Sentir sus labios de nuevo con los suyos era un sueño. Sabia que estaba jugando con el y no entendia nada de lo que estaba pasando. En la academia de policia no les preparaban para cosas asi.
Judith fue como escuchar la campana estando acorralado en clase, bajo la amenazante pregunta de un profesor que no sabia responder. Cada vez que ella hablaba notaba una grieta nueva en su corazon, no una de esas marquitas que dibujaban los muchachos Emo, la suya era una herida dolorosamente sangrante.
Se agacho y cogio a la niña en brazos, la sento entre su madre y el poniendole el tazon de leche caliente a su alcance.
- No le pasa nada cielo, mama solo esta un poco cansada.- Aseguro colocando un plato a su lado con dos tostadas en el, sin bordes, cortadas en triangulito, mitad de fresa y mitad de arandanos.
- ¿Recuerdas lo que te dijo papa? Mama a estado de viaje... mucho tiempo.- comento para que Carol supiera la excusa que John se habia inventado para tapar su ausencia.
Cogio su taza y bebio todo el amargo contenido de un solo trago. Despues se preparo otro. Tenia la sospecha de que toda la cafeina que pudiera tomar no iba a ser suficiente para afrontar el largo dia que le esperaba. Resoplo y saco su movil del bolsillo, apunto con el a las mujeres de su vida.- ¡Eh, chicas, Decir patata!.- pidio sonriendo. John solo queria tener una foto de ellas juntas, por si Carol volvia a desaparecer de sus vidas. Decidio que aquella foto la pondria en un marco, en la habitacion de Judith, para que la niña no la olvidara.
No podia decir nada con la niña delante, se limito a mirar a Carol con tristeza. Estaba alli y nunca habia estado mas lejos de el. Espero a que fuera su mujer quien contara algo... donde habia estado... a que se dedicaba... algo...lo que fuera.
Mientras el joven empresario hacia sus tareas matutinas el mayordomo se explayaba sobre las obligaciones y novedades. Al salir del lavado Arthur viste un traje como de costumbre, listo para comenzar el día que acabaría poco antes del siguiente amanecer.
- ¿Crees que La organización está detrás de estas personas solo por tener el hobby inapropiado? Ninguno tiene el nivel de aquellos de la Edad de oro, por eso mismo La organización los tiene en la mira aunque la fiesta de esta noche es algo abrupto y tal vez un poco excesiva. No estaré en ella toda la noche, por supuesto que no. A mitad del evento cuando haya terminado de entrevistar a los “vigilantes aficionados” - su padre adoptivo y maestro le había advertido sobre los aficionados y sus destinos abruptos a manos de la delincuencia barata. Este no era más que lo mismo, "Aficionados".
Luego el joven abandona el dormitorio seguido por su mayordomo quien continua insistiendo en las tareas y planes, pero en ese momento antes de cruzar el vestíbulo e ir a por su limusina algo pasa por su mente. Se les había escapado un punto importante. - ¿Como voy a estar allí si Arthur Keheller jamás asistió a esa fiesta? -
La pregunta de Aiden deja por un instante pensativo a Thomas, su mayordomo.
Carol ante la pregunta de su hija fijó la mirada en ti, esperando claramente una reacción de tu parte. Algo que en cuestión de segundos sucedió, ahora ella tras dar un suspiro y apagar el cigarro, rompe el silencio. - He viajado mucho, por trabajo hija mía. Por eso el cansancio pero nada de lo que puedas preocuparte. - responde tu esposa a la niña, acariciando su cabello de forma cariñosa.
Incluso y pese a todo halo de reticencia en el rostro de Carol, sonríe al sacarse la foto participando de ello con naturalidad. - ¡Patata! - expresa observando la cámara, esperando que el clásico "click" le permitiera volver a la sombra que es. Una vez capturado aquel instante importante para ti y seguramente para Judith, la mirada de tu mujer se ensombrece terriblemente. Como no soportando ese instante familiar pero lo finge automáticamente.
En ese instante, su móvil suena y ella se incorpora de la silla rápidamente. - Disculpen, debo tomarla. - aclara y se dirige hacia el living para iniciar la conversación. - Te dije que ahora no puedo, tenía que ir a cierto lugar. - responde frunciendo el ceño como si estuviera ofuscada. - Ya lo sé, me ocuparé de ello cuando termine con mis asuntos personales. Si... iré... - continúa hablando mientras camina de lado a lado.
- A las 21hs, Edificio Grayson... ok. Eso ya lo tengo resuelto, sé lo que hago. Adiós. - termina por decir al cortar la llamada y tras darse unos pequeños golpecitos en los labios con el móvil, se queda unos instantes pensativa. Finalmente lo apaga y regresa a la mesa. - Aquí estoy de nuevo.- agrega dedicándote una mirada.
