Ficto había caído en aquella oscuridad de nuevo. No era la misma que cuando se mantenía en stand-by para recargarse del todo, ni siquiera la misma que las pocas veces que había tenido la desgracia de apagarse. Sin embargo, aquello había empezado a ocurrir demasiado a menudo. ¿En qué momento había comenzado aquello?
Tal vez hubiera sido al llegar a Cenlei-12. Se trataba de una antigua ciudad humana, una en ruinas como todas las que habían encontrado. Su trabajo, como siempre, había consistido en ayudar en el desmantelado de los rascacielos que allí había para poder comenzar a construir Omega bajo la tierra que los humanos, los creadores, habían dejado atrás. Pero ese era su trabajo habitual y no había ocurrido nada reseñable.
¿Tal vez hubiera sido por su enraizadora, OPOV? Esa robot tenía un chip de personalidad bastante más amable y animado que el de la mayoría y de alguna forma había visto algo especial en Ficto, lo suficiente como para poder mantener conversaciones animadas con él. Le gustaba coleccionar antiguos "tesoros" de la humanidad, según decía ella. La mayoría eran juguetes, pero ella les daba un uso más educativo, o se basaba en sus irregularidades para mejorar sus algoritmos de cálculo de probabilidades. Puede que Ficto solo fuera otra irregularidad interesante para OPOV, pero eso no era lo importante. OPOV era la arquitecta y le había llamado a él, el constructor, para hablarle de algo... algo importante.
También estaban los rumores, o más bien la falta de información. Dentro de Omega se decía que había un problema con algunas actualizaciones. Algo que provocaba que los robots no se comportaran como estaba estipulado. Se volvían erráticos, incluso peligrosos en algunos casos. En el exterior, por otra parte, la información era bastante más distinta y poco creíble. Se había comunicado que había un ser orgánico, que era el que estaba provocando todo ese caos. ¿Un patógeno orgánico, afectando a seres inorgánicos? No era algo precisamente lógico.
No, definitivamente, no, y aún así Ficto había estado "al pie del cañón" como decía esa expresión humana. No había visto el "hongo" del que hablaban, pero sí había contribuido a construir una cúpula alrededor del edificio que lo contenía. La idea era criogenizarlo allí y evitar el contacto lo máximo posible. Había sido enviado a otro sector junto con todo el grupo de construcción, incluida OPOV. Las obras estaban avanzando a buen ritmo, y los descansos se habían reducido, pero podía afirmar que la cúpula estaba al 37% de su construcción total. Y luego todo se derrumbó.
Sí, eso era lo último que tenía Ficto guardado en su base de datos. Después... Lo más probable era que se hubiera apagado y hubiera terminado allí otra vez. En esa nada casi acuática, donde su cuerpo había desaparecido y a veces el silencio era destruido por un murmullo ininteligible. Pero aquella vez, parecía que había llegado al fondo de ese océano. Varias montañas se dibujaban en el lecho de ese mar de oscuridad, apareciendo y desapareciendo como un holograma que no había terminado de mostrarse.
Tienes tiempo para responder, pero esto es más o menos un resumen de lo que ya ha vivido Ficto en la partida. Puedes ir narrando cómo eran tus días normales, qué te dijo OPOV, qué pensabas de todos los rumores y qué viste en el momento del derrumbe. Sí, tienes libertad total para responder al respecto y si hay algo que corregir o arreglar, ya me encargo yo de cuadrarlo con lo demás ;)