Hoyle escucho con atención lo que aparentaba su primera y quizá única misión; trascendente o no podría no llegar a darse cuenta de su importancia. Darkwood le prometía protección pero Hoyle sentía que debía confiar mas que nada en su mismo.
-Y que se supone que debo hacer al llegar al lugar, simplemente quedarme parado y tener preparada el arma? Creí que íbamos en la búsqueda de algo de importancia-
- Sabemos que ellos están en la zona y que la tendrán vigilada. Y por algún motivo usted parece que era importante para su causa. Necesitamos que se dejen ver para intentar capturar a uno de los suyos y saber el por qué... con eso obtendremos el dónde. Nuestros agentes no harían salir de las sombras a esos advenedizos. Es una oportunidad única que no debemos desaprovechar.
Mientras decía esto se dirigía hacia la puerta. Del exterior llegaba el sonido de unos cascos de caballo que tiraban de un carruaje.
Si las cosas iban a ser así, así serian. Frank sentía que las cosas no ocurrían como estaban pactadas y sobre todo que a Darkwood no le importaba su seguridad en la mas mínimo. Ese hombre tenia que tener algún punto débil, algo, si sobrevivía a esto tenía que descubrirlo.
-Partamos ya entonces- dijo Frank mientras se dirigía a la salida presuponiendo que el carruaje era para él. –Puedo saber cual será su papel en toda esta misión señor Darkwood, presupongo no se quedará escondido en esta choza?-
En el exterior les esperaba, efectivamente, un carruaje negro. El conductor iba ataviado con una capa oscura y un sombrero que cubría su rostro como si de una vieja novela de misterio se tratase. Darkwood abrió la puerta del carruaje y se subió una vez Frank ocupó su asiento. El vehículo se puso de marcha casi inmediatamente.
- Lo que suceda esta noche decidirá muchas cosas en el futuro señor Hoyle. A veces podemos atisbar lo que puede pasar y no me gustaría que nuestros contrincantes nos ganasen la partida... no quiero un mundo dominado por máquinas. No, no permaneceré oculto mientras usted se arriesga. Estaré más cerca de lo que piensa.
El resto del viaje transcurrió en silencio, cada hombre sumido en sus propios pensamientos, hasta que el carruaje comenzó a reducir su velocidad. En la zona de los muelles se había levantado una espesa niebla acorde con el espíritu de los dos viajeros. Cuando el carruaje se detuvo Darkwood abrió la portezuela nuevamente y descendió invitando al otro pasajero a hacer lo mismo:
- Su tarea ahora es sencilla señor Hoyle. Camine por el borde del muro hasta llegar a la zona de los muelles... sabemos que ellos están allí, en algún lugar. Esta niebla no es natural, es obra de su magia... y algo importante tiene que estar pasando para que se arriesguen a mostrar sus poderes de forma tan obvia.
Señaló el pecho del Hoyle o más bien el bolsillo en el que había guardado el amuleto:
- Recuerde lo que le dije: probablemente vendrán a por usted. Si hay un ataque mágico eso que lleva lo protegerá de la primera andanada. Aproveche la oportunidad para ponerse a cubierto y dejarnos a nosotros el resto. No se arriesgue más de lo que le pedimos y todo saldrá bien. Sé que es difícil pero debe confiar en nosotros. Protegemos a los nuestros y aunque usted ahora mismo se sienta perdido estoy seguro de que pronto ocupará un lugar de valía en nuestra organización.
Para Frank las palabras de Darkwood no tenían mucho sentido. Un mundo de maquinas? Las maquinas no funcionan si no la mueve la fuerza humana. Peor aun era el hecho de que ahora se diera aires de héroe, aunque quizá en el fondo no era su intención.
Al fin tras un largo viaje en que los nervios de Hoyle se le escapaban por las venas, llegaron al lugar indicado. Había neblina en toda la zona, como rayos esperaba Darkwood ayudarlo si apenas podrían verlo. Estuvo apunto de reclamarle al respecto pero sabia que era tarde, que ya no había marcha atrás.
Así tomando la pistola ya cargada que le había dado su anfitrión, le pregunto a este a cerca del dichoso amuleto. –Como funciona?- le pregunto mientras tocaba el objeto –Es necesario que haga algo o funciona por si mismo?-
Motivo: Advertir
Dificultad: 0
Habilidad: 10
Tirada: 4 8 9
Total: 8 +10 = 18 Éxito
Motivo: Ocultismo
Dificultad: 0
Habilidad: 12
Tirada: 3 8 8
Total: 8 +12 = 20 Éxito
Tiro advertir para tener una primera impresión del lugar a donde voy a meterme, y ocultismo para intentar recordar si he escuchado algo acerca de nieblas no naturales.