El Mayordomo te acompaña en el recorrido y un tanto pensativo, responde a tu primer comentario. - No demerezca lo que desconoce. Quizás no sean como aquellos vigilantes de la Edad de Oro pero darán pelea, eso ni lo dude. - estaba claro que aquellas personas, en su mayoría jóvenes apasionados e inexpertos, no poseían el talento de los Minutemen ni tampoco de Dark Shadow pero con disciplina y buen entrenamiento, se lograría pulir el diamante en bruto que eran.
-Al menos, vaya conociéndolos. Piense que si La Organización está tan pendiente de esa gente por algo es, son novatos, lo reconozco pero educables tal vez. - suelta como si nada, esperanzado de que tomes aquel comentario como una idea a cumplir. Aunque en los recovecos de tu inestable mente eso puede pasar a la ligera o no. ¿Quien sabe?
- Descuide, podría aparecer como Arthur y hacer su saludo. Eso atraerá a los Vigilantes y le dará a la fiesta el cariz que necesita para ser más popular y especial aún. No permitiremos periodistas allí dentro, toda cámara o móvil será hackeado al ingresar y no quedará registro alguno de su presencia allí. - aclara Thomas, lo tenía todo planeado desde que organizó la fiesta y jamás se le escapaba un detalle.
John hizo como que no tomaba nota mental de la direccion pero no sabia como encajar su apretada agenda. No podia dejar a su hija sola, ni llevarla con el. Tenia una cita con la mujer que les ayudo y queria meter las narices en lo que su esposa estaba haciendo. Eran demasiadas cosas y el solo era uno.
Miro a su hija con ternura.- Cariño ¿Quieres terminarte la leche viendo los dibujos?.- le pregunto a la niña.- Se que la abuela no te deja levantar hasta que no terminas pero podemos hacer una pequeña excepcion por hoy. Esperaba tener un par de minutos con su esposa para limar un par de detalles.
Observo a su mujer volver, mirandole a los ojos y sintio ganas de agarrarla, cargarla al hombro, coger a su hija con el otro brazo y llevarse a ambas a alguna cueva en las montañas donde empezar de nuevo sin que nadie les encontrara jamas.
- Hay un par de cosas que me gustaria decirte, no te quitare mucho tiempo... veo que ahora estas muy ocupada.- dijo fingiendo una sonrisa.
Judith obedeciendo tus órdenes a rajatabla, se retira de la sala para terminar su desayuno mirando los dibujos. Ahora finalmente, quedas solo con tu esposa pero casi nada en limpio pudiste sacar. No pensaba contarte nada y mientras las horas pasaban tenías que tomar una decisión, la primera donde dejar tu niña ya que debías asistir a la fiesta en el Edificio Grayson.
Por suerte, recibiste una llamada con ID desconocido y a los pocos minutos caes en la cuenta de que era la joven de anoche. Cambiando el lugar de encuentro por el mismo donde tu esposa deseaba llevarte, así que una cuestión menos para organizar. Y como parecía una tarde de suerte, a diferencia de lo que fue la noche anterior, tu madre regresa a la casa ya que la ONG se encargaba de la recuperación de tu padre.
Luego de ponerte al día con ella y tras la sorpresa por el regreso de Carol, tu madre se encargará de Judith en parte ayudando para que el reencuentro con tu esposa sea ameno y en verdad te haga bien. Ahora solo restaba ponerse un traje elegante y ser el acompañante de aquella mujer que tantos años compartió contigo.
Muchos misterios engloban su presencia en tu vida, poco a poco lo irás descubriendo.
El viejo Thomas estaba en lo cierto, solo que Aiden siempre lo ponía a prueba ya que al mayordomo y consejero de la familia Keheller le gustaba mostrar el lado correcto de las cosas. Él era el contrapeso requerido, algo así como la consciencia de Last Shadow.
- Ok, ok... desde luego que tienes razón. Hay que darles una oportunidad pero no voy a permitir que engrosen las filas de La Organización. Ya tenemos suficiente con las mafias, las pandillas y los delincuentes comunes... ni hablar de Papa Legba y The Boogeyman. -
Entonces Arthur sube a la limusina que utiliza para ir a la empresa. Es algo pequeña pero robusta en cambio, ademas de estar blindada como las demás también lleva un nutrido sistema de comunicaciones para estar en contacto con todos siempre.
- Perfecto, sin cámaras ni reporteros. Entonces iré ni bien comience la fiesta. ¿Todo sea por los pobres, cierto? - afirma el joven empresario con una sonrisa sarcástica. Nunca entendió eso de las reuniones sociales con destinos filantropicos. Luego el gran vehículo inicia la marcha hacia La Gran Manzana...