Tag asintio ante las palabras de sus compañeros, mientras observaba a la gente de la empalizada
Kraven iba a quedarse callado, pero cuando entendió que las palabras de la mujer bien podrían significar que no iban a beber, decidió pasar de refunfuñar para sí mismo a hacerlo en alto.
—¡Ió soquieo eber, seoña! —gritó—. ¡Y asín fuásemos laodres abrímos asaltaó ena nochie, ¿no?! ¡Pos no, acástamos anesta baquirta ca se nos va pa'un lao por cupla del rangullón este d'acá!
Motivo: Ayuda
Tirada: 1d20
Dificultad: 10+
Resultado: 8(-3)=5 (Fracaso) [8]
Pues yo, con mi -3, intento ayudar. Que no ha podido ser, pero lo he intentado jajaja.
Al oír la mención a vuestro anterior capitán, la mujer torció el rostro, sin embargo parecía convencida por las palabras de Kissia.
Bien, pasad, os invitaré a comer mientras hablamos, pero necesito una garantía para nuestra seguridad.... 2 de vosotros se quedarán desarmados con mis guardias. Prometo que no les pasará nada si actuáis de buena fe. Dijo seriamente. Parecía sincera, pero inflexible.
Perdonad un post tan pequeño y malo, pero no quería dejaros más en la espera y todavía no estoy centrado :(
Que alguien reaccionase al nombre de Barnabás Harrigan es algo normal. Hablamos del temible pirata, al fin y al cabo. Sin embargo se puede reaccionar de dos maneras:
O bien molesto por el recuerdo del odiado pirata, o bien molesto porque nos hemos escapado de las garras de Harrigan.
Así pues, me froto el mentón, intentando discernir que pudo haber sido.
"Yo me quedaré, Capitana" digo presentandome, y ofreciendo mi ballesta ¡Como si la necesitase! Cuando entrego mi daga me lo pienso un poco más "Le tengo aprecio. Cuidadla ¿Vale?"
Motivo: Averiguar intenciones
Tirada: 1d20
Resultado: 11 [11]
—Ame nomporta kearme, peo so'siay pa'eber —expuso.
Mientras le dieran una buena jarra (tras otra) de lo que fuera, mientras lo que fuera estuviera fuerte, le podían dejar dónde quisieran.
- Si hay que llevar mercancia mejor que vaya yo dentro, dijo Tag mientras se estiraba los nudillos y esperaba la orden de la capitana para avanzar
La félido había creído que recibiría una respuesta más efusiva, al menos los invitaban a comer lo que podía ser el anticipo de algo bueno, quizás una alianza.
- Si te quedas aquí no podrás beber, así que ¡para adentro! Se quedarán Sandara y Tripas de Pez, Flute vente.
Estaba segura de que todos se comportarían aunque para qué engañarse, era Kraven quien no iba a contenerse lo más mínimo.
- Aceptamos esa invitación, podrá contarnos más sobre este lugar.
Sandara y Tripas de pez se encogieron de hombros, si alguno se tenía que quedar abajo era normal que fueran ellos.
No nos metáis en problemas. Bromeó la clériga mientras entraban con los guardias en un pequeño cuarto de guardias. Dentro podía verse una mesa con cartas por encima, jarras de bebida, y unos cuantos bancos.
Una vez dentro podéis comprobar que todos los suelos están forrados de recias vigas de roble, los techos son altos y las ventanas (al menos las que podéis ver) son todas saeteras, facilitando una defensa férrea del lugar.
Un hombre, que se presentó como el sargento McLeag os conduce al interior y os va guiando por los pasillos
Finalmente llegáis hasta la sala donde está la dama Smythee. Unos apresurados sirvientes se afanan en intentar preparar la mesa mientras la anfitriona os invita a sentaros.
Me alegro de recibir visita. Os dice. La verdad es que no suelen venir muchos barcos por esta zona. Decidme. ¿Qué buscáis y qué ofrecéis?
Mientras habla, se van sirviendo sobre la mesa diferentes platos de ensalada, varias jarras de cerveza y ron y un festín compuesto de cangrejo cocido, esturión hervido en mantequilla, queso de cabra y pan duro.
Igual me he adelantado llevándoos directamente a la comida. Si queréis hacer algo de camino decídmelo, que creo que algunos preferían el asalto que la diplomacia.
Kraven obedeció a Kissia porque era la capitana, pero después de entrever como en la sala de guardia había bebida y los soldados estaban jugando a las cartas, no lo hizo con muchas ganas; excepto por tirarse todo el camino enfurruñado y murmurando improperios ininteligibles —si apenas era entendible cuando hablaba en voz alta, mucho menos cuando blasfemaba por lo bajo—, tampoco lo demostró.
Los interminables pasillos —que en conjunto no dejaba de ser otra defensa más para aquél islote en apariencia inexpugnable con una fuerza que no fuera diez veces mayor que la de los allí atrincherados—, acabaron en una amplia sala con una larga mesa, en la que ya estaban poniendo comida y bebida en abundancia. Cuando vio el festín, por fin se calló y esbozó su sonrisa desdentada; ni siquiera esperó a que les diera permiso para sentarse para hacerlo.
