Partida Rol por web

HLdCN - Los buenos más buenos de Disney

Día 7. Sólo quedan seis.

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10/04/2013, 08:49
13 Muerto - Ralph

El grandullón sabía desde que se había enterado por donde iban las discusiones como terminaría aquello. Llevaban ya muchas mañanas viéndolo y estaba claro que esta vez iban a por ellos a pesar que a la vista saltaba el papel que desempeñaban y a qué bando trabajaban.

-Si claro, leoncita.- Lo de "pequeño" no le había gustado. Se sentía doblemente insultado. -Hay más malos entre los muertos que los que puedan quedar entre los vivos. ¿Y qué esperabas Nala? ¿Por quién pensabas que irian? Somos el blanco más fácil. Además, que muchos sabrán o intuirán que les cacé yo, así que querrán venganza. Otros, los que quieran nuestra ruina, saben bien a qué lado va y sirve el cazador. Así que los que no teneis culpa alguna dejadles, seguid su juego. Tsk.- Por alguna extraña razón siempre creían más las mentiras de los muertos que las verdades de los vivos, como si en el otro plano estuvieran faltos de voluntad para mentir.

Ralph se encogió de hombros, miró con cariño a Vanellope quién cada vez su tristeza era más visible. No dejaba de ser una niña. Y antes de llevársela unos pasos lejos de allí se giró: -Haced lo que os plazca. Se ve que ya está decidido. Cuando estemos muertos preguntaros... Si lo que dicen es verdad y esto es así... ¿Por qué no hubo dos ataques a Luis en vez de solo el mío?- Negó con la cabeza, pues para él la respuesta era obvia.

Luego se llevó a la pequeña piloto de carreras a un rincón más alejado a esperar su suerte.

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10/04/2013, 13:06
14 Muerto - Carl Fredricksen

-¿Sera porque mas que cazador eres asesino?-El viejo tenia salidas para todo.

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11/04/2013, 22:30
13 Muerto - Ralph

Las palabras del viejo le resbalaron. –¡Tsk!-

Todos los allí presentes, o al menos los que por estar al otro lado no se habían perdido nada de lo sucedido allí, sabían perfectamente que era el cazador. Nadie dudaba de ello. Quizás porqué era demasiado obvio y quizás porqué de haber habido otro no habría tardado en manifestarse. Ralph era el cazador. Lo sabían y de nada servía volver a decirlo así que no iba a molestarse más, ni a argumentarlo, sus palabras y sus gestos serían en vano. Conocía el destino que les iban a hacer correr. Lo leía en sus caras y sus ojos.  Y conocía el camino pues, por una confusión, ya lo habían recorrido una vez. No era agradable pero no gritaría.

Aquél par de personajes de videojuegos que habían escapado de su programación inicial, que habían escapado de su camino marcado, que se habían cuestionado su ser desde mucho tiempo ya, que nunca habían aceptado sin más su suerte, se hallaban solos a la espera de la votación en un rincón, que cada vez se antojaba más oscuro.

El rompedor se sentía sereno, tenía una expresión resignada mientras apoyaba la cabeza contra el muro mirando a reojo a los presentes con mil emociones sordas y encontradas, silenciosamente y con amargura lamentaba no haberse quedado alejado de aquella maldita torre, no haberse quedado para continuar gozando de la tranquilidad reconfortante del césped verde a la luz de aquél sol artificial despreocupado de aquellos misterios, de aquellas mentiras y de aquellos extraños y traicioneros habitantes de los que desconfiaba por completo. Lamentaba haberles conocido. A todos. Lamentaba haber ido a parar a ese mundo en el que habían esperado llamar hogar.

Suspiró y soñó en tiempos más felices, cuando al fin habían aceptado su destino y la piloto había recuperado lo que le pertenecía por derecho.  Cuando la espiaba desde su videojuego y ya no importaba que le considerasen el villano, o añorando aquellos encuentros nocturnos entre la red eléctrica de la sala de videojuegos. Recordó sus vidas tranquilas antes de la gran RED.

Por un momento se hizo todo vívido y sonrió. Conocerla justificaba cualquier cosa por venirse.

Aquella niña alocada lo llenaba.

La miró, la notaba temblorosa a su lado y ladeó una sonrisa compasiva, amorosa, frustrada y llena de ternura. Entre sus brazos estrechó a la desconsolada pequeña que sollozaba ininteligibles palabras, apenas se entendía pero no hacía falta ya que hablaba en el idioma de la tristeza harta conocida para todos.
Era una niña que se torturaba y azotaba con culpas que no le eran propias y le pedía a él perdón, una y otra vez, porqué sabía que iban a votarles y se decía que era por ella. El grandullón estaba convencido que no tenía culpa alguna, que no había hecho nada malo, miró más allá y vio la fría escultura del hada que lo empezó todo. Sentía rabia. Aquello lo había iniciado, aquello había sellado su desgracia. Tantas decisiones que no deberían de haberse tomado de no ser por aquella primera chispa que prendió fuego. Se preguntó quién era el autor que desató ese macabro juego y pensó en lo agradable que sería estrujarlo entre sus dos enormes puños. ¿Quién había decidido terminar con aquella mujer y arrastrar a tantos con su acto? Seguramente ya nunca lo sabría.

