Todos debéis aportar al menos un pnj que sea relevante en el pueblo. Puede ser desde una personalidad importante hasta sencillamente el crush de vuestro personaje. El máximo de pnjs a crear para el pueblo por personaje es de tres.
Ideas de pnj para el pueblo.
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El hermanastro mayor de Isora, Abián, es un tipo muy competitivo. Puede que se culpe de la muerte de su madre al nacer o que se sienta invadido y fuera de lugar entre tantos hermanos con tez de aceituna o directamente azul, pero interpreta el humor agrio de su padre como un desprecio hacia él. En realidad su padre está orgulloso del muchacho, pero él no lo ve.
Se ha volcado en el trabajo mientras que otros niños tenían espacios para jugar, lo que le genera un sentimiento de rencor hacia ellos y ganas de que les pase algo malo.
Nunca pondría a nadie en un grave peligro, pero las trastadas como cortar cinturones para que se partan en el peor momento o dar frutas podridas en lugar de sanas son habituales en casa.
Abián puede llegar a convertirse en una fuente de conflicto, pero si lo pillan reaccionará siempre echando balones fuera y sin aceptar tener la culpa de nada.
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El sanadores itinerantes.
No todas las poblaciones tienen a mano un templo al que acudir para curar sus males. Algunas necesitan caminar muchos kilómetros para acercarse a lo más cercano que tienen a un "centro de salud", y en muchos casos esta opción está vedada por los enormes costes de los tratamientos mágicos o pociones, cuyo coste sobrepasa con mucho el dinero que un campesino ve pasar por sus manos durante décadas.
Es por eso que esta clase de "médicos ambulantes" son tan necesitados en las poblaciones distantes.
Este grupo lo componen tres sanadores (¿Clérigo? ¿Druida? ¿Alguna otra especializad relacionada?)
Nadie sabe muy bien qué unió a esos tres personajes para encargarse de un trabajo tan mal remunerado, dada la situación de las aldeas por las que transitan, lo cual ha dado con innumerables habladurías. ¿Será que son prófugos de algún país lejano y esto es lo único que consiguieron hacer sin que incluyese pillaje? ¿Es posible que en realidad sean ex-aventureros que juraron por un rey que les traicionó y decidieron no volver a levantar sus armas por causa alguna? ¿O quizás uno de los tres es un noble fugado y los otros dos son sus guardaespaldas?
Lo más probable es que ninguna de esas ideas sea cierta, pero en un poblado en el que pasan tan pocas cosas es normal que la gente se entretenga con muy poco.
Alani Rompeescudos cada vez es más hábil en su tarea como sanadora, por lo que es posible que el grupo itinerante deje de visitar Kawalapiti tan de seguido ya que sus servicios no son necesarios.
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El chatarrero Tanausú (Tana para los amigos) es un mercader que va y viene entre todos los pueblos de las cercanías, pero hace paradas especialmente largas en Kawalapiti, de donde es natural. Y es que no todos los pueblos de un tamaño como este pueden permitirse el lujo de tener a su propio herrero.
Armado con una mula, carro y piedra de afilar va y viene vendiendo creaciones comunes del buen enano, desde utensilios de cocina hasta herraduras o herramientas de labranza, afilando los cuchillos desgastados, ayudando con pequeñas chapuzas y arreglos y trasladando de viva voz los encargos más raros hasta Rompeescudos para que él pueda ponerse a trabajar en ellos.
Al fin y al cabo... este pueblo es más un punto de paso para los aventureros que de inicio, por lo que no dan tanto trabajo como para poder mantener una forja por sí sola.
Como buen charlatán, le encanta ir recogiendo rumores de unos pueblos para otros para poder entretener y atraer a su clientela, siempre ávida de noticias y chismes por igual.
Vale, algunos PNJ :).
Feldost, el Guardián del pueblo.
Mi idea era que Feldost tenga el título de Guardián, que sería algo así como el "sheriff" local. Él se encargaría de coordinar la vigilancia de Kawalapiti, de hablar con el resto de autoridades y de en muchas ocasiones guiar un poco a los aventureros nóveles para hacer tareas de utilidad para el poblado.
Feldost tendría unos cincuenta años, un carácter seco, de esa gente que habla poco y dice casi nada. Sería bastante agrio con los extraños, aunque quizás le ha cogido cariño al "Viejo Ben", por eso de ambos ser viejos, ambos tener una cicatriz en la cara y ambos llevar escudo y espada.
Sus principales preocupaciones, aparte de la vigilancia y cuidado de Kawalapiti, serían su familia. Quizás algún otro PNJ o PJ podría ser "hijo/a - esposa/o" o cualquier cosa similar, por si se os ocurre alguna idea.
Su rol sería el de "Guardián de Kawalapiti". Sería un "Veterano".
Otro peculiar habitante del poblado sería "El Cuerdo Rofi".
Que como queda patente, no está nada cuerdo. Pero harto de que todo el mundo le llamara "El Loco Rofi" juró que maldeciría al próximo que le llamaba así alguna vez, así que, quizás con cierta ironía, ahora todos le llaman "El Cuerdo Rofi".
