Las dificultades idiomaticas añadida a las dificultades entre razas, esta "mision" no parece que empiece por bien pie y me pregunto si hicimos bien en venir a pedir ayuda a esta asamblea... Mandan a un grupo de cachorros que ni se entienden a parar una seria amenaza para Gaia.
Bueno ya que todo estaba decidido era momento para partir. Me siento como un hoja a merced del viento, pero este viento no era caprichoso. Las mareas del tiempo no debían tomarse a la ligera, el destino jugaba un papel importante en la vida y estaba dispuesto a emprender esta "misión" o cometido con mis mejores deseos y empeño.
- ¿Marchamos, pues?
Gregor asiente.
-Bien, vamos entonces a recorrer el Nilo. Mientras hacemos el recorrido por sus oscuras aguas os contaré como hay teorías que afirman que las pirámides son la representación en la tierra del cinturón de Orión y de como el Nilo es la representación de la Vía Láctea, pero eso será cuando estemos allí... imaginaos las consecuencias de que esas teorías tuvieran un atisbo de realidad... ahora imaginaos eso mismo en Umbra. Fantástico ¿No os parece?
-Veo bien que no consideremos manada aún al grupo que hemos formado, pero veo mal que no hagamos el intento de que se convierta en algo más, estoy seguro que el Señor de las Bestias merece todo nuestro reconocimiento, y creo que no hay mejor manera que complacer al espíritu, al motivo de nuestra unión, que reconociendo que es una unión sincera... pero para eso debemos conocernos mas allá de las pieles que vestimos, de las pieles que cambiamos y de los nombres que portamos, solo así dejamos de tener pasado y pasamos a ser solo nosotros, es decir, el punto en el que todos estamos aquí es nuestra lealtad a Gaia, y eso está por encima de cualquier otra circunstancia.
-Puedo ayudar a que se de ese punto en la medida de mis posibilidades. Quiero que sepáis que no soy un buen guerrero, no soy la mejor persona de África y como todo Bubasti he tenido momentos... malos, muy malos, como todos vosotros seguro, pero es bueno que hagamos esto. No os preocupéis por la comunicación, el Señor de las Bestias irá realizando su adaptación a nosotros, pero nosotros debemos adaptarnos a nosotros mismos, el Señor de las Bestias es el espíritu, el motivo que nos une, y como todo en Umbra tiene su reflejo físico, lo que nos unamos entre nosotros le dará la fuerza necesaria. Quien sabe, quizá estemos creando algo totalmente nuevo en la faz de la madre, una manada formada por razas diferentes.
-Una vez bajemos del barco sugiero un pequeño descanso, hay quien ha viajado mucho para llegar aquí, probar el hummus que seguro os llena, envidia malsana que os tengo, y conocer el ambiente, el lugar y los misterios que contiene... después podemos emplear un Atlas geográfico vía Internet y localizar la montaña de los sueños de Alma, una vez localizada podemos ver que movimientos hay, que empresas emplean ese lugar, para qué, ya sabéis, empezar a tirar del hilo.
Os pido disculpas si durante el camino os hago mil preguntas... pero no puede ser que tenga TANTO conocimiento delante de mí y que se nos escape algún detalle que pueda emplear el enemigo.
Mirando a Arthur y Alma.
-Bienvenidos seáis mil veces. Contáis con mi ayuda y con mi hambre de conocimiento. Vamos.
Gregor acompaña al resto al exterior despidiéndose de El-que-ve-mas-allá, y sirve como intermediario traduciendo los idiomas que conoce entre todos para que la comunicación pueda ser lo más fluida posible. Cuando sienta por Impulso Primario la unión como si fuera manada (si se produce) intentaría comunicarse mentalmente con el resto.
Me agacho y apoyo en el suelo, medio mareado, ante las palabras salidas a raudales de Gregor. Cuenta cosas que para mí son totalmente ajenas, habla con palabras que no conozco, miro a los demás esperando no ser el único y sintiéndome ligeramente como un extraño si es que de veras lo soy. Mi vida siempre estuvo en la jungla, entre los árboles, acariciado por el regazo de Gaia. Cuando pienso cuán lejos me transporta mi viaje pienso en que no será mi hábitat, no será un terreno cómodo para mí.
Quizás el coraje y la valentía me llene en ese momento, como es normal, pero no puedo evitar sentirme incómodo. Caminar al Mar sin Agua hace unos instantes fue de lo más extraño. ¿Qué más cosas tendré que ver ahora? Todos parecen entender que Gaia tiene muchas formas, aunque para mí siempre ha sido una, siempre Nala, siempre la Madre de los Leones.