Partida Rol por web

Detectives literarios

Preludio: Alicia

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27/12/2012, 23:25
Alicia Montero

Escuché, con el corazón en la boca, la conversación de los dos hombres. El lejano sonido de las sirenas acercándose deberían haberme tranquilizado, pero el comentario sobre policías comprados no me ayudó precisamente. Pensé que aquellos dos esperarían tranquilamente a que las fuerzas del orden llegaran para detenerme pero un suspiro de alivio se escapó de mi garganta cuando oí cómo se alejaban. En aquellos momentos prefería enfrentarme a los policías, por muy corruptos que fueran, antes que a aquellos dos individuos armados hasta los dientes.

Me estaba incorporando lentamente cuando un pequeño sonido hizo que me paralizara de nuevo. Aquel click no presagiaba nada bueno... Ay madre, ¿qué narices es ese ruido? ¿Un regalo para los policías? Pero... ¿no decían que estaban comprados?

Sin pensarlo dos veces y sin pararme a esperar a ver qué efectos tendría aquel click, me levanté y, saltando entre los escombros de la explosión, eché a correr como alma que lleva el diablo sujetando con fuerza el libro contra mi pecho. Me acerqué a la puerta donde el coche seguía incrustado, dispuesta a subir por encima de él para respirar, por fin, el aire de la calle. El estruendo de las sirenas se oía casi al lado.

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07/01/2013, 20:27
Director

Ya se habían ido, dejando el regalo que fuera y te propusiste salir de la oficina, corriendo hacia la entrada para trepar por el coche... ¡Cuando viste que el mendigo que recordabas pidiendo a la entrada estaba sacando a José Luis del lugar! Ya estaban bajando por el maletero, casi fuera.

-No te preocupes.- murmuraba al gimiente (y ensangrentado) oficinista.- te han dado en el brazo, con amputar ya está... yo vivo sólo con uno y...

Y tu estabas corriendo hacia fuera, y escuchaste otro click... cuando tus pies se enredaron en una especie de hilo... y seguiste corriendo y trepaste por el coche y estabas encima de él, a la vez que el mendigo bajaba y ponía al tipo a un lado y te observaba mientras bajabas por el maletero.

Una sensación de calor tremendo a tu espalda chamuscó tus ropas, y antes de que te enteraras de nada, el mendigo barbudo te había agarrado con su único brazo (qué fuerza tenía) y te había arrancado de encima del coche, tirando hacia él...

... lo que era una gran idea, porque el coche estaba levantándose por la pura fuerza de la explosión que había sacudido el banco y siendo expulsado del lugar por un chorro de fuego similar al que también salía por las ventanas, junto con los cristales fundidos.

Aterrizaste casi de espaldas, casi de lado sobre el suelo, al lado del inconsciente José Luis, totalmente dolorida y sin aire en los pulmones.

-¡Qué agradable sorpresa, creía que te habían hecho picadillo ahí dentro!- dijo el hombre de pié, agachándose para quitarte el libro de las manos y abriéndolo feliz, mientras la gente huía despavorida y el viento movía tu cabello hacia todos los lados, producto del aire expulsado por la bomba y que volvía dentro del lugar. Cenizas y papeles ardiendo volaban por todas partes.

Se agachó para mostrarte una página.-¡Si hasta está intacto! ¡Y han añadido trozos nuevos!

Notas de juego

Si, hablaban de un "regalo" para los policías aunque decían que estaban comprados. ¿Qué mala es la gente no? 