Rofi es un viejo gnomo arcano, estudiante de las ilusiones y chiflado por naturaleza. Nadie recuerda muy bien cuando se asentó en Kawalapiti, pero hace ya muchos años. El loco arcanista estaba emperrado en entrar en una torre mágica cercana, pero no lo logró de forma alguna, así que estableció una granja en las afuera. Allí se dedica a cultivar nabos, cuidar de sus hurones y hacer toda clase de locuras. No es raro que de noche se oigan ruidos extraños en su granja, pero está lo suficientemente lejos del grueso del pueblo para molestar a nadie.
De hace una temporada para acá, Rofi colabora con el Viejo Ben, pues sus conocimientos sobre magia de ilusiones parecen interesar al viejo guerrero. Ambos parecen empeñados en desentrañar los secretos de un tomo de magia, y en el proceso, aunque no podrían ser más distintos, se han hecho buenos amigos, compañeros y aliados. Aunque Rofi sabe más de muchas cosas arcanas, el bueno de Ben tiene conocimientos que sorprenden al gnomo en la ocasión más inesperada. Y aunque Rofi esté mas pirado que unas maracas... Tiene buen fondo.
Su rol sería el de "Mago loco de Kawalapiti". Sería un "Mago", con conjuros preparados basados en la escuela de Ilusión.
Annyari D'Iralar sería una anciana elfa, que pese a sus más que evidentes siglos de vida, sigue siendo una mujer hermosa y llamativa, aunque haya cierta frialdad en sus gestos y su mirada, pero siempre actúa con educación y cortesía.
La dama lleva poco tiempo en el pueblo, apenas unos meses. Llegó en un carruaje tirado por extraños ciervos de colores, y arrastrando una enorme cantidad de equipajes. Varios sirvientes, todos ellos pequeños kobolds serviciales y muy bien vestidos, la acompañaban en todo momento. Annyari al poco había comprado una propiedad, en la que una vieja mansión abandonada esperaba...
A la mañana siguiente, la casa estaba restaurada a todo su esplendor.
Desde entonces allí vive, rodeada de sus mayordomos kobold. Cada mañana sale a dar paseos, saluda a las gentes con afable educación, y gasta algo de su considerable dinero en cualquier capricho. Y luego vuelve a su parcela, oculta tras altos y muy bien cuidados arbustos, donde se dedica a disfrutar de, en sus propias palabras, "retiro".
Any, como le gusta que la llamen, apenas hace otra cosa aparte de esto, pero de una temporada para acá ha empezado a mandar invitaciones al "Viejo Ben" para que la venga a visitar a su casa para un tentempié, y cuando se cruza con este por el poblado parece muy atenta por sus atenciones, siempre preguntándole cosas extrañas. No es al único al que ha invitado a cenar, eso sí: los pocos aldeanos que han entrado han salido encantados ante la extraña mujer, maravillados por sus atenciones.
Su rol sería el de "Rica excéntrica de Kawalapiti". Sería un "Archimago".
Por mi parte voy a aportar a los padres de Devin y al tabernero del pueblo. Los primeros son importantes para el propio entorno del personaje y lo sucedido a ellos es algo que sabe todo el pueblo y como PNJ importante he creado al tabernero. Espero que os guste.
Josseph y Davinia Liupsick, los padres de Devin
La familia de Devin era una de las más prosperas de Kawalapiti. Poseían una granja en el exterior del pueblo con bastantes hectáreas de cultivo y tenían la producción suficiente para vender a los mercaderes locales e itinerantes y al tabernero del pueblo. Era una pareja que a pesar de su buena fortuna y de poder vivir una vida copiosa no habían sido bendecidos con los tan deseados vástagos que deseaban. Su corazón se partía cada vez que paseaban por el pueblo y oían a los niños jugar pero por las que lo intentaran el embarazo no ocurría.
Sin embargo para sorpresa de todos cuando nadie esperaba que Davinia quedara embarazada por su avanzada edad ocurrió lo inesperado y en su tripa comenzó la gestación de su primogénito. A la vez que su neonato crecía en su barriga, inesperadamente sus campos comenzaron a marchitarse y para cuando tuvo lugar el nacimiento las tierras se habían ennegrecido y estaban secas. Josseph había trabajado con ahínco durante el embarazo intentando recuperar su fructíferas cosechas junto a sus trabajadores mientras defraudaba a sus clientes al no poder entregarles nada en condiciones. Trabajó durante todo el embarazo gastando parte de su fortuna tratando de conocer que es lo que ocurría en su tan prospera tierra pero acabó resignándose y despidiendo a todos sus trabajadores pues resignado entendió que aquello superaba su conocimiento y el de aquellos que podían ayudarle en el pueblo.
Con la fortuna cosechada casi perdida, no llegaron a la mendicidad gracias a la amabilidad de la gente de Kawalapiti, no pasaban hambre pero tampoco podían comprar nada extraordinario ni pasar las tardes en la taberna bebiendo como la gente acostumbraba pues habían perdido un tanto la cordura primero por la falta de vástagos y luego por la perdida de sus tierras que se comenzaron a distanciar de la gente aislándose en su granja. Por el pueblo se comenta que ya no están en su sano juicio y que la conducta de su hijo les ha echo aislarse por vergüenza a sus actos.