Hoyle avanzaba con cautela intentando discernir algo por el camino. Aquella niebla no era natural y eso lo ponía manifiestamiente nervioso. De hecho parecía como si la niebla sólo quisiera cubrir la zona marítima de la ciudad y luego acababa cortada, casi a cuchillo, unas calles más adelante. ¡Y a él lo enviaban al centro de la misma! Intentó recordar las leyendas que conocía acerca de nieblas invocadas de la nada y lo que recordaba no era muy tranquilizante: todo acababa en brujas o demonios. Hasta aquella fatídica mañana Frank estaba dispuesto a pensar que esos cuentos eran simple superchería pero ¡precisamente un demonio estuvo a punto de degollarlo al mediodía! Intentó conservar la calma y pensar en otra cosa, mantener la cabeza fría(1)
Caminaba por el centro de la calle que daba a los puertos, manteniéndose alejado del borde por miedo a que debido a la espesa niebla pudiera caer sin darse cuenta. Miraba alrededor pero a escasos dos metros todo era un muro blanco.
Se detuvo un momento. Volvió a caminar. Volvió a detenerse. No eran imaginaciones suyas: unos pasos taconeaban a su espalda, a una distancia indeterminada, deteniéndose cuando él se paraba. ¿Serían sus guardianes o un atacante? ¿Y si era lo segundo? ¿Sería un simple ratero merodeando o algo peor?
Motivo: Tirada de cordura por la niebla (Fácil, 1/0)
Dificultad: 9
Habilidad: 6
Tirada: 2 3 7
Total: 3 +6 = 9 Éxito
(1) Tirada de Cordura fácil, pérdida 1/0. La pasas.
Podría haber gritado, podría haber exigido que aquello se detuviera, podría haber hecho muchas cosas; sin embargo sabia que eso solo delataría su posición de sobremanera, quizá no fuera tan mala idea, pero por el momento quizá seria mejor esperar. Seguir avanzando y ver que sucedía.
Frank portaba una pistola cargada en cada mano, la que le había dado Darkwood y la propia que había traído consigo. Sabia que no era muy diestro en su uso, pero sabia que con algo de suerte podría asustarse a lo que se acercase demasiado o incluso abatirlo.
Los nervios le carcomían a cada paso que daba, un sudor frío se deslizaba por su frente; mientras, una parte de si mismo se preguntaba que hacia ahí?, no habría sido mejor escapar de inmediato al norte, fuera lo que fuera aquello, no lo seguiría tan lejos. Si esto le llegase a costar la vida no tendría ni oportunidad de arrepentirse de ser tan obstinado.
Motivo: Navegación
Dificultad: 0
Habilidad: 11
Tirada: 2 4 10
Total: 4 +11 = 15 Éxito
Tiro navegación para mantener un rumbo especifico mientras avanzo, ya sea mediante las estrellas o mediante algo característico del lugar.
Voy a mantenerte en pausa mientras en la otra escena deciden unas cosas porque pueden influir en tus movimientos }:) Supongo que como mucho serán un par de días... te mantengo informado.
Frank tomó aire y continuó avanzando. Los pasos lo seguían pero de pronto otro sonido sorprendió al astrólogo: una campana repicaba desde el mar. Y repentinamente otras se hicieron eco. Por un momento se olvidó de su misterioso perseguidor para intentar discernir entre la niebla que podía estar pasando. ¿No era aquel reflejo amarillento un incendio? Sí, aunque la espesa niebla lo cubría todo se dio cuenta de que en esa zona deberían estar atracados los cientos de galeones que habían traído las tropas desde Inglaterra ¡y uno de ellos debía estar ardiendo! A las campanas de alertas de los buques le contestaron otras en la zona de tierra. ¿Qué estaba sucediendo?
Y entonces vio algo más: de entre la niebla apareció a lo lejos un pequeño bote blanco que encalló en la arena de una cala cercana. A escasos cien metros del lugar Frank vio la lámpara de aceite de la pequeña barca iluminaba el descenso apresurado de un anciano que gritando improperios incomprensibles desde la distancia se lanzó a la carrera hacia los pantalanes cercanos. Un grupo variopinto formado por otros cuatro hombres descendía de la misma barca apresuradamente. No había que ser demasiado inteligente para comprender que aquellos individuos tenían algo que ver con el suceso que había provocado las alarmas.
Estamos en activo de nuevo.