El tipo ha arrastrado fuera del local a Jose Luis y lo ha puesto a un lado de la puerta, (la explosión no les ha afectado)

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14/01/2013, 20:52
Alicia Montero

Gratamente sorprendida comprobé como el mendigo que había visto a la puerta estaba ayudando al malherido José Luis y que ya se encontraban fuera, mientras yo seguía corriendo como una loca para alcanzar el coche que taponaba la entrada. Faltaba poco para que llegara cuando un mis pies tropezaron con algo y se oyó un click que me estremeció. Oh, oh... esto no ha sonado nada bien. Sin pararme a descubrir con qué había tropezado me encontraba trepando por el coche ansiosa por salir de allí de una vez por todas. La adrenalina recorría todo mi cuerpo y conseguía que me moviera con una agilidad que no sabía que tenía. Pero parecía que no lo iba a conseguir...

Sentí el calor abrasador sobre mi espalda y pensé que la onda expansiva acabaría conmigo en aquel instante, pero alguien tiró de mí haciéndome caer al suelo justo un segundo antes de que el coche se elevara por los aires y gran cantidad de cascoquetes, cristales y fuego salieran despedidos como metralla hacia el exterior.

Dolorida, llena de cortes, completamente despeinada y con la ropa rasgada y sucia, seguía sin darme cuenta agarrada al libro como si fuera una tabla de salvación. Sólo reparé en él cuando vi al mendigo quitármelo de entre las manos.

- Oiga... ¿qué está haciendo? Eso es mío... devuélvamelo si no quiere que la polic... -Me quedé completamente muda observando al hombre mientras éste pasaba las hojas del libro con una expresión de pura felicidad en su rostro. ¿Acaso estaba ante un loco?.- Pero... ¿usted conoce este libro? ¿Lo había visto antes?

El libro era la clave de todo lo extraño que estaba sucediendo este día y aquel hombre parecía tener respuestas a las preguntas que comenzaban a agolparse en mi cabeza.

 

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17/01/2013, 19:56
Mambrino

En el momento que mencionaste que el libro era tuyo dejó de regodearse leyendo y su rostro se movió hasta quedarse a pocos centímetros del tuyo. -¡Ajá!. ¡Así que tú eres la manceba!-Y a pesar de su llamativo rostro no pudiste dejar de darte cuenta que lo que te había mostrado era la dedicatoria. Si sólo pudieras centrar la vista para leer un poco... y no todo diera vueltas a tu alrededor.

-¿La policía? ¿La policía? La policía te llevará al calabozo y te interrogará durante horas y horas y luego vendrán los de operaciones especiales y te darán algo para que se te olvide todo y no recordarás ni el año en el que vives. Y el libro no lo volverás a ver jamás. 

-Y si no me crees... pues me da igual porque voy a salir corriendo y me voy a llevar el libro, así que tendrás que seguirme si quieres enterarte de algo.

Y después de decir algo tan alucinante se dio la vuelta y sujetando bajo su único brazo el tomo se puso a cumplir su amenaza.

-Vamos, y de conocer éste libro... ¡Sólo conozco las partes buenas¡.

Notas de juego

¿Qué tal vas de físico + atletismo? :P Porque el mendigo corre que se las pela.

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21/01/2013, 08:39
Alicia Montero

- ¿La manceba? -Intentaba enfocar la vista en las líneas que el hombre me mostraba pero me sentía demasiado mareada y lo único que veía eran letras saltando en un papel. Sólo quería descansar y que todo aquello se diluyera como un mal sueño.

Pero no... todavía no había acabado. Había salido con vida de aquel estrambótico asalto para comprobar como un viejo mendigo se escapaba con mi libro. Aquello era inaudito.

- Pero oiga... -Como pude me puse en pie e intenté correr tras el hombre, pero me sentía demasiado débil y por extraño que pareciera el hombre poseía una agilidad que no era normal en un hombre de su edad.- Vuelva aquí... ese libro es mío. -Mis gritos eran lo único que podían alcanzarle.

- Tiradas (1)

Notas de juego

A ver, la tirada creo que está mal porque no lo pillo bien del todo.

Tengo 7 en físico y 0 en atletismo (todavía no me explico cómo pude poner 0 en esta habilidad), por eso lo de escoger el dado más bajo, pero el 7 ¿qué pinta en todo esto?