Kronen Maderaoscura, El tabernero del pueblo
La taberna de Kawalapiti está fundada y regentado por Kronen desde hace más de tres generaciones humanas. Kronen es un enano testarudo y algo gruñón pero con un corazón de oro. Tiene más de 300 años por lo que se cuenta y las malas lenguas dicen que fue expulsado de su clan por mezclar licores con frutas intentando imitar el gusto del fino vino élfico que alguna vez había probado y que era tan popular y caro en las ciudades de la superficie.
Pese a ser expulsado por su afrenta a los fuertes licores enanos Kronen seguía en sus trece de que estaba cerca de dar con la clave para mejorar el sabor suave del vino y otorgárselo a los licores más fuertes de los enanos. Viajó durante décadas buscando la materia prima apropiada y por fin la encontró en las granjas de Kawalapiti que disponía de una buena variedad de frutas. Antes de ocurrírsele si quiera montar la taberna lo que hizo fue crear una destilería en la que preparó todo tipo de brebajes que daba a probar a la buena gente del pueblo hasta que por fin creo sus tres obras maestras. La “Sandy”, el “Zumo divertido de Moras” y el “Tilford de Pomelo Rojo”, el primero era una simple mezcla de cerveza con un toque de limón dándole un toque de frescura a la típica cerveza, el segundo trataba de un vino suave combinado con zumo de moras una delicatesen para un paladar fino que se bebía solo y tenía más alcohol que el vino élfico y por último su obra maestra en la que mezcló el potente brebaje llamado rompebuches que no todos los enanos eran capaz de siquiera llevar al gaznate mezclado con Pomelo rojo para suavizar ese horroroso sabor y que lo bebieran cual vaso de agua con un grado en alcohol mayor del 75%. Gracias a estos brebajes que daba a probar se hizo muy popular y por petición del pueblo acabó creando la taberna para que los habitantes y la gente de paso disfruten de sus creaciones junto a las bebidas típicas de una taberna. Es popular entre los visitantes del pueblo que los más aguerridos aventureros se batan en duelo para probar sus fuerzas frente al "Tilford de Pomelo Rojo".
Actualmente sigue igual de cabezón y gruñón pero siente un especial afecto por la familia de Devin. Durante mucho tiempo fueron uno de sus mejores proveedores hasta que cayeron en desgracia y aunque no lo admita ante nadie se deja ganar a las cartas contra Devin a sabiendas de que hace trampas para que su familia se pueda alimentar. Se siente un tanto en deuda por ellos por los buenos precios y es su forma de devolverles el favor.
Master si algo de todo esto cuesta puntos de creación me dices para ver si me merece la pena gastarlos o modifico algo. Lo de las bebidas lo dejo en manos del master pero me parecía divertido meter una bebida que fuera un tumbamontañas y que fuera popular entre los aventureros que llegan al pueblo el medir sus fuerzas con la bebida.
Kahmor y Lenore Caelum
Dos individuos algo misteriosos en cuanto a su pasado, Kahmor y Lenore llegaron hace 20 años hasta Kawalapiti desde una ciudad, que según ellos queda algo lejos del pueblo, y por palabras de la misma Lenore este era un amor prohibido por su familia, pero al igual que aquellas historias románticas ellos escaparon, deambulando por meses para escapar de la familia de Lenore hasta que en el camino se casaron, y al dar con Kawalapiti finalmente encontraron un lugar que les inspiró paz como para quedarse y empezar su nueva vida como esposos. Llegaron con una buena cantidad de dinero y luego de estar un tiempo durmiendo en la taberna local, finalmente empezaron ambos a construir su casa en el poblado. Se les veía muy felices y cariñosos, algo tal vez sorprendente en Kahmor, que aunque los lugareños no lo conocían se notaba que era alguien frío y de pocas palabras, pero Lenore era la mujer que calentaba su corazón.
Dos años después de mudarse decidieron tener un hijo, y luego de 9 meses finalmente nació Leucis, un niño fuerte y sano de cabello oscuro como su madre y la piel roja como su padre, algo que en secreto Kahmor temía: ¿Por qué tener un hijo? Será como él, otro Tiefling, otro paria visto con ojos llenos de desconfianza, tal vez de asco, un pequeño puesto en este mundo que a veces podía ser imperdonable por los actos que hacían algunos contra ellos. Pero Luego de que Lenore calmara las angustias de su esposo, finalmente sucedió.
Lenore tenía una buena habilidad en la medicina, era una excelente boticaria que le venía de perlas a Kawalapiti, mientras que Kahmor trabajaba con el herrero local, con un compañero igual de silencioso y no tan amigable con los demás, alguien con quien se sentía identificado y forjó al menos una buena amistad en el lugar. Pero cuando todo parecía ir bien, luego de que Leucis cumpliera 3 años fue cuando Lenore desapareció, dejando una nota donde solo decía cuanto lamentaba el dejar a su preciado esposo e hijo, pero todo por el bien de ambos. Kahmor ahora se veía en un dilema: ¿Abandonar a su hijo en busca de su madre, o quedarse con él, enseñarle y esperar que como decía la carta, que Lenore volviera? Él fue abandonado una vez, y sin ganas de que su hijo sufriera el mismo destino se quedó, asegurándose de cuidar de su más preciado logro: Leucis.
