La noticia me detuvo en seco dejándome completamente vacío. No había podido hacer nada, ni siquiera había podido intentar nada, todo había sido demasiado rápido, el diagnostico de los médicos dándole al menos una o dos horas había resultado ser demasiado optimista. No había podido salvarla, ni a ella ni a los que empezaron a fallecer poco después. El vacío que había en mi interior empezó a llenarse.
Impotencia… frustración… ira… odio… dolor…
Sensaciones y sentimientos que me quemaban por dentro. Debía de haber algo que hubiese podido hacer… actuar más rápido… haber ignorado la llamada… haber buscado al culpable en lugar de acompañarla al hospital… algo, cualquier cosa… pero no, no había hecho nada de eso y ahora Jane estaba muerta. No tenía sentido. Era…
¡¿Qué?!- dije sobresaltado al percatarme de la presencia de David, pues no solo no me había dado cuenta de que se acercaba sino que en el estado en el que me encontraba ni siquiera le reconocí en un primero momento -¿David?- pregunté sin saber muy bien que responder, dejándome caer contra una pared hasta llegar al suelo al abandonarme parte de la tensión que me había mantenido -Jane… no…- empecé a decir dirigiendo una mirada vacía hacia la puerta de su habitación, pero no pude continuar, mucho menos contestar a sus otras preguntas. Jane era mi compañera, mi amiga, una de las pocas personas que apreciaba, la única luz que me quedó tras aquella noche… y ahora la luz se había apagado para siempre.
Se suponía que sería yo el que moriría no ella- le reproché a alguien… ¿A Dios? ¿Al mundo? ¿A mí mismo? Ni siquiera estaba seguro, solo sentía que aquello estaba mal. Era yo quien estaba enfermo, yo el que estaba muriendo… seguir vivo mientras Jane moría era algo que no tenía sentido. Quería gritar, romper algo, pegar a alguien, liberar de alguna forma lo que sentía, y casi estuve a punto de hacerlo, pero, aunque con dificultad, me contuve en el último segundo al tiempo que mi expresión se endurecía con férrea determinación. No era el momento, y no lo sería hasta que diese con los responsables, entonces sería el momento -Entonces les haré maldecir el momento en que sus padres se vieron por primera vez- me juré.
La tristeza inunda tu interior y es algo que te cuesta sobrellevar porque una vida se apagaba en tus manos, dejando en tu cuerpo impregnado el halo de la soledad. Derrumbándote en el más profundo de los pozos, donde la imagen de Jane aún persistía en tu mente con pocas ganas de irse. El destino solía ser injusto y esta no fue una excepción.
David que estaba muy colapsado por la noticia, camina de lado a lado notablemente nervioso, por momentos detiene sus pasos, está por preguntarte algo y nada, sigue su andar mientras coge el teléfono y realiza una llamada. Eso lo mantiene lo suficientemente ocupado hasta que regresa y se acerca a ti.
- He hablado con una amiga, en unas horas podemos encontrarnos con ella. Es de confianza y calculo que puede ayudarnos a investigar sobre lo acontecido. No puedo quedarme sin hacer nada y tenemos que ir por nuestra cuenta. - afirma David mientras se rasca la barbilla, un tanto pensativo. - Ven, vamos por un café y me cuentas que ha pasado. Imagino que prefieres hablar conmigo antes que con el jefe. - sugiero buscando la forma de sacarlo y salir del Hospital.
Un muerto habría tenido más expresión en su rostro que la que tenía el mío cuando levanté la mirada al escuchar a David, pero aun así me incorporé de forma casi mecánica al tiempo que asentía en silencio. Cualquiera que me observase en ese momento bien podía pensar que me había quedado vacío, carente de emoción alguna a causa de lo sucedido… pero nada más lejos de la verdad. Simplemente mantenía las emociones y los sentimientos muy dentro, sentimientos oscuros e intensos que no era el momento de dejar salir, al menos todavía no.
Primero he de encontrar a los responsables- pensé casi sin ser consciente de ello mirando a David mientras pensaba en lo que decirle. Por un momento me planteé callarme lo que me había dicho Jane, pues al fin y al cabo, aquella mujer y cualquiera que estuviese involucrado eran mis presas… pero por desgracia, con lo poco que sabía me costaría demasiado encontrarlos por mi cuenta -Necesito su ayuda… al menos, de momento- me dije.