Uno de los hombres, el más joven, se pone en pie casi de inmediato, adelantándose unos pasos de forma que su figura se convierte en una siniestra silueta ante las llamas.
¿A quién traes ahí, El-que-aúlla-al-viento? ¿Un invitado? -Dice en árabe.
El otro hombre, bastante mayor, se pone en pie muy lentamente, dejando que su amplia sonrisa brille ante las llamas. Tiene una cantimplora de tripa de oveja en la mano, de la que parece que acaba de beber.
Todo el que venga en son de paz es bienvenido, -afirma en árabe, a su vez- así ha sido siempre.
Dos personas con extrañas vestiduras se levantan ante nuestra llegada. No entiendo nada de lo que dicen, pero de todas formas no parece que se dirijan a mí directamente. Supongo que lo sensato será que espere a que el lobo me presente.
De todas formas sigo sin comprender por qué me enviaron a mí a contactar con unos extraños. No soy el más indicado y sin embargo soy yo el que está aquí. Además, mi trato con lobos ha sido nulo, solo los conozco por las historias de los mayores ... historias que no presagian nada bueno.
Al acercarme al fuego donde están mis compañeros, y tras levantarse, les cuento lo poco que sé.
Este es Sankale garra-de-espiritus. Viene a la asamblea que se ha convocado. Como no nos entendiamos, un espiritu del desierto nos ha ayudado a comunicarnos. Solo espero que vosotros sepais comunicaros con él, porque yo no lo he conseguido ni en egipcio, ni en garou.
Me siento sobre los cuartos traseros vigilando las reacciones del extraño.
Camina-con-poder ríe ligeramente ante las palabras de El-que-aúlla-al-viento. Se adelanta, separándose del fuego mientras se coloca mejor el cinturón de piel clara y eslabones de cobre que lleva a la cintura.
Mira su piel, El-que-aúlla-al-viento, es oscura como la noche. Seguro que habrás visto pocas veces a humanos con una piel así. No abundan por aquí, vienen de más al sur, donde los desiertos y el calor seco dan paso a las selvas y la humedad. Hablará algún dialecto indígena de la selva, veamos si puedo hacer algo al respecto...
El anciano Garou toma aire, cierra los ojos y respira acompasadamente durante unos instantes, mientras abre los brazos como si fueran las alas de un gran ave a punto de levantar el vuelo. Las llamas de la hoguera crepitan con fuerza, sacudiéndose por la fuerza de un viento que no percibís. Su respiración se vuelve imperceptible, y sus ojos se entreabren completamente blancos y parpadeantes. Es entonces cuando de sus labios surge un suave susurro, una especie de rezo bajo que dura un largo rato. Las sombras se alargan a vuestro alrededor, volviéndose menos oscuras. Los colores de la arena y del cielo estrellado se vuelven más vívidos, como si fuera una pintura, y los sonidos se ven atenuados y se vuelven reverberantes. Finalmente, Camina-con-poder abre los ojos de nuevo, bajando los brazos de nuevo a su cinturón mientras se aclara la garganta.
Muchacho -dice a Sankale, con una sonrisa- Bienvenido a nuestro campamento, a partir de este momento y durante un rato podremos hablar libremente. -Es cierto, Sankale puede comprender lo que la reverberante voz de Camina-con-poder dice- Mi nombre es Camina-con-poder, líder de los Caminantes Silenciosos, hombres lobo del Ahadi. Me acompañan Garras-afiladas y El-que-aúlla-al-viento, a quien ya conoces. ¿A quién tenemos el placer de ofrecer nuestra hospitalidad?
El-que-aúlla-al-viento también comprenderá lo que diga Sankale, todos podréis entenderos mientras duren los efectos del poder que ha empleado Camina-con-poder.
Después de presentarse comprendo lo que ha hecho. Un Don. Pero debo andarme con cuidado, por lo que comenta los tres son Garous. No se si fiarme de ellos. De todas formas tampoco he venido a quedarme, solo ha presentarnos.
Me llamo Sankale, Garra-de-Espíritus. Soy hijo del Hombre y de Hiena. Mis compañeros de viaje y yo estamos acampados alrededor de aquel fuego que se ve desde aquí. Hago una señal en la dirección mientras hablo. Vimos el vuestro y me enviaron a mí para presentarnos ante vosotros. Como le dije a El-que-aúlla-al-viento venimos a la Asamblea que va a tener lugar. ¿Venís también a la Asamblea?
Tras hacer la pregunta me asalta la duda de si ha sido correcto preguntar.
Me relajo sensiblemente cuando mis compañeros lupinos confían en el extraño. Éste habla en una lengua extraña, pese a lo cual entiendo sus palabras.
Espero a la reacción de mis mayores. Sería una falta de respeto involucrarme, pues no se ha dirigido a mi sino a ellos. Además, acabo de enterarme de la asamblea, y desconozco el motivo por el cual se ha convocado, y más cuando implica a diferentes razas de cambiantes.
Me rasco la oreja con la pata trasera y me relamo para refrescarme. En realidad, intento que no se note mi desasoeigo ante este último pensamiento.
¿Qué será tan importante?
El anciano asiente, satisfecho con la presentación del joven chico-hiena. Lanza una mirada cómplice a Garras-afiladas y se gira levemente, señalando la hoguera con la palma abierta de la mano, una invitación a acercarse al su cálida cercanía.
Así es, muchacho, venimos a esa Asamblea. Siéntate con nosotros, joven embajador -se le escapa una tierna risa al decir ese título, aunque no parece estar guiado por la ironía ni la mala fe-, comparte nuestro fuego y nuestro té, y hablemos.