Alani Rompeescudos
Alani Rompeescudos es una muchacha joven que no se sabe mucho de su pasado, solamente que era una niña huérfana, perdida en la nación de los Enanos, pero fue Björn Rompeescudos quien la adoptó, cuidándola y criándola como su hija, y cuando Alani tenía alrededor de 6 años fue cuando se mudaron hasta Kawalapiti, para empezar una nueva vida junto a su padre.
Alani siempre trabajaba con su padre en la forja, moviendo cosas de arriba hacia abajo, atendiendo en el frente para los pedidos y llevándolos a las casas, además de ayudar a su padre con los pedidos cuando era necesario. Es una chica ruda, algo testaruda, pero sobre todo carismática, algo que no comparte con su padre quien prefiere la calma y el calor de la forja, haciendo lo que ama con tranquilidad, solo él y sus creaciones. Cuando Lenore y Kahmor se mudaron a la aldea ella fue a saludarlos, quedándose encantada con Lenore, a la que siempre recurría cuando necesitaba consejos o solamente quería hablar con la nueva mujer bonita que había llegado al pueblo.
Lenore con el tiempo al ver que siempre era acompañada por Alani (Excepto cuando le tocaba trabajar en la forja con su padre o atender clientes) ella la convirtió en su aprendiz, y empezó a enseñarle de todas las cosas sobre las plantas, incluso regalándole un viejo libro que contenía todo ese conocimiento de las plantas para que ella misma ejerciera ese trabajo, y justo después, sin avisarle a nadie desapareció. Y desde hace unos años Alani es la nueva boticaria de Kawalapiti, un poco novata por los pocos años de experiencia en esto, pero no por ello capaz de confundir plantas y musgos para tratar la picazón con otras que podría hacer que tu piel se callera. Cuando los sanadores itinerantes llegan ella junto a Björn preparan una buena cena donde todos comen juntos, al parecer tienen buena relación con Alani y su padre, aunque más que todo con la primera, por eso de que comparten profesiones, y más de una vez le venía bien las enseñanzas de los sanadores.
Björn Rompeescudos
Björn Rompeescudos es un Enano que forma parte de la Nación Enana del Este, un increíble guerrero, que luego de perder a su esposa e hija en un asedio a su castillo, luego de pasar años de luto finalmente decidió comenzar una nueva vida lejos de su hogar, más al Norte, donde de camino se encontró a una pobre niña humana huérfana a la que le recordaba a su hija, y con un corazón bondadoso que estaba dispuesto a sanar, se abrió una vez más para así darle una vida mejor a la niña.
En Kawalapiti este se sorprendió de haber conseguido a otro hermano Enano como él, incluso logró escuchar de él, un loco que trataba imitar el vino élfico y fue expulsado de su clan, pero al saber que simplemente trataba de mejorar algo hecho por esos estirados con orejas puntiagudas le pareció simplemente genial, el tomar algo hecho, mejorarlo y volverlo tuyo, un toque propio.
Björn y Kronen compartían algo en común y eso era su gusto por el licor, y Björn le gustaba probar de cualquier raza que fuera lo suficientemente lista para hacer licor, como aquel tremendamente fuerte y amargo ron Orco que probó en su juventud, o un “alcohol” hecho por Kobolds que más bien parecía una papilla de setas con un toque alucinógeno, agua y ron mezclado que simplemente lo dejó pálido. Björn pensaba que la mejor forma de conocer a alguien es por el licor que les gusta o el que preparan, y simplemente le agradó muchísimo Kronen.
Además de Kronen, su otro amigo vendría siendo Kahmor, el padre de Leucis al que primero veía con ojos juiciosos, haciendo uno que otro comentario sobre él en la comodidad de su hogar una vez su hija llegaba, pero cuando Kahmor lo enfrentó y sin pensarlo, luego de que Björn le insultara, le soltó un derechazo que lo hizo retroceder un paso, eso fue suficiente como para ganarse el respeto de él y hacerse amigos. Björn le ofreció un trabajo en su forja mientras que su hija Alani aprendía sobre ser boticaria, y desde entonces, Kronen, Björn y Kahmor son buenos amigos.
Aezir Sizero, Heraldo de las Mascaras
Aezir es un humano que lleva casi el mismo tiempo que Kronen vive en Kawalapiti, aunque el Enano había llegado primero. Se sabe que es de una orden monástica y que huyó de su hogar luego de haber sido atacados aunque este era un simple pupilo, y fue condenado a caminar por este mundo incierto. La lucha contra las fuerzas que atacaron su Monasterio ya fueron derrotadas hace tiempo, y luego de aquel trágico suceso sigue en pie hoy en día, pero han pasado bastantes años desde entonces.