—Ios toi acá puer alcoool —respondió, notando con preocupación como el grog que había tomado antes de partir del barco empezaba a desvanecerse. En seguida cogió una de las jarras de ron con una mano y una pinza de cangrejo que arrancó de un tirón; se bebió la mitad de la primera de un largo trago y sorbió la segunda, sonriendo después—. Aaaah, pos arfial sa mereció lanpea, ja, ja.
Flute se sienta, de manera bastante educada y formal.
Le deja siempre el puesto central a la Capitana Kissia, al fin y al cabo, venimos con ella, no para hablar con ella. De todos modos, pisa fuerte, e intenta dar una imagen de fuerza. De que los hombres (y las mujeres) de la capitana Sandara no son algo a lo que hay que tomar a la ligera.
Como siempre, los Hombres del Capitán
Ayuda a Diplomacia, para dar una impresión
La mujer agradeció aquella bienvenida, la buena cena que les habían preparado. Esperaba que no se hubieran metido en una trampa. Ella empezó a degustar alguna de esas delicias mas de manera contenida pues sabía un poco sobre las normas de la mesa.
- Mi nombre es Kissia, capitana de un navío portentoso y una tripulación experta. Tenemos acceso a muchos puertos y el doble deseo de comerciar y de limpiar el mar de sanguijuelas a nuestro paso. Seguro que tenemos algo en común. Os podríamos conseguir armamento pesado, por ejemplo.
Por supuesto todo aquello era un modo suave de decir su verdadero propósito que estaba más relacionado con enriquecerse a toda costa a la par que disfrutaban de lo que podía ser una corta vida.
- Quiero saber a qué reyes servís. Está claro que el vuestro es un reino fuerte, se ve que tenéis recursos.
Fue tanteando mientras discurría la conversación.
Tag era lo suficientemente lucido para saber que lo de hablar entre jefes no era lo suyo, asi que decidio permanecer en un prudente silencio, dejando que la capitana hablara por todos
Vuestra anfitriona no se escandalizó ante las maneras de Kraven, parecía acostumbrada a los modales rudos de marineros, fruto, seguramente, de su matrimonio con el difunto capitán Bert el Ferreo
Con un gesto de la mano, la dama Smythee descartó las palabras de Kissia como si no tuvieran sentido.
Soy la señora de estos dominios. Les dijo. Estas tierras me pertenecen. Y aunque algún botarate rey de cualquier país lejano intente de vez en cuando someter a los grilletes, vosotros, como.... "comerciantes" que sois, sabréis tan bien como yo que los que mandan en estos mares son los capitanes.
Y decidme. Continuó. ¿Qué queréis a cambio de ese armamento?
Podía ver que la mujer ostentaba el poder en el islote, Kissia la observó, no le parecía alguien débil, tampoco especialmente fuerte y al final, vender armamento era algo que podía hacerse en cualquier parte, pero tener un puerto seguro al margen de cualquier reino o de cualquier pirata era una opción que sí le resultaba atrayente.
- Queremos dinero, qué si no, un pago justo, y la posibilidad de haceros visitas de cortesía de vez en cuando. Aquí se come y bebe bien, sin pesados ni peligros alrededor.
Parecía que podían establecer una relación amistosa incluso, sería todo lo contrario a lo que la félido había esperado pues hasta ahora todo lo que habían visto sus ojos eran presas.
Motivo: Diplomacia
Tirada: 1d20
Resultado: 10(+12)=22 [10]
DM EDIT: (Por agilizar) Hazme una tirada de diplomacia, tiene 3 dificultades: os digo un poco dependiendo de lo que saquéis 15 20 o 22
Editado: no había leido esto, gracias por avisar. ¡Saco 22 gracias al +2 de bono!
Kraven se detuvo un momento y levantó la cabeza para mirar a Kissia, sin saber muy bien qué opinar; no es que estuviera en contra, pero no hacía ni doce horas que el plan era entrar allí por la fuerza, asaltar el lugar y llevarse el botín. Y ahora se iban a convertir en mercaderes. Gruñó. ¡No había quien entendiera a esa gente!
Mientras esperaba una respuesta de la mujer que les había invitado, así como la decisión final que se tomara allí, él decidió seguir con el festín, no fueran a acabar mal y le pillara sobrio y con el estómago vacío.
Parece que la señora de este lugar es trigo limpio.
Tan limpio como puede serlo alguien de nuestra calaña, por supuesto. Es alguien que se adueña de lo que lleva puesto, que pelea por lo suyo y por su gente, y que muestra con ferocidad sus colmillos a un mundo que no tendría piedad de otra forma.
Esta señora es una Pirata. Una en tierra, como nosotros. Pero pirata
"Eso, y que nos recomiende algún lugar para quemar el oro de nuestro bien y... honestamente ganado botín, Señora-Smitee"
Si hay algo que a un gobernador le gusta, sin duda, es que el dinero venga a sus tierras para quedarse. Y si cambiamos nuestro oro por su alcohol, su grano y algo de fruta fresca para el escorbuto, entonces ambos ganaremos un aliado.
Motivo: Ayuda a Diplomacia
Tirada: 1d20
Resultado: 6(+4)=10 [6]
Tag tamborileo sus dedos mientras esperaba la resolucion de la situacion, esperaba que se llegase a un acuerdo pacifico, pero echo un vistazo de reojo para tener controlado a todos los guardias por si se torcia la cosa