Revisas cada tornillo, tabla, alfombra... a ti te parece que todo está perfecto.
Y tras una noche en la que algunas cosas han ido bien, otras no tan bien y un buen puñado de sucesos que no esperabas, te vas a dormir, que son horas.
Perdona, que uno es mayor pero yo soy de un poco mas adelante oiga... xDDD Me voy a la cama y espero a que me digas que puedo seguir o así? xDD
Os paso a Trevor y a ti a la siguiente escena para que hableis ^^
No me cae muy bien el tal Trevor, pero si no hay mas remedio...xD
A pesar de tener que aguantar a Trevor, la mañana no ha sido tan terrible como pensabas y has conseguido llegar a la ciudad temprano. Aún tienes todo el día para extender tus maléficas redes por toda la ciudad.
A por ellos.
Paso por mi casa, reviso por si hay mensajes y confirmo que le han llegado a Lauren las canciones que le mande, antes de cambiarme de ropa y tomar la moto para ir a la ferretería del pueblo.
Tienes un correo de Lauren confirmando que tiene las canciones, te pide que la llames por la tarde para comprobar el setlist y lo que quereis de él.
Tras ello, te pones marcha a la ferretería, donde te atiende un hombre ya mayor, con camisa de cuadros y vaqueros viejos.
—Hola hijo, ¿puedo ayudarte en algo?—
Anoto en mi agenda que debo llamar a Lauren y luego sonrío al hombre del otro lado del mostrador.
Buenos días caballero. Le tiendo la mano con gesto afable. Me llamo Gunnarson y estoy preparando una pequeña actuación para las festividades que se avecinan. El problema es que son al aire libre y necesito queroseno para calefacción. No han traído el que había encargado y ahora me veo un poco apurado. Me podría conseguir mil litros para esta tarde?.
El hombre te mira asombrado. Después, con mucha calma, se quita las gafas y se limpia los cristales muy despacio.
—Verá jovencito, yo se que no necesita tantos libros y usted sabe que yo lo se. Ahora bien, a mi me da igual para lo que sea. Haremos un trato. Yo le consigo esos litros, y usted me compra unas cuantas estufas para exteriores. Y nada de IVA. Suerte para usted, suerte para mi— dice perdiendo de repente su aspecto bonachón ed abuelito de pueblo.
Le miro unos momentos en silencio y tras considerarlo le sonrío y le entrego la tarjeta de crédito.
Esplendido. Me encanta que pueda surtirme casi sin previo aviso. Apunteme media docena de calefacciones y no hace falta facturas. El combustible lo envía a esta dirección lo antes posible.
Escribo en un papel la dirección en donde se levanta la carpa, y a la atención de quien debe ir.