A la conclusión de la escena de la taberna, yo hago mis tareas con diligencia, recoger el buen vino, y todo lo demás. Que no se diga que trabajo mal.
Al principio miró a Gina algo desalentado, la sonrisa se le borró por unos instantes y la observó con el corazón roto... hasta que un hombre de pelo negro le felicitó por la actuación - gracias amigo - le dijo recobrando la sonrisa y estrechandole la mano amistosamente, pero cuando se disponía a entablar conversación Lucian soltó la bomba... Max puso boca de "O" y en seguida apretó la mandolina contra su pecho y tocó unos pocos acordes cómicos para luego soltar un largo...
- ¡Jaaaa! - le divirtió sobremanera aquella situación, pero ya tocaba irse para seguir preparando las canciones o incluso componer...
Se puso al lado de Lucian para volver con él.
Mr.Fisher agradeció con la cabeza el que Cesare pagara la bebida.
¡Bien, camaradas! ¡Supongo que ya me he tomado suficiente descanso por hoy! Todavía me quedan redes desgarradas que reparar, y utensilios que preparar para salir mañana de pesca.
No descarto, sin embargo, darme un garbeo más tarde por esas tiendas que comentaban... Esa mujer, ¿por qué estoy sintiendo, de pronto, esta imperiosa necesidad de estar cerca de ella?
Ha sido un placer. Espero que si nuestros destinos se vuelven a cruzar, Von Kraken, podamos intercambiar historias con más tiempo.
Se levanta y hace un leve gesto de despedida.
Grumetillo, doctora, ¡hasta la vista!
Si nada se lo impide, Mr.Fisher irá a reparar sus redes, con lo que pasará un tiempo no precisamente agradable, ya que empezará a torturarse un poco sobre la recurrente mujer. Intentará no hacer caso a su instinto sino a su sentido de la rutina y no ir a las tiendas más tarde, pero, casi empujado por una fuerza que no siente como su propia voluntad, se verá llevado allí (si no ocurre algo que se cruce en su camino).
Esto promete. El rato en la taberna ha resultado bastante fructífero y ha aportado bastantes recursos y contactos. Entre la hola de despedidas, dedico unas palabras al más veterano.
-Mr. Fisher, será un auténtico placer volver a encontrarte. Ten bien desplegado el velamen- Señalo mis propias orejas - Aún no has escuchado una de las mías. Y esta va a ser de piratas.- Digo alzando la voz en dirección al grumete.
Tras el desalojo, mi ánimo se altera esperando las sagas que pueden dar los eventos de las tiendas. Cuando se ha ido prácticamente todo el mundo, sonrío de una manera un tanto lobuna a los castellanos y me despido con un gesto bastante sutil- Verbenaca nos(1).- Acto seguido, saco una mañida bolsita de cuero y comienzo a pulir con delicadeza los pequeños objetos que contiene: ojos de cristal.
(1)Theano: Tendremos verbena.
Von Kraken se quedará bastante en la taberna a la espectativa.
...
Luego tratará de cerrar un trato en el distrito comercial vendelio y se irá después a las tiendas frotándose las manos (Con la perspectiva de preguntarle a la castellana que fué eso que no llegó a escuchar).
El tabernero es laxo en cuanto a dar la información que le pido es referente. No sólo no responde a todas las preguntas de Zlorsh, sino que lo hace de forma vaga e insulsa.
Será gilipollas.
Me entretengo viendo la graciosa situación en que se ven envueltos los personajes de este lugar. Escucho la voz del actor principal y casi doy un aplauso al trovador.
Zlorsh ve cómo unos empiezan a partir, otros se quedan. Sigue intentando recabar información del tabernero, quizás con algún soborno, y si alguien de los presentes queda en la taberna, establecería conversación mientras espera a que su contacto se digne a presentarse, pues queda en su casa a dormir esta noche.
Sigo dando matarile al tabernero (si no sabe nada más de las preguntas que le hice, pues no achucho demasiado, pero con lo que sé de estas cosas, estoy seguro de que con un empujoncito le puedo sacar algo más). Se vayan todos o no se vayan, quedo en la taberna a la espera.
Desde aquellos encuentros casuales que se habían dado en la taberna transcurrirían muchos días. Días en los que os separaríais y poco volveríais a saber de aquellas personas con las que habíais compartidos semanas, días o quizá tan solo algunos momentos.
El destino, el destino era algo difícil de comprender ¿estaba escrito o era cada cual quien escribia su propio destino?¿quien lo forjaba? ¿era un asunto de mágia?¿quizá de religión? Todas aquellas preguntas tenías respuestas distintas dependiendo de los labios de quienes salieran las mismas. Fuera como fuera las riendas de vuestra vida, vuestro destino, quizá pronto dejaran de estar en vuestras manos.
Escena cerrada.
Motivo: Adopción de partida.