Enjugó aquél par de largas lágrimas que recorrían las delicadas y finas mejillas de su compañera y estrechó sus manitas en sus gordos dedos. -Venga, venga, Van, no llores.- Le dijo con voz muy dulce y llena de amor. –Lo importante, es que nada, NI nadie, podrá nunca separarnos. Allí donde vamos estaremos juntos. Siempre Juntos.- Intentó consolarla. –Y, presentaremos batalla, no caeremos sin ponérselo difícil, mi amada guerrera. ¿De acuerdo?- No sería la primera, mucho habían tenido que librar para sobrevivir entre tantas web, virus y troyanos. -Y si caemos…quizás al fin, después de tanto tiempo y tantos peligros, consigamos encontrar nuestro lugar de paz.- Sonrió anchamente queriendo transmitir su paz.

Había resolución en su mirada y en sus puños. Como había dicho, no se rendiría sin más. En su voluntad estaba tenso como la cuerda de un arco preparado para dispararse. Se había planteado romper los cimientos del sitio y cruzar esa barrera invisible que les retenía, sabía que era el comportamiento de un demente y que nada conseguiría en ello y quizás luchar contra Dioses y creadores no tenía sentido, pero no se había resignado nunca y no iría a hacerlo ahora el momento de su final. Acarició la empuñadura de su motosierra. Lucharía, fuera cual fuera la forma de la amenaza. Sin importar los medios. Era un protector, y cuidaría de la pequeña hasta su último aliento.

De su amada Vanellope.

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12/04/2013, 00:46
Walt Disney

Las hadas asintieron. Parecía que la opinión de todos fue emitida, no había que hacer esperar más el tiempo. Alzaron sus varitas y un remolino apareció sobre vuestras cabezas. La mano de Walt Disney apareció, como de costumbre, con un borrador que todos esperaban:

Aunque la pequeña Vanellope le miró muy curiosa, Ralph ya sabía qué buscaba la mano. Cogió a la pequeña de la muñeca y se la llevó al hombro, donde tantas veces había estado. Salió corriendo por la sala. No era muy grande, pero esquivó numerosas veces al borrador. Le lanzó piedras, que parecían hacer mella. También intentó salir por la ventana, pero no consiguió nada, pues seguía mágicamente sellada.

A Ralph se le ocurrió una cosa. Si las hadas lo habían llamado, podrían hacer que desapareciera. Se acercó a grandes zancadas hasta ellas, pero no sabía cómo expresarse. Cogió a Primavera, el hada más bajita y rechoncha de las tres. Hizo una pequeña pelota con ella y se la lanzó al borrador, que lo esquivó. Después, cogió a Flora con una mano a modo de escudo y a Fauna de los pies, haciendo de espada. Atacó sin descanso al borrador, hasta que la mano se hartó.

Dejó el borrador en el suelo y golpeó a Ralph, que soltó a las hadas. La mano negó con sus dedos y volvió a coger al borrador. Cuando se volvió para hacerlos desaparecer, Vanellope y Ralph estaban abrazados. Como ellos querían, juntos hasta el final. Y el borrador terminó su trabajo de un plumazo.

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12/04/2013, 00:54
Walt Disney

Una risa extraña se apoderó del lugar. No sabíais de dónde podía provenir, pero de pronto un rayo de luz que hizo desaparecer a Flora os dio la señal. Al volveros, visteis a Luis y a WALL-E con la varita del Hada Madrina en la mano, agitándola con malicia. Acabaron con las otras dos hadas cuando vieron que levantaban sus varitas para convocar a la mano de Walt Disney.

Luis y WALL-E empezaron a agitar la varita sobre sus cabezas. Una poderosa nube negra apareció sobre vosotros. Lanzó un rayo sobre el cuerpo congelado del Hada Madrina, que se hizo añicos. Habían terminado su trabajo. Habían acabado con ella.

Después se volvieron hacia vosotros con los ojos llenos de maldad. Quisisteis correr, luchar, salvar vuestras vidas... pero no teníais opción contra ellos. Borraron vuestras vidas antes de que pudierais pedir clemencia.

Desde entonces, ese mundo de cuento de hadas cambió. Los malos pudieron regresar y reinar.

Ellos no fueron felices ni comieron perdices. Bueno, excepto cuando os borraron a todos.

 

FIN