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21/01/2013, 09:01
Director

Notas de juego

Pues ese 7 deberías sumarlo a la tirada, así que has sacado un total de 10. Las tiradas se componen de Atributo + Habilidad + 1d3, aunque no tengas la dicha Habilidad y tengas que escoger el dado bajo como muy bien has hecho.

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21/01/2013, 21:13
Mambrino

Por resumir, él no era muy rápido, pero tú eras bastante lenta. No habías cuidado mucho la forma física últimamente... pero claro, con la de horas que habías metido en la librería... y con todo lo de la explosión y el gasto de adrenalina...

Hubo varios momentos en los que viste que aflojaba, claramente, para que le alcanzaras, y gracias a Clarín que Oviedo no es precisamente grande, (y literalmente gracias a él porque no la han agrandado mucho en los últimos años para que siga pareciéndose lo más posible a Vetusta*) y la reciente explosión, la gente estaba saliendo a las calles y preguntando por sus seres queridos, no llamabais nada la atención. ¡Si hasta subisteis las escaleras a la zona de la losa y acabaste, sin aliento bien entrado el otro lado... cuando el muy desgraciado se metió en un callejón!

Allí te esperó, al lado de unas cajas de cartón, por fortuna bastante limpias.

-Tsk, tsk, tu velocidad y resistencia son pobres, deberías mejorar eso.- cuando decía ésto te señalaba con el libro, dandote golpecitos en el pecho con una esquina de él. Meditaste arrancárselo de las manos... de la mano... pero ahora mismo tenías que poner todas tus energías en mantenerte de pié.

-Bueno, ahora que estamos solos, podré presentarme, me llamo Mambrino y...

El sonido de una canción interrumpió al individuo en el callejón... salía de entre las ropas del mendigo, era alguna banda rockera... se imponía a las sirenas de policía que ahora escuchabas sin parar.

-Vaya, no se puede tener un solo brazo. ¿Me sujetas ésto?-dejó el libro en tus brazos y se quitó el roñoso abrigo y la sucia chaqueta de chandal... para que vieras un cuerpo huesudo cubierto por una camiseta sorprendentemente limpia y una riñonera que había ocultado con el chándal.

Dentro de ella, en un bolsito, había un móvil último modelo. Que procedió a descolgar. 

-¿Si?... ¿Un caso?... No mira estoy ocupado, te lo he cogido porque eres tú pero... ¿En peligro?... ¿El editor?... Espera, ¿El de la crítica? En fin. Lo pensaré.... ¡Te he dicho que lo pensaré!. No hace falta que me digas quién es, ya lo se.... Sí, y que le pasa también... No se puede ser tan tonto como yo... ¡Adios!

Con la preocupación en el rostro, te miró otra vez.-Por donde íbamos, señorita...

Notas de juego

* Como bien sabes, estamos en el mundo de Detectives Literarios. Que la ciudad se parezca a la de la Regenta es visto con alegría por la mayor parte de la población :P y no ha habido tanta especulación inmobiliaria.

Con la conversación has recuperado el aliento. :D y puedes hablar y hasta moverte un poco.

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24/01/2013, 17:00
Alicia Montero

La inactividad en la que me había sumido los últimos años se reflejó claramente en aquella carrera. Los pulmones me ardían por la falta de aire y mis piernas protestaban por los pinchazos, pero al final conseguí alcanzar al hombre en un callejón, aunque  estaba más que convencida de que aquel extraño mendigo aflojaba el paso cada vez que le perdía de vista así que tarde o temprano le hubiera alcanzado.

Me apoyé en la pared, respirando agitadamente igual que si me estuviera ahogando, intentando recuperar las pocas fuerzas que la explosión y la carrera no habían consumido.