Mientras camina hacia el fuego, hace también un gesto a El-que-aúlla-al-viento, indicándole que se acerque. Cuando llega al lado del fuego, el anciano toma asiento con las piernas cruzadas, ofreciéndole a su invitado un pellejo lleno de té.
Es un largo camino, el que recorréis el pueblo hiena para acudir al llamamiento. Es un gran esfuerzo, que os agradecemos. Sin embargo, me sorprende que acuda gente tan joven. ¿Acudes, quizás, en representación de alguien mayor? Te habrán puesto en antecedentes de nuestra situación, al menos, espero...
Garras-afiladas toma asiento al otro extremo de la hoguera, dejando sitio para que Camina-con-poder parlamente con el enviado del pueblo hiena. No tarda en hacer gestos a El-que-aúlla-al-viento para que tome asiento a su lado, al parecer interesado en la conversación. Cuando el joven lobo se le acerca, el experimentado Garou le susurra de cerca.
Permanece atento, mi impetuoso amigo. Seguramente, mucho de lo que vas a oír debería habértelo contado yo hace tiempo. Y si algo no comprendes, no dudes en preguntar.
Me acerco a la hoguera en pos de mi mentor y deCamina-con-poder. El hecho de que no me excluyan de una reunión ya dice algo. Un poco de respeto me tienen. Eso es bueno, e inteligente. Porque sé que puedo aportar mucho en la lucha contra los ofensores de Gaia.
Pasada ya la rabia inicial por el desaire de mi mentor y amigo, esta deja paso a la curiosidad y pongo toda mi atención en la conversación que tiene lugar entre Camina-con-Poder y el que ha sido llamado hiena. Por lo que he oido, son los Ajaba o algo así. Veremos qué tiene que decir él.
Pero a pesar de todo, una pequeña parte de mi instinto no deja de estar pendiente de los cambios en la presión del aire, las corrientes y los olores. Nunca había que descuidarse, nunca se sabe cuando un cazador te acecha...
Acepto la invitación que me ofrecen y me siento alrededor del fuego. Tras dejar mi báculo a mi lado en el suelo escucho atentamente las palabras del mayor de los tres. Los otros dos parecen tratarle con respeto, no sería juicioso ni correcto tratarlo de otra forma.
Cuando me ofrece el pellejo me lo llevo a la boca para apagar la sed que no había notado hasta ese momento. Argg. Pero qué es esto, no es agua, pero se le parece, el sabor es extraño. Me lo tomaré por cortesía, pero no pienso volver a probar esta bebida.
En realidad no vengo como representación de nadie. En mi pueblo soy un chamán, los espíritus son mi compañía desde ... no creo que sea conveniente contar esa parte de mi vida ... desde hace mucho tiempo. Pero hace bastante que me cuesta ponerme en contacto con ellos, tan solo ver alguno me ha llevado mucho esfuerzo. Y tan solo he podido obtener una advertencia y un lugar donde revelarla. En el norte, en el oasis que anteriormente fue hogar de los grandes reptiles. En mi camino encontré a mis hermanos y por eso vengo con ellos.
Una vez dicho lo que tengo que decir seguramente vuelva a mis región. Seguramente habrá alguien más capaz de hacer lo que deba hacerse.
El veterano Garou se acaricia la barbilla plagada de canas, con la sonrisa claramente decrecida y mirada preocupada.
Nuevas advertencias... Había escuchado mensajes siniestros que los espíritus han susurrado a los nuestros desde hace tiempo, pero nunca de nadie que viniera de tan al sur... Parece un asunto importante. Uno más, y ya son demasiados... -Lanza un suspiro, antes de reabrir su gran sonrisa. Pero en esta ocasión sus ojos no pueden ocultar que su felicidad es más un deseo que una realidad- Aún estamos lejos de cazar a todos los seguidores Amadu de Colmillo-Negro, y algunas de esas manadas se hacen más fuertes con cada día que les damos de ventaja. Los vampiros y magos campan a sus anchas en todas las ciudades del norte de África, y no hemos conseguido que los Ratkin se nos unan contra ellos. Algunos se han vuelto lo bastante osados para internarse en nuestros desiertos. Esas empresas no paran de comprar territorios que expoliar, no me cabe duda de que con agentes del Wyrm tirando de los hilos, y fomentan las guerras civiles en el interior del continente. Las parentelas animales necesitan más protección. El negocio de las armas, el petróleo y los diamantes atrae a más indeseables de los que podemos controlar...
Las explicaciones de Camina-con-poder se ven interrumpidas por un sonido ligero que rasga la noche. Un aleteo, demasiado suave para ser de una gran rapaz, demasiado veloz para... cualquier ave de los que se mueven por estas latitudes. El sonido cesa sobre la duna que se cierne al nordeste del campamento, instantes antes de que una voz resuene en la noche.
Ummm... un lobo que no teme al fuego, ni a la mano del hombre… dos peregrinos que ocultan bajo sus ropajes azulados algo mucho más terrible, que una sonrisa forzada y un cazador de leones muy lejos de su tierra y sus costumbres.
Durante un instante, vuelve a hacerse el silencio. Instante que Garras-afiladas aprovecha para ponerse en pie, alerta, mientras Camina-con-poder permanece sentado y aparentemente tranquilo.
Me pregunto si serán conscientes del peligro que habita en estas arenas, lo cerca que están de la muerte, si no conocen un par de útiles secretos… yo estaría tan dispuesto a ayudarles, a ofrecerles historias que podrían entretenerlos, volverles más fuertes, más sabios… o tal vez, solo salvarles la vida. Es tanto lo que ofrezco y tan poco lo que pido a cambio… solo de las migajas de su comida, un hueco en su hoguera, la promesa de no recibir mal alguno de ellos y quizás la respuesta para un par de preguntas sin importancia…
Seguimos en escena nueva ;)