- Tonterias. - dijo Sherlock, enojado - Coincidí con Heracles Poirot en un prólogo de una de sus novelas, a alguien le parecía divertido aquello. Ese miserable no es más que un papanatas inútil, hasta un ciego sería capaz de ayudarle más que ese vil insecto.
Parecía que Lucía había tocado una fibra sensible o resentida.
Ya le preguntarás sobre Watson, pero la "realidad" es muy diferente de la realidad. Vamos, que no somos ni Sherlock ni watson al uso xD
-Pero tiene mucha experiencia. ¿En cuantas novelas ha estado? ¿Decenas? Y montones de relatos cortos. Y, ya sabe, es bastante más moderno. Además, no tengo mucha opción, ¿no ha dicho que usted no quería venir?
- Eso no tiene nada que ver - dijo Sherlock indignado - ¿Experiencia? ¡Ja! Está loco. No hace más que preguntas estúpidas. ¿Psicología? Mejor llame a un loquero, le ayudará más. No es capaz de deducir por sí mismo algo que conseguiría hacer un niño con los ojos cerrados. Por favor... - colocó los brazos en jarras primero, pero lo cambió rápido, nervioso. Y dijo con tono de sorna lavantando las palmas de las manos y moviendolas a los lados de su cabeza - El asesino es el mayordomo con un candelabro... en el salón - Se echó a reir - Los personajes de su novela son meros títeres. Personajes de cartón pluma. Coloca seis boca abajo sobre una mesa, dele vueltas, levante a uno y ese será su asesino. - Entonces imitó a Poirot haciendo un bigote con el dedo - ¿Y ese ridiculo bigote? - Levantó la mano como si fuera italiano - Y por si no fuera poco, da igual que el tipo sea un perfecto idiota. No tiene que deducir las pistas, porque si no consigue nada, las pistas le caerán del cielo. Que curioso que el hombre siempre esté en el lugar del crimen. Me he llegado a plantear incluso si no los provocará el mismo con el afán de no perder lectores... Papanatas.
-Pues a mí me impresionó bastante en Asesinato en el Orient Express. ¿Se acuerda? Cuando descubre cómo...Ups, mejor no se lo cuento, si no conoce esa historia, merece la pena.-Dijo Lucia en tono entusiasta, mientras veía como faltaba poco para que a Holmes le empezara a salir humo de las orejas-Entonces, ¿dice usted que le gustaría tener más fama? Estupendo. Será fácil convencerlo. No dejará pasar la oportunidad de convertirse en el personaje que salve el Mundo Real. ¿Se imagina lo mucho que hablarán todos de eso? Durante meses. No, apuesto a que durante años. Ya me imagino lo que dirán "¿Dupin? El fundador de las novelas de detectives modernas. ¿Holmes? Sí, era popular ¿Marlowe? El primero de los detectives de novela negra. Pero Poirot salvó todo el mundo de los lectores..." Gracias por la idea Holmes, cuando se lo cuente seguro que me acompaña. Bueno, no quiero molestarlo más. ¿Vamos, Mrs. Hudson?-Se dió la vuelta para dirigirse a la puerta, aunque no demasiado deprisa, por si alguna gente decidía cambiar de idea sobre ciertas cosas
- Ya está bien - le señaló con el dedo - ¡No se crea usted que no me doy cuenta de lo que está haciendo, señora Ferreiro! - dejó el dedo caer - Pero no me importa. Me voy con usted. Si necesita algo de cerebro no puede llamar a ese cabeza de mosquito, y estoy seguro de que si yo no fuera, usted cometería el error de llamarle a él a pesar de todo. No puedo permitir eso.
Lucia sonrió con todo el aspecto de satisfacción de un gato que acababa de ponerle por fin la zarpa encima a un ratón demasiado obstinado y fue junto a Holmes.
-Claro que lo habría llamado. Siempre me han gustado los detectives, y entre ellos, Poirot y yo tenemos una larga historia juntos. Pero usted fue el primero, Holmes. Y ya sabe lo que se dice.-Le cogió la mano- El primero siempre es especial.-Cerró los ojos y se concentró. Mrs Hudson había dicho que intentara centrarse en su mundo, así que intentó visualizar su salón, tal y como lo había dejado. El sofá, tan mullido y suave, aunque con un tapizado bastante feo. Las estanterías atiborradas de libros, tantos que algunos de ellos estaban metidos en cajas a un lado. La mesa, con el libro de Sherlok y la tableta de chocolate a medio terminar. Y se imaginó a ella y a Sherlock en medio de todo eso.
Mrs. Hudson sonríe, satisfecha, tal vez porque Sherlock iba a salir a ver mundo, o porque Lucía había conseguido convencerlo de ello con una buena dosis de retórica. ¿Quién podía saberlo salvo un narrador omnisciente?
- Ahora compórtese y ayude a esta joven, mi querido Sherlock. - dijo dando un apretón de manos a Holmes.
La viuda se acercó entonces a Lucía e, inesperadamente, le dio un buen abrazo. Aprovechó la proximidad para murmurar algo en su oído. Fue tan rápido que sólo alguien como Sherlock se habría dado cuenta, pero ni siquiera él pudo escuchar qué cuchicheaban.
- Rápido, rápido, antes de que os denuncie a Jurisficción. - dijo bromeando Mrs. Hudson. Sin embargo, una lágrima resbalaba por su mejilla. No hizo más amago de despedirse.
- Ve con cuidado. Últimamente está muy cambiado, más... - la buena mujer no especifició - Vigílalo. - y Mrs. Hudson se separó rápidamente.
Lucía coge de la mano a Sherlock y cierra los ojos, sólo porque parece lo apropiado en aquel momento. Intenta concentrarse tal y como ha sugerido Mrs. Hudson en su casa tal y como la dejó, con su desorden y sus cosas a medio terminar. Pero todo parece demasiado lejano y acaba convirtiéndose en un borrón confuso. No surte efecto, como compruebáis al abrir un ojo disimuladamente para ver qué está pasando.
Así que la joven decide concentrarse en puntos claves: había un libro de Sherlock abierto en su mesa, y querían salir de él. Y querían llegar al Mundo Real. Vamos, a su casa, en Madrid. Sherlock y Madrid. Sherlock y Madrid. Durante un milisegundo piensa en el chocolate, pero lo descarta rápidamente, intentando no distraerse. Sherlock y Madrid. Un tímido y lejano "adiós" se escucha procedente de Mrs. Hudson.
Antes de abrir los ojos, sabéis que algo ha pasado. La atmósfera es diferente, sobre todo para Sherlock, para quien todos sus sentidos parecen multiplicarse. Lucía en cambio huele a polvo y ligera humedad, a sitio cerrado. Y aunque no sea muy ducha en la limpieza del hogar, sabe que eso no es su casa.
Cambiamos de escena, no contestéis aquí.