- Mambrino ¿qué nombre es ese? -pregunté con la voz entrecortada por la fatiga. Mis ojos no se apartaban del libro y por unos instantes por mi mente pasó la absurda idea de arrancárselo de las manos y escapar corriendo en dirección a las sirenas que se escuchaban, pero... después del desastre anterior tenía muy claro que no iría muy lejos.

Iba a seguir interrogando al hombre cuando una musiquilla rockera nos interrumpió. Para mi asombro, el tal Mambrino me pasó el libro mientras él buscaba un móvil entre sus ropas. Escuché con cierta curiosidad la conversación aunque no tenía ni idea de qué estaban hablando.

- Íbamos en que usted me ha robado mi libro y me ha hecho correr hasta aquí para... ¿devolvérmelo? Me quiere explicar de una vez qué está pasando. Desde que el libro vino a parar a mis manos no han sucedido más que desgracias y sé que usted sabe mucho al respecto, así que ya puede ir explicándose si no quiere que llame a la policía.

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26/01/2013, 17:07
Mambrino

-¿Mambrino?  Un nombre bien pensado y a la vez legendario.-dijo el hombre sonriente. Sacando de la bolsa de deporte una sudadera limpia y colocándosela con mucha práctica a pesar de sólo tener un brazo.

-¡Eh, yo no he robado nada! Para empezar, parte del libro es mía, o al menos la hice yo. Tu abuelo digamos que aparejó el resto y aunque me llamara siempre "entrometido" y me dijera que me volviera por donde había venido, al final acabamos llevándonos bien.

-Te he hecho seguirme para que no te peguen un tiro esos dos ineptos, que pese a su habitual estulticia, estamos de todas maneras en el mundo real y pueden acertar un disparo por azar. Y si quieres llamar a la policía... muy bien, creo que ahora mismo hay una o dos personas en ésta ciudad que no están llamando, seguro que te atienden en un santiamén.-Su sonrisa era una mezcla de felicidad y algo de malicia infantil.

-Pero bueno, ¿Quieres una explicación? no hay sustituto para el aprendizaje personal. ¿Quieres más explicación sobre el libro? Abre su tapa y lee cualquiera de sus páginas, en un momento se aclarará todo. Busca algún fragmento de un libro que te guste mucho y léelo en voz alta.

Expectante, el hombre tomó su bolsa de deporte y te observó mientras te apoyabas en la pared.

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29/01/2013, 17:56
Alicia Montero

- Legendario como el rey moro ¿no? –La impaciencia empezaba a hacer mella en mí, pero no pude evitar mirarle con asombro al ver cómo sacaba ropa limpia de su bolsa. Pero la extrañeza se hizo más intensa al oír sus palabras.

- Entonces… ¿usted conocía a mi abuelo? –La curiosidad reemplazaba a la impaciencia.- Y ¿a qué se refiere con que parte del libro es suya? No le entiendo… ¿acaso mi abuelo y usted han hecho este libro? ¿Y por qué? ¿Qué se oculta tras todos estos escritos para que alguien esté dispuesto a matar por él?

Todo aquello era tan… rocambolesco. No dejaba de desviar la mirada del libro a Mambrino, asintiendo casi sin escuchar ante sus comentarios sobre la policía.

- ¿Qué lea? ¿Lo que yo quiera? Mmm… de acuerdo.

Sin entender muy bien por qué me prestaba a aquel juego, abrí el libro al azar y mi vista recorrió la página hasta encontrar un texto que me gustó.

“Lo cierto es que durante los años en que duró la hegemonía de Hitler, nadie logró servir al Führer con mayor lealtad que yo. El corazón de los humanos no es como el mío. El de los humanos es una línea, mientras que el mío es un círculo y poseo la infinita habilidad de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. La consecuencia es que siempre encuentro humanos en su peor y mejor momento. Veo su fealdad y su belleza y me pregunto cómo ambas pueden ser lo mismo. Sin embargo, tienen algo que les envidio: al menos los humanos tienen el buen juicio de morir.”

