Partida Rol por web

Un barco llamado Infierno

Epílogo

Cargando editor
20/01/2017, 12:17
Director

Aquello parecía no terminar nunca. Asimilar información del pasado, analizarla, revisarla otra vez, volver a contrastarla con lo que se filtraba a los comunes. Jim Herldof había servido como Apéndice en el Círculo Externo desde que tenía uso de razón. Su padre era también un Apéndice y siguió sus pasos sin dudarlo. Treinta años al servicio del Círculo Externo pensando que estaba por encima de los demás. Pero en los seis meses que había entrado en el Círculo Interno todo lo que creía saber se había convertido en polvo. Ni siquiera tenía claro cuando habían empezado las Guerras Mágicas. Aquello era un laberinto de puertas cerradas.

- Activar. Seguimiento. Raerum Mechanica. Relación colonias inglesas en EEUU. 

El Oráculo escuchó la orden y al momento varias opciones aparecieron visibles en la enorme pantalla central.

- Activar. Expedientes 1023, 1098, 2030. Orden cronológico. Sólo detalles importantes. Tras la recuperación del camafeo.

La información fue procesada rápidamente y trasladada al cortex cerebral de Jim mediante el conector Quimera-2. Se calculaba que todavía faltaban 75 años para que ese conector se mostrase al público como un descubrimiento científico. El Círculo llevaba casi dos décadas usándolo para aumentar las capacidades de los bibliotecarios. Tenía sus riesgos: un exceso de información podía matar al receptor. Por eso primero se procesaban los datos mediante el Oráculo, el Computador. Aquella máquina era la joya del Círculo, una tecnología que estaría fuera del alcance de la Humanidad durante siglos. 

Jim repasó la historia de los sucesos que se agolpaban ahora en su memoria como si los hubiera leído. Reconstruyeron el camafeo y fueron a pedir la ayuda de Hoyle. El astrónomo no se mostró especialmente reacio y encontraron la caverna sin demasiados problemas. Allí tuvieron que enfrentarse a un golem y resolver un par de misterios. Aquí la cosa se volvía confusa. Otombo resultó ser un espíritu, un muerto animado, y fue destruido por la protección de la biblioteca. El pobre ni siquiera sabía que en realidad había muerto en aquella plantación, cuando usó la fórmula secreta de sus antepasados. Sólo su ansia por escapar y la ayuda de los poderes oscuros del pantano lo mantenían con vida. Pero era un peligro para la Realidad y la biblioteca se encargó de eliminarlo.

La Biblioteca... ¿dónde estaba ahora? No era un cúmulo de libros sino un vórtice. Un proto-Oráculo. Todavía era tosca y usaba mucha magia para funcionar y dispensar el conocimiento. Fue un extraño descubrimiento para aquellos buscadores casuales. Las piezas deberían ser eliminadas. Pero entonces se desató el caos. Los Hijos de la Noche, que habían marcado a Hoyle, alcanzaron la cueva. Los integrantes del Ojo de Acero estaban listos para recibirlos. Siempre se espera una traición en el juego de la Guerra Mágica. 

En medio del caos alguien escapó con el Raerum Mechanica. 

- Activar. Raerum Mechanica, Revere. 

La pantalla centelleo con un resultado negativo. No, los masones no lo tenían.

- Activar. Raerum Mechanica. Remington.

Una serie de expedientes colapsaron la pantalla, eran demasiados. No tenía sentido.

- Activar. ¿Qué estoy viendo?

Los expedientes seguían acumulándose. Aquello se estaba descontrolando. Jim jamás había visto algo similar en el Oráculo.

- Activar. Parar proceso. Detener.

Las pantallas continuaban solapándose. De pronto una señal se activó. El hombre contempló aterrado la notificación de descarga.

- ¡ACTIVAR! ¡DETENER PROCESO! 

Intentó tirar del cable antes de que aquello se trasladase a su cortex cerebral. Antes de que su cerebro se viera colapsado por una colosal descarga de información vio como la pantalla del Oráculo se volvía negra.

 

Cargando editor
20/01/2017, 13:33
Director

La figura estaba sentada en una sala oscura en la que sólo había una enorme mesa de madera y el sillón que ocupaba. Sobre la mesa descansaba un libro. Era un libro enorme, podría parecer un grimorio mágico de algún atrezzo de película de serie B de Hollywood. Sobre su portada había dibujado un esquema similar a un engranaje que unía dos letras: R y M. 

Alguien llamó a la puerta pero no la abrió. La voz sonó apagada al otro lado:

- Señor: tal como había predicho ha sucedido. Hemos logrado infectar el Oráculo.

- De acuerdo.- fue la única respuesta que recibió por parte de la figura en las sombras.

Los pasos se alejaron. Una tercera voz sonó desde la oscuridad de una esquina. Era una voz siniestra, inhumana. Si no se prestaba atención podría parecer el susurro de las maderas crujiendo en una embarcación que se hunde o el silbido del viento entre los árboles del cementerio.

- Te lo dije. La Magia Tecnológica es predecible. Tarde o temprano lograríamos encontrar la brecha.

- Entonces ¿ganaremos esta batalla? - preguntó la figura de la mesa acariciando el libro - ¿Tendremos nuestra ansiada revancha?

- Aún es pronto. Todavía habrá otras luchas que llevar a cabo. Encontrarán la brecha y la cerrarán. Dejaremos que se confíen. Debe pasar el tiempo. Entonces, cuando menos lo esperen, despertaremos a los peones.

- Pero si se dieran cuenta...

- No lo harán. Han acabado con nosotros ¿recuerdas? Si no existes nadie se preocupa de preparar planes de contingencia contra ti.

- Podrían sospechar tras el ataque.

- No lo harán. Hemos redirigido las sospechas hacia los escindidos. Ellos pagarán por nuestros pecados. Y cuando el Ojo de Acero esté a punto de aplastar al que cree que es su último enemigo... entonces nosotros regresaremos. Y sentirán la furia de ser desgarrados por dentro y por fuera. La venganza más dulce es la que se deja macerar con tiempo.

El hombre de la mesa asintió. Después de cientos de años había aprendido una parte de la sabiduría del Maestro, pero todavía le costaba controlar su propia impaciencia. Apartó la mirada de la oscuridad. La venganza más dulce se deja macerar con el tiempo. Ya llegaría el momento de mostrarle al Maestro que significaban realmente esas palabras. Por el momento sólo cabía esperar.

FIN