Revere observaba a su interlocutor mientras desgranaba su conversación. Si la mención de la captura de Judah lo ha turbado de alguna manera lo disimula bien: su mirada se mantiene firme, sosteniendo la del orfebre.
- Irán por la noche en una pequeña barca. Una adecuada niebla cubrirá la bahía impidiendo que los vigías de los demás barcos puedan verlos. Y por supuesto no irá solo. Formará parte de un pequeño equipo que abordará el barco al estilo que hemos aprendido de los nativos de estas tierras. A veces el sigilo es más poderoso que los cañones.
El hombre señaló a Phineas:
- Maese Dick le acompañará durante el resto del día si quiere visitar algún lugar de la ciudad. Por la noche se encontrará con los demás en la cala de San Juan.
Como si recordase algo de lo que había mencionado Revere añadió:
- El Raerum es sólo una parte del tesoro que custodiamos. Existen otros tomos y más maravillas... algunas de las cuales sin duda apreciará mucho alguien de su talento, tales como los Golems de Bohemia.
Ante la última mención Revere sintió que su corazón se aceleraba. Si encontrar el Raerum era algo ya sorprendente que dejaba pequeño el increíble mapa que tenía ante sus ojos la mención de los Golems de Bohemia fue como un disparo en el alma. ¡Esos pequeños humanoides de metal eran legendarios en el mundo de los joyeros, relojeros y orfebres! Obras de arte de tiempos pasados se decía que tenían tal nivel de detalle y que su construcción era tan increíble que parecían pequeños seres humanos. No faltaba quien incluso murmuraba que tenían alma y que era verdaderos constructos como los de cuento judío, pero Revere no creía en esas paparruchadas. Lo que sí sabía era que si podía ver... tocar... una de esas obras de arte todo lo que en su vida había hecho habría valido la pena. No quería ni siquiera imaginar la posibilidad de poder replicar un objeto así.
Tirada oculta
Motivo: Interrogar
Dificultad: 20
Habilidad: 10
Tirada: 1 4 9
Total: 4 +10 = 14 Fracaso
Jaja. Lo de las Notas demuestra que vas pillando el estilo de esta partida, jeje.
Hago por ti la tirada de Interrogar para ver que sonsacas del lenguaje corporal del enmascarado. La hago oculta porque no quiero que sepas si la has pasado o no.
-Quedose abrumado. Aquellas palabras no hacían más que operar como una reticencia interior. Había visto el mapa, hablaban del Raerum, eran una facción masónica... ¡Y sin embargo apenas podía creer que supieran de la existencia verídica de los Golems! Revere dudó por un instante si aquel enmascarado no estaría sino citando alguna buena obra de teatro en el monólogo estrella o si verdaderamente se enorgullecía de la verdad que sus palabras hacían mostrar. ¡Los de Bohemia!
Sin embargo, su cerebro se activó con una pequeña chispa.
-¿"Parte" de un tesoro? ¿"Parte"?¿Es que hay otras rarezas? -Revere ahora no lo tenía tan claro. No se si he de suponer, y no se ofenda de ello, pues ni siquiera voy a saber su nombre esta noche, que no son ustedes ni tan siquiera patriotras. ¡Ni tan siquiera monárquicos ingleses si de la más alta alcurnia de las islas hubieran nacido! ¿Es que son ustedes cazatesoros? No me diga que ese tal señor Dick -dijo Paul como si el señor Phineas no estuviera allí presente y escuchando todo- es un aventurero de las más altas montañas o los más profundos desiertos -el sarcasmo fue un poco forzado. ¡Esto son las colonias! ¡Serán los estados de los Hijos en su tierra legítima! ¡No un burdel de piezas de colección! Hábleme claro de sus intenciones, por favor.
Le suplicó claridad una vez más, pese a que estaba ya dispuesto y convencido de la misión.
El enmascarado alzó una mano como intentando calmar los ánimos de Revere.
- Nosotros custodiamos los secretos que otros todavía no pueden comprender. No somos cazatesoros ni coleccionistas de fatuas vanidades. Somos los guardianes de la sabiduría como corresponde a nuestra Orden. Usted ha sido escogido entre otros muchos para poder ver una parte de la gloria que espera a los pueblos libres. No hablamos sólo de esta Nación recién fundada... nuestro camino no terminará con la liberación de estas Colonias sino que la Nueva Nación está escogida para llevar a la humanidad a un destino mucho más alto, libres de monarcas y nobles que pretenden gobernarnos apelando a un favor divino del que no cuentan.
El hombre calló un momento.
- Señor Revere: sabrá todo lo que ansía en su debido momento. Creemos firmemente en el libre albedrío. Si nos hemos equivocado con respecto a usted y quiere marcharse debe hacerlo ahora. Nadie se lo reprochará salvo, quizás, su propia conciencia. Pero si decide quedarse las cosas se harán según nuestras reglas. No dude jamás que nuestros objetivos son los mismos que los suyos. Quizás nuestra forma de actuar le parezca extraña ahora mismo más ¿no sintió esa misma extrañeza antes de iniciarse en los secretos de la Masonería?
Recogió el mapa con un infinito cuidado haciendo una seña a Phineas.
- La entrevista ha concluido. Si desea seguir con nosotros nos encontraremos esta noche en la Cala de San Juan. Si por el contrario su corazón le indica que debe alejarse de nosotros sólo le pediremos que espere a mañana como nuestro huésped en esta misma posada para asegurarnos de la seguridad de nuestra misión. La decisión es suya.
Negaba con la cabeza. Revere había asumido momentos atrás la futura misión.
-Esta bien -dijo, no habrá más preguntas, aunque espero cierta lógica tras estos encuentros. Una cosa más: ¿nos proporcionará armas? Si no es así me gustaría comprar una pistola y unas balas antes de esta noche, por lo que pueda pasar, ya sabe, aunque no se muy bien dónde: creo que Nueva York no es ahora muy seguro.
Paul se colocó las manos atrás, como quien finaliza una entrevista o aguarda el mandato de un jefe a punto de ejercer.
- Por supuesto.- fue Dick quien intervino en esta ocasión para contestar a Revere, mientras lo acompañaba por la otra puerta - Le proporcionaremos un arma y lo que necesite. Me alegra tenerle entre nosotros.
El hombre parecía ahora mucho más relajado tras este primer encuentro. Al atravesar la puerta pasaron por un estrecho pasillo que finalmente desembocaba en un callejón tras la posada.
Y así, casi sin darse cuenta, Paul Revere se embarcó el más sorprendente de las historias... una historia tan increíble que jamás saldría en los libros.
Fin de la escena.