Notas de juego

 

Era lo que yo quisiera ¿no?

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16/04/2013, 22:36
Mambrino

- ¿Qué rey moro era legendario? - dijo extrañado Mambrino sin comprender tu chanza. - A ver, el libro no es más que un instrumento, y no debe caer en manos... - pero tu ya le habías ignorado. Después de todo, casi nada de lo que decía tenía sentido. Y te habías puesto a leer.

Y como siempre, el libro te afectó, no era precisamente un libro fácil, caíste en el estado de ánimo que te dominaba cuando lo leías... ¡Podías sentirlo!

Pero ésta vez además, a media narración, una voz, una voz que sonaba exactamente como la imaginabas sustituyó a la tuya.

“Lo cierto es que durante los años en que duró la hegemonía de Hitler, nadie logró servir al Führer con mayor lealtad que yo. El corazón de los humanos no es como el mío. El de los humanos es una línea, mientras que el mío es un círculo y poseo la infinita habilidad de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. La consecuencia es que siempre encuentro humanos en su peor y mejor momento. Veo su fealdad y su belleza y me pregunto cómo ambas pueden ser lo mismo. Sin embargo, tienen algo que les envidio: al menos los humanos tienen el buen juicio de morir.”

Las palabras salían de un tipo alto y encapuchado, o una mujer encapuchada. Realmente no sabías si pertenecían a un hombre o una mujer. Cerca, un avión derribado y un osito de peluche. Una vida segada y una sangre que se derramaba. Dos niños que se habían marchado...

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17/04/2013, 00:02
La Muerte

El paisaje te daba escalofríos, y no te encontrabas nada bien.

Conocías al personaje. Habías leído el libro. Pero al mirarte se comportó de forma bastante diferente a lo que esperarías.

- Eh.- Parecía sorprendido... o sorprendida. La voz era la misma, pero sin el tono retumbante y el ritmo que tanto atraía y a la vez te afectaba. -Tú no perteneces aquí. Te recordaría. Mira... no se que... ¡Pero si tu eres del mundo real! ¡Fuera de aquí ahora mismo! ¡Un simple resfriado podría matarte! ¡Sobre todo si le importas a alguien! ¡Aunque esté yo, esto no es una jodida novela del Mundodisco!

Agitaba las manos hacia tí, como si pudieras teletransportarte a otro lugar en un instante.

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17/04/2013, 00:10
Mambrino

Detrás de tí, tampoco sabías como, apareció Mambrino.

- ¡Tenías que escoger ésta jodida novela! ¡Tenemos que largarnos! En el libro debe de haber un capítulo con un trozo del libro de firmas de algún museo de Madrid. Busca cerca del principio. Y lee lo que pone. Pero ahora no pienses en lo mucho que te gusta, que seguro que no lo hace. Piensa simplemente en donde está. O donde podría estar. Y en nosotros ahí.

Se escondía detrás de tí, como apartándose de la mirada de la Muerte.

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17/04/2013, 00:15
La Muerte

- ¡Tú! - el cabreo de la Muerte era tal que lo sentías en tus huesos. Pero estabas segura que iba dirigido a Mambrino - Tenías que ser tú. ¿Cómo traes a alguien que no sea personaje aquí? ¡Quedan pocas páginas para que llueva! ¡Y lo que va a llover son bombas!

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29/04/2013, 19:36
Director

Notas de juego

¡Hola!

Veo que estás algo out, y como nos dijiste probablemente es por el tema de discontinuidad. 

¿Quieres que apriete el botón de ">>" y te cuente un poco lo que pasa hasta que te juntes con los demás? (Y ya os juntamos)

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30/04/2013, 08:49
Alicia Montero

Y leí… y todas las emociones que había sentido las veces que había leído aquel libro volvieron a mí. Y a medida que leía una voz se materializaba en mi cabeza repitiendo las mismas palabras que mi voz pronunciaba para que el mundo las escuchara.