En fin: molaría ser misterioso pero supongo que te puedes imaginar quienes son los cuatro del bote ;D
El objetivo de Hoyle era claro, no tenia que hacer nada realmente más que esperar, por tanto, aquella situación le era incomoda. Por una parte tenía deseos de preguntarle a aquellos hombres que sucedía, de averiguar que es lo que sabían, pero por otro deseaba alejarse de allí lo más pronto para no meterse en mas problemas.
Al final, considerando que no podía irse muy lejos y que adentrarse en la niebla era un riesgo, decidió mantenerse ante la presencia de aquel incendio que le servia como punto de referencia a la par de seguir de lejos a aquellos hombres, quizá con suerte podría averiguar algo.
Así, manteniendo un arma apuntando al frente y la otra recargada en el hombre, Frank Hoyle volvía de nuevo a actuar con imprudente curiosidad. El sabía esto, pero también sabía que más problemas no podría tener ya. Además con la neblina algo más baja seria más fácil que le protegieran, si es que en verdad le estaban protegiendo.
Si tengo que hacer alguna tirada avísame.
Frank se adelantó hacia unos fardos que había en los muelles, ocultándose entre ellos sin dejar de observar a aquel extraño grupo. Parecían deliberar junto a la barca pero no actuaban con la prisa del primer individuo, que ya no se veía. Las campanas seguían repicando y probablemente pronto aparecerían los casacas azules. ¿Es que a aquellos tipos no les importaba? Quizás eran parte de la guarnición de la ciudad y no los provocadores del fuego. Sería una explicación a la calma con la que tomaban sus decisiones.
De pronto Hoyle pensó en su perseguidor y en sus supuestos protectores. Miró un momento hacia atrás. La niebla empezaba a disiparse pero no se veía a nadie.
Frank tomó una decisión, tendría que improvisar. Contando con que aquel otro hombre estuviera ahora lejos y con la pronta llegada de los casacas Frank se acerco meticulosamente hacia aquellos hombres observando siempre sus acciones; tenía ambas armas cargadas y listas para dispararles en caso de ser necesario, por lo que confiaba en una clara ventaja ante aquellos hombres en caso de que las cosas se le escaparan de las manos.
La neblina se estaba disipando ahora, Frank presentía que algo se desencadenaría pronto, casi podía olerlo, y antes de que las cosas se salieran por completo de su control debía intentar obtener la mayor información posible.
Así, avanzando en la oscuridad, Frank se acerco lo mas que pudo aquellos hombres listo para asaltarlos apenas estuviera seguro de que era oportuno hacerlo.
Motivo: Advertir
Dificultad: 0
Habilidad: 10
Tirada: 4 10 10
El dado ha explotado: 5 6 8
Total: 16 +10 = 26 Éxito
Motivo: Navegación
Dificultad: 0
Habilidad: 11
Tirada: 7 7 9
Total: 7 +11 = 18 Éxito
Tiro advertir para analizar a aquellos 4 hombres, deseo conocer su fisonomía, su aparente estado de salud y sus vestimentas.
Tiro navegación (de ser posible) para intentar descifrar aproximadamente desde donde vienen los casacas y hacia a donde van.
Mi intención es acercarme lo mas que sea posible a fin de analizar bien a aquellos 4 hombres, si soy divisado estaría listo para apuntarles con mis armas las cuales ya tengo preparadas. Sea como sea mi fin es intentar interrogarlos, no busca atacarlos realmente, pero en esta situación no puedo darme el lujo de ser pasivo y cordial.
De pronto uno de los hombres se separó de los demás viniendo hacia Hoyle. ¡Era un negro! Pero vestía ropas de noble. ¿Qué estaba pasando allí? Junto a la barca los otros formaban una comitiva variopinta: uno llevaba hábitos de sacerdote, otro tenía el porte infalible de un militar experto mientras que el tercero parecía más bien un comerciante o burgués, aunque por su forma de moverse delataba ser hombre de acción.
Todo esto percibió Hoyle en una única mirada. Siempre se le había dado bien juzgar la fisionomía de la gente. Y algo más sacó en conclusión: debatían sobre que hacer pero evidente que estaban inquietos por el sonido de las campanas. Por lo tanto no eran casacas azules sino todo lo contrario.
Pero el hilo de pensamiento del astrónomo se vio roto cuando se dio cuenta de que el negro y el burgués lo habían visto. ¡Ya no tenía sentido permanecer oculto! Salió pues de entre los fardos apuntando con una de las armas al negro, que estaba más avanzado que los demás, mientras que con la otra intentaba tener a tiro a todo el grupo por si hacían algo extraño.
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