Partida Rol por web

La Guerra de los Clanes

Establos y Té

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26/01/2012, 22:48
Otaku Mizuki

Mizuki sonríe, reconfortada por el calor de la singular bebida que paladea con gusto.

- ¿Sabéis si es usual que este lugar esté tan lleno? -Posa la taza en la mesa con cuidado, para que el prácticamente sagrado líquido repose y se enfríe un poco-. Yo esperaba que, como la última vez que atravesé el lugar, tuviera más concurrencia que otros pueblos y aldeas... ¿Pero tanta gente está tan deseosa de viajar? ¿Tanto tráfico en invierno? Los suministros suponen sólo la mitad de esta gente, por lo que tengo costumbre de ver...

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31/01/2012, 22:49
Otaku Shiori

- Bueno... Todavía queda algo de tiempo para que entre el duro invierno. Claro, que en unas semanas este sitio estará tan desierto como las Arenas Ardientes.

Shiori sorbe cuidadosamente de su taza, y sin desearlo atrae la mirada de algún hombre. Muchos de los presentes son mercaderes, fuera de la casta Samurai y su estricto código del bushido; y no tienen tantos reparos a la hora de mostrar sus sentimientos. La Doncella de Batalla levanta la cabeza, y al unísono, todos los curiosos agachan la suya.

- Un té delicioso - dice, como si nada hubiese ocurrido a su alrededor -. Me alegro de llevarme una bolsita para el viaje.

Mirando en rededor suyo, al atestado local, continúa.

- Que diferente este lugar con el tranquilo Lago de la Orilla Blanca. Tiene su encanto, pero prefiero el silencio.

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31/01/2012, 22:57
Director

Con tranquilidad, y tratando de permanecer ajenas al alboroto, os bebéis el té con calma. También aprovecháis para almorzar aquí, antes de comenzar el descenso hacia las fértiles llanuras del sur de las montañas.

La comida no es excelente, pero sin duda supera con creces las raciones secas de viaje. Un bocado tras otro, disfrutáis de la carne a la plancha y el arroz con salsa de miso.

Cuando estáis terminando, concluís que lo mejor es ponerse cuanto antes en marcha, para poder buscar un buen lugar donde descansar al otro lado de la cadena montañosa. No queréis más sorpresas, y permanecer por las regiones montañosas tras la puesta de sol es siempre peligroso.

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10/02/2012, 21:49
Director

Entonces, en el momento de ir a levantarte, tu mirada se topa con los visitantes que acaban de acceder al interior de la posada.

En ningún momento te planteaste que este encuentro podía producirse, menos aún justo aquí. Pero lo cierto es que él estaba allí, enfrente tuya, y mientras estabas aún atónita, sus ojos se cruzaron con los tuyos.

Notas de juego

Cierro la escena, que hay novedades en el viaje y es el momento de abrir otra ;)