¿En mi cabeza? No. Era una voz real procedente de un cuerpo real pero… ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos? Me recuerda… pero no, no puede ser… paisajes que mi imaginación dibujan cuando leo este libro… el avión… dos niños… La Muerte… No… no.

Mi cabeza intentaba negar lo que mis ojos veían. El frío se colaba bajo mi piel instalándose sin permiso en mis huesos, pero lo que de verdad me hacía estremecer era encontrarme en presencia de aquella Dama… ¿o debería decir caballero?

La voz de Mambrino me sacó de mi aturdimiento aunque, a pesar de encontrarse detrás de mí, me sonaba lejana y perdida entre una densa niebla. Sacudí la cabeza intentando despertar de aquel extraño sueño tan real… pero las imágenes seguían ahí.

- ¿Firmas de un museo? ¿En Madrid? No sé de qué me estás hablando. –Mi voz apenas era un susurro mientras inconscientemente seguía apretando con firmeza el libro.

Notas de juego

La verdad es que sí estoy bastante descentrada con la partida. Entre que no estoy muy inspirada, que he perdido un tanto el hilo, que me han descolocado un poco los post, reconozco que ando bastante... plof :(

Siento ser yo ahora la que esté retrasando todo

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15/05/2013, 21:06
Mambrino

- Hum, pensaba que habías deducido un poco más. Voy a explicarte como funciona esto. - Ya no tenía la expresión guasona, burlona o irónica, sino que tenía el rostro totalmente serio.

- Para la gente como tú, que vive los libros más que leerlos, es posible, mediante el libro adecuado, mediante la entonación adecuada... digamos que meterse en él. Es más fácil en sueños, es más fácil cuanto has tomado algo de ácid... cuando no estás en plena posesión de tus facultades mentales. O cuando estás de los nervios, como ahora. Después de correr tanto, después de... -  hizo una pausa y miró a su alrededor.

- Pero mi demostración va a ser muy corta, porque hemos entrado en un libro muy peligroso y justo cuando van a caer bombas, así que tenemos que largarnos. - te apremió.

- Mira. - Buscó en el libro un párrafo. - Si quieres saber más de cómo va esto, y de paso probablemente enterarte de lo que está pasando, ven conmigo. Me han avisado de que un amigo de un amigo tiene problemas, y parecen similares a los tuyos. Y ya es demasiada coincidencia. Déjame el libro y agarrate a mi brazo. Saldremos de aquí, iremos al mundo real, y a casa de ese tipo. Ahí estarás segura. Ahí estaremos seguros y podremos ayudarnos entre todos. 

- Iremos por el patio de Monipodio. Ahí nunca le pasa nada a nadie. Hasta devuelven las bolsas robadas. - Te señalaba un párrafo en particular. - Y además, el tipo en cuestión tiene una de las primeras ediciones. Que les sigo la pista a todas. - añadió guiñando un ojo.

Cargando editor
26/05/2013, 23:12
Alicia Montero

Todo aquello seguía pareciéndome irreal y mi mirada no dejaba de pasar del osito de peluche a la figura encapuchada. Quizás era cierto, quizás me había quedado dormida con el libro entre las manos o puede que simplemente estuviera recreando de una forma tan real la lectura que me parecía estar viviendo la historia en primera persona. O puede que en verdad todo fuera real.

Un zumbido lejano me hizo levantar la vista a un cielo oscurecido que dentro de poco se volvería rojo como la sangre. Miré por última vez a la Muerte... ¿por última vez? por supuesto que no, aún la vería como mínimo en otra ocasión... y me agarré a la mano de Mambrino mientras el zumbido se acercaba cada vez más trayendo en sus entrañas la destrucción y el terror. Apreté la mano con fuerza dispuesta a salir de allí pero no sin antes echar un último vistazo a Himmelstrasse antes de desaparecer.

- Vayámonos de aquí...