Un día simplemente llegó a Kawalapiti junto a una carreta vieja que era llevada por dos burros, saludó a los lugareños, y sin más aviso se fue a una colina algo lejana del Pueblo, una que separaba el bosque mismo del Pueblo, y cualquiera desde sus casas podía ver aquella misteriosa casita con un diseño muy diferente a las estructuras en Kawalapiti, hecha con las mismísimas manos de Aezir. Cuando terminó de construir su casa finalmente bajó al pueblo, regaló a los burros y la carreta con la que vino como una muestra de gratitud por permitirle vivir allí, y desde entonces sigue en Kawalapiti. Algunas lenguas dicen que en la carreta tenía las riquezas necesarias para vivir el resto de su vida sin muchos caprichos.
Quienes dicen conocerlo saben que tiene varias facetas, desde una actitud muy extrovertida y divertida hasta una más malhumorada y callada, pero todo fue por el don que tiene. En su alma, el Ki que controla tiene a un ser cambiante, alguien que mueve su cuerpo dependiendo de la "Mascara" que use. Algunos han visto como manifiesta a un espíritu de un suave color verde con delicados tatuajes en esos brazos espirituales, y cuando es este espíritu tiene una actitud más amable y bondadosa. Otra Máscara se trata de un demonio azul, de grandes cuernos y el sonido de los truenos allí a donde vaya, acompañada con una actitud desafiante, conflictiva y orgullosa. Esas son cosas que normalmente la gente que Kawalapiti no entiende, pero lo que sí saben es que Aezir está muy agradecido con el pueblo, y se ha asegurado, de cuando este no tenga protectores o necesiten de su ayuda, este sin dudarlo estará dispuesto a defender el pueblo y sus habitantes.
Más de una vez en la taberna local se le ha visto tocar varios instrumentos para animar las noches, acompañando a Veiron D'Iralar con su maestría en la flauta. Otras veces ha montado pequeños espectáculos de algo llamado "Teatro de Sombras", un arte que maneja a la perfección, y con la gran maestría que posee de Ki ayuda a animar dicho espectáculo, ya sea moviendo a varias marionetas de sombras a la vez o simular algún sentimiento difícil de hacer con métodos más mundanos, pero todas sus historias son magníficas y han llenado de asombro los corazones de los niños.
Ilse TodoVaBien
Un día cada quincena, cerca del medio día, la pregonera real Ilse TodoVaBien -una elfa eladrin- transmite las novedades de su realeza con su típico chascarrillo y su sonrisa encantadora.
Por orden de la Corona de Eren, heraldos de Varus, se hace saber...
Que todo va bien.
Y así ha sido desde hace varios años que comenzó a pasar. Dicen que toma el lugar de su padre. Dicen que la semana que no pueda hacer su proclama, el reino se derrumbará. Dicen muchas cosas, pero es cierto que a muchos les da risa, a otros compasión. Suele comer en la taberna después de su proclama para marcharse tras un rato en su corcel negro BuenaNueva. Viaja sola, sin protección de ningún tipo. Muchos dudan que sea una pregonera real, pero ella discrepa en el tema.
Reuben Antonez
Es un señor mayor cuya profesión heredó de su padre. Una profesión tan vieja casi como la propia humanidad. Reuben es un casamentero. Su rostro es duro pero sus líneas se suavizan cuando sonríe. Tiene muchas virtudes: se le da bien escuchar, conocer a la gente, una memoria y una intuición envidiables. Pero, sobretodo, conoce a mucha gente. En un mundo donde lo importante es encontrar a la persona indicada, conocer gente abre muchas puertas.
Si bien es cierto que, en particular los jóvenes, desprecian su trabajo, los mayores buscan consejo para sus ovejas descarriadas.
Hace sólo un lustro que vive en la ciudad y ya no hay persona que no conozca o no le conozca. Se rumorea que era el mejor casamentero de todo Fernergos, sin embargo ha elegido retirarse, algo que decenas de personas a la semana no parecen comprender. Y vivir no es gratis, así que sigue haciendo algún que otro favor. También se rumorea que ya ha vaticinado alguna pareja de la última generación de mozalbetes en época casadera, aunque nadie consigue ponerse de acuerdo en qué parejas ha predicho.
Mister Miau
Este gato lleva tanto tiempo en la aldea que pocos recuerdan cuándo llegó. Algunos ancianos dicen que el tiempo le ha vuelto negro y azul, otros que algún clérigo bienhechor debe haberle devuelto la oreja que le faltaba. Incluso algunas lenguas dicen que en realidad es una antigua fata que selló su destino para proteger Kawalapiti. Lo que va más allá de toda duda son varias cosas: la población de ratas suele estar controlada, tiene mucho apetito, vive entre varias casas del pueblo y tiene la paciencia de un santo para soportar a los niños tirando de él.
Es tan fácil ver a Mister Miau entre los tejados mirando con desdén a los que pisan el suelo como haciendo carantoñas a una niña que llora.
