando sus vidas para encontrar a los fornidos valientes. Después de casi un siglo, pocas victorias definitivas o decisivas se han obtenido. Las fuerzas de la Sombra han destilado la gente enana, matando a los que caerían fácilmente y ahora sólo se enfrentan a los más endurecidos, amargos y resistentes. Por todas las pérdidas que han sufrido los enanos, el precio en vida de los orcos es aún más asombroso. Aunque la destrucción de los enanos es seguramente inevitable, los acontecimientos del siglo pasado han demostrado que no será una victoria fácil ni rápida, a menos que algo cambie en ambos lados del conflicto.