Veiron D'Iralar
Instruido por su madre, una archimaga de gran nivel, desde muy joven demostró sus habilidades mágicas. Ya fuera por voluntad de una madre cuyas expectativas nunca conseguía alcanzar o por voluntad propia para salir de la sombra de su madre, dejó el hogar para vivir aventuras a muy temprana edad.
Llegó a formar un gran grupo, desarrollando y aumentando sus habilidades al mismo tiempo que descubría el apasionante mundo de la música. Podría decirse que fue amor a primera vista cuando por casualidad se encontró con un viejo laúd. Sucio, algo astillado por algunas partes y con un par de cuerdas de menos, lo reparó y trató de coger destreza con el instrumento.
Un día, el grupo se dirigía a unas ruinas para cumplir con una misión que a priori no debía ser demasiado compleja. Llegar, localizar un grupo de trasgos y salvar a la hija de un mercader. Cuando al fin alcanzaron las ruinas, no parecía haber nada. Ni rastro de trasgos ni de la muchacha, solo encontraron un medallón con el rostro de un león en el suelo. Aunque rápidamente se complicó todo al ser emboscados por los trasgos. Veiron se abrió paso mientras veía cómo sus compañeros iban cayendo uno a uno.
Casi de manera milagrosa, fue el único que consiguió escapar aunque muy herido. Vagó durante días sin tener claro hacia donde iba mientras las heridas iban poco a poco empeorando. Cuando ya estaba perdiendo toda esperanza de encontrar a alguien que lo ayudara, vio el pequeño pueblo de Kawalapiti en el horizonte. Llegó tambaleándose hasta que finalmente se desplomó inconsciente en el suelo, pero por suerte una joven le vio y acudió en su ayuda.
Despertó en una pequeña habitación, con todas sus heridas cubiertas por vendas y ante la atenta mirada de aquella joven. Las charlas con ella en la habitación, se convirtieron en charlas mientras paseaban por el pueblo y por los bosques cercanos. Las historias del elfo resultaban apasionantes aunque nada comparado como escucharle cantar.
Su relación fue creciendo hasta que llegó Dalia. Al nacer, la pusieron el apellido de Lis. Una forma de dar más raíces a su hija en el pueblo, gracias a tener un apellido ilustre en el ámbito local. O tal vez fuera para que la madre de Veiron no diera con ella, tratando a toda costa de que su nueva vida se mantuviera al margen de la pasada. Fuera como fuese, desde aquel día, su hija se llamó Dalia Ailin.
Poco a poco fue ganándose un hueco en el pueblo. Pasaba casi todo el tiempo con Dalia, cuidándola y educándola mientras su madre trabajaba en el hostal. Cuando su hija jugaba con sus amigos y amigas, Veiron ayudaba en la taberna sirviendo las mesas o a cualquier persona del pueblo que necesitara algo, lo que fuera. Aunque sin duda lo que más le gustaba era ir por las noches a la taberna para agasajar con sus canciones e historias a todos aquellos que acudieran.
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Lis Ailin
Madre de Dalia y responsable de la cocina del hostal del pueblo de Kawalapiti.
Antes incluso de que al pueblo se le pudiera llamar pueblo, la familia de Lis ya estaba allí establecida. Durante los años y las generaciones, el negocio familiar fue evolucionando hasta llegar el hostal que todo el pueblo conoce.
Durante un tiempo, mientras vivieron los padres de Lis, la madre se encargaba de dirigir el hostal y atender a los aventureros que llegaban y el padre se encargaba de la cocina, enseñando a Lis todo lo que sabía.
Además de Lis y sus padres, en el hostal trabajaba un extraño enano llegado de tierras extranjeras tiempo atrás, antes de que Lis e incluso sus padres nacieran. El enano, Kronen Maderaoscura, llegó con un objetivo muy peculiar en la cabeza. Un objetivo que sin duda podía traer una clientela mayor al hostal, por ello le cedieron un espacio importante del local para que fundara su taberna y de ese modo convertirse en socios.
Cuando el padre enfermó, Lis dio un paso adelante, encargándose por completo de la cocina. Y cuando un par de años después su madre corrió la misma suerte, hizo lo propio para quedarse como la única cara visible de su familia. Fue una época complicada para la joven pero siempre pudo contar con el apoyo de la gente del pueblo y, en especial, de Kronen.
Los años fueron pasando hasta que un día llegó tambaleándose un elfo al pueblo. Lis no lo había visto nunca pero al verle herido de gravedad, no dudó en prestarle ayuda. Con ayuda de Kronen, lo llevó a una de las habitaciones del hostal y lo cuidó hasta que se recuperó. Las charlas en la habitación, se convirtieron en charlas mientras paseaban por el pueblo y por los bosques cercanos. Las historias del elfo resultaban apasionantes aunque nada comparado como escucharle cantar.
Su relación fue creciendo hasta que llegó Dalia. Al nacer, la pusieron el apellido de Lis. Una forma de dar más raíces a su hija en el pueblo, gracias a tener un apellido ilustre en el ámbito local. O tal vez fuera por el pasado del elfo y su familia. Fuera como fuese, desde aquel día, su hija se llamó Dalia Ailin.
Lis se ganó durante muchos años una reputación en el pueblo. Todas las mañanas se forman cola en la puerta desde donde sirve el pan. Nunca tiene problemas con nadie y que siempre se muestra dispuesta a ayudar a quien lo necesite. Es una persona muy querida por todos en el pueblo, una atenta y amorosa madre, además de una auténtica maestra para Dalia en lo referente a la cocina.
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Tysha Lanien
Nadie sabe nada de Tysha antes de que llegara al pueblo. Es más, nadie sabe a ciencia cierta cuándo llego. Solo se sabe que lleva en el pueblo más de dos generaciones.
Aunque decir que está en el pueblo es una forma de hablar, ya que no vive exactamente dentro del pueblo, sino en el bosque cercano. Hábil cazadora que la permite subsistir por su cuenta en su pequeña cabaña solitaria, rodeada de diminutas zonas de cultivo de donde saca las plantas que sin moderación consume. Es muy cuidadosa con el tema de sus plantas y las vigila con recelo para que nadie, que no sea ella, las consuma.
La vida de Tysha es un completo misterio salvo por su oficio, o al menos el oficio que ella dice tener. Por sus palabras, se trata de una mujer cercana a los dioses. Capaz de hablar con ellos y averiguar el destino de las personas, siempre y cuando los dioses tengan a bien hablar del tema.
Además de ello, dice ser capaz de hablar con los espíritus de familiares muertos y profetizar determinados detalles del futuro.
Para algunos, se trata de una mujer con dones portentosos, mientras que para otros, la gran mayoría, solo es una charlatana en busca de dinero fácil que se aprovecha de aquellos lo suficientemente tontos como para acudir a ella y escucharla.
Angus Porter (en realidad Henk Drogman, jefe de la Hermandad de ladrones de Fernergos)
Por todos es sabido que Kawalapiti es un lugar de paso de aventureros varios, mercaderes, comerciantes, y otra mucha gente de todo calibre y estrato social.
Eso está bien, da vida al pueblo. El problema aparece cuando la gente que llega al pueblo es gente que busca problemas, o que sencillamente los atrae.
Henk es un humano sin más, que no llamaría demasiado la atención. Cualquiera que le viese, pensaría que es otro comerciante intinerante, que pasa por el pueblo acompañado de sus dos guardaespaldas semiorcos, hace noche en la taberna y se marcha.
Pero nada más lejos de la realidad, ya que el líder del gremio de ladrones ha puesto sus ojos en Kawalapiti. Tanto, que ha decido construir una pequeña mansión en las afueras del pueblo.
Los vecinos del pueblo piensan que solo es un rico comerciante, llamado Angus Porter, que ha decidido tener un lugar de retiro en el apacible de pueblo, encandilado de sus maravillas tras sus visitas comerciales.
No obstante, para los pocos que saben quién es realmente, solo pueden temer que algo trame. Tal vez sean las ruinas que cuentan que aparecen por el mundo, tal vez sea que haya encontrado algo en el pueblo que otros no han visto, puede que necesite un piso franco fuera de la bulliciosa ciudad...
Lo que está claro es que la apararición del humano en el pueblo no augura nada bueno. Y mucho menos que sus apariciones sean cada vez más frecuentes, pues la Hermandad tienen demasiados asuntos como para perder el tiempo en Kawalapiti.
Brug y Trong, guardaespaldas de Henk
Dicen que en la mayoría de semiorcos se pueden apreciar rasgos tanto de sus parientes humanos como de sus parientes orcos con facilidad, dejando claro que estos no pertenecen a ninguno de los dos mundos. Bueno, pues tal vez la tía abuela de estos dos fuese humana, porque si no fuese por su ausencia de colmillos, cualquiera diría que son orcos. Y dos bastante grandes, de hecho.
Este par de brutos son la sombra del buen mercader "Angus Porter", y van a todos lados donde él va. Parcos en palabras, son sus guardaespaldas personales, y custodian al humano de una manera bastante eficiente. O al menos, eso dicen, porque a ver quién es el valiente, o más bien el idiota, que se mete en problemas con él mientras está defendido por estas dos moles.
De casi dos metros de altura y poco menos de ancho, los dos semiorcos se distinguen en sus tonos de piel y en que uno suele portar un hacha descomunal mientras que el otro lleva a cuestas un pesado garrote. Por lo demás, nadie sabe si son amistosos o no, aunque las miradas que suelen echar a aquel que mira a su amo hacen que se quiten las ganas de investigar mucho más sobre su amabilidad.
Mascatuétanos, Ogro del Bosque Maldito
Muchos dicen que es un cuento de viejas, que su nombre solo vale para que los niños del pueblo se vayan a dormir. Pero claro, es que muchos de los que dicen eso tampoco se han osado a adentrarse dentro del Bosque Maldito.
Y es que todo aquel que cometa la imprudencia de adentrarse lo bastante en el bosque, puede encontrarse con la desagradable sorpresa de la criatura.
Poco se puede contar de un ogro que no se sepa de ellos. Son grandes, fuertes, pesados e idiotas. Se cuenta que está ahí como última barrera de la torre que oculta el bosque, pero sería mucho mejor poner a algo que no considere todo lo que camine como alimento de custodio.
En realidad, pocos le han visto. Y los que han tenido la desgracia de verle, tampoco lo han podido contar, ya que ese día la cena se componía de algo más que animales del bosque...
Pik
La historia de Pik es una historia triste, al menos hasta hace muy poco tiempo. Nacido en una pequeña comunidad de kobolds salvajes, Pik siempre fue diferente a los suyos. Más espabilado, sin duda, con una gran curiosidad, una adoración absoluta por las historias de magia, y un corazón bueno y pacífico. Como era chiquitín, incluso para los de su especie, era maltratado por todos los miembros de su comunidad. Esta banda de kobolds vivía principalmente de esconderse en los bosques y tender trampas a mercaderes y viajeros. Pik apenas podía conseguir que le dejasen algo de comer, apartado de la tribu y tratado como un mero canijo inútil. A nadie le importaba que el pequeño apenas tuviese doce años.
Hace cinco meses, sin embargo, su historia cambió: cuando su tribu decidió atacar a unos granjeros de la comunidad de "grandotes" más cercana: Kawalapiti. Pusieron una rodela en el brazo de Pik, un pequeño garrote, y le dijeron que cargase con el resto, esperando encontrar a aquellos granjeros solos e indefensos. Asustado, Pik no podía hacer más que obedecer, pero el plan de los kobolds se fue pronto al traste: los granjeros estaban protegidos por un grupito de jóvenes locales y un viejo bien armado. La mayoría de kobolds huyeron al ver cargar a aquellos aventureros, pero Pik se quedo petrificado y comenzó a llorar, sin saber que hacer. No quería hacer daño a nadie y tenía miedo. El resto de kobolds ni siquiera se preocuparon por él, dejándole a su suerte... Era un buen cebo para que los demás pudieran escapar.
Sin embargo, los aventureros no abatieron al pequeño kobold. Uno de ellos, el viejo, se acercó a él, le puso la mano en el hombro, y le preguntó:
- ¿Qué te pasa, lagartija llorona? - gruñó con voz rasposa, primero en su lengua extraña de humanos, que Pik no entendía, y luego en la lengua de Pik, la lengua de los dragones.
- Lo ziento... Pik no quería hacer cozaz malaz... Pik ez bueno - lloriqueó el niño kobold en dracónico.
Aunque los granjeros no querían que aquel renacuajo reptiliano se acercase a la aldea, el viejo guerrero insistió. Dijo que no iba a abandonar al crío y que cuidaría de él, al menos un día o dos hasta que pudiese irse bien alimentado. Se llevó al pobre Pik a la choza en que vivía, le ofreció comida y le dijo a Pik que podía quedarse si ayudaba con la casa. El muchacho aceptó sin dudarlo.
Esa misma tarde, mientras intentaba barrer un poco el suelo, Pik vio que el viejo (Ben, decía llamarse) se había sentado a leer un libro, concentrado. Al cabo de un momento, el anciano dijo unas palabras extrañas y de la nada, delante suya, apareció la imagen de una luna. Pik abrió la boca, maravillado.
- ¿Ezo ez... ¡Magia!? - soltó, extasiado.
- Sí. Magia. Una mierda de magia, pero sí. ¿Te gusta, canijo? - le preguntó el viejo.
- ¡Zíii! - respondió el niño, acercándose con curiosidad.
- ¿Quieres que te enseñe algún truco? - volvió a preguntar el viejo.
- ¡¡Ziiiiii!! - repitió Pik.
- Muy bien... Pero me llamarás... ¡Maestro! ¿Qué te parece, lagartija? ¿Quieres ser mi aprendiz? - le miró el viejo, sonriente, casi diría que ilusionado.
- ¡¡¡Zíiiiiiiii!!!- volvió a repetir el niño, aún mas alto.
Han pasado cinco meses, y Pik ahora es feliz. Come todos los días, nadie le pega, y tiene alguien a quien adora: su maestro. En este tiempo, Pik ha logrado aprender un truco, que no le sale siempre bien pero que adora repetir a todas horas. Aunque solo sea un aprendiz, Pik sabe magia, así que él siempre se presenta como lo que es: un mago. "El mago Pik" dice, unas pocas palabras que ha conseguido aprender en común. Y aunque aún es incapaz de hablar casi nada de la lengua de los humanos, por lo menos les entiende cuando le dicen algo. Muchos son bastante majos con él, aunque no todos, pero Pik ha aprendido a evitar a los más desagradables.
Y aunque hay gente buena, el maestro es el más guay con diferencia. Conoce la magia, ¡pero también sabe manejar la espada! Es un aventurero guay, y aunque parece que ha olvidado la mayoría de sus magias, Pik está seguro de que las descubrirá pronto. Por ahora, el pequeño va a ayudarle como pueda: limpiando la choza, cargando sus cosas, trayéndole ingredientes y por supuesto, aprendiendo a su lado. Quizás, además de aprender hechizos, ¡también aprenda a usar la espada y el escudo!
Su vida no podía ser mejor de lo que es.